domingo, 28 de febrero de 2010

CUMPLEBLOG III


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Muchas horas diciendo tonterías y entre tanta paja, algún provecho.

3 años de verde manzana. 3 años de blog mameluco.

Todo empezó una vez que cuando acabé la carrera y volvía de San Sebastián… pero bueno, lo mismo da que da lo mismo. Ustedes ya me conocen. Hoy es mi tercer cumpleaños como blogger de este espacio abierto para el entretenimiento, la agonía, la reflexión y las tontadas.

No sé si dar este año las gracias como los dos años anteriores. No quiero restar importancia a nadie, la verdad, pero creo que esto no hubiese sido y lo que siendo sin algunas personas claves.

Ellas (las personas) saben quienes son.

Busquen en febreros anteriores y háganse una idea.

Creo que he cumplido mi compromiso inicial de “postearé de lo que me dé la gana y cuando me venga en gana”. Se han visto temas muy variados, desde la Falange Ucraniana a que los icebergs huelen a pepino. Se ha creado hasta una ideología, el anarquismo burgués mameluco. Los temas claves han sido la religión-ciencia-política, la literatura y mi vida. He sido sincero hasta la nausea, pero también he creado un personaje caricaturesco (yo, por si no lo saben, soy Miguel). No he querido ser complaciente con nadie y si lo he sido les pido disculpas. Desde que empecé a escribir aquí he conocido a algunos de ustedes, lo cual me ha llenado de satisfacción. Quiero conocer a otros cuantos, pero lástima que no sea yo muy de viajar.

Solamente dar las gracias, por último, a la gente que me lee sin prejuicio, y sin esperar nada de mí, solamente yo mismo, que es poco o mucho, porque como decía Yul Brynner en Los 7 Magníficos cuando le daban las viandas del pueblo mexicano: Me habrían ofrecido mucho, pero hasta ahora no me habían ofrecido todo (que era muy exiguo, la verdad). Pues eso. Yo soy como soy, y aunque por mi bien me quieran enmendar yo seguiré dándole perico al torno con mis cosas. Ya no me gusta discutir, la verdad, pero siempre quedará mi resquicio de sedicioso pedante “de los que discutían hasta el final”.

¡Ea!, ya es muy tarde. Me despido hasta que me vean por aquí otra vez.

Sean buenos.

viernes, 26 de febrero de 2010

Real Decreto 1467/2007



No tengo ganas de escribir nada. Durante esta semana habré nombrado el Real Decreto 1467/2007 como unas ochocientas veces. Parece ser que los RD son malos para la salud, para las ganas de escribir y buenos para ponerte los nervios crispados y acordarse someramente, aunque con grosería, de los psicopedagogos, los políticos y la madre que los parió. Me da miedo explotar delante del tribunal a lo John Cobra sin una Anne Igartiburu que me calme a base de decir cariños.

La vida húmeda pasa deprisa entre ventanales empañados, humedades en el techo y el olor de aquella bodega donde Edgar Allan Poe colocó un tonel de amontillado. No tengo ganas de escribir y sin embargo lo hago, en una vana ilusión de que teclear con fuerza me quitará esta ansiedad. Trankimazin, ¿por qué me has abandonado? Expongo el sábado en la academia y lo hago fatal, ¿qué quieren que les diga? Como los otros lo hacen mejor me da cosica hacer el ridículo. Se me traba la lengua. Las competencias y los temas transversales me parecen basura. Me cago en la interdisciplinaridad y en la coeducación de las narices. Vamos a acabar diciendo que las pulgas y pulgos se alimentan de sangre que le chupan a sus víctimas o víctimos. Si, eso, ¡ timos!. Todo es un timo. Bueno, tranquilo, Mameluco, eso ya lo sabías de antes. ¡Pero es que hoy me irrita,¿vale?! Tú a tu bola que te dejo por imposible, pamplinas. Sigo pues. Llueve de nuevo sobre la calle en obras (no quiero comentarios políticos sobre eso, solo estoy observando esa realidad) y mañana partiré de nuevo para ese infierno llamado Granada. En realidad es mi segunda casa, pero es por irme acostumbrando. Pecador soy y Pedro Botero me llevara a sus calderos. El infierno en vida, lo de siempre.

Y sigo, soy repetitivo ab nauseam, sin tener ganas de escribir. Aunque debo confesarles una cosa. Les estoy mintiendo todo el rato. El mundo es un timo, la unidad didáctica y sus extras son una mierda, llueve en la calle y me marcho a Granada mañana. Pero tengo ganas de escribir. ¡Pero no esto, leches! Tiempo, ¿Quién te tuviera para asirte como un niño coge las cajas de cartón de sus juguetes nuevos? Tiempo. Tempus fugit, que decían los clásicos. Quiero escribir cosas portentosas sobre aventuras, leyendas, batallas y tesoros. Me conformo con explicar mi humilde y cutre vida de la mejor forma que sé, eso es todo. Soy egocéntrico por enfermedad y narrador por vocación. Sin ganas (o sin esas ganas específicas) esto es lo que me sale. Antes era todo igual, pero mejor. Si era igual también ahora será igual pero mejor en el futuro. Que extraño bucle. Que duerman bien, donde quiera que estén.

viernes, 19 de febrero de 2010

Don Carnal Vs Doña Cuaresma



La ceniza ha caído sobre todos nosotros. Está loco –dirán los más reacios a creerme- si lo que cae es agua, agua, agua y más agua. Bueno, la verdad es que la ceniza que me refiero no es la ceniza de los puros de Rajoy, ni a las cenizas piroclásticas de ningún volcán cordobés, ni a las cenizas esparcidas al viento en la soleada California del bueno de Donny en El gran Lebowski. Son las cenizas de la Cuaresma. Cuaresma viene de cuadragésima. O sea, cuarenta días antes de la Pascua. Se supone que no podemos comer carne porque Cristo se fue de retiro espiritual al desierto, medio enormemente hostil si no eres un tuareg o un jeque árabe, donde se alimentó de langostas (de eso que se parece a los cigarrones) y de miel. Cuarenta días de supervivencia extrema en una región árida. Podría haber elegido otro sitio, yo que sé, Tiro o Babilonia. Pero no, a la mierda el desierto. En realidad antes la Cuaresma duraba lo que querían, según el año, pero en el siglo IV se dijo 40 días, como el Diluvio Universal o los años que estuvieron los judios dando vueltas buscando la tierra prometida por ¿adivinan dónde? Por la mierda el desierto. Lo de los desiertos y los hebreos es algo inherente. Eso si, con las nuevas técnicas hacen que crezcan panes y peces en los secarrales sin intervención divina ni nada. Y es porque los judios, aparte de graciosos –algunos-, son listos.
La Cuaresma es una cosa muy triste, donde hay que hacer abstinencia y esas cosas. Yo soy más de Don Carnal, porque me gusta la carne, y aunque a veces por mis comportamientos parezca un luterano de pura cepa, en realidad me gusta bastante la tontería y sobre todo el saltarse a la torera lo que nos mandan los curas (llevar la contraria siempre es bonito, oigan, aunque no creas en los preceptos de papa de Roma). Cuando oigo esto de Don Carnal siempre me acuerdo de Juan Ruíz a.k.a. el Arcipreste de Hita. Lo estudié en 2º de BUP y aún no se me ha olvidado.
En mi casa los viernes no se come carne, fíjense. Es una costumbre arraigada que no tiene visos de cambiar. Pero yo a mi madre le digo que tengo Bula y en los bares tampoco se cumple tal tradición. Recuerdo, no se donde lo leí, que en Cuaresma los ricos, para ver si llevaban la penitencia con la honradez debida, pesaban sus heces en busca de tongo. No sé cuanto pesa una mierda si has comido chorizo o morcón, pero si has comido verdolaga se supone que pesa menos (hay gente pa tó, como dice Sixto). No creo que vaya a realizar el ejercicio empírico, desde luego. Que cada uno lleve su penitencia como quiera. Yo respeto lo de mi casa, eso de comer pescado y esas cosas. Pero digo yo ¿qué penitencia es hincharse de langostinos o comer atún encebollao? Lo ignoro. Afortunadamente nuestro país pasa ya de esas cosas… o a lo mejor no tanto. Ya mismo me veo en Intereconomía dando recetas cuaresmales antes del Ángelus de los domingos. O a la Cope sortear abstinencias bendecidas por Benedicto XVI. Cualquiera sabe. Yo lo que sé que si es posible, mañana, tras tocar en el Vía Crucis (uno es ateo, pero músico) nos iremos al Mesón Guadajoz a disfrutar como enanos. O eso espero.

jueves, 11 de febrero de 2010

Soliloquios de lo efímero


Lo efímero, lo fugaz, lo realmente importante, pasa en décimas de segundo. Serendipias de gozos y sombras en el fragor de la batalla interior. Abundo sobre la idea del otro día. Si nuestro cerebro fuese como un ordenador y nunca liberáramos espacio, la cantidad de carpetas interesantes que habría. Frases cortadas, reflexiones interrumpidas por una alada compañera de fatigas díptera. Guitas anudadas en los dedos que cuando nos lavamos las manazas se cuelan por el sumidero del olvido.

Un día, quizá más de uno, hemos rozado los misterios del universo con nuestros sentidos semiinconscientes del abrazo de Morfeo. Lo vigil es demasiado puerco para ser recordado cuando nos mecemos bajo las Pléyades en busca de los secretos ignotos de nuestro ser. Lo vigil es engañoso. Pero bueno, como diría Woody Allen, es el único sitio donde se puede comer un buen filete. Bueno, verdad que en el efímero sueño de una tarde de agosto, bajo el ventilador de hélices, las sensaciones son como en vigilia, incluso más reales, pero en eso quedan, en fugaces auroras boreales que se pierden en lo espontáneo de su tiempo. Todos sabemos, y es verdad, que lo bueno si breve dos veces bueno, excepto si es muy bueno, que lo queremos siempre. O no siempre; siempre que queramos. Pero la unicidad de los hechos efímeros es lo que los hace importantes. Un zumbido en un momento, el sol que atraviesa la morera y te deslumbra de forma quasiimperceptible o la brisa que te mueve el flequillo cuando crees ver algo en el cielo y al final no es nada. Cosas sencillas. Hay quien dice que para ser feliz hay que disfrutar de las cosas pequeñas. Eso no da la felicidad. No existe el sumatorio infinitesimal de la felicidad, porque sería una felicidad tan diluida que la llamaríamos lo que es, normalidad. Y la normalidad no es nada efímera. Es constante como un ritmo circadiano, eterna a niveles mortales, aburrida e insípida como la vida misma. A lo mejor es que la cosa está montada para que esto sea como las pipas, y las tengamos que pelar. Las venden sin pelar, pero no es lo mismo. No te quemas los labios con la sal.

martes, 9 de febrero de 2010

Post contrareloj


Un post contrarreloj explicando poco o nada.

Eso les ofrezco. Si lo quieren lo toman y si no lo dejan.

Es de noche, esta lloviendo, están de obras, oposiciones, bla, bla, bla.

Cuando me acuesto pienso en cosas que serían muy buenas para escribirles aquí, pero claro, me duermo, sueño pesadillas, y se me olvidan. Debería tener mi libreta como cuando era poeta y apuntar pegos (sinónimo de tonterías, en cordobés) de los que se te ocurren. Llevaría a cabo eso de escribir una obra de teatro protagonizada por Sócrates, Maquiavelo y Sherlock Holmes. O mi libro de la Antártida. O esa novela que empecé en 2006 sobre uno que se suicida en Gran Hermano. El otro día se me ocurrió escribir uno titulado “Geología para tontos” que según mi imaginación tendría mucho éxito de crítica y público. Tengo que aprovechar mi sapiencia en ciencia peñascosa para escribir con mi natural imprecisión y sobredosis de datos estúpidos sobre mi disciplina, que es una gran desconocida por las masas. Siempre nos confunden con arqueólogos, cosa que me molesta terriblemente, pues yo soy de ciencias… y mi trabajo que me ha costado.

Antes, cuando hacía el fotolog pensaba en que historia familiar contar. Un día las juntaré, las limpiaré, las fijaré y les daré esplendor… O sea, que se le mete un poquito de allá y de acá y se me queda chapó para que me lo publique la editorial Planeta. Bueno, o Bobuk, jajaja. Son las cosas que se piensan antes de dormir las más importantes. Sobre todo si tienes insomnio por una cuestión a partes iguales de tiempo y aburrimiento. Así he decidido yo varias cosas en mi vida perra y así me ha ido. No sé porque sigo con eso de pensar. Pensar es cosa de necios, no cabe duda, pues si estamos aquí con el hedonista fin de alcanzar la felicidad y el goce, no sé porque pensamos. Pero claro, los que somos tontos somos tontos. De romate, como decía ayer mi sobrina. Tonto de romate. Una mezcla de remate y tomate que hará las delicias de los filólogos especializados en dialecto infantil.

Me quedan seis minutos para este contrarepost, pero ya no les aburro más, que entre colgarlo y hacerle el titulillo me van a dar las uvas. Y es que hay que dormir ¿saben? Es mejor que pensar. Yo ahora me anulo con una nueva droga, el Clonazepam denominado comercialmente por Roche como Rivotril, que no sabemos si es nombre de elfo o una palabra del mismísimo Chiquito.

Mañana lo más seguro es que no haya más (al menos hasta pasar unos días), pero no les aseguro que sea tan mierda como este. Incluso puede ser mierda y media. O también una obra maestra (dentro de mi media, vamos). Conmigo tomorrow never knows.

viernes, 5 de febrero de 2010

Ora pro nobis


Estados Unidos, y lo digo en serio, es un país que me fascina, por muchos y variados motivos. Ayer, sin ir más lejos organizaban un desayuno con bollos en el que la gente reza y se dan discursos. Bueno, eso es como una misa. Pero si le sumamos al que ha hablado hoy -que ustedes ya conocen- y que está organizado más o menos por la presidencia de los Estados Unidos, no es que extrañe –los americanos y Dios son casi uno-, pero me sigue fascinando. Dejando lo anecdótico del caso, y es que Jose Luís ha leído el Deuteronomio ante el negrito y unas 3000 y pico personas más, a lo que asistimos de nuevo es al poder de la religión sobre la cosa pública. La cosa pública no es ver el Sálvame de Luxe, por si están despistado, sino que es sinónimo de estado o de algo similar (del latín respublĭca). Aquí tenemos cosa pública y no tenemos república, pero todo se andará. Que me pierdo. Como iba contándoles, uno, que otra cosa no será, pero curioso, un rato, ha investigado por el Google a ver que era eso del Día Nacional de la Oración y se sacan –a pesar de mi inglés paupérrimo- algunas conclusiones. Este día se instauró de manera oficial por primera vez en 1952, por Truman, aunque ya les había dado por orar antes, pero de forma oficiosa, aunque con bendición presidencial. ¡Dios mío, que fecha! Plena psicosis antisovietica, guerra fría y se les ocurre rezar todos en comandita (todas las religiones junticas) para pedir por el glorioso país que les vio nacer, los Estados Unidos de América. Y es que como decía uno de esos senadores salidos de Mundo Viejuno quería una resolución “contra las corrosivas fuerzas comunistas que buscan simultáneamente destruir nuestra forma de vida democrática y la fe en el Todopoderoso, en el que está basada.”
Vamos a ver senador Robertson… si una forma democrática está basada en Dios, ¿Dónde está el pueblo? Claro, estas personas tan buenas creen que todos los americanos, y por ende, todo el mundo, es muy religioso. Es curioso. Lo que he leído de los Padres Fundadores me los pintan en pleno siglo XVIII con una amplitud de miras mayor. También es verdad que casi todas mis lecturas son sesgadas y ateas, pero no exagero cuando digo que Jefferson, Franklin y todos estos eran más bien unos deistas bondadosos (había algunos hasta en contra de la esclavitud, miren ustedes) y no unos teistas acérrimos. En la era Reagan y en la era Bush II este día ha sido un día superguay en el que todos miran al suelo mientras mastican donuts (no bendecidos que se sepa) y se concentran mucho para que se muera Bin Laden y para que la Bolsa suba. Pedir que la Bolsa suba en USA es patriótico seguro. Aquí quien no rece para que le toque la Euromillones, o es considerado un meapilas, o un lunático.
Mucho se está hablando de que Zapatero haya sido invitado a tal día a dar una charla “en el idioma en el que se rezó por primera vez en el Nuevo Mundo” (sic). A mí no me sorprende nada, porque para ser amigo de Obama (el bueno, el que le hace un poco de caso) ancha es Castilla. Y ¿que quieres que les diga? Es como ir a una Primera Comunión. Te pones un traje, comes algo, y solo les ha faltado montarse en los columpios.
Mi reflexión seria, si es que puedo serlo a estas horas de la noche y a estas alturas de mi vida, es que hay ciudadanos americanos que no están de acuerdo con la celebración de este día, y les hacen caso omiso. La libertad religiosa es vulnerada, cuando les da por ponerse a rezar a los líderes de la nación, porque entre otras cosas rezar y gobernar, que pueden ser coincidentes en una persona, nunca se deberían de mezclar en gobiernos elegidos por personas diferentes entre si. La lucha que en España se tiene contra los crucifijos en escuelas públicas y con las ganas de dar por saco de una parte nacionalcatólica de la población, se da de bruces con Días de la Oración, por muy pantomima que sea. Los de Intereconomía "ante la incógnita sobre a quién han rezado los invitados al Acto en Washington, cómo y por qué motivo o intención, el programa 'Mucho que decir' ha tenido la iniciativa de convocar a toda aquella persona que lo desee a rezar en 'El Plató' de Intereconomía, situado en el Paseo de la Castellana, 36, en Madrid"…"La cadena quiere afirmar que sí sabe a quién dirigir la oración, cómo hacerlo, y a quién va destinada: un Padre Nuestro dirigido a Dios, rezado por un sacerdote católico y por todos los españoles"…

Yo es que flipo, amigos…
Heil Jesus

miércoles, 27 de enero de 2010

Silver Blaze, descanse en paz


Una persona capaz de hacer una oda a una impresora rota, también lo es de escribir un post sobre una pluma rota, porque entre otras cosas, la pluma era un regalo.

Corría el año 2007 cuando Mameluco Morales, tras arduas terribles aventuras y entuertos y algún que otro regocijo acabó la licenciatura, con la que luchaba como un Quijote, más que parecido a Sancho Panza, con cabezonería e ineficacia desde hacía ya algunos lustros. Como prueba de su afecto, los amigos del recién licenciado en un bar mítico llamado el Churrasco, por esa época lleno de tebeos en las paredes, le hicieron entrega de una pluma Waterman plateada, (a partir de ahora la llamaré Silver Blaze, como ese caballo holmesiano) que es la que ha venido utilizando desde entonces. Aparcó la vieja Parker, antiguo trofeo de instituto, y la otra Waterman, que su padre le regalara hacía ya unos años, y que vivió mucho en el campo, y que se perdió y apareció en el laboratorio de mineralogía, también hacía ya bastante tiempo. Y es hoy, que escribiendo a toda velocidad para entrenarme para vomitar un tema en dos horas que el capuchón se cayó al suelo y al ir a cogerla, la pluma estilográfica, cilíndrica ella, por la mesa rodó hasta dar con su punta en el suelo, abriéndose como una flor bajo la lluvia, que diría el viejo Buk, con el resultado de colapso funcional de plumín. ¡La tenía domada para que corriera como el viento por la pasta de celulosa! ¡El grosor exacto y la inclinación perfecta! Son las cosas que pasan en la vida. Si, a lo mejor soy un exagerado, pero me ha dado un mal rato. La litogénesis me dejó lleno de detritus la consciencia en un ataque de ansiedad lastimera y mi pluma se averió, como un coche de carreras en liza.


Ahora a acostumbrarme a la vieja Waterman azul otra vez. En cuanto pueda compraré otro plumín y arreglado estará el desaguisado, pero no tendrá el desgaste de los años y los escritos, y los que usen estilográfica saben a lo que me refiero. Pero bueno, al menos Valcárcel me ha pagado. Que no es moco de pavo.

viernes, 22 de enero de 2010

Los icebergs huelen a pepino



Me comunican desde el lejano Antártico que según especialistas en la materia los icebergs huelen a pepino. No, no es ninguna broma. Verán, mi amigo el Fransis (HP para los amigos), está montado en un barco por tierras australes haciendo sondeos. Si, la gente se dedica a cosas muy raras. Nos mandó una foto de un iceberg y en el rifirafe de correos que prosiguió (que daban ganas de comérselo, etc.) soltó este dato que me pareció maravilloso. El iceberg relacionado con el producto de la huerta… aunque no es tan raro habiendo lechuchas iceberg. Parece ser que en el verano, al derretirse provocan a su alrededor una proliferación de vida vegetal (algas) y dan ese olor a gazpacho en medio del océano. Yo si les digo la verdad odio el pepino. Su olor, su sabor y su piel como granuda que da picor solo mirarla. Pero me gustan los icebergs. Supongo que a los pasajeros del Titanic no les debe molar tanto eso de trozacos de hielo surcando el mar en lontananza, pero bueno, yo como soy de secano y de campiña, lo más cerca de un iceberg que he estado es en la Expo’92.

Lo del hielo siempre me ha atraído, aunque ustedes no lo sepan. No creo que ni lo sepan en mi entorno. Esas expediciones decimonónicas o dieciochescas varados en el frío comiendo pingüinos, comiéndose entre ellos y esas cosas. De hecho la última novela (fracasada, claro) que empecé trataba sobre el hijo de un padre que muere en la Antártida, aunque no es como parece… pero bueno, no le voy a contar por si algún día me da por continuarla. Libros como Las aventuras de Arthur Gordon Pym o Las Montañas de la Locura (tekeli-li tekeli-li) nos lleva al estado primordial del mundo. El mundo helado, blanco, infinito, inexplorado. Hoy en día la gente va de acá para allá como Pedro por su casa por el continente polar, pero aún debe haber parajes jamás hollados por pie humano.

Se me va la pinza. Me voy a dormir, amigos, que mañana hay que estudiar la teorías orogénicas y toda esa clase de disparates, del que ya les hablaré algún día, que también en bien curioso.

Y si no hablo de terremotos en Haití ni nada de eso, es porque la saturación informativa es terrible. Cuando se calmen los ánimos les desmontaré eso de que la Tierra se enfada porque la tratamos mal (la teoría Gaia), que aparte de ser una tontería, es una broma de mal gusto.

martes, 19 de enero de 2010

Constantes y contrastes



Constantes. Hay constantes hidráulicas, eléctricas, de proporcionalidad y la velocidad de la luz en el vacío es una constante (de hecho lo único absoluto absoluto a ciencia cierta del universo). Y yo, ustedes, todos, aunque no seamos constantes, tenemos constantes vitales. No me refiero a que el corazón bombee la sangre hasta el último capilar de nuestro cuerpo (que también) sino que me lo que digo es que la vida de cada uno está regida por unas inmutables reglas de conducta. Las mías ya saben cuales son. Hoy no quiero redundar. Pero aún teniendo unas constantes la vida nos lleva a unos contrastes bastante inevitables, a la vez que la mayoría de las veces, incómodos. Salidas de tono, autopeleas de nuestros dos hemisferios cerebrales, incoherencias, en definitiva, salpican la vida, y siguiendo con el juego de palabras, es la constancia del contraste constante. Nadie es perfecto. La coherencia está muy bien como objeto platónico en el mundo de las cosas fetén, pero aquí es dificililla. Yo, por poner un ejemplo, reduzco cada vez más mis autoexigencias para no caer en la trampa mortal que es ser incoherente, pero esto es como estopa que viene el diablo y sopla. Pero hay que tener una cosa clarinetísima, la incoherencia lo es cuando uno siente que la es. Es como la belleza, que está en el interior (ja ja y ja). Si no, viva yo y mi caballo, pardiez, que son pocos, cobardes y les huele el aliento a perros muertos. Me desvío, otra constante. Los contrastes, como iba diciendo -no estoy muy seguro de esto, de que lo fuera diciendo-, son impertérritos en nuestra, a priori, ampulosa vida causivegetal, pues en cuanto nos da por pensar todo contrasta. Se nos suben los colores, la saturación se eleva y la birrefringencia se nos pone por las nubes, como el colesterol o los triglicéridos. Por eso lo mejor es el color plano, que nuestras conexiones neuronales no nos hagan sufrir más de lo debido, y que nuestras constantes se mantengan fijas y fijadas (no es redundancia, es convicción) aunque sea con clavos ardientes, con grapas Petrus o con Blu tack de los chinos. Que no nos engañen más con eso de los contrastes, porque a mí, personalmente, aunque me guste el cerdo agridulce, no me gustan las tortillas desestructuradas. Se me repiten.

martes, 12 de enero de 2010

Luz de invierno


Ahora no hay luz. La luz se extinguió, como la llama de una vela caduca, con el crepúsculo, hace ya algunas horas. Quiero escribir de la luz de esta mañana, la luz que me tamizaba en mi pequeño martirio de temarios y rotuladores fluorescente. El día amaneció gris, frío, pero la nieve que cayó ayer se derritió con las lluvias siguientes, y ya solo quedaba en el recuerdo, o en algún, quizás, sitio en la umbría. La luz de esta mañana. Era blanca, y tras los cristales cubiertos de gotas de condensación el invierno crecía afuera como un pandemónium desatado de gelidez y viento. Luz subyugante que recuerda al lejano norte, a cuyo cielo cantara Nick Drake, al ominoso norte blanco, donde el Wendigo se pasea entre la taiga. ¿Sería así en las edades antiguas, cuando el hielo cubría el hemisferio como una cobertera lechosa? No sé. El frío que hace llorar. Me lleva a mi niñez, cuando un día subí a la azotea (precisamente donde ahora mismo peno) para ver unos carámbanos formados por el agua derramada de los bidones. Pensé para mí que ese frío y esa sensación me recordaban a los Juegos Olímpicos de Invierno, que yo posiblemente solo conocía por los anuncios de Cola Cao. Los carámbanos, estalactitas de agua, formadas en una noche…¡qué diferencia de las ciclópeas estructuras de las cavidades donde moran los enanos! Lo que se forma en miles de años en calcita, en invierno se produce por un grifo mal cerrado durante una noche de perros.

Luz de invierno. Pálida, mortecina, como el eterno atardecer que ronda la mente de los que somos un poco así, melancólicos y bobos.

Y ahora a la luz de la bombilla, con el calefactor a todo trapo pienso que es de las luces más bonitas del mundo, el mundo sin sol, oscuridad que deslumbra, la luz más cercana a las tinieblas es demasiado luminosa vista con los ojos descubiertos. Ni el frío, ni tan siquiera la nieve, expresa el sentimiento de invierno tanto y tan bien. Porque el invierno, como todo en esta perra vida, es un estado de ánimo, y para los que odiamos el caluroso sol no deja de tener su aquel.

miércoles, 6 de enero de 2010

Noche de Reyes


Dicen que nació en Bethlehem y hasta allí llegaron a adorarle de Oriente unos astrólogos, que serían tres o diecisiete, quien sabe. Eso es lo que dicen.

Hoy 2009 años después aún vuelven una vez al año a traer regalos a los niños católicos.

Yo fui un niño. Cualquiera lo diría, pensarán, este Mame siempre ha sido un viejo. Pues si, yo fui un niño hasta antes de ayer. Luego está eso de que siempre seré un niño si me tratas con cariño, lo de la edad mental y que todos tenemos un niño dentro (creo que eso solo pasa con las preñadas). Y el niño sentía algo dentro hoy, en estos instantes, en el tránsito del 5 al 6 de enero. El niño mutó en joven (me salté la adolescencia porque tengo mucho saber estar ¡ja!), y al joven siguió con un hormigueo por la magia y por el afán de los regalos. El joven dejó de creer en los Reyes hacía tiempo. No creía ni en el mismísimo Rey de los Judíos, que por orden del señor cura, es uno y trino. Pero daba igual. Sonrisas en la Noche de Reyes. A medida que pasaba el tiempo el amargor y la hiel ocuparon el nicho ecológico de la ilusión y el deseo. No deseaba cosas concretas, solo salir de situaciones límite que la vida nos regala todo el año. El budismo nos dice que la ausencia de deseo es la liberación. Yo creo que es más bien la muerte. O la depresión, que es una pequeña muerte, sin el toque picante de los franceses.

Aún me acuerdo cuando emocionado abrí el barco pirata de los clicks de Playmobil hace ya muchos años. Sabía que lo traerían, pero eso daba igual. Es de los momentos más felices de mi vida, y tenía, tiene, que ver con el deseo. Cuando uno desea cosas que aparecen por arte de magia al lado de los zapatos es genial. Ya he dejado de ser ese niño. Deseo –sin demasiadas ganas- cosas tan prosaicas y mugrientas que me doy asco a mi mismo. Aprobar unas oposiciones y que Valcárcel me pague. Nada es mágico en esta terrible coyuntura. Que me toque la lotería es, yo que sé, cuestión de azar. Y no he pedido nada para hoy. Mis deseos, mis auténticos deseos son a día de hoy imposibles. No hablo de aprobar oposiciones o de loterías, sino de otras cosas. Ser feliz es una misión imposible para mí, eso es todo. Y entelequias no se traen desde Oriente. El cuento de disfrutar con las cosas pequeñas de la vida no se lo cree ni Cristo que lo fundó, que sigue siendo uno y trino. Y es que mi mente es más intrincada que el misterio de la Santísima Trinidad.

Eso si. Yo existo. Cogito ergo sum, que decía el cartesiano René. Y precisamente por pensar soy ese niño que creció sin remedio, y que ya no tiene juguetes cuando los Reyes llegan con sus camellos y pajes.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Diamantes de sangre en Kukuanalandia

Llueve fuera. ¡Vaya noticia! Bueno, la noticia es que haya llovido y lo siga haciendo, pero nada sé yo del tiempo y sus vericuetos. Hoy vengo a hablarles de mi libro.Bueno, es mío porque lo compré por 3 euros en una miniferia del libro. El que lo escribió fue un señor que se llamaba Henry Rider Haggard, un señor muy victoriano. Ya lo he acabado. Las minas del Rey Salomón. Ustedes, como yo antes de leer la novela, se imaginan a Steward Granger con un sombrero de Coronel Tapioca y un rifle. Pues si, pero no. La película poco tiene que ver con la novela. Para empezar Deborah Kerr no sale por ningún sitio. Claro, dirán. Lo que quiero decir es que las únicas mujeres que salen en la trama son una hechicera desdentada y una diosa de ébano, ésta última como por casualidad. O sea, todos son machos, hombretones por África, haciendo cosas de muchachos(fumar en pipa y comer mierdas). He de decir que para los cánones actuales la historia sería un poco machista y un poco racista, pero es una novela victoriana no un folleto del Ministerio de Igualdad. Pero como no, hay matices. El héroe se define como un cobarde, cosa que llama la atención (para ser un héroe, vaya). Sus compinches son un negro misterioso, un señorito inglés con pinta de vikingo y un oficial de la Royal Navy que se pasa media novela en calzoncillos y con media barba afeitada. Tanto el autor como los personajes se toman muy en serio a sí mismos –dentro de lo que cabe-, pero a mí me parecen una especie de Equipo A en Sudáfrica buscando el oro de Hanoi, en este caso los diamantes del Rey Salomón. Por cierto, que las minas de dicho rey bíblico tenían que ser de oro, no de diamantes, pero eso son las cosas de la ficción, amén. El tal Quatermain, el protagonista, es un personaje llamativo. Es el primer action hero victoriano en África, parece ser. Si han leído El Corazón de la Tinieblas, al principio, Conrad define los formadores del Imperio Británico. Son unos seres estrambóticos, de extrañas costumbres, cuanto menos peculiares. Este cazador de elefantes, buscador de marfil, es uno de ellos. El autor también lo fue. Forjadores de Imperio. Del último gran imperio antiguo, el británico. Aventureros y funcionarios que se tomaban el té de las 5 aunque estuvieran en el desierto o en la jungla. El Imperio Americano es otra cosa, ya me entienden. No mandan gente, mandan franquicias y películas. La verdad es que cuando los americanos mandan gente es para acongojarse un pelín. Seguro que no traman nada bueno.

A mi el libro me ha gustado, que quieren que les diga. Es divertido, pasan cosas pintorescas, hay emoción, reyes, batallas y grandes momentos de amistad varonil (pero sin mariconadas… ¿o si?). Ideal para no pensar en cosas malas como las oposiciones, el año que viene o lo poco que me queda en el banco y Valcárcel que no me paga un ochavo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Cancion Triste de Navidad


Hay gente que odia la Navidad. A pesar de mi misantropía galopante y mi evidente falta de fe en el cumpleaños de Jesús -ito de mi vida, eres niño como yo- no odio estas fiestas, no es que me disloquen como antaño, pero bueno, son pasables. Llueve estos días, hace una buena temperatura para mantenerme espabilado y esas cosas altamente recomendables para estudiar. Pero ¿saben qué? Estoy tristón esta noche. No sabría explicar el por qué, y tampoco quiero explicarles lo que intuyo que es, pues hasta los exhibicionistas emocionales como yo tenemos un límite. Es el espíritu de las Navidades Pasadas que susurra al oído cosas que enterré en mi memoria, cual un Scrooge cualquiera, como un rácano de los sentimientos, que al final en su frío pecho atolondrado, nota que bombea otra vez sangre el corazón dormido, y activa las sinapsis que alguna vez funcionaron e hibernaban. O acaso me autoengaño (el peor de los delitos, penado en mi caso con la muerte en vida) y la primavera agostada, cubierta por el otoño gris y el blanco invierno, es my real me, la cosa loca que soy, anda, deglute y defeca. Me da cosa ya hablar de mis cosas, de mis auténticas cosas, en este blog verde manzana de mis entretelas, pues quizá tiene demasiada difusión a mi alrededor… Yo aquí quiero ser Mameluco y no Miguel, siendo el mismo y no siéndolo. Un espejo de feria que alarga los defectos y adelgaza las gracias, incluso las grasas, a golpe de Fireworks.

Lo agradable me rasga como si fueran cristales machacados en un trago de cicuta. El pasado que tenía férrea pátina ha recibido el Netol del recuerdo, y lo contundente de los vestigios han licuado mi espíritu navideño, entre ensoñaciones y pesadillas.

No, espectro de las Navidades Futuras, no quiero ver la fría losa con mi nombre tallado en letra Sütterlin por el mismo Oskar Matzerath Bromski, ya crecido. Ni ver que la vida que no tenía sentido, efectivamente no lo tenía. Fantasma del Presente llévame de tu mano al sueño y guíame por la senda de la predestinación. En mi caso, una cuerda floja, de tela de araña vieja, vieja la tela y vieja la araña, con un colchón de riscos puntiagudos esperando abajo. Pero condúceme bien y llévame por la sombra. Haz que solo vea como un borrico, lo recto. No me disipes en recuerdos estériles, en retazos grapados a mis vísceras. ¡Oh, ectoplásmico ser de la Tinieblas, haz que todo siga como hasta ahora, pues si me encuentro piedras en el camino, por muy pequeñas que sean, descarrilaré…!

To be continued.

martes, 22 de diciembre de 2009

El impuesto sobre la ilusión


Siempre me ha gustado la frase Estar más mosqueao que un pavo en Navidad. Los corderos y besugos también son animales de Dios, como los langostinos o los cerdos que nos dan el jamón, imprescindible (para casi todos) en estas fiestas de atiborrarse de cosas ricas. Estoy esperando a que Rouco Varela diga que comer caviar es como matar a pequeños esturiones potenciales, pero como seguro que a él le gusta, y también los huevos fritos, no caerá esa breva.

Las pascuas empiezan cuando es el día de la Lotería. Ni antes ni después, por más que nos digan El Corte Inglés o las luces de las calles (tema ya comentado en este estrado). Yo tenía un profesor de matemáticas que se llamaba Paco. Aparte de ser un personaje peculiar y de meterse mucho con Bush, era musulmán. Tenía un acento granaíno que pa qué y además era de un pueblo de cerca de la ciudad alhambreña (la de la Cervezas Alhambra, vaya). Era pues, converso. Decía que la lotería era el impuesto sobre la ilusión, y yo, al menos en eso (y en lo de Bush) estoy de acuerdo con él. Pero no, amiguitos/as (soy el rey de la coeducación, jejeje), no esperen que yo despanzurre sin piedad a la Lotería de Navidad. Es un impuesto, pero se paga con gusto por tener la ilusión. Si alguna pega pongo a esta lotería, es que se gana una mierda gastándose 20 euros. Yo prefiero la Euromillones y la Primitiva, donde va a parar. Por un euro o dos te puedes convertir en el rey del mundo (como Leo DiCaprio a bordo del Titanic antes de convertirse en un producto ultracongelado). Me acusarán de materialista. Bueno, yo soy materialista, porque solo creo en la materia, pero las disquisiciones filosóficas las dejamos para el año que viene. El dinero no da la felicidad, pero quita los temblores que le decía Fofó a José María Iñigo en una entrevista rancia. La Lotería de Navidad ilusiona sobre manera a las gentes “porque está muy repartida”. ¡Qué dechado de bondad! Yo al menos, los premios de los Sorteos y Apuestas del Estado los quiero todo para mí. I want it all and I want it now. ¡Mi tesssssoro! -que diría Gollum-. Ya repartiré cosas con 56 millones de euros en el bolsillo. Porque yo soy dadiboso, lo saben quienes me conocen. Pero si no tengo no puedo dar. Aparte del dinero te llevas el tiempo. Si, el tiempo. Comprar el tiempo es difícil, pero tenerlo en tus manos es la repera. Con tanto dinero se puede uno dedicar a lo que le gusta. A mi me gustaría no trabajar, y dedicarme a mis labores. A algunos de ustedes les gustaría ir a Cancún y a otros comprarse una isla. Mandar a los jefes a hacer gárgaras y a los compañeros de trabajo coñazo más lejos aún. Darle envidia a ese ponzoñoso vecino o callarle la boca de una vez a tu cuñado, el que tiene el Mercedes.

Yo solo quiero tranquilidad. Ni exámenes ni apuntes ni nada. Solo horas del días y de noche, libros y cosas así. Ains… la vida es dura si se sueña despierto. Pero más dura es si no se sueña.

Yo pago el impuesto de la ilusión, sale más barato que ser autónomo y además puedes invitar a tus amigos si cae algo.


A LA LOTERÍA JUEGA TODO EL MUNDO...







miércoles, 16 de diciembre de 2009

Post en cuatro movimientos


Preludio en Control C # Mayor
Soy consciente de lo que me puedo llegar a quejar. Es normal, soy un pupas, sin ser del Athleti ni nada. Este poco ambicioso, cuasiderrengado blog, es la oda continua a mi ineficacia. Y a la de los demás, claro. Pero también sé que aportar cosas curiosas y locas es lo mío, por eso es mejor reír que llorar.
La risa, como decían en el Reader´s Digest, es remedio infalible, pero a veces la risa ni siquiera te salva. Un poner, el sábado tengo que exponer una unidad didáctica y va a haber risas en plan Club de la Comedia, pero hasta que no pase el mal trago no estaré tranquilo. Me da igual que se rían de mi (y conmigo), pero al menos quiero saberme lo mío, lo haga peor o mejor. Y por eso me pongo serio, y yo serio pierdo mucho.

Andante con moto URL Rusticana en F10 menor
Hace frío fuera. Habré puesto esta frase un montón de veces. Esta ultima frase también, así que paro porque no quiero entrar en un bucle infinito de tontuna. Este año no hay iluminación de Navidad en mi pueblo. Hace que las cosas sean más antiguas. Huele a leña quemada y a frio que te hace llorar, pero las chillonas luces que anuncian las Fiestas no han llegado este año. La crisis, ¿me oyen? Navidades en crisis. Dice el señor alcalde que con el gasto este se van a contratar a dos personas todo el año en el Ayuntamiento. Si esto se llega a hacer me parece bien, sobre todo porque en mi balcón colgaba una de estas festivas luces, que no me dejaban dormir demasiado bien.

Vivace Neoliberal en @ bemol mayor
Hace un tiempo me llamaron estalinista por mi particular forma de entender y defender mis opiniones (el radicalismo humorístico a no todo el mundo le gusta). Ayer en Raza Becaria me llamaron liberal. Me tachaban de tener aversión al marxismo. Con lo que me va el marxismo al menda. El marxismo, solo dije, es una cosa obsoleta. Pero hay muchas cosas obsoletas que me gustan. El marxismo como sistema político ha demostrado su ineficacia en muchos sitios, pero eso es otro cantar. No soy marxista, que conste en acta, pero menos capitalista soy. Lo malo del capitalismo, como siempre digo es que funciona, pues se basa en la crueldad y en la avaricia, cosas de las que en este mundo andamos bastante sobrados. Pero aclaro para mis amigos lectores que solo veo Intereconomía para crisparme por otras cosas que no sean yo mismo y mis circunstancias.

Fandarria Bloguera en :) Mayor
Pues con esto y un bizcocho, les dejo que he quedao. Bueno, tengo una cita conmigo mismo para leer antes de dormir. He estado una semana sin lámparita, así que llevo retraso. Mi viejo flexo de pinza color rojo, que lleva conmigo al menos 20 años (o más) murió hace una semana y he buscado un sustituto, pero claro, no será el mismo con el que estudiaba en el instituto o para Selectividad. El mismo con el que me he leido cientos de libros. No será, por tanto, mi amada luz que se ponía más caliente que el cenicero de un bingo y que a trancas y barrancas me ha acompañado muchísimos años de mi vida. Pero es como todo, renovarse o morir. Me dan tristeza los objetos nimios. Hecho de menos cosas diminutas a las que guardo cariño y no sé donde están. Por eso tengo algo de acumulador. Lo de mi Síndrome de Diógenes es por amor, al final. Al final seré un materialista. Pero dialéctico, oigan.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Tonterías variopintas


Los días son largos y cortos. Ya sé lo que piensan, nos va a dar la murga del tiempo otra vez. No sé si habrán acertado, cuando empiezo a escribir no sé donde voy a llegar. Cortos porque es otoño con viso de invierno. Largo, porque se hace largo como jornada sin pan. Será porque las circunstancias me niegan el pan y la sal. Soy un redicho metafórico, porque desayuno pan con aceite y sal todos los días. Estoy regular, ¿saben? No me siento especialmente infeliz, pero si muy cansado. ¿Cansado de vivir? No. Cansado de hacer cosas que en realidad no son tan importantes, pero que hay que hacerlas porque hay que hacerlas. Las esclavitudes voluntarias como el trompeta.

Yo antes creía en los adultos. Cuando uno es adulto cree en los niños, aún sabiendo que son unos seres perniciosos para la salud mental de cualquiera que esté delicado de lo suyo. Yo pienso también en los adolescentes (nadie cree en los teenagers porque son lo peor de lo peor) por mi unidad didáctica esta. Cometo el error de pensar que todos son como yo era, un friki que hacía poco, pero era enormemente curioso. La curiosidad debería ser la norma en la juventud, pero solo se ven desiertos de languidez estúpida y tonterías de tamaño medio/grande. Hay oasis, pero son pocos y más secos de lo que se espera. Lo peor de no haber sido adolescente nunca, es que la adolescencia surge cuando menos te lo esperas, y algunos comportamientos cretinos que tengo pueden ser consecuencia directa o indirecta de esa etapa no resuelta. Cuando uno ya es un adulto (con 33 años me considero población adulta, porque tengo la edad de Cristo y la edad de tener chiquillos sin que chirríe a los demás) piensa en esas cosas y le entra un leve fastidio. Ser adulto es una mierda. Pagar impuestos y tener responsabilidades es algo que yo al menos no disfruto; pero que ni una pizca. Yo he sido adulto y autónomo, por lo que sé lo que estar en una escala social bastante precaria. El sistema de castas me pone por debajo de las cajeras de supermercados, aún siendo licenciado. No, no es que tenga nada contra las cajeras (aparte de algunos peinados que se ven), pero describo las cosas como son. Las cosas como son. O sea, una mierda.

Yo, retomando lo de antes, creía en los adultos. Pensaba que la edad te da raciocinio, saber estar, cordura, sabiduría y equilibrio. Parece que tenía un poco idealizado a los mayores, que serían en mi mente clones de Confucio. La verdad es que los adultos en su mayoría son unos mentecatos que sobreviven como pueden y no saben ni las cuatro reglas, como diría un cura que conozco. Unos cretinos. Quien nace lechón, muere cochino. Pues eso. Los imbéciles son, a no ser que cambien por traumas, locura o iluminación, perennes e impertérritos. Lo malo de mucha gente es que no es consciente de lo payasa que es. Yo, al menos, sé aproximadamente como soy. Cretino impertérrito, pero para empeorar las cosas con estudios. Un imbécil adulterado por el estudio es un pedante, y algo de eso hay por ahí. Por eso este tufo de superioridad quasifascista. Pero dicho por un mameluco que tiene depreciación de la propia imagen es como decir: yo seré tonto, pero ¡TÚ MÁS!.

Me enrollo como una persiana de las antiguas. No tengo mucho que decir ya. Solo que estoy cansado, aunque estoy repitiéndome. Otra cosa que no es novedad. Yo hablando de las mismas cosas de siempre. Ombliguismo rutinario. ¡Vaya papeleta!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los pedos son graciosos


La cautividad en libertad se parece a la resaca. Está ahí por algo. Ser esclavo de su propio destino es duro para el hombre. Según quien lo diga, o Dios nos condenó a esta paparrucha con el libre albedrío (tecnicismo para ver cuan poco actúa la deidad en nosotros), o estamos jodidos, vaya. Pero aparte de eso, los pedos son graciosos. Si, aunque la libertad sea una meta gloriosa, lo prosaico de la ventosidad, el sonido del metano, la sutileza de fragancias hace que la escatología, o el humor gaseoso de WC, sea como un bálsamo en este erial llamado vida. Una cosa va relacionada con otra, no se crean. Vamos como el culo. Y he preferido lo liviano a los asuntos de más peso (ejem). Reza el epitafio a la falta de la libertad de la flatulencia: Por aguantar un peo, aquí me veo. Tumba entre cipreses que acumula acículas de pino y casa de arañas, al que un día se aguantó y el colapso funcional llegó como el que se pasaba por allí. Nada que ver con la del soldado desconocido o a los mártires del marxismo. Esto es como decía más prosaico, más llano, pues no todo el mundo es soldado, ni cura acribillado por los rojos, pero quien más y quien menos acude a la técnica, cual globo aerostático para descender, de rebajar presión y deslizar entre el orbicular esfínter ora un sonoro cuesco, ora un descalzo, sigiloso pero letal, ataque químico en forma de pedo espía. Y ¿por qué hablo de esto? No sé. Iba a hablar de la internet y de la ministra Sinde (coro ni vergüenza), de Ramoncín y sus mechas que le salen con la edad, pero para hablar de esas cosas, de rebajarnos a la altura de meros consumidores y no de bucaneros de la red, prefiero hablar de pedos. Pues ya decía el Niño de las Pesetas, un señor de mi pueblo, que: El que va a mear y no se pee, es como el que va a la escuela y no lee. La guarrería inherente a los movimientos intestinales es una cosa bastante más lógica que el mundo de podredumbre que nos rodea. Los sujetos se enrancian como el tocino, pero el tocino no puede hacer otra cosa, pero la gente si. Y esta gente, enemigo de los vacíos legales, de la libertad de ir y venir, quieren ponernos impuestos por todo. Llegará el momento que por peernos como niños chiquitos nos cobren el canon, pues la pedorreta se parecía sospechosa y flatulénticamente a una canción de Presuntos Implicados. Yo no estoy en contra de unos impuestos para hacer carreteras o pagar médicos (o por ejemplo, y lo digo al azar, para que la Junta de Andalucía saque 1200 plaza para Biología y Geología de Secundaria este año…), pero pagarles a unos señores que van en limusina y solo tienen que pensar en recortar libertades personales es un apañuzco muy pero que muy feo. Por eso a lo mío, a los pedos. Porque son graciosísimos.

Y no como otros.


Manifiesto En defensa de los derechos fundamentales en internet


Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  • Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  • La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  • La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  • La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  • Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  • Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  • Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  • Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  • Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  • En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

 
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