jueves, 30 de abril de 2009

a, b o c


Los ojos se me cierran. El sueño invade mi enorme cuerpo de mamífero cuaternario. Quería escribir un post hoy, pero me he puesto a contestar a los comentarios del anterior y es como si hubiese escrito uno, jejeje. Completista y puntilloso que es uno.

Pero es que después me paran por la calle y me dicen que qué me pasa, que no escribo. Entre otras cosas soy administrador de otro blog, que nada tiene que ver con este mío, pero últimamente ha habido trabajo que hacer. También los tests me hartan la mente. a c a b a b b c c c a a b y solo parece que existan esas letras en el alfabeto. La vida solo te da tres opciones la a, la b o la c. No es tan sencillo, pero un poco es así. Un extremo, el otro o pasar por el medio como los jueves. Estoy aprendiendo muchas cosas sobre el tráfico. Señales locas, preferencia de ovejas, la diferencia entre una motillo y una motaco y que las bicis se llaman ciclos. También sé que hay autopistas y autovías, y que los coches se averían mucho. También hay muchos túneles. Y la tira de pasos a nivel. Yo solo conozco uno, que era peatonal, el del descampao de la Chana, en Granada, y ya lo pusieron con escaleras, le restaron emoción a pasar por la vía del tren. Todo sea por la seguridad.


Antes eramos unos insconscientes que conduciamos con 75 cl. de vinacho entre pecho y espalda y un chuletón haciendo run run en la barriga, asados de calor, con 7 personas en un 600 y con la baca a rebosar de todo tipo de bultos, sin cinturón de seguridad y conduciendo a 100 por caminos de cabras. Si hubiesen existido los puntos, nuestros tataranietos aún no podrían conducir por el año 2134. Pero eso de los puntos es nuevo. Como los frenos ABS o el TWI, los neumáticos Tireless o la madre que los parió. Cuantas cosas locas.

La decisión de sacarme el carnet fue una de las más rápidas tomadas en mi vida. De no tener ni la más remotas ganas a estar puntual como un reloj en la autoescuela a las ocho. Sigo diciendo, cosas locas.

Lo que no es nada de locos es que me voy a dormir, que mañana hay trabajo que hacer, que ya están aquí las primeras comuniones, y hay que hacer las estampicas. El trabajo de impresor eventual es así…

Buenas noches a todos.

martes, 28 de abril de 2009

El Teorema de John Wayne


Dedicado al Castreño Ausente, al que tanto le gustan las películas del oeste, y que ahora está un poco chunguillo, pero que ya mismo, cuando esté aquí con nosotros, seguro que se le pasa.

Hace mucho tiempo en una clase de 1º de Ciencias Físicas, no sé en que asignatura, supongo que en Análisis o Álgebra, alguien preguntó porque los teoremas siempre tienen el nombre de alguien. El profesor contestó que le ponen el nombre del descubridor o de alguien famoso. Un gracioso saltó que cual era el teorema de John Wayne.

Esta anécdota, que a lo mejor no es así al 100%, me la contó mi primo Gaspar. El teorema de John Wayne. Me parece un nombre buenísimo.

Hoy viendo un programa de esos de Quien es Quien ha salido el Duque a la palestra, pero no el de Sin tetas no hay paraiso, sino el viejo, el único y simpar John Wayne. No voy a disertar sobre la vida de la estrella de cine, sino a ver si soy capaz de exponer un teorema, que es según Wiki, una afirmación que puede ser demostrada como verdadera dentro de un marco lógico. Demostrar teoremas es el asunto central en la matemática.

Un teorema generalmente posee un número de condiciones que deben ser enumeradas o aclaradas de antemano y que se denominan respuesta. Luego existe una conclusión, una afirmación matemática, la cual es verdadera bajo las condiciones en las que se trabaja. El contenido informativo del teorema es la relación que existe entre la hipótesis y la tesis o conclusión.

Ven que rápido se ocupa espacio de post sin hace nada. Ya comprendo mejor a Ana Rosa Quintana. Como podíamos aplicar la logica matemática a un “monolito” llamado John Wayne. Pues no sé, la verdad.

Hay gente a las que no les gustan los westerns. A mí de pequeño me pasaba, a no ser que salieran indios. Es una cosa que nos ha pasado a muchos. Cuando crecí me di cuenta que los westerns eran en realidad como la vida misma, y el género más cinematográfico de los que existen. Y John Wayne tiene algo que ver con este asunto, igual que Gary Cooper o James Stewart. O Clint Eastwood. El que rizó el rizo del género fue Sergio Leone, que dio una dimensión nueva al concepto de película del oeste como tal. El lejano oeste era el cercano sureste español, y las ideas eran revolucionarias. Es pues el western, dentro del lenguaje cinematográfico, que sin entrar en tecnicismos, es real como la vida misma.

Es cinema verité.

La esencia del western americano se concentran en John Wayne, al que muchos encuentran encasillado y con poca destreza como actor. Y para mí, nada más lejos de la realidad. Personificación del hombre rudo, americano, de raíces conservadoras, nos deja interpretaciones tan preciosas que hay que ser estúpido para afirmar que no era un actor con múltiples matices. Vida privada aparte –que no interesa en los grandes genios de la pantalla- el Duque era un profesional. De La diligencia a El hombre que mató a Liberty Balance, pasando por La legión invencible o Centauros del desierto, por solo hablar de sus pelis del oeste ¿Quién puede decir que era un arquetipo repetido? Es más bien un arquetipo que evoluciona. Su alianza con John Ford, uno de los más grandes directores que ha habido en la historia, permitió eso. La evolución del hombre duro, del hombre que se viste por los pies, del hombre sacrificado por sus compañeros y por sus subordinados, más allá del deber. Quizás su personaje más cruel, el de The Searchers (Centauros del desierto… por una vez los traductores de títulos tuvieron una buena idea), con ese poso de odio, con esa oscuridad en el alma es quien eche por tierra esa enorme falacia de que siempre hacía lo mismo.

O ese vaquero rudo, que regala cactus a Vera Miles, y deja que el joven abogado James Stewart se lleve a la chica y la fama de haber matado al forajido interpretado por Lee Marvin. Es más, le salva la vida. Y como el personaje que interpreta James Stewart se siente culpable por haber matado a un hombre, Wayne se lo dice. Le dice la verdad para aplacar su conciencia. He hecho un monto de spoiler, pero Wayne es aquí la antítesis del hombre duro que va a la suya. Es el héroe más héroe de todos los héroes. El héroe en la sombra. El Hombre que mató a Liberty Balance

Hacer el teorema de John Wayne. Miren, ni lo intento. John Wayne pertenece a una época ya pasada. Es como una fotografía en sepia, pero a veces en blanco y negro o en maravilloso Cinemascope en colores de crepúsculos naranjas.

No hay que aplicar la lógica, pues, pero si las matemáticas, o más bien la precisión aritmética. La de John Ford o Howard Hawks, entre otros, para hacer películas perfectas, en las que no sobra ni falta nada, en la según el teorema de John Wayne el oeste deja de ser oeste para convertirse en odas a la humanidad, a lo humano, donde el hombre, como en la guerra, es la medida del hombre. El corolario de este teorema sería decir que hubo un tiempo en que hombres de una pieza, eran de una pieza poliédrica. Donde la amistad, el valor, el odio o el amor son tratados como en cualquier pieza de Shakespeare, por poner ejemplos más sobados que la pipa de un indio, que vendría muy bien para el caso. Y que a mí, de hecho, me gusta más una peli del oeste que oír hablar en verso a unos histriones en el teatro.

lunes, 27 de abril de 2009

Tres domingos seguidos y una entrada de desamor desesperada


Los domingos son punzadas que se clavan en el costillar del hombre sencillo-complicado, honesto, un poco vago y tranquilo que se llama a sí mismo, y así lo hacen los demás, Mameluco. Son lentos y asfixiantes. Alguien dijo una vez que la humanidad era aburrida y triste, como un domingo de agosto. ¡Órale! que dio en la diana. Mameluco miró el cielo flamenco que tantas veces ha narrado. No es un cielo surcado por rosas flamencos, ni es el estrellado cielo embrujado de la Andalucía de postal que nos quieren vender. Sus sielos, como los llama él, son flamencos porque le rememoran a los grandes maestros flamencos, de Flandes. Nubes azules y grises sobre fondo azul oscuro. Los cielos flamencos. Miró pues el cielo y se preguntó que nos depararía la semana. La respuesta entre a, b y c de sus tests de conducir, no estaba. Esta semana hay tres domingos. Un sábado convertido en festivo por San Marcos, el de los charcos. Un domingo sensu stricto, un domingo fetén, un domingo día del Señor 100%. Y un lunes transformado en día festivo por las autoridades competentes, por eso de saltar los festivos que caigan en festivo a día normal, para que la carambola cósmica de tener tres domingos seguidos se pueda dar. Mameluco, hombre de escasos recursos, que en un gargajo se ahoga, siente la opresión, la presión, la presunción, la atribulada sensación de estar en una gran tela de araña que cuanto más se agita más domingos vienen a su encuentro.

Muchos echan en cara lo de los domingos al Mameluco, también llamado Miguel por sus conocidos, que los domingos son buenos. Él no puede negar esa afirmación, aunque lo hace porque así lo siente. Que los domingos son días melancólicos. Pero hubo un tiempo en que los domingos de Mameluco no fueron así. A los hombres necios y bobos, que es en definitiva el subgrupo humano de los Mamelucos de toda la vida, el amor puede convertir lo negro en blanco y los domingos en buenos. Domingos rojos en su memoria atiborrada de datos sin interés, que no consiguen eliminar el residual anhelo de los domingos enamorado. Él lo ha intentado minar con dinamita cerebral, con química de los doctores y con el tiempo cicatrizante. Pero los rescoldos en el fondo de su cabeza recuerda que hubo una vez, hace tiempo, en el que los domingos, aunque a priori nunca le gustaron, fueron diferentes, únicos, irrepetibles. Hoy solo le queda esa memoria y algunos poemas que amarillean con el transcurrir de los años. La memoria siempre cincelando el coloso de los pies de barro, de la las rodillas de lodo y de la cabeza de alcornoque. Encima no existe un Dios al que echar las culpas, no puede maldecir a los dioses Otros, ni a los Primordiales, ni tan siquiera a los Superiores Desconocidos. Porque solo hay vacío entre átomos, persianas que se bajan, coches pasando y el ruido zumbón del ventilador del ordenador. Mameluco piensa. Quizás demasiado. Recuerda. Añora. Siente. Mameluco es humano. A lo mejor demasiado humano. Y el humano es un lobo para el humano. Mameluco se devora por dentro, como Saturno se comió a sus hijos. Y algún día, todo será polvo.

sábado, 25 de abril de 2009

San Marcos, rey de los charcos


Hola, amigos. Hoy es 25 de Abril, y es San Marcos. Como me va a ser difícil explicar lo que es copio y pego de la web del Ayuntamiento de mi pueblo:
En este día se conmemora la victoria sobre los moros en una batalla que tuvo lugar cerca de la población. Para recordarlo y celebrarlo, se sale al campo a comer y los niños llevan tambores, sables de madera y gorretinas, como recuerdo de aquella gesta guerrera.
Pues eso. Comer significa comer, beber hasta reventar y hacer el ganso. Lo de las gorretinas es como un sombrero de vivos colores hecho de papel que imita un gorro de soldado, así como de fantasía. Tocar tambores de plástico y luchar con espadas de madera (hecha por los artesanos del olivo de mi pueblo) hasta astillarlas o saltarse un dedo. Esa es la forma castreña de celebrar el San Marcos. Eso de aparecer en medio de las batallas contra el infiel era una cosa que le gustaba mucho de hacer a los santos durante toda la Reconquista. Se aparecían y salían los sarracenos como alma que lleva el diablo. Lo que me pregunto yo es que si los soldados cristianos no se cagarían también de susto . Ver visiones no es un plato de gusto, y más en esos pretéritos tiempos de gran superstición. Pero bueno. Ganamos y lo celebramos.

San Marcos del año la pera.
Mi madre, mi padre, yo con gorretina roja,
mi hermana con pamela y Jose, el Chinche.

¿Como? Con el mandamiento del pobre, reventar antes de que sobre. Bueno, en realidad esto un chiste, porque si típicos son los peroles (comidas en el campo), más típico es quedar (al día siguiente o al sábado posterior) para comerse y beberse las “sobras”. Las "sobras" pueden ser 5 kilos de chuletas, una paella para 50 o media licorería. Pero son “sobras”. O sea, productos que se compran para que sobre, y así tener excusa de hacer otro perol, haciendo buena la frase (y más en este caso) todos los santos tienen octava.
Yo no voy mañana de San Marcos. No se ha prestado la coyuntura. Tampoco sufro mucho. Hay tests del carnet por hacer, jejeje, y que yo sepa el patrón de los conductores es San Cristóbal, no San Marcos. Es lógico que San Cristóbal lo sea, porque su nombre significa sino recuerdo mal “el que lleva a Cristo” o algo así. Igual lo lleva a hombros que en un Peugot 207, que hay que modernizarse. Pero a él seguro que no le quitan puntos, porque tiene enchufe con el de arriba.
Bueno, les dejo con esta bonita canción popular que me aprendí de pequeño y que salía en El Libro Gordo de Petete.

Agua, San Marcos,
rey de los charcos,
para mi triguito
que ya está bonito;
para mi cebada
que ya está granada;
para mi melón
que ya tiene flor.
Update: Marco en la etiqueta San Marcos y sale un texto similar, escrito ahora hace un año. Es increíble, sin haberlo mirado antes de escribir el de hoy, la coincidencia de palabras y de las cosas contadas. Y además tenía el mismo título. ¡Que cosas más locas! O que soy poco original, o que mis recuerdos evocan a eso indefectiblemente. El año pasado al final fui de San Marcos.

miércoles, 22 de abril de 2009

Transmission


Oigo Transmission de los Joy Division por el youtube, me duelen las cervicales y es de noche. Miro a mi alrededor y casi nada cambia. Nada se inmuta en esta noche, una de tantas. A veces me pregunto por qué vivimos tantas cosas que olvidamos. Tantas noches y días, tantas charlas de bar y tantos momentos dulces. Incluso los amargos los olvidamos. Pero es como diría Neil Young, the damage done. El daño está hecho. Yo no necesito agujas (para quien desconozca la canción de Neil, se llama The neddle and the damage done, o La aguja y el daño hecho). Iba a escribir una cosa humorística sobre mis temas preferidos, a saber: origen de la vida, Dios, tonterías por el estilo, pero lo que tiene escribir a bocajarro es que los planes saltan por los aires como los piroclastos de un volcán en erupción. Mente en erupción o calma chicha. Es la combinación letal, el orden erróneo de estos dos factores, lo que altera el producto. El producto viene a ser mi estúpida escritura semiautomática, y los factores son tantos que enumerarlos sería inútil, aparte de que hay algunos que se me escapan. En la calma chicha bajo el cielo abrasador de un trópico interior la piel se me quiebra como le pasaba a Papillon en sus fugas a la deriva. Y en la erupción quiero ser testigo siendo parte. Quiero ser el Vesubio arrasando Pompeya y Plinio, el joven contándolo. O se está en misa o se está repicando. Lo malo es que la mayoría del tiempo me pasó corriendo por las escaleras que suben al campanario. Y otras no estoy ni en misa, ni repicando ni en ningún sitio. Esos momentos son los de estar reconcentrado, mandando por ahí la homeopatía de uno mismo, y claro, acabo harto. Harto de uno mismo. Luego dicen que tengo la autoestima por los suelos. Conocerse bien implica consecuencias basadas en datos propios, implica sentirse mal con uno mismo. Es una galería de tiro donde nunca y siempre aciertas. Tus defectos y errores pasan delante de ti como una hilera de patos. Y esos patos no quieren estar ahí, quieren emigrar, pero el feriante no les deja. El feriante soy yo. Los patos soy yo. La feria del mundo gira a mi alrededor como una gran bola de gas, una galaxia cercana, localizada dentro de mi cuerpo drogado y achacoso.

Sigo con lo mismo. Mi egocentrismo. No puedo remediarlo.


Habrá un día en el que nosotros seremos.

Ese día, ya ha llegado.

Yo soy Miguel.

lunes, 20 de abril de 2009

Carlos Giménez y los Principes de Asturias

A partir de un enlace del Grupo Rantifuso (que están nominados como mejor fanzine este año en el Saló de Barcelona -¡suerte!-)que he visto en el Facebook, me he enterado que Carlos Giménez está propuesto oficialmente para el Premio Príncipe de Asturias. Eso es fabuloso. El grupo del Facebook llamado PLATAFORMA PRO-PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS PARA CARLOS GIMÉNEZ ha movilizado gente y al final han obtenido las firmas necesarias o lo que sea para poder hacer posible la candidatura. Me podía extender en elogios hacía la figura de Carlos Giménez, pero copio y pego lo del grupo, cuyas palabras suscribo hasta la última coma.

Voy a hacer un pequeño cartelito o banner. Pónganlo en sus blogs si les interesa que sea reconocida no ya solo la labor de Gímenez, sino la de la existencia de los dibujantes de cómics en este país.

Lo que dice la Plataforma:


Porque los tebeos son cultura. Y cultura grande.

Porque la reflexión, la poesía, la diversión, el mensaje, el pundonor, el arte y la artesanía, el amor a la profesión y al medio, la humildad constante al pie del cañón de Carlos Giménez lo ejemplifican.

Porque es quien más y mejor ha sabido dar obras que nos explican cómo somos y qué camino hemos recorrido.

Porque si hay alguien que se merezca, en nombre del medio y en nombre de las muchas y grandes obras maestras que nos ha ofrecido en más de cuarenta años de profesion, es él.

Porque Carlos Giménez es todos nosotros: el cómic en su encarnación máxima, el cómic que trasciende fronteras y medios, el cómic que demuestra que todas las historias pueden contarse, y contarse como se escribe un poema, o se pinta un cuadro, o se rueda una película, o se toca un clarinete, o se marca un gol o se gana un campeonato.

Porque ya es hora de que se reconozca y se iguale el trabajo de una profesión humilde con el de otras profesiones de más relumbre.

Creemos que es hora, hoy, ya, de empezar a movernos, desde los blogs, desde las revistas, desde otros ámbitos de la cultura, desde los salones y jornadas del cómic, desde la crítica y desde el aficionado, desde la Universidad y desde los periódicos, para solicitar el Premio Príncipe de Asturias para Carlos Giménez.

Y queremos que sea un premio pedido por todos, y conseguido para quien es el primero entre los primeros, en España y en el mundo.

Hagamos ruido. Pidamos lo posible.

viernes, 17 de abril de 2009

Lost in rotation




Hace bastante que no aparezco por aquí. Bueno, bastante es desde el lunes, cuando mi rótula parecía una radial encendida tocando ligamentos y músculos al son de unas neuronas enloquecidas. En realidad si que he escrito alguna cosa, pero no las he publicado aquí.


Últimamente no estoy ni leyendo ni escribiendo. Cosa mala esta. Significa que mi laxitud a la hora de hacer algo está virando a lugares inhóspitos. Ese eterno camino hacia delante, donde dejando en la cuneta los huesos blanqueados de otros que pasaron antes, avanza uno sin saber por qué. ¿Por qué Marco Pagot se convirtió en Porco Rosso? ¿Dónde estuvo Agatha Christie cuando estuvo desaparecida? Quizá recorrieron ese camino del que les hablo. Yo lo sigo metafóricamente, claro. Sigo sito en la calle Tercia, número ocho, en un pueblo de cuyo nombre no puedo olvidarme. Higaldo anarcoburgués al servicio de su majestad, la red de redes, la www, internet. El keroseno quema pronto y la potencia ranqueante apenas llega para llenar unas hojas en blanco. Ahora sé que hay unas marcas en los neumáticos que te dicen cosas. Estoy aprendiendo cosas que pueden salvar vidas, pero que mi cabeza archiva como conocimiento absurdo. Pero dan poco juego a la hora de escribir. Mis movidas mentales son demasiado mías como para exhibirlas todas como en un Freak Show. Hay cosas de mí que nadie conoce. No soy único. Hay 6000 millones de personas a las que le pasa esto. Pero algunos las contamos a veces. Otras nos las callamos. Y algún detalle lo enterramos en lo más profundo del mar de los recuerdos, pero como un cadáver de sirena, es arrastrada a las orillas del consciente, por la resaca de la memoria.

Lidiar con uno mismo es difícil, con lo demás muchas veces es más sencillo. Saben como van a reaccionar. Y si actúan de forma extraña siempre se lo puedes achacar a un mal día. Si uno mismo se comporta de forma extraña sin explicación difícilmente escapa uno a la perplejidad.

No tengo muchos ánimos para escribir últimamente. Pero no estoy mal por aquí. Solo un poco cansado. Eso es todo.

Son las dos de la tarde de un viernes nublado de primavera. Tengo sueño. No tengo sueños. Pero eso es ya más viejo que la humanidad.

martes, 14 de abril de 2009

Vicodina

Uno no gana para desgracias. Verán, estoy cojo. Como ya he contado la historia en el Facebook, la copio y la pego.

ejecutando Control C Control V .pi.pi.pi...piiiiiii.

El otro día (sábado) después de la vorágine semanasantil (andar mucho, etc...) fui al huerto de "mi palacio de verano" (jejeje) y pisé una piedra y me crujió la rodilla. Me dolía un poco estos días, pero hoy a las 7 de la mañana me desperté con un dolor terrible. Tengo un bollo en la rodilla. Y como duermo abajo no podía avisar a nadie en casa... Cojito me tienen... Ay!

Afortunadamente no me ha picado una gallinacea que me puede pegar la gripe aviar ni ha sido con un coche. Me pasa esto en un turismo -porque cuando ustedes cogen el coche salen a hacer turismo, parece ser- y ya mando el carnet a mollina.
No, y no estoy tomando vicodina. Naproxeno sódico (incompatible con el litio de la depresión) y va que arde.

Pues eso. Que me duele la pierna a rabiar. Y encima mirando hechos históricos que pasaron hoy… ¡viene una predicción! Esta:


2036 - Fecha más probable el asteroide Apophis impacte contra la Tierra.

No solo nos ofrecen que hace 500 años se perdió la batalla de no se qué, sino que nos meten el miedo en el cuerpo con el asteroide dichoso…Lo malo es que si la cosa va bien, para el 2036 yo estaré vivo aún, que faltan 27 años.

Que buenas noticias.

Bueno, yo creo que exageran y pasará rozando la Tierra a 300000000 kilómetros y se perderá en la inmensidad del Cosmos.




¡Glubs! Miro en Wikipedia y está en lo cierto. Dicen que la NASA ha calculado una posibilidad de 1 entre 37. Eso, como comprenderán a escala cósmica es más que un juego.


Bueno, todavía no ha llegado el 2036, yo, que soy muy positivo, digo ¡Carpe Diem! Me está encantando sufrir el dolor en la pierna. Me mola mogollón. Es una cosa flipante. Te hace sentir vivo.


Quiero Vicodina… ¡YA!

lunes, 13 de abril de 2009

Les Quatre Cents Coups ::: The Magical Mistey Blog


Yo y los números. Están leyendo ahora el post número 400 de este humilde blog. Ya hablaba el otro día acerca del 13. El 400 me sugiere la peli que da título a esta entrada: Los 400 golpes. No creo necesario hablar de la película y su historia. Es sobradamente conocida para los que les guste el cine, y se les gusta el cine y no la han visto, o son muy jóvenes o algo lentos. Viene de una expresión francesa que más o menos significaría liarla parda en roman paladino, aparte de referirse a los golpes que recibe el protagonista, que no sé si serán 400, pero si la tira.

Cuatrocientas ralladuras, cuatrocientas tomaduras de pelo, cuatrocientas arcadas desde el teclado. 400 muescas en el teclado.

Salen a doscientas por año, more or less, según esa ciencia llamada estadística. Si dividimos 365 días entre 200 post sale que he escrito cada ≈ 1,825 días una chorrada nueva. Hay que tener en cuenta mis parones creativos y las vacaciones cuando no tengo internete. Yo creo que he escrito bastante para lo que comenzó siendo otro intento de blog más.

Hoy lunes 13 de Abril 400.

Escribir aquí es algo raro, confuso, misterioso. Como decía Arthur C. Clarke, cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia, y eso es lo que pasa con los blogs. Uno escribe algo y lo lee un vecino de Tegucigalpa. Es magia. Magical Mistery Blog. Lo que sale de un cerebro que permanece, aún ranqueante, en su puesto de combate, y llega a sus hogares por cables, por ejemplo, o porque le roban su wifi al vecino. Cosas de la modernidad.

Proximamente: 401, una odisea en el ciberespacio.

sábado, 11 de abril de 2009

Mamecentrismo


Empieza el día ranqueando, como cuando pasas un rastrillo por un suelo de gravilla. Se está en la gloria, porque el Sábado es glorioso. Sábado de Gloria. Y mi mente va en el Enterprise… Piruletas en la mesa, gomas de borrar, la música no suena, solo el uuuuuuh del altavoz y el sonido del ventilador del ordenador. Y coches, siempre coches. Mi calle es la de mayor tránsito del planeta Tierra. A lo mejor hay otras, pero a mi me da igual, las otras no me incordian y yo soy el centro de mi universo.

Egocentrismo.

Ya he comido magdalenas de distintas clases y sabores. En el último post las reclamaba y como estos engranajes del mundo nos son tan favorables y solo están limitados por el libre albedrío y la disponibilidad universal (recuerden el egocentrismo) del dulce de blando bizcocho denominado magdalena o madalena, sin duda es así llamada por la que fue amiga del que hoy está en la Gloria y resucitará mañana. Me pregunto si en Magdala (que ni se sabe bien donde está) sabrán del exquisito alimento. Seguramente el lugar este lleno de asentamientos judíos ilegales o de guettos palestinos, donde la piedra lucha contra la pólvora.

Sábado de comidas en el campo (peroles), al menos en mi pueblo. Ya no recuerdo lo que hice ayer, pero hoy será otro día. Ya me acuerdo, tengo fotos. Las miraré y un día lejano tendrán más valor que hoy. Porque yo seré más viejo o los gusanos me habrán comido… y esas fotos atestiguarán que yo pisé la Tierra. Al menos entre mis allegados.

Bueno, le dejo y me voy con el mamecentrismo a otra parte. Eso es más o menos literal, porque ya mismo me iré al campo.

Pero no se preocupen, como un terminator más, I´ll be back.

jueves, 9 de abril de 2009

Mameluco, el acumulador, Diógenes, el perro y la entropía.


Yo tengo entropía. No es una enfermedad de la vista. La entropía es la tendencia natural de la pérdida del orden. O sea, que soy entrópiquísimo. El orden es cuando las cosas no están a la vista, o sea, desde la perspectiva de las personas normales (normales=ordenadas) las cosas están en su sitio. Yo por el contrario naturalmente tiendo a la pérdida del orden, siendo una pesadilla para mi madre. Tebeo sobre tebeo, cajones enmarañados, libros, papeles apilados. Ese es mi universo. Cuando sea viejo tendré el síndrome de Diógenes. Ya saben lo que es, no hace falta que se lo explique. Diógenes era un griego antiguo que vivía en un barril entre sus propias heces. Diógenes era un tipo listo, a pesar de lo guarro que era. Era un cínico que prescindió de lo superfluo, y en vez de llamar síndrome de Diógenes a los que desentienden de las cosas materiales, se le llama al que acumula cosas en su casa. No sé, es un poco contradictorio. Un día dicen que Diógenes vió a un niño bebiendo con las manos y tiró su escudilla. Las personas con síndrome de Diógenes, hubiesen cogido la escudilla y se la hubieran llevado a casa. Diógenes murió de varias formas, según fuentes. Un cólico por comerse un pulpo vivo pudo ser la causa. También se dice que se cayó al morderle un perro de los que vivían con él en un tendón y con los que repartía el pulpo. Yo me inclino por la tercera opción, que es que de motu propio murió asfixiado aguantando la respiración.

Yo soy un acumulador. Acumulo cosas encima de sitios o dentro de cajones. No puedo evitarlo. Al contrario de los defensores del orden, yo creo que el sitio de las cosas es estar a la vista. No voy a ser muy bien entendido por los escrupulosos amantes del orden, pero cá uno es cá uno. Lo que no pienso es aguantar la respiración. En eso pueden estar ustedes tranquilos. Pero es que no puedo tirar nada. Tengo los muñecos cutres de los últimos 10 años de roscón de reyes en el cajón.

Acumulo datos en mi cabeza que proceso lentamente también, no se crean que todo es una mera cuestión cosística (de cosa). Si hubiese puesto mera cuestión material hubiera perdido parte de la coherencia que intento llevar a cabo en la vida. La mente también es material. Son neuronas que producen entre sus sinapsis movidas raras que hace que nos comamos el tarro. No deja de ser electricidad y materia celular. Eso está más que comprobado por la ciencia. Una parte del cerebro para cada cosa. Si se escacharra un cacho de seso a tomar por saco alguna función. Mi cerebro tiene atrofiado el orden (bajo los puntos de vista estándares). Tampoco soy muy bueno vistiendo, haciendo cubos de Rubik o llevando un ritmo. Eso es por poner ejemplos. Tengo muchas más taras.

Pero, campana y se acabo, que tengo sueño y es tarde.

Y va y me dan ganas de una madalena… pero paso de subir arriba.

Mañana que es Jueves Santo ya comeré magdalenas.


ACUMULACIONES





martes, 7 de abril de 2009

Test: Haciendo la Pascua planetaria


Habiendo perdido la hegemonía 13 escucho un grupo chino de Shangai llamado Hardqueen que Yolanda ha colgado en su fotolog. Es raro escuchar música popular occidental hecha por milenarios chinorris. La verdad es que a mi me recuerdan un poco a las japonesitas de Shonen Knife. La voz y las melodías son muy parecidas.
¡Ay! Continúa el goteo de test. Es una experiencia maniacodepresiva. Un minuto estás contento porque has sacado dos fallos, y al otro estas hecho una birria porque has sacado nueve. Pero lo mejor es que le doy la importancia que tiene. Y eso de poder presentarte cuando quieras es un chollo. Ojalá hubiese tenido esa oportunidad en la carrera. Hubiese ac
abado en la mitad del tiempo. Soy un sin prisa pero sin pausa cuando me veo con fuerzas, pero lo de la facultad con exámenes cada cuatro o cinco días era inhumano. Creo que va contra la Convención de Ginebra y todo (dato inventado).
No comprendo las leyes del mundo de los hombres. Parece una frase de El Señor de los Anillos. Hay cosas lógicas, pero hay otras chirriantes. Por eso siempre he considerado muy mal a los abogados. El derecho es necesario, de acuerdo, pero las hay tan estúpidas. ¿Que esperar de cosas hechas por el hombre? Las leyes naturales son de una majestuosa elegancia y las de el hombre son remiendos de viejo (no viejo de señor mayor, sino de gastado, usado). Son tiritas que pone la sociedad a sus heridas.
Yo no pienso plantearme lo del carnet y pondré la respuesta correcta siempre que sea necesario, sobre todo para aprobar. Es lo que tiene ser esclavo de un sistema. Hasta las días de estas fechas pascuales están predeterminadas por los ciclos de la Luna. Por razones de no confundir religiones la Pascua Cristiana no podía coincidir con la Pascua Judía, ni se puede celebrar dos veces al año y se establece que el Domingo de Resurrección sea el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. O sea, que esto no es como el cumpleaños, que siempre es el 25 de Diciembre. La muerte de Cristo varía con la Luna y las estaciones. Que cosa más rara, pero tengamos en cuenta que se decidió en el Concilio de Nicea, donde se decidieron cosas tan irreprochables como la doble naturaleza de Jesús, lo del Uno y Trino, lo de la paloma, el duro golpe al Arrianismo y algunas cosillas más. Y es que como dice el astrónomo Jesús Maíz, la Pascua es una fiesta, no un planeta. Miren en Wiki y verán que follón. Pero al menos se puede hacer con programas de ordenador...jejeje Bueno, mientras haya puente que sea lo que los astros quieran.


Concilio de Nicea. Todos santos.

lunes, 6 de abril de 2009

Que bonito es esto de la internet





Que bonito es esto de la internet. Si sabes apañártelas te llegan regalos de todos los sitios. Ya he tenido camisetas Tolky Monkys, también regalos personales que me han hecho mucha ilusión (libros, discos, podcasts), postales desde lugares recónditos.

El otro día fisgoneando en el blog de Mauro Entrialgo vi que había dos concursos para poder llevarse su esperada reedición de Tyrex. Uno era el tradicional sorteo de tebeos de los viernes en RAZA BECARIA (en la que por supuesto participé) y que ya tenía yo controlado. Y otro era en BLOG DE CÓMICS. Respondí, tras consultar el Necronomicón y otros libros de saberes ocultos, y acerté la dificilísima pregunta. Y es que encima de acertar me he llevado el tomo para mi casita, para mi colección de tebeos.

Me gusta mucho Tyrex. Siempre me ha parecido el personaje entrialgano (que mal suena el epíteto, la virgen) que más me gusta, y que ahora no asoma su cabeza de dinosaurio asesino en lo tebeos me da pena y lo echo de menos.

Tengo el original (si, soy avaricioso completista) firmado en 1998 por el propio Mauro en el Salón del Cómics de Granada (cuando todavía era una cosa como de petit comité) y ahora voy a recibir el nuevo en casa.


Gracias, Blogs de Cómics, gracias Ricardo, gracias sinceras.


UPDATE:


Ya tengo desde hace unos días el tebeo en casa. Reiterar las gracias. El bicolor le queda estupendamente. Y el tamaño y las tapas duras hacen que la edición sea deluxe deluxe.




El nuevo y el viejo Tyrex.

domingo, 5 de abril de 2009

13


Sin duda si creyese en la reencarnación, un yo pasado debió ser cabalista, por el interés en los números que me rodean y que percibo. Hoy tengo 13 seguidores en mi blog. Yo al no padecer fobia al 13, al no ser triscaidecafóbico, me parece un número excelente. Siempre doy importancia a los números, si se dan cuenta. A los números y a los días de la semana. Al día y la noche, a las estaciones. En mi bitácora mental me gusta tener la fecha de las cosas, o si no es posible, al menos una noción de tiempo aproximada.

13 seguidores (incluyéndome a mí, que también me sigo). 12+1, Jesús y sus apóstoles. Que el Monstruo de Espagueti Volador me libre de compararme con Jesusito de mi vida, eres niño como yo. Es mera casualidad, porque espero tener algunos seguidores más, si se puede.

13 también es un personaje de House. 13 es un número que se suele omitir en los aviones, por ejemplo. Y es gracioso que el Corel Draw en su 13ª versión optara por un X3.

Da igual, el trece siempre existirá, lo obviemos o no. Es un número que se da en la serie de números naturales. Es como si yo borrase el 57 porque lo considerase obsceno. ¡57! ¡Que asco!

Arbitrariedades de la vida.

Es de noche, son las 2:11 del Domingo de Ramos de 2009. Mameluco en su cubil tiene la cara quemada por el sol. Los coches siguen pasando. Nada nuevo bajo el sol.

 
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