lunes, 17 de noviembre de 2008

El ojo te ve



El Gran Hermano te vigila. Que gran frase. Si nos vigilara a todos se aburriría el hombre cosa mala. Nosotros en la taza del water, sacándonos mocos y remoloneando para no sacar la basura. Todo el día mirando a un tipo en la pantalla sin poder hacer zapping. ¿Se imaginan todo el día viendo a Jaime Cantizano? Un repeluco me da por la espalda. Y lo peor es que el te vea a ti comiendo cereales. Sería molesto. En la casa de GH no pasa eso. Saben a lo que van y saben que es para un tiempo limitado. Pero imagínense toda una vida. Y no se pueden llevar libros. 1984 y Farenheit juntas de la mano. A los del programa les da igual lo de los libros. Yo creo que ninguno de ellos habrá cogido uno en su vida de motu propio, o al menos en las últimas ediciones. Todavía recuerdo a uno de mis concursantes preferidos de todos los que han pasado por la casa, Koldo, flipándolo porque el Iván o el Ismael no se habían leido “El proceso” de Kafka. Ahora ya no hay concursantes así, que discuten de religión, de política y de cosas de esas en la casa. El Gran Hermano vigilaba y nosotros también.


Hoy lo más parecido al Gran Hermano es Mercedes Milá y lo más parecido a la neolengua son los mensajes sms.

Si antes me daba repelús con la cara de Cantizano en todas las casas, me imagino la de la Milá y me da un infartaco de padre y muy señor mio. Lo que debe ser Mercedes dando órdenes.

Por lo menos podremos mearnos en la ducha. El mundo es una distopía perpetua. El Gran Hermano no nos vigila, nos vigilan los bancos. Bueno, a mi no, que no tengo posesiones… pero a los que tengan una hipoteca… su alma les pertenece.

Son los nuevos grandes hermanos, los nuevos Mefistófenes. Compran almas a precios baratos, que fluctúan con el Euribor. Y no nos damos cuenta. O a lo mejor si. Pero todos estamos controlados por el hipnosapo.

3 comentarios:

Clares dijo...

Pues si que sí, pero yo tengo un sitio donde no se me ve. Misterio. Ya te cuento con más tranquilidad. Ahora me voy a trabajar un rato, que ahí sí que me ven, sobre todo si no voy.

mobesse dijo...

Se nos viene diciendo desde que empezó esto del postmodernismo que lo único importante eres tú, o sea, YO. Tus deseos, tu voluntad, tu opinión, tu imagen, tu éxito (que significa salir en la tele), etc. Todo eso sin base alguna; tu opinión vale sólo porque es tuya, tu deseo, lo mismo. Que deseas tener un hijo a los ochenta años, ¿y qué? Es tu deseo y basta. Basta con tener el flus para pagarle al médico que se preste a. Así todo. Si deseo ver las pirámides de dónde sea, o visitar la Antartida, co comer en el mismo plato que comió Elvis, da igual, lo que sea; todo es lícito, porque TÚ eres quien decide lo que te mola y lo que no. Sin embargo, nunca hemos estado mas controlados que ahora. Tanto que ellos saben qué vamos a desear y están preparados para vendérnoslo. Somos únicos y a la vez totalmente predecibles.
En la era del individualismo extremo somos menos YO que nunca.

Y lo mismo con todo lo demás.

Mameluco dijo...

Yo también tengo escondites secretos Clares y aunque los diga nadie irrumpe en ellos. Jejejeje.

Yo creo Mobesse que eso del YO es, como dice usted, un milonga como otra cualquiera. Usted morirá en su nave espacial -que decía la simpática Megan-. Es como la palabra que encanta a los americanos. Yo no quiero helado. Necesito helado. No quiero aprender filipino. Necesito aprender filipino. Una opción la convierten en necesidad.
Ojalá la gente fuera individualista de verdad. Habría respeto inter pares. La masa informe, el aglomerado de carne, solo busca tener más que el vecino, ser más que el cuñao y tener más dinero que el mindundi de Pelaez el del trabajo.

Y al final todos somos fotocopias.
http://the_whorish_lust.blogia.com/2005/092201-todos-somos-warhol.php

 
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