viernes, 6 de noviembre de 2009

Pensamientos Precámbricos

El polvo lo rodea todo. Una luz tenue hace que una leve bombilla con pantalla amarillenta proyecte sus rayos sobre todo ese polvo que me rodea. Es curioso como siendo lo que soy y estudiando lo que estudié, aún me sorprenda con el tiempo. Con el tiempo geológico, se comprende. El polvillo que por aquí se esparce solo es el de una obra de un mes, más o menos, y eso que los arreglos han sido en el piso de arriba. Todos hemos salido de polvo hasta las orejas. En mi gabinete de estudio accidental, el tiempo pasa lento, y las horas se hacen eternas, pues estudiar hace que lo peor que tengo se rebele contra mi. Y se da la paradoja que los minutos son largos, pero el trabajo no cunde. Estudio los eones, y parece que el Precámbrico fue una nadería comparado con una jornada de apuntes y resúmenes. El Precámbrico, por si ustedes no lo saben, ocupa el 87 % de la Historia de la Tierra. Unos 4000 millones de años, grosso modo. Una minucia. Me sigue sorprendiendo decía, los largos periodos de tiempo inabarcable por nuestra mente humana. Y todo lo que somos, este ordenador que tecleo, estas zapatillas que me aprietan, los frascos de Plenur apilados en la mesa, se derivó de los sucesos de ese lejano y ominoso lapso. Seguimos en la máquina del tiempo. Vida y muerte aséptica. Se extinguen los trilobites. Se extinguen los dinosaurios. Mueren billones de millardos de millones de seres; y nadie los llora. Aún quien ama los fósiles, no llora porque un ammonites no esté vivo. Mañana (o en un par de millones de años) nadie llorará por nosotros cuando hayamos muerto. Y no me refiero a mí, o a algunos de ustedes, o a Obama, o a Britney Spears. Me refiero a la especie humana. Entre polvo y luz otoñal el espacio-tiempo no tiene bucles ni agujeros de gusano. Solo es un día de Noviembre de 2009 en el que estaba un poco nublado, pero no llegó la sangre al río. Los hados quieran que me toque este tema el día de las oposiciones, porque de tanto pensar en esto durante tantos años, a uno se le quedan las cosas, aunque temo que mi saber sea un poco anárquico, como todo lo mío.

El tiempo. Una constante en mis escritos. Sueño, tiempo, muerte, ¿no es acaso todo lo mismo? Soñar es morir, pues se sueña durmiendo. Soñar despierto es despistarse. Y en ese sueño el tiempo no existe. Todo puede ocurrir. Que resuciten los dinosaurios o que en los fondos marinos vuelvan a deambular los trilobites. O que buceemos por el Precámbrico, viendo los fabulosos seres de Ediacara. Pero hay que volver al tiempo normal. Mañana a las diez menos cuarto me voy a Granada, como todos los viernes. Y eso solo lo podría evitar un cataclismo, que el Monstruo de Espagueti Volador no lo quiera.

6 comentarios:

Clares dijo...

Mameluco, este es un texto precioso y escalofriante. Los que no sabemos nada o muy poco de Geología y de tantas otras cosas, parece que vivimos como niños ignorantes. Tu escrito de pronto nos da una dimensión más amplia de la vida. Me han impresionado esos seres blandos sin caparazón, pegados al suelo, un poco babosos, me imagino, que fueron los primeros seres vivos. Y los números, qué cosa tan inimaginable. Es como el dinero, que para mí, en cuanto pasa de los decenas de millar ya no sé ni imaginármelo. Así que salgo como tú, fascinada y ensoñiscada, pero también un poco aturdida. También como tú, esta mañana, me pondré a lo inmediato, por ejemplo, a investigar sobre la historia, muy breve necesariamente, de las Artes Escénicas. A lo nuestro, al cada día.

Mameluco dijo...

Bueno, Fuensanta, la verdad es que los primeros seres vivos parece ser (parece) que surgieron 2000 y pico millones de años antes que los de Ediacara. Eran por supuesto microbios. Pero por contar algo interesante, el oxígeno que permitió la conquista de los continentes (eso fue más tarde) fue aportado por muchos años (¡pero muchos!) de algas consumiendo CO2 y expulsando O2, formando una atmósfera más o menos atrayente para que saliésemos del agua.

Y también está la teoría de que venimos de las estrellas... se llama pamspermia... O sea, que todos somos extraterrestres.

Bueno, la dejo con sus artes escénicas que ya la he dejado turulata con tanto dato, jejejeje...

A sus pies. Salude a Don Fernado.

Ana Chévere dijo...

Uffff... Yo ando pegada al tiempo inmediato, tengo tantas cosas que hacer que no me caben en el día, se me salen por los lados, como la ropa en una maleta demasiado llena. Y entonces llegas tú hablando de eones y lo primero que pienso es: "que me den unos cuantos a mí, con uno o dos me conformo". Pero lo segundo que me viene a la cabeza es: "¿para qué tanta prisa? ¿para qué tanta historia?" Supongo que para algo tan prosaico como cobrar a final de mes y seguir llenando la nevera, pero tú ya me entiendes.

sixto camara dijo...

Amigo Miguel he leido atentamente tu expocision la verdad que es una presentacion maravillosa has hecho una magnifica sintesi de donde venimos, se te nota que has estudiado geologia ahi tus extenso conocimiento logicamente yo estudiado otra materia, yo me he volcado mas por la rama de filosofia que tambien es muy amplia y extensa si leemos un poco de pasada a los clasicos griegos los grande pensadores que a dado a la cultura mediterranea , yo solo te voy a dar una cita de un gran artista que ando por estos mundo de dios que dijo mas o meno, hasta ahora los hombres han interpretado el mundo ahora lo que se trata es de tranformalo sabemos mas omenos de donde venimos pero lo que no sabemos es donde vamos, y lo que esta claro una cosa por lo meno para mi que la muerte forma parte de la vida el ploblema que es la ultima.

Mameluco dijo...

Si, estimada Ana Chévere supongo que lo importante es vivir (o sobrevivir) lo mejor posible. Yo en realidad pienso estas cosas desde muy pequeño (desde que vi por primera vez COSMOS de Carl Sagan por la tele), pero siendo prosaicos, y nunca mejor dicho, la poesía matemática-geológica que expongo es como la nada. Algo tan grande que es nada, así es. Pero bueno, yo puedo permitirme el lujo de discurrir y escribir tonterías porque no tengo hija preciosa que mantener, jejeje. Yo ni siquiera tengo un tamagochi.

Yo, querido Sixto Camara si se a donde vamos... a la extinción, jajajaja.
El mundo se trasforma todos los días, otra cosa es quien tenga la sartén por el mango.
La curiosidad, bastante más importante en la ciencia que en la filosofía, por cierto, es lo que no nos podrán quitar nunca. En ciencia algo es verdad hasta que hay más conocimiento. La filosofía de escuelas, y sobre todo el pensamiento político y económico, es un nicho cerrado. Llegas a una conclusiones que te parecen válidas y ya está. Eso nos pasa a todos, pero es una cosa más cercana a la fe que a la razón.

Ana Chévere dijo...

Pues no sabes cómo echo de menos escribir tonterías... :-) O, por lo menos, las tonterías que me apetecen a mí, y no las tonterías por las que me pagan, que bobadas, lo que se dice bobadas, voy desparramando algunas por la red ;-)

Ahora, por ejemplo, tengo que escribir un reportaje con consejos para opositores. Me dejo asesorar, que de eso sabes tú mucho más que yo...

 
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