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miércoles, 29 de febrero de 2012

Fotos de los ganadores del II Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco



Durante casi dos semanas estuvimos trabajando en La Gutenberg para confeccionar el librito.

Faltan algunas fotos... las iré poniendo cuando vayan llegando.
 1. ISABEL ALI

2. PATRICIA ESTEVAN

3. RAMÓN RODRíGUEZ (Con CARLA Z.)



4. MARISOL SALANOVA
5. NOELIA BARRO
6. PERCY B. SUÁREZ
7. IÑIGO MARTÍN-SANTOS

8. CRISTINA MUÑOZ
Tienen también su librito...

 STER DOSPUNTOCERO
LA GATA CHUNDARATA Y ONA
Dentro de unos días, cuando todos hayan recibido su cuadernito subiré las fotos de la elaboración a la página de la Imprenta en Facebook.

MAMELUCO

miércoles, 1 de febrero de 2012

II Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco :: GANADORES



Una vez realizado el escrutinio y liarme más que la pata un romano (y querían ustedes que pusiera más puntos a repartir ¡ja!) los ganadores son:


25. Indiana Red 14 puntos
35. Patidifusa 11 puntos
13. Ramón 10 puntos
7. Marisol 7 puntos
6. Micrótica 7 puntos
15. Percy B. Suárez 6 puntos
33. Iñigo Martín-Santos

Como podrán observa hay 7 ganadores donde debería haber habido seis, y es por una cuestión muy simple: ustedes han elegido a estos relatos con más puntos.
Después había algunos empates a 4 puntos, pero he elegido entre ellos a: 30. Cris porque me da la gana y porque creo que resume muy bien el concepto “microrrelato”.

Puntualizar una cosita. Si ustedes hacen ahora los recuentos a lo mejor no le salen estos números y les voy a decir porqué; no sé si Facebook o los votantes han borrado sus votos, pero carta en la mesa queda presa, o sea, que como hombre gordo precavido vale por cuatro, he ido apuntando en una libretita cada uno de los votos y quien lo realizaba. Y valen. De todas formas estos votos ya les digo que no influyen demasiado en los participantes que han resuelto ganadores.


O sea, que los ganadores son Indiana, Patidifusa, Ramón, Marisol, Micrótica, Percy, Iñigo y Cris.

¡¡Aplaudan en sus hogares a los flamantes lauredos!!

Sabéis que este premio es la publicación de los microrelatos en un microlibro, artesanalmente confeccionado en la imprenta tipográfica de mis mayores.
Ruego enviéis vuestra dirección postal a mamelukoblog@gmail.com

lunes, 16 de enero de 2012

II Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco :: VOTACIONES


Ha concluido el tiempo que se determinó para escribir los microrrelatos… Creo que han sido tres semanas.
Ahora toca la tarea de votar. A los lectores y a los participantes. Puede votar todo el mundo. Por supuesto, está permitido el autovoto. Pero lo que no veré con buenos ojos es pedir el voto a lo Garci, por favor.
Cada votante tendrá dos punto que podrá repartir entre uno o dos participantes. O sea: -por ejemplo-

1. ALBERTO GAY HEREDIA 1 punto
2. César Evangelio Luz 1 punto

o bien

3. Fernando Márquez 2 puntos

indicando siempre el número del relato porque hay autores que repiten. Tienen hasta el 31 de Enero. Habrá 6 ganadores. Y dos premios más a mi elección. El premio como ya saben es la publicación en una pequeño librito que se realizará artesalmente en la Imprenta la Gutenberg, taller tipográfico de la familia Morales.

Se pueden comentar los relatos y demás, pero no me sean malos. No le queda mucha vida al blog verde manzana, así que vamos a vivir en paz y armonía.
Se puede votar en los comentarios o en el evento de Facebook que indico a continuación. Si votan en un sitio no voten en el otro que me hago lío. Tampoco utilicen eso de utilizar perfiles diferentes para votar dos veces. Está feo.



Suerte a todo el mundo.

Este será el último de los concursos realizado bajo el nombre de Mameluco´s Blog. Voy a cerrar el chiringuito. Creo que está moribundo de redundancia por mi parte. El próximo 28 de Febrero, coincidiendo con el 5º Aniversario, daré por finalizada la andadura. Quizás le siga otro o igual no. No lo sé. Ya vendrá lo que tenga que venir.

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1. ALBERTO GAY HEREDIA

    Hermenegildo hacía mucho que le había perdido el respeto a la muerte. Deseaba, invocaba constantemente su presencia por razones puramente mercantilistas. Fueron las muertes ajenas, las que permitieron a tres generaciones de su familia vivir holgadamente a consta de un próspero negocio de funeraria. Esperanza, su hija mayor que no había podido graduarse en secundaria, se especializó en acicalamiento post mortem. Dejaba los muertos tan primorosos, que parecían estar vivos. Aquella habilidad acarreó la muerte de otros pequeños empresarios del sector. Todos los muertos de aquella pequeña ciudad ya eran todos suyos. Alguna que otra vez, le llegaban anónimos con amenazas de MUERTE.

2. César Evangelio Luz

    Aquí estoy otra vez, delante de un ataúd. Dentro de él, como siempre que vengo, hay alguien que conozco. De niño pensaba que la muerte nos visitaba y que había que esconderse de su aliento frío, no mirarla nunca de frente como tampoco se le hace a un caballo. Cuanto más tardáramos en abrirle la puerta, más tardaría ella en cruzarla, por más que llamara y pisara nuestro felpudo. Hoy sé que la muerte no viene sino que ya estaba; cada ataúd que honro es siempre el mismo, aunque lo quemen. Y sé que la muerte nunca me visitará; soy yo quien la visito a ella, cada vez más, y dentro de poco estaré sobre su felpudo, llamando a su puerta.

3. Fernando Márquez

    SEXY SADIE (Los Ángeles, 1969)

    Nada tiene importancia: solamente los juegos (colores que se prestan a todos y a nadie). Comeremos cereales en el útero de Sharon y los muertos germinarán como pequeñas luces dando vida a este crepúsculo invertido. Las esfinges calaveras polinizan los ramos de datura. Agosto estalla de improviso en las planicies de hierba artificial: las piscinas rebosantes de agua teñida son llagas que espejean en nuestros corazones. Mataremos a Cristo entre las piernas de Sharon y su sangre correrá en olas sobre las que deslizarse hacia el horizonte. En el futuro, sólo nuestra acción será recordada, remedada, envidiada: el resto irá a parar a los cerdos. Y un millonario de Texas pedirá mi mano.

4. David

    ALGUIEN HA MUERTO EN MI CASA
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    Alguien ha muerto en mi casa. Estoy convencido. Un olor a ausencia me asola, una bofetada tras una broma sin gracia asentada en mi nevera; la comida se pudre deprisa, el agua deja un regusto a poso viejo, las botellas acumulan sedimento y polvo un día después de llenadas, tristes porque alguien ha muerto. El sueño no se instala en una casa donde alguien ha muerto, el tiempo pasa despacio y las campanas tañen hora tras hora, el exterior no tiene nada que ofrecer, como si el pueblo también hubiera muerto en casa de alguien, he olvidado qué es el hambre. Preguntaré quién ha muerto, no como un estúpido intento de empatía, no; algún día preguntaré porque no soporto más vivir sin la certeza de que alguien ha muerto en mi casa.

5. la magnética

    Al llegar a casa tras cuatro días en Fuerteventura, nuestras últimas vacaciones juntos, le he sugerido que cogiera una maleta, la llenase de su parte de culpa y responsabilidad y se marchase.
    "No te ofendas si no quiero volver a verte".
    Después de unos minutos con mi espalda apoyada en el quicio de la puerta dándole vueltas a si quizá hubiese sido mejor que ni siquiera hubiese pasado por casa, he llegado a la conclusión de que la muerte de nuestra relación comenzó el mismo día en que le conocí a través de mi mejor amiga Teresa: la mujer que le convertirá en padre el próximo mes de Junio.

6. Micrótica 

    -¿Susto o muerte?- le preguntó.
    -¡Susto!-eligió con decisión.

    Y el susto le provocó la muerte.

7. Marisol Salanova

    Tus dedos coletean nerviosos sobre mi vientre como peces varados en la orilla. Ya no sabes qué hacer con este cuerpo tendido en el suelo a tu merced. Sigues caliente, sin embargo, y me pregunto a qué nivel de éxtasis hubiésemos podido llegar de haber aguantado mejor la presión de esos otros dedos alrededor de mi cuello, o si te hubieras dado cuenta de que llevaba más de diez segundos haciéndote la señal: si no me hubieses dado muerte. Pareces dispuesta a averiguarlo.

8. Riquio

    SOLEDAD

    Cinco de la mañana y las manos enjutas bajo el plumón, la mirada vaga y directa sobre el alféizar incipiente bajo un cielo indistinto, recogiendo los quejidos del rocío. En un ovillo húmedo de recurrente absorción, varias noches bajo el puente fluyendo, desde aquel perpetuar solitario cuando la vil palabra precedía el paso fugitivo, ese tamaño simulacro que llaman soledad se adhería a las paredes terco como la brea. Era esta nueva piel de la pérdida la comprobación última del aislamiento feral del alma, comidilla impúdica, dueña del hartazgo de filósofos y poetas? Era ese extraño sin nombre, aquel sumergido otra vez en lo supuesto, el signo de un alba no esperada o el rostro de la muerte disuelto en un anhelo?

9. Jimmy Jazz

    LA MIRADA DE CHOCOLATE

    De vuelta a casa me encuentro con Mar ¡Vaya día de trabajo, estoy muerto! le exclamo con hartazgo y cansancio. Ella, distraída, no se percata de mi comentario y la veo buscar por el escaparate de la pastelería su capricho de chocolate. Entramos y nos atiende un hombre de intensa piel negra vestido con bata blanca. Mar pide, yo pago, mientras, descubro cómo se sonríen y recuerdo que hoy, hace diez años Mar y yo nos enamoramos con la misma mirada.

10.  david pascual huertas

    Vale, la historia empieza con un hombre que se despierta. Es martes y tiene una de esas resacas que se parecen un poco a mirar en un periódico las muertes por accidente de tráfico en navidad. Se despereza y comienza a vestirse. Mete las manos en los bolsillos de sus pantalones y se acuerda de que tiene un papelito doblado en el bolsillo. Saca el papelito y lo lee. Caramba. Vaya cosas pone. Y el hombre se pone los pantalones y decide bajar a la calle. Y se va a tomar un café. La camarera tiene cara de lechuga mustia pero sirve el café como si fuera una bailarina checoslovaca. Vuelve a leer el papelito y esta vez se ríe mucho. La camarera ni se extraña. Total, una ve de todo.

11. Isaac

    LA MUERTE DE LA MÚSICA
    Esta historia es real como la vida. Yo tenía seis años y mi hermano, de 21, se acababa de ir de casa. De repente, heredamos una guitarra que salió del armario y que nadie sabía muy bien de dónde venía. Le faltaban dos cuerdas, pero para mí el sonido de las otras cuatro era música celestial. Me podía pasar horas y horas tocándolas, escuchando embelesado su eco en la caja. Poco después mi madre, que debía de estar muy enfadada con mi hermano o la vida misma, dijo que aquello era un trasto. Y que había que desprenderse de ese trasto. Así que, esa mañana y delante de todos, agarró el traste y con toda su fuerza reventó la guitarra en el pasillo. Aún recuerdo el brutal estruendo de las cuerdas. Se había decretado la muerte de la música.

12. david pascual huertas

    Mickey vuelve de la fábrica y se sirve un vaso de whisky. Con lo que tú has sido Mickey. Bueno, ya vendrán tiempos mejores. Se calienta algo de comer. Minnie murió hace dos años y a Mickey le duelen las manos de la cadena de montaje. Es la crisis, ya pasará. Eso al menos es lo que dicen todos. El plato de comida del perro aún está lleno. Eso es lo que pasa cuando ya no tienes perro, piensa. Esta noche, Donald vendrá a buscarlo y harán lo que hacen siempre. Ir a un bar, beber hasta perder el conocimiento, no hablar demasiado. Es una manera bastante varonil y tradicional de lamerse las heridas. Los chicos no lloran, al menos en la ciudad de los sueños. Que piadosa es la recesión.
    Donald perdió su empleo hace año y medio, así que pagará Mickey. Venga esa última ronda que mañana hay que trabajar. O lo que sea.

13.  Ramón

    Coleccionaba antiguas fotos de niños muertos. La pared de su habitación estaba cubierta de retratos en blanco y negro de pequeños cadáveres endomingados y peinados con agua. Hacía siglo y medio que sus padres encargaron estas fotografías, desgarrados por su muerte, para recordarlos y rezar frente a ellas como si fuera una estampita de un santo o una virgen más. Ahora ella construía una siniestra orla frente a su cama con todas las que podía encontrar en mercadillos y anticuarios. Nadie se explicaba su extraña afición y cuando le preguntaban, se desentendía amablemente. Pero todas las noches se dormía escuchando placenteramente el coro de llantos de todos sus niños muertos.

14.  juanitamarkez

    Me llamo María de la Dulce Muerte, pero podéis llamarme Marimú, hay confianza. Los niños del cole me llamaban Marimuerta; los adolescentes del insti, La Fiambre, así, directamente; en mi primer trabajo de becaria, La Chupapollas, este apelativo no tiene nada que ver con mi mortal nombre, pero es que fue así, las cosas como son. Cuando ascendí a jefa de departamento me empezaron a llamar La Viuda Negra, en honor a la fama de esa araña, prototipo de la cruel fémina que destruye al macho. Durante mi ascenso a la cima rodaron muchas cabezas. La viuda negra, después de aparearse, se come al varón empezando por la sesera. Yo empiezo por la polla, perdón por la expresión.

 15. Percy B. Suárez

    LAS ORILLAS

    Estás remando y piensas que no tienes nada... ¡que equivocado estás!, estás pensando y por lo tanto lo tienes todo... tienes tu VIDA... continúa remando por esta orilla... en la otra está la MUERTE.

16. Mazes

    Ahí va el primero: Pis pas I

    Hasta bien entrada la mañana, permanecía en la cama observando el vacío que quedaba a su lado, acariciando con su arrugada mano la tersura de un algodón primorosamente bordado que sí resultó ser para toda la vida, o al menos para la abuela, que disfrutaba ya del descanso de la muerte y que rezó con cada puntada para no tener que ver esas iniciales separadas. Cuando por fin conseguía eludir el magnetismo de la nostalgia, se calzaba unas babuchas de cuero marrón que resaltaban el tono transparente de su piel y suspiraba mientras apoyaba los nudillos a ambos lados de su cadera, en un intento poco menos que derrochador de convertir sus brazos en el impulso que ayudaría a erigir un cuerpo que ya no respondía ni se cuadraba ante su amo.

17. Mazes

    Y el segundo: Pis pas II
    Cuán cerca vio la muerte en aquella cuna de la vida. Esa misma cama de metal, que hoy chirriaba para entonar un dueto con los huesos del abuelo, no hace tanto que cantaba de alegría cuando, por la mañana, no hacía falta que usara las manos para levantar la sábana. Entonces la abuela sólo tenía que dedicarle una sonrisa para que las sagradas palabras del sacerdote cobrasen sentido y realmente ambos acabasen siendo una sola carne, ese maravilloso desafío a la física y a las matemáticas que demuestra que “uno más uno es uno” o a lo sumo y con el tiempo, tres. Y así hasta ocho que llegaron a constar en el libro de familia.

18. @LF

    La muerte del artista fracasado

    Se levantó muy temprano y, como todos los días, invariablemente, se bebió un zumo de naranja y un café. Hacía frío y se sentó en el sofá, tapado, con el libro que había estado leyendo apenas unas horas antes. Leyó durante casi dos horas, se tomó otro café y algo de fruta y se pudo a trabajar.
    Llevaba varios días buscando a la muerte. Necesitaba una muerte; una muerte de película, es decir, de una película para unirla a otros trozos de película y hacer una película, eso sí, corta. Quería una histórica tragedia para adaptarla a un contexto cómico, lo cual, ni era muy original, ni resultaba aparentemente difícil. Pero no la encontraba.

19.  Sorel

    En tiempos de Francisco I, un soldado se sublevó contra el rey y contra Francia. Él solo. Se atrincheró en el viejo torreón que guarda el puerto y que aún hoy existe en El Havre y hubieron de atacarlo despiadadamente en un asedio desproporcionado para vencerlo. La ciudad que lleva la salamandra real en el escudo pudo con la heroica oposición de uno solo y nunca se supo si el soldado se rebeló en un acceso de locura o si fue por amor. Sería hermoso que en ese mismo ribete de mar donde Monet encontró inspiración para pintar un cuadro que terminó nombrando a toda una generación de artistas, un soldado hubiera muerto valientemente enfrentado al mundo por una mujer. Yo siempre quise ser ese soldado rebelde.

20. carme

    La muerte

    En la noche más larga, oscura y fría aguarda en silencio desafiante y oculta la MUERTE. Una cita de imprevisible encuentro y engañosa seducción, donde el viento mecerá mañana flores marchitas y lágrimas de un triste adiós.

21. Jazz

    A lo largo de mi vida he escrito mucho. Si quisiera ganar este concurso… ¿Que no sabes de qué concurso hablo? Uno que se ha inventado un tal Mameluco. ¿Qué de qué le conozco? Me habló de él una amiga, pero no le he visto en mi vida. Sólo sé que tiene un blog. Uno más. A mí varias veces me han preguntado que por qué no tengo un blog. ¿Para qué? Si no tengo tiempo ni para escribir. Ahora mismo lo que me preocupa es en qué momento meteré la palabra “muerte”. También me inquieta no saber cómo se cuentan los 600 caracteres. Tendré que contarlos yo mismo. Como decía el bueno de mi padre, si quieres que las cosas que te interesan se hagan bien, hazlas tú mismo.

22. Jazz

    Me quedo con tu mirada. No me mires así, porque ahora tu mirada es mía. Sé que no me crees, pero eso no me importa. No me interesa lo que pienses ni lo que digas. Y menos aún lo que hagas. Porque dentro de unos minutos la muerte te dejará sin aliento, y tus ojos serán míos. ¿Para qué crees que he traído este bisturí? Primero, el ojo izquierdo. Es mi preferido. Con él me guiñabas cuando todavía me querías. Ahora que me odias, no lo necesitas. Lo que todavía no he decidido es de qué forma te mataré.

23. Carolina D del C   

    Algo que ustedes no saben es que la Muerte tiene una red de blogs para atrapar vivos y llevarlos a su lado oscuro. Son blogueros que no están vivos aunque hacen todo lo posible por parecerlo. Cuentan su vida de una forma banalmente inofensiva, cuando en realidad no existen, son sólo lenguaje binario de 0101, sensaciones que existieron, memoria fósil almacenada. Muchos caen en sus redes y desaparecen. La pantalla del ordenador se los traga como un agujero negro. La clave para descubrirlos son los concursos de microrelatos. Te seducen para que escribas un relato mínimo y cuando estás delante de la pantalla, absorto en tu tarea, ésta te succiona y te convierte en memoria RAM. No lo hagas, no caigas nunca en la tentaa

24. ALBERTO GAY HEREDIA

    Muerto de hambre y de sueño, en una ajada, fría y solitaria estación de ferrocarril de transbordo, esperaba pacientemente la llegada de aquel viejo tren expreso que, tras disfrutar de mi civil permiso reglamentario, me devolvía aquel viejo cuartel de infantería en el que debería seguir cumpliendo con mi servicio a la patria. Por fin, cómodamente instalado en aquel tren, soportando estoicamente un desagradable olor a perros muertos que desprendían los calcetines de mis compañeros de departamento, pude conciliar el sueño. Cuando desperté, me di cuenta de que merecía la pena seguir soñando.

25.  Indianred

    La había besado cien veces en la frente y otras tantas en las manos. Cada vez que el móvil sonaba, contemplaba la fosforescencia de los números del identificador, y agradecía en silencio que el llamado que esperaba se retrasase aunque fueran sólo unos minutos. Unos minutos eran un siglo mirando sus párpados cerrados, su boca curvada en una mínima sonrisa, su cabello recién cepillado y perfumado.
    El “ring tone” sonó más agudo que el silbido de la muerte. Respiró hondo y soltó el aire en un profundo suspiro que le dolió en el pecho, antes de atender a los de la funeraria y decirles que ya bajaba a abrir la puerta del edificio.

26. Raquel

    Todas las noches se repite el mismo sueño. No sé por dónde empezar, la verdad. Es una sensación extraña, difícil de explicar. Muerta, lo que se dice muerta, no estoy, sigo sintiendo. Pero no puedo moverme, no puedo hablar, ni siquiera puedo respirar por mí misma. Recuerdo sensaciones como de una vida pasada, ideas inacabadas que vienen y van en mi cabeza como un laberinto sin fin. Luego me despierto y la realidad me golpea como un relámpago: el accidente, el hospital,... Nada era un sueño, ahora vivo como un vegetal.

27. Ignacio Jardín

    Sólo veía una mancha borrosa. Fue al notar que me agarraban del pelo y me tiraban la cabeza hacia atrás cuando me di cuenta que la mancha era granate, y estaba rodeada de otras muchas, todas de colores muy vivos. Estaba sudando, y mientras seguían tirando de mí, me pareció que las manchas empezaban a formar algo definido: una montaña, quizás, o dos; tal vez una chimenea. Noté el cañón de una pistola en la sien y una voz me gritó al oído:-Vuelve a decir que esto no es un Kandinsky, jodido cabrón, y te vuelo la tapa de los sesos aquí mismo.
    Sentí la muerte como una punzada de orgullo.

28. Iñigo Martín-Santos

    LA LETRA

    Acércate mas-dijo una voz femenina. ¿Más?-respondió el. Si, hasta que mi aliento no se distinga del tuyo.
    Los siguientes segundos, minutos u horas, no las conozco, solo ellos lo saben. Yo enfile la calle Martos, apenas habían sido unas palabras, incluso puede que las imaginara al reconocer las sombras en el rincón del soportal. Acababa de cerrar Ca David, y la diferencia de temperatura me hacia encogerme dentro del gabán, al fondo el final de la calle se oscurecía como la boca del lobo. Pensé en la ironía de la situación, ellos buscando la oscuridad y yo temiendo entrar en ella. Tranquilo, pensé, justo antes de ver el fogonazo, entre Muerte y Suerte, solo hay una letra de diferencia.

29. Covi del Barrio

    Recién nacida, huele a nuevo. La miro, la olfateo, la reconozco, como cualquier mamífero a su cría. Y sin amarla aún, cerco el espacio y el tiempo y al más leve gesto de dolor, que la atenace, estoy alerta. Su vida, recién estrenada, podría peligrar y esta fuerza demoledora que me invade al mirarla, desataría mi ira, perdería mis uñas, mis dientes, derramaría toda mi sangre...porque ahora mismo SE que por haber nacido la muerte la acecha.

30. Cris

    Dormía tanto que cuando me morí nadie se dio cuenta.

31. Paco RC

    MAR ADENTRO

    Afasia. Pérdida progresiva de motilidad. Dolor. Cuidados paliativos. Este olor a hospital. Súbeme la cama. Atonía. Cierra la ventana. No soporto la luz. Muerte digna. Neurodegeneración. Para cuándo una ley. He vuelto a hacérmelo encima. No puedo más. Déjame solo. Afectación sensitiva. Pomadas para las escaras. Siempre me dieron asco los purés. Antisépticos. Ley que no llega. Ansiolíticos-hipnóticos-analgésicos-antidepresivos… Me miran con compasión. No saben qué decirme. Me traen bombones. No puedo tragar.
    Sí señor inspector, naturalmente que le acompañe a Suiza. Estuvimos casados cuarenta años. Siempre juntos desde los veinte. No iba a dejarle solo. Cuando vino la Muerte él estaba dormido en mis brazos.
32. Ster

Desde el vacío de la tristeza y la melancolía, agobiado por multitud de angustias que te impiden ser feliz, nos alegras la vida, y desde tu lucha titánica por seguir viviendo, nos planteas un concurso de microrrelatos que incluyan la palabra muerte.

    Y aquí nos tienes, a gente variopinta, desconocida entre sí, que confluyen en tu blog verde manzana para participar en la alegría y la ilusión de un concurso que como premio se lleva solo “la honrilla de ganar” y un maravilloso libro hecho a mano.

    ¿Te parece poco?

33. Iñigo Martín-Santos
   
CUENTO II

    ¿Qué para que sirve la noche? Para esperar, para eso sirve. Tú esperabas a otra, solo usabas mi nombre, porque en tu inmenso egocentrismo, nunca me viste como la opción valida. Declamabas mi nombre, para provocarla a ella. Cuando la imaginabas, la sangre bombeaba por tus venas vidriándote los ojos. Nunca pensaste, que serias mío. Al menos no tan pronto, no antes de saborearla a ella. Mírate, al abrazarte a mí, o mejor dicho, al sentirte abrazado por mí, ni tan siquiera recuerdas los días en los que gritabas tu amor por las dos. En tu infinita vanidad, no dudabas que ambas éramos igual de amantes para ti. Pero a ella nunca la tuviste.
Gloria o Muerte gritabas enardecido. Pues bien, puedes cerrar los ojos, aquí me tienes.

34. alberta coconut

    Me llamo Jorge Moscoso. El hombre que tengo a mi lado es un abusador de ancianos. Se toca sentado en sus regazos, se corre sobre sus caras hieráticas marcadas por enfermedades que les comen el cerebro. Yo lo he tenido que ver, obligado por un juez, en un vídeo en HD para dar fe de que aquel rostro bañado en semen era el de mi padre. Imagínate el culo del hombre que te acunaba abierto nítidamente en blu-ray tras el biombo. No puedo expresar el eterno agradecimiento a la Residencia Nuestra Señora de las Mercedes por colmar sus zonas comunes de las más modernas cámaras de vigilancia. Este hombre a mi lado sale hoy de la cárcel. Me llamo Jorge y voy a darle la más salvaje muerte que imaginar pueda mi pobre destrozado corazón.

35. patidifusa

    RECETA

    Te odio. Corto la cebolla fina y la pongo a pochar. Llevo aburrida contigo media vida. Limpio las zanahorias, las parto en rodajas y las echo en la cazuela también. ¿Y pensabas que no me iba a enterar nunca, imbécil? Pelo las patatas y las reduzco a cubitos, las dejo caer sobre ese lecho blanco y naranja, tapo la cazuela. Nunca me acerqué a tu diario, lo juro. Espero unos minutos a que se haga todo a fuego lento. Pero te lo dejaste abierto, sobre la mesilla. Añado agua, sal y los garbanzos de bote. Llevas años engañándome con hombres, a docenas. La morcilla de Sotomayor, que no falte. Y yo esto no me lo merezco. Un poco de cianuro y un Starlux para redondear el sabor.
    - ¡Cariño, estos garbanzos te han quedado de muerte!

36. Jose M. Ubé

    GOLPE DE SUERTE
    No podía recordar sus sueños, pero aquella noche la imagen de unos neones con la frase “golpe de suerte” se repetía insistentemente. Toda su vida había sido gris. El mensaje nocturno le obsesionó y compró lotería al salir de la oficina. El golpe llegó. Sin decir nada a nadie se fue a la costa azul, se alojó en el mejor de los hoteles e, imitando a su adorada Grace Kelly, compró un descapotable para recorrer los paisajes que solo vió en la pantalla de televisión.
    El informe de la guardia civil determinó que el accidente se produjo por somnolencia de la conductora. El opel corsa quedó destrozado. Confundió el mensaje de sus sueños. Realmente le avisaban de un “golpe de muerte”.

37. Isaac
   
    La muerte se vendía en tarritos pequeños, en los supermercados y en las tiendas de 24 horas. Claro que también la podías comprar al por mayor, en tiendas especializadas en import-export y ahorrarte un dinero. La traían de China, pero no era tan buena, claro. Lo mejor, si tenías dinero para comprarla, era ir directamente al productor artesano, posiblemente un ancianito del campo, que te la vendía a un precio desorbitado, eso si le caías bien y te pasabas un par de días alojado en la casa rural de su sobrino nieto. Así era el negocio. Lo que no sabían todos aquellos que sintieron el furor por la moda de la muerte, era que esta iba a durar más bien poco. Y que después iba a ser nada más que un rollo anticuado, un tema, poco cool, del pasado.

38. spectrvm

    El señor extraño-adiós.

    El señor extraño-adiós no volvió a estar allí. El día que desapareció, se despertó muy temprano y al prepararse hizo más ruido del habitual. Cuando uno quiere no estar, cualquier roce corta el silencio y deja una herida que no deja de sonar. Lo imaginé desayunando, ya listo para partir, vestido impecablemente y con el maletín de curar muerte en el suelo, a un lado junto a él. No tardó en levantarse y sin decir nada se dirigió a la salida, hacia el jardín. Anduvo unos pasos, se paró un instante y dudó antes de seguir, pero como no tenía cara, no pudo darse la vuelta y sonreír.

39. Rafa Arroyo

Cuando el hombre abrió la puerta ella no podía sospechar lo que iba a suceder. Nunca le había dado ningún motivo para desconfiar, es más, se sentía protegida por él. El hombre quedó un instante parado bajo el dintel de la puerta, observando el habitáculo y de repente clavó su mirada en ella, una mirada distinta, extraña...Cuando él la agarró ella no forcejeó, ni siquiera intentó resistirse cuando él hundió la afilada hoja del cuchillo en su cuello. Apenas unos segundos y la obscuridad. Aquel domingo en la casa se respiraba un agradable olor a pollo asado mientras que el gallinero emanaba un lúgubre olor a muerte.

40. Diego Luis Urbano Mármol

    Rosita “La Chamaquita” es la encargada de sacadme al sol estos días fríos de invierno; por eso de que es bueno para absorber el calcio.
    Allí está Mateo soleándose; de nuevo me ha cogido la mano. Con cara de sinvergüenza y mirada amenazante; claro, él sabe que yo no me tragué lo de que la lechuza había hecho desaparecer al canario.
    Hace algunos años aún nos despertaba cuando montaba a la gata de la vecina; esta chillaba que parecía un recién nacido llorando como un berraco; que amoroso debía ser. Juana “La Cuartopila” gritaba a la mañana siguiente cerca de la ventana; para que lo escuchara la dueña. ¡Coño, que lo cape!
    Ahí esta el viejo gato ojeándome y relamiéndose porque intuye que la muerte me llegará a mi antes que a él.

41. Diego Luis Urbano Mármol

    Después de una media hora; que es lo que duró el manoseo de la cara, el levantamiento de los brazos y suelta desde arriba para comprobar que caían a plomo, movimientos de cabeza en forma de negación, luego de afirmación; las piernas dieron más resistencia a los movimientos, pero lo intentamos; dimos por terminado los ejercicios de reanimación. Y mi hermana que llevaba la voz cantante la dio por muerta.
    Nos fuimos al patio a jugar, sin preocupación alguna; con seis y ocho años poco conocimiento de la muerte podíamos tener.
    Pasada una hora más o menos descubrimos que ya no estaba en la cama. Mi madre seguía con la tarea diaria.

42. Pi

    He llegado a más de la mitad de mi vida, acaso esté terminándola, si pudiera retroceder iría al momento previo en que la muerte llegó a mi casa, cerraría la puerta y echaría la llave. Después me metería en mi cama y escucharía a mi padre roncar por la noche y a mi madre trajinar de buena mañana en la cocina.

43. Ariel

    Miss Shapes, Miss Shapes, Miss Shapes

    Ostras, Pulp, qué buenos son. Gran elección para despertarme, piensa.
    Mira el reloj, 6:45 de la mañana, es pronto. Decide quedarse un poco más en la cama.
    Qué raro, está mojado, la cama está empapada, tanto sudor que cubre su cuerpo...

    Al oír Common People, decide que es hora de levantarse
    Se pone el pijama. Se levanta. Se siente liviano, grácil, extrañamente ligero, sin ningún rastro del malestar, embotamiento y cansancio de anoche.

    Va hacia la ducha, a mitad del pasillo retrocede para bajar el volumen de la música. Entra en la habitación y descubre atónito su cuerpo en la cama, rodeado por una marca oscura. Entonces comprende que se está balanceando en brazos de la muerte.

44. el zurdo

    -Me cago en la Muerte.

    Dijo mientras leía en el closet la prensa económica del día anterior. Se había aficionado a las páginas salmón desde que una pitia le dijo que hallaría petróleo en su parcela y sus miserias desaparecerían y se haría rico y creso.

    -Ahora te vas a enterar.

    Dijo la Muerte, que es suspicaz y no perdona una si la mentan en vano (no como Dios, que tiene más paciencia). Y helo ahí, un chorro oleoso a inimaginable presión elevó a la ionosfera a nuestro sujeto y le obligó a repetir entre estertores agónicos la proverbial frase de Cletus, el rústico antifilósofo de la Amérika Profunda:

    -AAAAAAY, CREO QUE ME HE ROTO EL HUESO DEL ANUS!!!!
    -Toma anus horribilis.

    Cómo se reía la Muerte. La muy jodía...

45. Grom el Único

    VACAS EXTREMADAMENTE FLACAS.

    No era por tener que mendigar un préstamo. Ni siquiera el cambiar su querida (y empeñada) herramienta de trabajo por una ridícula navaja suiza. Lo que realmente le molestaba era sustituir su poderosa e imponente capa encapuchada por una camiseta negra con la frase “BBVA patrocina este fallecimiento”.

    Firmó - “por quintuplicado, por favor” - con su esquelética mano un “La Muerte” desganado y casi ilegible, y se levantó ruidosamente. Y de buena gana se hubiera llevado consigo a aquel bancario de voz engolada...

    … si no fuera porque lo prohibía la quinta cláusula del contrato.

46. Lia Mota

    En su cuerpo vivían 7.000 personas. El arquitecto las había dibujado después de los edificios y los parques. Había tras esas líneas, vidas enteras que ella se había inventado. Él se dedicó a dibujar durante horas, en la cama, cada uno de los detalles que ella le iba narrando. Aquí, en ese pequeño espacio vivía una prostituta. Tenía un farolillo rojo en la ventana. Aquí el trabajador de la imprenta. Aquí, justo en la clavícula vivía un médico que tenía el pulso mal, de la bebida. Un poco después de las 7 él se marchó. Lentamente la mujer se dirigió al baño, y abrió el grifo de agua caliente.
    Las ciudades cayeron, el agua se tiño de azul, muerte y destrucción de cada una de las partes de su cuerpo.

47. la gata chundarata

    Fue entonces cuando tuvo aquel pensamiento. Después de que aquellos granujas lo raptaran y apalearan, después de que le arrancaran las uñas, después de volverse loco de dolor y miedo... cuando lo abandonaron entre risas en las vías del tren, aterido de frío, sin fuerzas para llorar, lo pensó: La muerte estaría mejor. Sería como estar entre los blandos pechos de su madre, alimentándose de aquella leche cálida y dulce. Sí, pensó, la muerte debía parecerse a aquello...
    Pero era un gato, y tenía siete vidas

48. Elsa

    En una noche muy lluviosa, intentábamos localizar el Hostal del Monte; encontramos una casa. Desde lejos la vimos un tanto rara como un cementerio deshabitado.
    Cuando nos acercábamos nos dimos cuenta que la casa no estaba cerca hasta que la divisamos en lo alto, entre la lluvia y la claridad instantánea de los relámpagos. Las distancias, en el campo, engañan, y aún más, en la oscuridad.
    Según ascendíamos torpemente, sólo se apreciaban las sombras del tejado. Cuando alcanzamos el terreno, descubrimos un muro delante de la fachada de la casa, y algunos árboles y arbustos detrás. Pero lo más llamativo era que, por detrás del muro habia tumbas en la que ponía la muerte de personas. A esta casa la llamamos “La casa de la muerte ’’.
49. Percy B. Suárez

    LA FOTOGRAFÍA

    Un buitre al acecho de una niña africana moribunda... un fotógrafo al acecho de una fotografía impactante... que contradicción asociar la palabra niño o niña con la palabra MUERTE. El fotógrafo realiza la fotografía y allí empieza su calvario, en ese momento cabalga a pasos agigantados hacia su propia muerte, será el único camino que le conduzca a la paz... que contradicción asociar la palabra paz con la palabra muerte.

50. Hugo Álvarez Gómez

    Te lo juro por lo que más quieras, está muerta –le dijo Pablo a Saúl mientras se abrazaban.
    A la mañana siguiente, nadie fue a trabajar. La muerte dejó de dar miedo así que algunas personas simplemente no respiraron más. Ese niño había matado a la tristeza para salvar a su mejor amigo, condenando a la humanidad. Saúl sonreía, como todos, con un gesto lleno de euforia que acabaría con él. Pablo cogió el bote de Fanta que sostenía, lo aplastó contra el suelo y mientras cogía su mano se rajó el cuello con la punta afilada que quedaba en la hojalata. Su sangre se mezcló con el refresco y Saúl dejo de sonreír.
    A la mañana siguiente todo el mundo llegó tarde, pero la vida volvió a merecer la pena.

lunes, 26 de diciembre de 2011

II Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco


Bueno. La cosa va así. Ayer me enteré por casualidades de la vida que la última entrada escrita hace ya un buen tiempo era la 550. A mí, como soy de natural acumulativo, el número de las cosas me gusta, así que lo puse en la página de FB que Miguel Mameluco Morales dedica a Mameluco (a secas) como parte de su ansía de que todo el mundo lo conozca -adore- y le rendan pleitesía. Eso en realidad no pasa, claro. El mundo no está tan loco. Pero sí hay gente que sigue mis tonterías por ahí. El caso es que La Gata Chundarata me sugirió que hiciera un concursito de estos míos para celebrarlo. Y dicho y hecho.
Como el que celebré a comienzos de este años se seguirán las reglas instituidas por la insigne blogger Ana Arándanos hace siglos, que corto y pego:

Convoco un concurso de microrrelatos. La idea no es ver quién gana y restregárselo a los demás sino obligarnos a escribir y ver qué historias sacamos de alguna palabra.
Los cuentecitos (por definición de “cuentecito”) tienen que ser cortos, propongo que sean de un máximo de 600 carácteres (sin espacios). Tampoco voy a ser muy estricta en este sentido, si te pasas en 10 caracteres no te voy a descalificar porque la idea es pasar un buen rato, aunque viene bien tener un límite para obligarte a quedarte con la esencia de la historia (por cierto, si tienes dudas sobre como contar automáticamente los caracteres en Word dímelo y lo explicaré en comentarios).
El cuento tendrá que contener una palabra o frase que se anunciará previamente.
El sistema de votaciones será publico, es decir, no hace falta haber escrito un microrrelato para votar. Pido, eso sí, corrección a la hora de dar vuestra opinión. Que quede claro que no es cuestión de hacernos la pelota mutuamente sino de poder hacer crítica de manera educada y sin ofender a nadie. Tampoco hace falta dar una crítica digna de un sillón de la Academia de las Lengua, puedes decir simplemente cuál te ha gustado.
Yo escribiré también microrrelatos para que a nadie le dé verguenza hacerlo pero los míos no entrarán a concurso (aunque por supuesto podéis criticarlos como cualquier otro).
Como he dicho, es algo para divertirnos así que no hay premio material. A ver si la gente se anima, podéis dejar vuestras sugerencias y vuestra opinión en los comentarios.
Ejemplo: “Oh, sí! Es la oportunidad que siempre estuve esperando, me apuntaré a todos los microrrelatos y se lo diré a mis amigos!“

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¡Ea! Los cuentecillos se dejan en los comentarios del blog. Máximo de 2 por persona y/o nick.
Tienen hasta el 15 de Enero de 2012.


POR FAVOR NADA DE FALTAS DE ORTOGRAFÍA. ESTARÁN PENADAS (con la muerte, no es broma) A NO SER QUE SE DEBA A UN DESPISTE EVIDENTE.
Cuando llegué la hora, pondremos todos los microrrelatos válidos, explicaré como votar y esas cosas para los que no partiparon en el proceso el año pasado.

La palabra clave es MUERTE.

¡Ah! Bueno, se me olvidaba la sección premios. Como mi economía no me permite comprar grandes regalos ni nada, el premio es la honrilla de ganar y la publicación de los ganadores (los 6 más votados) en un minilibrito hecho artesanalmente en la imprenta de mis ancestros. 2 de sus páginas las reservo a dos relatos de mi propia elección –para mangonear un poco-.

Difundidlo amigos, para que participe mucha gente y mejor nos lo pasemos.

viernes, 1 de abril de 2011

I Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco :: GANADORES





Hola, señoras y señores.
Ya tenemos ganadores, pero con peros.

Tres han conseguido una victoria contundente. A saber:
17. Vitito Peleida (11 ptos.)
8. Ramón (10 ptos.)
4. Fran G. Lara (8 ptos.)

En el cuarto puesto hay un empate entre 29. Pablo Maronda y 37.Lía con 3 puntos.

Después hay unos cuantos relatos con dos puntos. Pero algunas de las votaciones en Facebook (3 ó 4 de las primeras) se han perdido y no sé por qué. Me estoy cagando en Mark Zuckerberg en estos momentos.
Yo afortunadamente las tenía apuntadas (esas votaciones perdidas)  y me da otro empate a 3 puntos a 20.Norah.
Las otras del limbo añaden algún punto a otros relatos sin ser decisivos.

O sea, que los ganadores son Vitito, Ramón, Fran, Pablo, Lía y Norah.
¡Laureemos a los héroes!

Mi elección de dos relatos son para
27. Elsa (Premio a la juventud)
32. Anónimo (por favor si lee esto que se manifieste –pero sin trampas-)

Sabéis que este premio es la publicación de los microrelatos en un microlibro, artesanalmente confeccionado en la imprenta tipográfica de mis mayores.
Ruego enviéis vuestra dirección postal a mamelukoblog@gmail.com

A continuación os ofrezco las fotos de alguno de los ganadores y de los que recibieron el  díptico de Haikus Mamelucos.


 
Ángel Serrano

 El Hombre Invisible y sus botijos

 La Gata Chundarata con Ona aún dentro


Entrega en mano a Diego Luis Urbano Mármol

Enrique desde Londres

Ster (no confundir con la Gata)

Miguel Servet


Pícara Polvoreta

domingo, 20 de marzo de 2011

I Concurso de Microrrelatos del Blog de Mameluco :: VOTACIONES


Hola, amigos. Al final han salido 41 relatos más o menos válidos. Alguno se pasan de palabras. Solo he incluido, y lo siento por los que escribiesen más los que no se pasaran demasiado de los 600 caracteres fijados por las reglas. También he pasado por alto algunas faltillas de ortografía… que he corregido para la lectura definitiva de los microrrelatos (menos las escritas en gomosino). 


Ahora es cuando todos ustedes, sin excepción pueden votar. El sistema de votación será sencillo. Tienen 2 puntos a su disposición y lo reparten entre dos microrrelatos o se lo dan a uno, como prefieran. 

Por ejemplo: 

1. Ángel Serrano Mateos 1 
5. Pepe Trueno 1 
Puntos repartidos entre Ángel y Pepe, que da la coincidencia que son músicos ambos. 

39. B.b. Raro 2 
2 puntazos para nuestro muñequín favorito.

Por favor, no me sean cutres y se inventen muchas identidades. También se podrá votar en el evento de Facebook, por lo que pido por favor no voten en los dos sitios que uno es de ciencias pero hasta cierto punto, y me lío más que la pata de un romano con los números. 
Evento en FACEBOOK

HASTA EL DÍA 31 DE MARZO

Aquí los tienen todos, toditos, todos. Se puede hacer crítica o alabanza también, pero no me sean malrrolleros, ¿vale?, que es desagradable.

1. Ángel Serrano Mateos
Cada vez que ella marcaba "Me gusta" en uno de sus comentarios, el suspiraba, decía en baja voz "Ay, Dios" e, irremediablemente... procedía a reiniciar su corazón.

2. Fran G. Lara
Le gustaba llevar a su hijo a la guardería. Disfrutaba de las cuitas que el niño le iba desvelando a media lengua por el camino. Estaba también, claro, aquella pelirroja que cada mañana aparecía taconeando por la acera tirando de una niña que parecía su réplica en miniatura. Con el tiempo había aprendido a hacerse el encontradizo, a intercambiar miradas y sonrisas.

Se la encontró en la parada del metro.
- Te voy a invitar a un café – le dijo ella sin más – porque si no tú no lo vas a hacer nunca.
Él la miró perplejo, como si hubiera visto la cara de Dios.
- ¿Y tu marido? – quiso saber.
- ¿Y tu mujer? – inquirió ella por toda respuesta.
Enfilaron hacia el bar más cercano. Antes de llegar a la esquina ya estaban comiéndose a besos.

3. David Lobech
Visto en retrospectiva, pedir aquella cerveza había sido un error.
No fueron los 7,20 euros que les clavaron por la lata y un agua ni porque la chica que, tan solícitamente les había cobrado, la hubiera dejado inadvertidamente abierta, provocando que ella se derramara la mitad del contenido por encima del bolso estrenado para la ocasión.
Tampoco fue que, sólo Dios sabe el motivo por el que esta vez lo hicieron todo al revés, este último incidente no despertara una riña entre ambos, sino sólo comprensión y ternura.
Visto en retrospectiva, pedir aquella cerveza había sido un error porque, sin ellos darse cuenta, antes de llegar a casa habían muerto.
  
4. Fran G. Lara
Siempre iba corriendo a todas partes. Se levantaba con prisa y se duchaba deprisa. Hablaba deprisa y gesticulaba con prisa. Todo lo que hacía, lo hacía con prisa. Comía deprisa, caminaba deprisa, respiraba deprisa. Hasta dormía con prisa. Corría detrás de una vida que se le escapaba. Dios le saludó desde dentro de un autobús y él aceleró para no perderlo. Intentó subirse en marcha, sin pararse siquiera a pensarlo. Se lanzó de un salto y chocó contra las puertas cerradas del vehículo que pasaba a toda velocidad. Su cuerpo estalló en brillantes círculos concéntricos, salpicando trocitos rosados que escarcharon el viento de jirones de carne. Corrió tanto, con tanta prisa, que consiguió dejar la vida atrás.
  
5. Pepe Trueno
DOS

- " ".

- ¿???????

- ¡¡¡ Dios !!!

- Ahhh, ¿Dios? Adiós.
  
6. Tío Eugenio
El primer día DIOS hizo Internet y dijo: «ya veremos». El segundo, durante el desayuno, puso en el cielo el sol y la luna y vio que eran bonitos. Los días siguientes, hizo montañas, valles y ríos y un volcán pequeñito que le pareció muy divertido. Lo adornó con mares, lluvias y brisas. Un éxito.
El último día, entusiasmado, Dios hizo al hombre, pero pronto vio que no era bueno. Para contrarrestarlo esa misma tarde creó a la mujer. Como sólo empeoraba las cosas, para acabar con ellos, inventó la guerra, la peste, el hambre y la muerte. Pero sobrevivieron.
“Oye Diablo ¿Los quieres? Te los vendo”
“No, pero te compro Internet”
Sin llegar a un acuerdo, los dos abandonaron el proyecto y se fueron a crear un Universo mejor.

7. Trini y Rafita
Tuve pesadillas sobre cómo sería mi vida contigo, mientras Dios parecía vigilarme...la culpa era mía, por no haber rezado "cuatro esquinitas tiene mi cama...", por lo menos los angelitos impresionan menos. Pero era normal tener sueños extraños después de ver aquella película: casi nadie puede obviar un argumento en el que una mujer se compra una colchoneta de playa y se pone a llorar al pincharla, por accidente, con un puerco espín.

8. Ramón
"¡Dios existe!" gritó Nietzsche agitando en el aire la carta perfumada y bajando los escalones de dos en dos. Fue al sastre, al peluquero y más tarde a la floristería. Cuando se disponía a tomar un coche de punto, un mozo le entregó un billete. Lo leyó varias veces, lo rompió en mil pedazos y volvió a su gabinete a pie. Con el bigote aún temblando de ira garrapateó "Dios ha muerto".

9. Ángel Serrano Mateos
Los últimos tiempos no habían sido fáciles. Las encuestas reflejaban un creciente desapego, tanto en el interior como en el exterior. Hasta que se le ocurrió la gran idea: crear un anti-Cielo con su propio anti-Dios. De esa forma se podría canalizar el descontento y mantener todo bajo control.
Por fin llegó el día de las elecciones. Había muchos candidatos y la participación supero todas las expectativas. Lo que no supo nadie -bueno, casi nadie- era que el vencedor, Lucifer, era el favorito de Dios.

10. By Enrique Carmona Mata
SOBERBIA.

Mi mirada no solo detiene, sino que atraviesa el cuerpo y el alma; soy esbelto como una gacela, rápido como un halcón; me temen y respetan; mi piel es suave y sedosa; me cuidan, peinan, pelan, me dan cobijo y comida tan solo por existir: sin duda, soy el elegido de la creación.
-¡Vamos, cordero, que ha llegado tu turno!. Dios te puso aquí por un solo motivo, así que, deja de soñar.

11. Ignacio Jardín
Laura buscó en su bolso el tabaco y el mechero aun antes de traspasar la puerta. Cuando el viento le confirmó que estaba fuera, ya tenía un pitillo entre los dedos. Lo encendió con dificultad, ahuecando la mano mientras se pegaba a la pared acristalada. Le dio una calada y apoyó la espalda en aquel material verdoso, pensando que seguramente se mancharía el abrigo. Pensó en Diego y en Arturo. Miró el reloj. Estarían saliendo al recreo. Vio pasar una ambulancia y se fijó en que iba despacio, sin la sirena. Pensó en Mario. Encendió el teléfono, pero no tenía llamadas. El calor del interior se escapaba tímidamente cada vez que se abrían las puertas. Le flaquearon las piernas. Tiró el pitillo sin preocuparse por buscar un cenicero, se llevó las manos a la cara y suavemente, en un susurro, consiguió decir: dios...

12.  Juan Ignacio Sobrino
Me acabo de acostar, pero la verdad es que no tengo sueño; y mameluco nos propone escribir algo que contenga la palabra "Dios”...
Pues no se me ocurre nada..., hasta mañana.

13. Nieves López
¡Dios! Esto del remember me tiene cantando por los rincones: Cómplices, semen up, revolver, radio futura, Alaska...
El cargador de pilas para el walkman, funciona!
Fotos en bares, amigos, risas.
Cartas escritas a mano, código postal... ¿Qué es eso?
Carpetas, apuntes, dibujos, dedicatorias, flyers de fiestas...
Se me ha olvidado lo que comí hoy, pero tengo tan frescos los recuerdos que me trae esta caja que cerré hace 15 años.

14. Clares
SECRETOS DEL QUIJOTE I

Alonso Quijano se estaba muriendo, quiero decir, que iba a entregar su espíritu a Dios. Lo sabían todos: el Cura, el Barbero, Sansón Carrasco, el Ama, la Sobrina, y hasta el mozo de cuadra. Rodeaban su lecho con un gran dolor viendo su agonía. De pronto, el moribundo habló:
-Señores, yo me muero. Llamen a mi lecho de muerte a mi fiel escudero Sancho Panza, el hombre sencillo e inocente que me ha acompañado en mis aventuras. Llámenlo vuesas mercedes, que quiero despedirme de un tan grande amigo.
Todos se miraron inquietos, pues pensaban que a las puertas de la muerte, el viejo hidalgo había recobrado su sano juicio. Ninguno recordaba que en la aldea hubiera un hombre llamado Sancho Panza.

15. Diego Luis Urbano Mármol
¡Tantas cosas encima! Otra vez esta maldita tabla.
Busqué tres puntas y el martillo. ¡Hora verás! Pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, opon, pon, pon, pon, pin, pon, pin, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon , pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon , pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon , pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon. !!Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡ ¡¡ ME CAGO EN DI……………!!

16. De al otro lado ;)
Nunca compartíamos el café de la mañana. Me tenía que conformar con el beso que me daba antes de ver cómo se adentraba en la playa y se perdía en la distancia: cada mañana paseaba por la orilla, y casi cada día traía algún objeto que el dios del mar había arrojado. Una vez le pregunté qué buscaba. Ella me respondió "lo que busco está aquí dentro" mirando su peculiar tesoro del día, que inmediatamente colgó con extremo cuidado junto a los demás. "Pero si no lo abres, no lo encontrarás", le repliqué con razón. "Si lo abro", me dijo mientras me miraba con la dulzura del que se apiada de la ignorancia del otro, "no tendría que volver a la playa".

17. Vitito Peleida
EL JUICIO

Muero. Y aparezco en presencia de Dios. Me juzga. Me echa en cara ser un holgazán y engañar a mi mujer con otras que sí se preocupaban por mí. Y robar a los que mucho tenían y mentir para sobrevivir, y odiar al malvado de corazón negro. Para ser un hombre, lo podías haber hecho mucho mejor, me dice. Entonces, cuando estoy a punto de ser condenado al infierno, le echo en cara el hambre, los tsunamis, los dictadores, las guerras, la enfermedad y la injusticia social. Para ser Dios, lo podías haber hecho mucho mejor. Y le condeno a la muerte del inmortal: el olvido.

18. Marulia
OMG pueden ser más que las iniciales de Olga Marín Gómez (¡Dios mío qué vergüenza!)

La culpa de todo la tuvo el whatsapp, esa especie de chat para móviles, que desde entonces fue conocido como invento del demonio.
Bueno, del whatsapp y mío, que soy más analógica que 2.0, más castiza que ‘anglo-leyente’, tengo un ego soberbio y la capacidad del ojo humano de rellenar espacios...
Él dormía plácidamente después de un polvo doble A+S: anhelado, apasionado y secreto. Y yo simplemente dormitaba cuando me sobresaltó un sonido breve pero intenso, un aviso más ansioso que el de un sms, infinitamente más breve que el de un email.
Bajé la mirada hacia el suelo y sin necesidad de tocar su smartphone leí “¡¿Que te has liado...OMG!? ¿De dónde saco ahora pareja para el mus?
Me vestí y salí sin dar portazo para no sobresaltarle...

19. Diego Luis Urbano Mármol
Tan solo necesitaba una pequeña bolsa de seda para sus pertenencias personales, aunque disponía de tres carros.
El primero trasportaba la tienda; seis varas cortas que hacían de mástiles y una tela de algodón; las armas y el bagaje de sus escuderos.
El segundo y el tercero lo destinaban para su seguridad. Jaulas con Ocas y macetones de Pitas y Chumberas.
Cuando acampaba hacia un cerco con las plantas alrededor de su tienda y soltaba las Ocas adentro.
El infiel esperó el dibujo de su cuerpo en la tela; provocado por la luz de la fogata; miró hacia arriba, haciendo una ofrenda, y, apto seguido lanzó un dardo atravesándole el cuello.
Una guerra entre creyentes lo había llevado a Jerusalén. Por Dios murió, aunque no fuese el suyo.

20. Norah Barranco
Un día me sobresaltó un paso de cebra corriendo delante de un seat/leon amarillo. Ningún semáforo entendió la tragedia que se cernía y ni siquiera se sonrojaron ante la posible carnicería. Menos mal que dios había terminado la partida de dados y puso orden en el caos de tráfico proclamándole a nuestra rayada amiga el estado de sitio. Hubo paz a ratos pero ambos, león y cebra, siguen resentidos.

21. @LF
El primer contacto con la piel de su cuello fue suave y placentero.
En un principio, sus ojos expresaron cierta sorpresa que rápidamente se tornó en súplica. Mientras, todo su cuerpo se movía de forma acompasada, casi con armonía.
Insistí y, mientras lo hacía, observaba su mirada que me pareció indescriptible, a la vez que sus movimientos perdían la cadencia inicial para sacudirse en impulsos carentes de toda clase de ritmo.
A la vez que comenzó a cerrar los ojos, todo su cuerpo comenzó a detenerse, pausadamente, adquiriendo una laxitud yo diría que placentera.
Finalmente, dejó de moverse. Retiré mis manos, mientras su cabeza caía a un lado. No había duda; estaba muerto. Ahora Dios nos juzgaría a ambos.

22. José A. Aguilera
Tengo un amigo con muchos problemas en los pies, el pobre lo pasa mal y le aconsejaron ir a comprar una bolsa de agua caliente.

Se acerco a un comercio de mi pueblo," a ka Rogelio", al cual le pidió la bolsa, pero se les había acabado,

- hasta mañana no me traen.

Le dijo Rogelio!

- para que la necesitas.

Le pregunto:

-pues tengo un dolor de pies insoportable, estoy desesperado, y me aconsejaron una bolsa de agua.

- yo en estos casos (dijo Rogelio) utilizo un gato que tengo, por las noches me lo coloco a mis pies, y como es tan manso, ni te enteras. Llévatelo y lo compruebas.

Al día siguiente apareció, lleno de arañazos:

- pero hombre que te paso, si el gato es muy bueno.(rogelio)

- no si manso es, si cuando metí en el embudo en su culo el gato ni rechisto, lo malo fue cuando le eché el agua caliente, no veas como se puso era un león.

Dios mío como esta la gente

23. Ana Caína
Cuando la primavera llegó, se le descongeló el corazón.
Y entonces buscó a Dios para que se lo extirpara.
Pero si siquiera Él es tan buen cirujano.

24. Caravaggio
La oscuridad de la noche se iluminaba con el resplandor de los rayos, y los truenos rompían el silencio de mi habitación. Yo en mi ventana observaba como los granizos chocaban con el cristal, mientras consumía mi último pitillo antes de ir a la cama.

Noté una mano sobre mi hombro, el escalofrío recorrió todo mi cuerpo, al mismo tiempo que escuchaba un susurro, ADIOS AMIGO!!. Me giré bruscamente, golpeándome con el filo de la cama, pero no me dolió, el miedo que sentía bloqueó todos los sensores del dolor.

Sonó mi móvil, DIOS, era Antonio, mi amigo Juan había muerto en un accidente.

25. María
Pan, vino y circo.
Se colocó el amito pensando en súper héroes, el roce del alba se le antojó virginal antes ceñirse el cíngulo y mientras introducía la cabeza por la abertura de la casulla, recordó las mejores de indios y vaqueros. Como siempre, la estola enmarcó un suspiro y por último, acomodándose una redonda y encarnada nariz de goma espuma, pensó en voz alta “El espectáculo debe continuar” y una voz, como de ultratumba le respondió “Demos gracias al Señor, nuestro Dios”.
Que penca soy, lo he dejado para el final, a ver si luego resumo el otro que es más "alegre".

26. ¡Holaaaa!
¿Para qué decirle una mentira a Dios si él lo sabe todo...?
No, si las mentiras le gustan mucho. Vaya, mi padre me contaba que de pequeño cada vez que yo le decía una mentira me mandaba a rezar un padre nuestro por mi y por la familia...
Qué contento se ponía mi padre y Dios cuando mentía...

27. Elsa
EL DIOS PEKIL

Hola soy Bat Pat un amigo de Juan y os cuento la historia que nos paso: Una mañana, Juan y yo vimos un cartel que decía: exposición sobre dioses visita el museo de la ciudad y fuimos a verla. Allí nos explicaron la vida del Dios Pekil: este Dios entrenaba a su nieto para que fuese un buen rey con un juego llamado ajedrez. Pero el siempre ganaba y le dijo: Si alguna vez me ganas, estarás preparado para reinar por que quien me gane será el nuevo rey .Todas las noches busca a su nieto para echar una partida hasta que el gane. Nos quedamos por la noche para que Juan echara una partida con el Dios, el era muy bueno jugando y reinaría si le ganaba. Juan ganó, pero gracias a mí, que le decía los movimientos a partir de un walkie -talkie.
Ahora, Juan es Rey y yo, Bat Pat , su sucesor.

28. El Hombre Sin Nombre
No fue lo de que me dejaras plantado allí solo. Ni el que me dijeras mil veces que quedábamos y anularas las citas minutos antes, con sabe Dios qué peregrinas excusas. Ni el que sospechara que cada explicación por la que no me cogías el teléfono era mentira. Tampoco. No fue que estuviera cada vez más seguro de que te reías de mí en mi cara cuando te hablaba mis sentimientos. Nada de eso. Ni siquiera fue el que ignoraras, cada vez que te pedía que no me dieras falsas esperanzas, que si no querías nada conmigo me lo dijeras, que lo aceptaría. No fue el que cada vez que me acostumbraba a que no estuvieras, aparecieras de nuevo y me dieras pie a nuevas fantasías, no. Fue una suma de todo eso, y el orgullo, lo que me empujó a olvidarte.

29. Pablo Maronda
Pensaba que por dentro la gente era como un reloj de cuco. Que las entrañas se distribuían en cajones, como un sinfonier de carne y sangre, y que entre las vísceras tolón-tolón, que ahora parecían sepias desparramadas, boqueando oes sin humo; uno podía encontrarse viejos recuerdos en forma de fotos troqueladas, dedales y entradas de teatros cerrados donde ya no iba ni dios.
-Si el tío Joaquín está triste lo desenamoraré. Porque ella no está. Y se pasa el día en bata mirando películas de vaqueros. Y se llena de un polvo viejo el corazón y los brazos, y no quiere moverse del sofá.
Todo él es polvo del desierto-vaquero-de-broma, y dentro tiene una bola de cachanilla que centrifuga sin parar-.
Dentro no había nada.

30. El Manu
Andaba yo caminando por la calle, cuando algo se me vino a la cabeza. Me preocupé, ya que no estaba acostumbrado, y me senté en un banco de la calle Goya a recuperarme de tal esfuerzo. La gente caminaba por delante de mi sin reparar en mi presencia,parecia como si yo no estuviera allí, o peor, como si fuera parte del mobiliario urbano.
Diez minutos más tarde, cuando volví a la consciencia(que le vamos a hacer, cada uno tiene su ritmo), se me vino a la cabeza el porqué de haberme convertido en el "hombre invisible", ¿y si yo no hubiera existido nunca?, ¿mi vida ha sido una mentira?, ¿realmente he vivido?
Llegué a mi casa sin darme cuenta, allí estaba mi mujer llorando con la cena puesta en la mesa, como hacía todas las noches, pero esta vez sabía que el apetito se me había ido para siempre.

 31. Lothar
“Hora de la muerte, 14.08”, fueron las últimas palabras que tuvieron la honra de resonar en sus oídos y llegar a un cierto nivel de conciencia en este plano. Hubiera preferido que hubiesen sido proferidas por un sujeto más atractivo, pero uno no elige quién profana su pensamiento por última vez.

Tras un incierto instante, una luz como de lámpara barata le ilumina. Un redoble de tambores seguido de un sordo silencio, y un tipo normal vestido de blanco, cuyas gafas le confieren un cierto aire a Woody Allen, aparece frente a él como si siempre hubiera estado ahí. Sentado en una silla vieja, delante de lo que podría ser el telón de un teatro de barrio, a medio abrir, le mira sin mucho interés.

- Soy Dios – dice el sujeto sin inmutarse.
- Hola… Ya me parecía a mí que me acababa de morir. Joder… -, arquea una ceja y mira al suelo, a una zona próxima a los sagrados pies de Dios.

Silencio. Tuerce la comisura derecha de los labios y dice:

- Para ser Dios llevas las converse un poco sucias, ¿no crees?-, mira de nuevo al suelo mientras masculla un galimatías ininteligible y revuelve el bolsillo interior de su chaqueta de punto buscando un paquete de tabaco. La alegría de encontrarlo se desvanece al comprobar que le quedan menos cigarrillos de los que creía.

- Perdona, Dios, ¿tienes fuego?

32. Anónimo
Abre los ojos. Se despereza. Nada.
El mismo techo perlado de gotelé. Quisiera que la cabeza le diese vueltas y sentir que cuanto ha sucedido ha sido algo importante, digno. Pero nunca pasa nada. Cierra de nuevo los ojos y en su retina sólo se dibujan los surcos del gotelé. Nada.
De nuevo, Dios no existe.

33. Laislaia
Manuel salió de casa hecho un pincel, luciendo la mejor de las sonrisas, subió avenida arriba hasta llegar a la plazoleta, allí giró por tu calle hasta la esquina del estanco y justo ahí, "chof". Quedó paralizado. Bajó la cabeza lentamente hasta poder ver los que habían sido dos relucientes zapatos. Le embargó una profunda rabia. Miró al cielo, levantó el puño (el izquierdo) y gritó: "¡Dios!!!".

34. Moricandia
-No te demores que queda poca luz. Debes ir rápido o te sorprenderá la noche.
Mora y Olmedo se alejaron por el polje perfilados por el oro de un dios vespertino y embebidos en un inmenso cielo azul.
Me apresuré a atravesar la gran llanura respirando intensamente los olores del verano en la sierra de Cabra.
Tras casi una hora de camino llegué a la Fuenfría, donde las manchas de luz teñían las copas de las encinas y pequeños mosquitos de fuego danzaban ante la inminente oscuridad.
Hipnotizada por los detalles en la caliza, entre la hojarasca, en los bulbos que reventaban en vida reciente, carnosa y verde, de flores nuevas... no sé cómo entonces me vi, alejada de la vereda y maldiciendo a la luna por no haberse presentado esa noche.

35. CrisCris
Ayer, mientras cocinaba con el pequeño, que apunta maneras e intento inculcarle las virtudes culinarias como inversión de futuro, me dijo en su habitual tono dramático y alarmista (tiene un sentido innato de que me tiene que salvar la vida de forma casi constante): "mamá, mamá... ¡mira que mosca!... espero que voy a por el periódico y la mato! ... Cuando apareció mi protector con el ansía del cazador en su mirada, le dije seriamente: "no Pablo, no la mates, pobrecita, porque además ¿con que se van a alimentar el par de arañas que pululan por la casa?" ... y es que es cierto que a veces tengo un sentido del humor un poco bestia para estas tiernas criaturas que el destino ha puesto a mi cargo. Nada, y aquí estamos, yo escribiendo esta chorrada y ella posada con exquisito cuidado en la pantalla de mi ordenador, sin sobrepasar nunca los límites de la barra de Google, quizás porque percibe que voy de buen rollito, y es que eso se nota.

36. Carne Radioactiva
Eras Dios

Me voy, no te soporto más. Sabía que no debería volver verte. Yo soy una chica moderna que se equivoco al vivir contigo y así poder mancharme de la grasita de la nobleza. Al principio todo el mundo decía que eras guapo, que eras Dios, nunca lo comprendí; echas a perder todo lo que tocas. Me voy, sin embargo, te confieso que no puedo dejar de preguntarme por qué te vestías de azul aquella noche que me besaste por primera vez.

37. Lía Mota
ADIÓS

Faltan algo más de dos horas para que acabe todo. Estoy sentada en la ventana, observando como se acaba el mundo. Hay varios helicópteros sobrevolando el hospital. No se para qué, si no queda esperanza.
Pongo en orden mis pensamientos.
Recuerdo cómo nos despedimos, en la puerta de la nave, mientras le empujaban.
Su último adiós mientras agarraba su maleta desesperado.
Creo que nunca he llorado tanto.
Creo que estoy segura ya. Si Dios viene a buscarme le voy a decir que no.
Al fin y al cabo, él está en el infierno

38. Jimina Sabadú
Tras horas pidiéndole a Dios que cesara el huracán, el techo de la casa voló hacia el río, aplastando a las dos vacas que aún mugían, famélicas y aterradas. Sobrevino una noche en calma. Temblaban tanto que no pudieron apreciar que era el cielo más estrellado que habían visto, y que aquel temblor eran los primeros latidos de su nueva vida.

39. B.b. Raro
iba dios por la calle y dijo tengo ambre ire a comer unos pasteles entonces se encotnro con un guapo bebe que tenia una pasteleria... llena de croasanes y merenges. le dijo oye me das un pastel que soi diios y el bebe dijo te lo doy a cambio de un besito y dios penso que era un niño muy generoso y le izo rei del mundo todos se pusieron muy contentos porque era un niño guapo y bueno. ubo una fiesta.

40. Joaquín Aldeguer
Cabezas de perro incandescentes surcaban los cielos.
Arremolinándose como cagarrutas la gente tenía un olor muy fuerte y muy desagradable a gasolina.
-Pedidme lo que queráis, excepto que sea de textura amarilla.
-¡Una piel nueva que no sea porosa!-Dijo aquél.
Luego parecía que llovían pedrolos de forma cúbica. Muy fabuloso todo.
Lo mejor de todo es que era Viernes por la tarde.
O eso o que Dios se había vuelto loquísimo. Eso sería.

41. Joaquín Aldeguer
Hola, que soy don Dios.
Hacedme caso, cojones que no os cuesta nada.


¡Vale ya, ¿eh?!

Mira que me enfado. Que yo cuando me pongo no sé cuándo ni cómo parar.

Ay, ojalá supiera. :'(


GRRRRRAAAARR!!!!!

Jajaja, era bromita.

Hasta otra, chavales! :)

 
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