miércoles, 22 de abril de 2009

Transmission


Oigo Transmission de los Joy Division por el youtube, me duelen las cervicales y es de noche. Miro a mi alrededor y casi nada cambia. Nada se inmuta en esta noche, una de tantas. A veces me pregunto por qué vivimos tantas cosas que olvidamos. Tantas noches y días, tantas charlas de bar y tantos momentos dulces. Incluso los amargos los olvidamos. Pero es como diría Neil Young, the damage done. El daño está hecho. Yo no necesito agujas (para quien desconozca la canción de Neil, se llama The neddle and the damage done, o La aguja y el daño hecho). Iba a escribir una cosa humorística sobre mis temas preferidos, a saber: origen de la vida, Dios, tonterías por el estilo, pero lo que tiene escribir a bocajarro es que los planes saltan por los aires como los piroclastos de un volcán en erupción. Mente en erupción o calma chicha. Es la combinación letal, el orden erróneo de estos dos factores, lo que altera el producto. El producto viene a ser mi estúpida escritura semiautomática, y los factores son tantos que enumerarlos sería inútil, aparte de que hay algunos que se me escapan. En la calma chicha bajo el cielo abrasador de un trópico interior la piel se me quiebra como le pasaba a Papillon en sus fugas a la deriva. Y en la erupción quiero ser testigo siendo parte. Quiero ser el Vesubio arrasando Pompeya y Plinio, el joven contándolo. O se está en misa o se está repicando. Lo malo es que la mayoría del tiempo me pasó corriendo por las escaleras que suben al campanario. Y otras no estoy ni en misa, ni repicando ni en ningún sitio. Esos momentos son los de estar reconcentrado, mandando por ahí la homeopatía de uno mismo, y claro, acabo harto. Harto de uno mismo. Luego dicen que tengo la autoestima por los suelos. Conocerse bien implica consecuencias basadas en datos propios, implica sentirse mal con uno mismo. Es una galería de tiro donde nunca y siempre aciertas. Tus defectos y errores pasan delante de ti como una hilera de patos. Y esos patos no quieren estar ahí, quieren emigrar, pero el feriante no les deja. El feriante soy yo. Los patos soy yo. La feria del mundo gira a mi alrededor como una gran bola de gas, una galaxia cercana, localizada dentro de mi cuerpo drogado y achacoso.

Sigo con lo mismo. Mi egocentrismo. No puedo remediarlo.


Habrá un día en el que nosotros seremos.

Ese día, ya ha llegado.

Yo soy Miguel.

9 comentarios:

El hombre invisible dijo...

Yo soy yo, o al menos eso creo, o dicen por ahí, o...
Estupenda su expresión de no estar en misa ni en el campanario sino siempre en las escaleras.

Sobre el bombo y su conocimiento. Evidentemente que me conoce, pese a la invisibilidad del dueño del blog. Y sabe que si algún día visita la inexistente Leuret, con un aviso a tiempo, podría enseñarle el instrumento (¡obviamente me refiero al bombo!) en exclusiva.

Un saludo, don Miguel. Y ánimos con esos egos revueltos (de los que yo también disfruto/padezco)

Anónimo dijo...

:-(


Soy Angelica, la Lola, que no sé cómo va esto bien

:-(

Mameluco dijo...

Estimado UbéEstar en las escaleras te hace perderte la misa (metafóricamente -por qué ¿quien quiere oír a un súbdito de Rouco?-) y las campanas.
No tenga cuidado, que si voy a Leuret es porque vaya con usted de cicerone...así que siempre tendré que avisar con tiempo, jajaja.

Los egos van parribapabajo como les da la gana a ellos.

Querida Angélica de mis entretelas, no se ponga triste, que esto es la normalidad.
Lo de siempre.
Mejor :¬)

Clares dijo...

Hola, amigo. Esta mañana he entrado a tu blog, he leído, pero me iba a trabajar y no tenía tiempo de escribir nada, así que aquí me tienes, volviendo. Lo primero, la metáfora de la misa, no me gusta mucho aunque es expresiva y tiene mucha prosapia. En Albacete dicen "estar al chocolate y a las tajás", que es algo parecido, pero más manchego. Yo ya no puedo tampoco por la cosa del colesterol, así que me conformo con no comerme el coco demasiado, que los sesos también tienen grasa, dicen, ¿o no?
Bueno, lo de la calma chicha me ha traído a la memoria lo de la Ballena Blanca, que ya sabes que cuando hay calma chicha se nos pone el Melville a contar preciosas curiosidades de las ballenas, que es lo que uno hace cuando no hay nada que hacer. Yo por lo menos sigo esa línea. Tranquilidad, a pensar en ballenas y otros cetáceos. Fuerza y adelante. Un abrazo

Clares dijo...

Por cierto, tu escritura no es estúpida en absoluto. Y más aún, conocerse bien implica sólo conocerse bien. Como el humo es señal de humo. No sé si últimamente estoy llegando al satori, jejeje

Mameluco dijo...

¿Que libro me estoy leyendo, Clares? Moby Dick, jejeje.
Lo de la misa se dice aquí. Solo hablo manchego cuando imito a la gente de Muchachada Nui. Después hablo como yo hablo, en cordobés. Pero poniendo ces, jajaja.

Conocerse bien implica saber cosas horribles sobre ti (nadie es perfecto), por lo que no me diga que no significa nada. Comerme la cabeza no es mi pasatiempo, es mi naturaleza. Y como siempre se llegan a conclusiones, pues topamos. Casi siempre para mal.

Yo no creo en iluminaciones, como usted sabe. Supongo que no habrá leído un artículo viejo mío de otro blog (quien sabe donde está), en el que arremetía contra el budismo de una forma tan vehemente como suelo hacerlo con las religiones occidentales. La idea de ser nada y la tendencia a la falta del deseo me parecen abominables. Sin deseos no somos humanos. Si, sé perfectamente que no es que lo consigan, pero solo la mera idea me irrita. Aparte de eso de las reencarncaciones es el cuento más chino -en este caso, indio- que se han podido buscar. Pero me desvío (es hablar de religiones y me pongo atómico).

Yo solo quiero estar tranquilo, pero mi cerebro hierve a veces. ¿Qué le hago? Cortar por lo sano. No.
Habría un Mameluco menos en el mundo, y eso, aunque tampoco es tan grave, no me atrae en absoluto (por ahora).
Aunque parezca un debilucho, soy fuerte... si no, no estaríamos ahora aquí hablando.

Yo soy asín, ¿que levamoasé?
Lo último en cordobés genuino.
Jejeje.

PMM dijo...

Pues cuántos querrían conocerse como tú te conoces, pero claro, la mayoría no nos gustaríamos nada de nada, así que mejor nos pasamos por alto.
Bicos.

Mameluco dijo...

Si, ojala me pudiera yo pasar por alto a mi mismo.
Eso de conocerse no mola nada. Solo trae quebraderos de cabeza y rollos chungos.

Mameluco dijo...

EXELENTE dijo...

YO solo se que no se nada


Hoteles en Córdoba

25 de abril de 2009 1:06

SPAM NO, gracias.Eso al menos deberías saberlo.
Que falta de respeto, jolines.

PD: Copio y pego para hacer visible mi disgusto y anular los links spameros.

 
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