-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
El Corazón Delator
Edgar Allan Poe
El Corazón Delator
Edgar Allan Poe
Ser un chivato es requerido por las empresas respetables de hoy en día. En la tiranía del neoliberalismo, la información es más poder que nunca. Y si esa información va sobre piedrecillas que pueden roer, aunque sea una micra, el engranaje, mejor que mejor. En los cines nos animan a que denunciemos a los que graban con una cámara la peli. Yo jamás he visto a nadie hacerlo. Si alguna vez me pasa se lo voy a decir al acomodador, claro. Lo mejor es que el tío te dirá: y a mi ¿Qué me cuentas? En algunos archivos que te consigues te dicen que si te has bajado algo en un lugar que no sea ese, le escribas un e-mail. Enseguida voy a ir yo a decirles: señores de MP3-Es.com, me he bajado el Völkerball de Rammstein en el Emule, por favor señores avisen a la SGAE e intenten cerrar el Emule que me estoy bajando todo lo que quiero y eso no está bien XD…
Colaborar con el enemigo de una forma tan burda está muy feo. El ánimo de chivarse está muy desarrollado en la actual sociedad de la información. O sino, díganme ustedes que son los programas del corazón, sino platós llenos de cantarines chivatos que venden a sus amistades, a sus novios, a sus familias, por la narración de lo inconveniente. Algún día utópico la gente se meterá en sus asuntos. Pero siempre tendremos alma de portera de escalera. Y las maquinarias fagocitadotas lo saben muy bien. Todos tenemos un precio. Lo que es preciso es encontrar al cagón más barato.
Ya mismo solo habrá que ir al buzón de los parques de bomberos.




