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jueves, 5 de febrero de 2009

Pesimismo, solo mío

Ante la creciente ola de pesimismo que existe en este país, reinvindico, con un par de narices de plástico, a la manera de los arrrtículos de coña de “Top Secret” la genuinidad de los que, sin desalentarnos hemos sido pesimistas de un tiempo a esta parte, incluso cuando la gente nadaba en la abundancia y pasaba sus vacaciones en aberraciones tales como Marina D’Or -su ciudad de vacaciones- o se compraban pisos en Polaris World animados por el ex seleccionador nacional de fútbol Camacho. Si, sé perfectamente que ustedes dirán que soy un monopolista, pero nunca he negado que a mi eso de la libertad de mercados me la trae al fresco. Al menos los de Callejeros y alrededores se frotan las manos. Los de Cuatro aprovechan la mala racha para sacar cuartuchos llenos de cucarachas y ratas como perros medianos en sus divertidos programas de entretenimiento y denuncia, y como ya el grupo PRISA no defiende al gobierno pueden entrar a saco en todos los polígonos chabolistas de España (antes se cebaban especialmente con las ciudades gobernados por el partido gaviotil). Lo que les decía, que no queremos en nuestro club pesimistas oportunistas, de esos de moda “de que la cosa está muy malita”. Cuando pase la recesión (porque oficialmente estamos en recesión y por ello no duermo por las noches ...je) los que ahora se quejan de que si esto y lo otro, se seguirán comprando cacharros superinútiles a precios estratosféricos aparte de la hipoteca esa que pagan ellos. Las hipotecas es la undécima plaga de Egipto que Dios se guardaba en la manga por no hacer caso de la Cope, ¿qué se creían? Mientras, los bancos reciben ayudas del gobierno, no sé para qué. Para irse ellos de montería, supongo. Porque créditos, lo que se dice créditos, no dan muchos. Yo tampoco doy crédito.

Una vez hubo un faraón que tuvo un sueño la mar de raro en que unas vacas flacas se comían a unas vacas gordas. José era un israelita con mucha imaginación para estas cosas, y le dijo que iba a haber 7 años buenísimos y después 7 años muy malos en Egipto, así que guardara la décima parte del grano para que en esos 7 años malos no hubiese jambres. El faraón, impresionado, le hizo caso y le subió el rango. Hoy en día un presidente de cualquier entidad financiera sueña algo así y su secretario le dice que conoce a un buen vidente. Ayer soñé que en mi mesa había 7 archivadores A-Z llenos de papeles, y llegaban otros vacíos y se lo comían. Pues eso significa que vendrán vacas gordas y vacas flacas, así que prepárese. Bueno, tome unos caramelitos y un calendario. El tipo se forra, y confía el dinero de los clientes a un tal Bernie Madoff.(en la foto)

Si es que es lo que yo digo. Esta feo hablar de dinero. Y si hay que hablar, se habla en reales, como toda la vida. Y si uno se hace rico, que sea por cauces lícitos, como la Euromillones, el robo a mano armada o el casamiento por el interés. Y es que como decía un@ que se había casado con un@ fe@ por su patrimonio, quien se ha casado por el dinero es él/ella, que ni no llega a tener un duro, no se casa.

El pesimismo para los pesimistas, por favor. El intrusismo es cosa de mala gente.

jueves, 1 de enero de 2009

345. Die another year


Muere otro día. Otro año que se va por el sumidero de la historia. Ha pasado la noche entre lluvia y olor a chimenea. Ya tengo superado el odio a la Nochevieja. Take easy, man, me digo a mi mismo. La obligación de pasarlo bien es una cosa accesoria y que solo se pueden permitir los ricos y los sanos. Por eso la nave va. Y la goleta ha surcado la noche lluviosa del primer día de enero. Es el año 2009 desde el supuesto nacimiento de nuestro supuesto Señor Jesucristo. Nada nuevo bajo el cielo nublado. Los mismos sentimientos, la misma sensación, ni un ápice más feliz por los felices años nuevos escuchados y deseados. Yo lo he deseado de verdad a todo el mundo. Se lo deseo a ustedes también, pero no tengo the fucking button of happinnes. Perdonen mi lenguaje, estoy escuchando a Tenacious D. Son las 7:40 de la mañana de primer día del resto de sus vidas, del resto de mi vida, escucho a dos frikis cantando una música realmente hipnótica, y en algún sitio alguien es masacrado, alguien nace, alguien ve amanecer, alguien tiene un orgasmo, alguien comerá un perrito caliente, alguien pierde a la ruleta, alguien se suicidará por amor, alguien grita o alguien ve “El Padrino”. Alguien piensa en Torrebruno. Yo, al menos. Que raro. ¿Por qué se me habrá venido a la cabeza el pequeño showman italiano? Seguramente porque el también tocaba su guitarra, aunque no sé si de forma hipnótica. Tigres, leones, todos quieren ser los campeones. Pero al final solo ganan unos pocos, Rocco. La mayoría somos como el de la ruleta. Apostamos nuestras vidas al rojo, al negro, al 33, o al par. Pero siempre sale el 0 y gana la banca. El mundo es un conglomerado de perdedores que llaman locos a los que son conscientes de que lo son. Bueno, hay gente a la que le da igual todo. Son a los que envidio profundamente. Toda la envidia que pueda tener. No sería un pecado capital muy frecuentado por un servidor. La verdad es que sin haber probado una gota de alcohol no sé lo que me digo. Los ritmos cambiados del sueño de los que tanto les hablo siempre.

Bueno, ya paro de decir paridas. Que la cosa les vaya más o menos bien. ¡¡¡Boyante intervalo disparejo!!! (Que divertido es poner sinónimos con el Word)

lunes, 17 de noviembre de 2008

El ojo te ve



El Gran Hermano te vigila. Que gran frase. Si nos vigilara a todos se aburriría el hombre cosa mala. Nosotros en la taza del water, sacándonos mocos y remoloneando para no sacar la basura. Todo el día mirando a un tipo en la pantalla sin poder hacer zapping. ¿Se imaginan todo el día viendo a Jaime Cantizano? Un repeluco me da por la espalda. Y lo peor es que el te vea a ti comiendo cereales. Sería molesto. En la casa de GH no pasa eso. Saben a lo que van y saben que es para un tiempo limitado. Pero imagínense toda una vida. Y no se pueden llevar libros. 1984 y Farenheit juntas de la mano. A los del programa les da igual lo de los libros. Yo creo que ninguno de ellos habrá cogido uno en su vida de motu propio, o al menos en las últimas ediciones. Todavía recuerdo a uno de mis concursantes preferidos de todos los que han pasado por la casa, Koldo, flipándolo porque el Iván o el Ismael no se habían leido “El proceso” de Kafka. Ahora ya no hay concursantes así, que discuten de religión, de política y de cosas de esas en la casa. El Gran Hermano vigilaba y nosotros también.


Hoy lo más parecido al Gran Hermano es Mercedes Milá y lo más parecido a la neolengua son los mensajes sms.

Si antes me daba repelús con la cara de Cantizano en todas las casas, me imagino la de la Milá y me da un infartaco de padre y muy señor mio. Lo que debe ser Mercedes dando órdenes.

Por lo menos podremos mearnos en la ducha. El mundo es una distopía perpetua. El Gran Hermano no nos vigila, nos vigilan los bancos. Bueno, a mi no, que no tengo posesiones… pero a los que tengan una hipoteca… su alma les pertenece.

Son los nuevos grandes hermanos, los nuevos Mefistófenes. Compran almas a precios baratos, que fluctúan con el Euribor. Y no nos damos cuenta. O a lo mejor si. Pero todos estamos controlados por el hipnosapo.

 
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