miércoles, 19 de noviembre de 2008

De aquellos barros vinieron estos lodos



No, no se preocupen, no les voy a hablar de sedimentología de medios detríticos, y tampoco voy a darles la paliza con memoria histórica otra vez, aunque visto de alguna forma, si. Formamos parte de un mundo globalizado. ¡Vaya cosa has descubierto, Mameluco! se dirán ustedes riendo. Si, es una perogrullada como la copa de un pino, pero no es menos verdad. Pero esto viene siendo así antes de que la Internet llegará, antes de que los ordenadores estuviesen entre nosotros tal y como los conocemos hoy. Me refiero a que nuestras influencias culturales, o de cualquier otra índole, tienen un factor global. Leyendo (y oyendo) ayer el post sobre la canción “The house of the rising Sun” de nuestro amigo Raskolnikoff, quise saber quienes eran sus autores, pues el proponía dos versiones. Yo desconocía que era una canción popular. Y así resultó. Haciendo un poco de arqueología wikipédica llegué a dar con el señor que hizo la segunda versión grabada de esta popular tonada en 1934, un tal Clarence “Tom” Ashley (por favor, échenle un vistazo a su web, sobre todo a sus fotos y cachivaches). Un cantante, guitarrista y banjista de Tennesse. Uno más de esos músicos indomables que formaron la argamasa de lo que pasaría a llamarse posteriormente por un lado la música Folk americana, por otro el Rock,el Blues o el Jazz, y por otro Country and Western.

Ashley (derecha) y unos amigos posan con sus instrumentos
enseñando orgullosos sus discos de pizarra de 76 r.p.m.

Yo soy totalmente lego en esta materia. Simplemente me fascina esta gente. A través de los cómics de Robert Crumb (aparte de ser un genio en lo suyo, es músico) me intereso lo que se llama la Old-time Music. La música de los viejos tiempos. Ragtime, Bluegrass, Hillbillie music… nombres evocadores de épocas antiguas, de la Gran Depresión. Sentir esta música como propia es extraño. Yo soy un andaluz de 32 años. Esa música es la mezcla de músicas anglosajonas (irlandesas, escocesas e inglesas), africanas (de los esclavos de distintas partes del continente americano), hispanas (españolas y latinoamericanas), incluso de elementos nativos americanos, pero lo que pongo en el título es por algo. La música que escuchamos, o al menos, que yo he escucho en gran medida, tiene sus raíces en esos pioneros pueblerinos, que con una gran variedad de instrumentos (aparte de guitarras, violines, banjos, utilizaban armónicas, arpas de boca, serruchos, lavaderos de madera y un sin fin de objetos) producían una música realmente auténtica y cruda.

Robert Johnson, el Rey del Delta, vendió su alma al diablo
en un cruce de caminos para poder tocar el mejor blues.

Después se murió de sífilis o de neumonía
o a manos de un marido celoso, vete a saber .

El rock fue sin duda un cante de ida y vuelta, como el palo del flamenco. Confluyó toda esa música en un país nuevo y allí se desarrolló en una tierra virgen, con una gran mescolanza de razas y procedencias. Y después volvió a nosotros. O más bien, volvió a Gran Bretaña, para ser corregido y aumentado en los años 60 del siglo pasado, produciéndose un tremendo efecto globalizador, y un feedback enriquecedor con su lugar de procedencia. La verdad es que me he sacado una historia del rock bastante simplona de la manga, pero bueno, así es como lo veo yo. Así es como me ha rondado la cabeza. Así es como lo he escrito. Y así, es como reivindico una música preciosa, llena de subgéneros y artistas, en la cual solo me he sumergido somera y anárquicamente, sin sistematización alguna. Es el meollo de lo que la música de nuestras vidas.
Siempre habrá algún lector al que no le guste el rock (pocos supongo, la verdad) en algunas de sus miles de variantes. El siglo XX ha sido el siglo de la mutación. Desde estos rednecks con sus banjos hasta Rammstein muchas cosas han tenido que pasar por medio, pero eso es otra historia.
Por eso uno, aunque no le guste Bush, ni sus guerras preventivas, ni sus políticas locas, no puede ser antiamericano. Yo no puedo serlo. Los americanos nos han dado el Rock, el Blues y el Jazz. Y la música de la que provienen todas estas, el folk antiguo, la mezcla de negros y blancos, indios y mestizos. Y eso, solo hablando de música. Yo parezco que me retrotraigo cada vez más. En la música clásica empecé por Satie y acabé escuchando solo música antigua no después de 1600.
Ahora empieza una nueva exploración. Según me pille me puedo obsesionar, pero no creo. Aunque en el último mes me he leído “Son ladrones como nosotros” y ahora estoy con “Por el pasado llorarás”… y las dos ocurren en la Gran Depresión o aledaños.
¿Me abandonará mi alter ego victoriano y pasaré a ser un vagabundo que viaja colándose en los trenes o en un viejo Ford por la Ruta 66? Quien sabe… Creo que me conformaré con su música, por ahora.

9 comentarios:

raskolnikoff dijo...

No es nada simplona, ni mucho menos: es exactamente la historia de la música popular contemporánea.

Todos los imperios han sido desastrosos en cuanto a moralidad pero deslumbrantes en cuanto a artes y letras:

el siglo de Oro español, Roma, la Inglaterra victoriana, Egipto, ... hasta llegar al imperio yankee con el rock, el jazz, el blues, el soul, la época hollywoodiense entre 1930 y 1970 y muchas cosas más.

Caso aparte son los países en época convulsa (la rusia entre los últimos tiempos del zarismo y los primeros de la revolución, el Renacimiento italiano, el antes y después inmediato de la Revolución Francesa, ...)

Cuantas veces me acuerdo al pensar en esto de lo que dijo el señor Welles en "El tercer hombre" (aunque los relojes de cuco se inventasen en Baviera y no en Suiza).

Por cierto, lo de Robert Johnson es creíble. No se puede ser tan bueno sin recurrir a ayudas extraterrenales ...

Clares dijo...

Qué post tan ilustrativo, para mí que soy una entusiasta del soul sin nada de erudición. Tienes unos años muy bien aprovechados, amigo. Yo oigo música de todas clases, siempre que caiga a mi alcance, pero coincido en algo contigo, en el gusto por la música antigua, sin ser tan excluyente como tú, porque eso me privaría de Mozart, de Beethoven, de Mendelsohn, y de tantos más que me hacen pasar muy buenos ratos

Mameluco dijo...

Raskolnikoff
Siempre es bonito pensar que fue cierto el Crossroad de Jonhson. Simplemente es de esos monstruos de la naturaleza como Django Reinhardt o Charlie Parker.
Yo simplemente quería mostrar mi amor a esa música que siento más mía que el flamenco (mi padre me mata si me escucha, jajaja) por eso de las influencias, y de lo que construye a cada uno como persona.
Y Fuensanta no soy excluyente, soy obsesivo, que es diferente. Cuando me da por una cosa me da de verdad, aunque es en porcentaje, o sea, que nunca abandono al 100% las otras cosas.
Sin Ludwig ¿a donde voy yo? ¿Y sin Johann Sebastian? De Wolfrang Amadeus me quedo algunas cosas y a Felix casi que no lo escucho. Pero un verano sin Satie y sin Debussy, para mí no es verano, no se porque.
De todas formas mi etapa de música antigua ya me pasó y ahora apenas escucho música clásica. Estoy retomando otra vez lo "moderno".

El hombre invisible dijo...

¡Cuán grande et excelsa es la suya sapiencia, don Miguel! Anonadado me deja, pese a que el banjo eléctrico quema mis yemas (de Ávila) deseando arrancarle un temilla propio de un borracho compositor de Tin Pan Alley (del estilo de: Potatoes Are Cheaper, Tomatoes Are Cheaper) Now's The Time To Fall In Love" -Al Sherman y Al Lewis, 1933-)

Salud y swing!

Mameluco dijo...

Ligera sapiencia solo, querido Invisible Man & the Chattanooga Hot Botijos...

Es un placer siempre verle por aquí. Aunque sea invisible.
Y solo nos leamos.

el Pelado dijo...

buen blog de musica, en relacion directa con el mio, los invito a que lo vean y comenten.
Historieta del Rock

Mameluco dijo...

Esto no es un blog de música.
Me pasaré por el suyo a pesar de ser un comment bastante spamero.

el Pelado dijo...

solo habia visto la uª entrada porq andaba apurado, por eso crei q venia por ese lado, no era para que metieras ese bardo.

Mameluco dijo...

Como podrán corroborar los aquí presentes, meto rollazos(a menudo impertinentes) en todos los lados El Pelado.
Ya le he pedido perdón en su blog por lo que le hubiese podido molestar.
Y aquí paz y después gloria.

 
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