lunes, 4 de mayo de 2009

Miguel Servet y el champú



Sé que no soy un tipo valiente. Que me lavara el otro día el pelo con champú Johnson’s y se me irritara un ojo, así lo demuestra (como diría Paco Gandía, que en paz descanse, es verídico). Bueno, también está la parte de que hay cosas que nos dicen y son mentira. O es que soy muy torpe lavándome el pelo. Pero sigo siendo una persona poco valiente, que duda cabe. Cobarde, pero a sabiendas de que nos engañan. No escuece en los ojos, no escuece en los ojos. A mí me picó un ratillo. También es que iba con prisas porque había tenido trajín y llegaba tarde a la autoescuela. Pero la gente es muy, pero que muy embustera. Y como decía un nazi muy malo llamado José, si repites mucho una mentira al final todo el mundo se la cree. Es tarde y desvarío un poco. Se me han ido las ideas un poco al infinito. Hasta yo miento. Es que no se me ocurre nada. Así de simple. Las ideas no se pueden ir al infinito, porque aparte de que el infinito es un sitio muy abstracto, si no tengo ideas no pueden ir a ninguna parte.


Miguel Servet es un tipo interesante, aparte de llamarse como yo, tiene otros méritos. Y una gran leyenda que es tan falsa como el no picor de ojos del dichoso champú. Mucha gente, científicos incluidos, creen que Calvino hizo la barbacoa por descubrir eso de la circulación de la sangre. Maaaaal. Miguel Servet fue quemado porque dijo la tontería de que la Santísima Trinidad no existía. Y a los que creían en ella, eran unos ateos y unos triteistas (peazo de insulto, jajajaja). Calvino (que se mandaba mails con él) no se andaba con chiquitas y lo prendieron, juzgaron y quemaron por una cosa, que en el mejor de los casos es imposible de demostrar por la ciencia, y en el peor, decir que Dios no es uno y trino es como decir que nada es nada y cuatro o cinco. Y encima en su sugerencia de circulación menor pulmonar comentaba, según Wiki, que el alma era una emanación de la Divinidad y que tenía como sede a la sangre. Gracias a la sangre, el alma podía estar diseminada por todo el cuerpo, pudiendo asumir así el hombre su condición divina. Por tanto, los descubrimientos relativos a la circulación de la sangre tenían un impulso más religioso que científico. Y este señor es el mártir de la ciencia. Por cierto que lo condenaron dos inquisiciones distintas, siendo el único que conozcamos que haya sido quemado en efigie por los católicos y en persona por los protestantes. Eso significa que Servet aparte de descubrir cosas como médico, tocaba mucho las narices.

Sin embargo el paso del tiempo la ciencia ha dejado como mártires a iluminados, igual que la Iglesia ha hecho santos a gente ida del garbanzal (Francesco d’Assisi, mi súper prefer), o a personas que si que fueron científicos de verdad (teniendo en cuenta la época, claro), como es el caso de San Alberto.

Por eso le digo que no se crean todo lo que les dicen, sobre todo si lo escuchan por la radio. No me crean ni siquiera a mí, porque como no soy Papa de Roma (aún) no soy infalible. No hagan caso de gripes porcinas apocalípticas, de perros peligrosos y de que antes había respeto y ahora es el acabose. Porque son cosas servetianas. Oyen campanas y dice que son tambores. Sobre todo muchos periodistas, que no saben de nada. ¿Cómo pueden ser tertulianos y hablar de todo? Aún recuerdo al mismísimo Carnicero en la SER diciendo el 11-S que era el comienzo de la III Guerra Mundial. A mí me preguntan de economía y no sé un pijo. No sé como funciona la bolsa. Tampoco sé si va a haber cambio climático, si es que no lo hay ya, o si el jamón transmite la gripe. O si Miguel Servet dijo todas esas pamplinas que dejó escritas porque estaba como un cencerro.

Solo se que el champú me picó en el ojo, que me duele el hombro, que ya es muy tarde y mañana tengo que hacer muchísimos tests.

Y bueno, que casi todo lo de aquí es basura.

Solo sé que lo que sé no es casi nada.

Para eso está la Wikipedia.

8 comentarios:

mobesse dijo...

Con tantos champuses como hay y te tienes que ir a uno del emporio empresarial Yonson and Yonson. Eso te pasa por fiarte de los nazis y de su propaganda. Te está bien empleao. Hala.

Mameluco dijo...

Tenía escrito un peazo de parrafada y va el ordenador y se apaga, no se muy bien por qué.
Lo que le decía, queridísimo Mobesse en mi cada YO no compro los productos estos. Vivo en casa de mis padres a los 32, ya casi 33 añazos.
Además no me lavé el pelo en mi sitio habitual (abajo en mi escondrijo), sino en el baño de arriba y cogí lo primero que vi.

Para un adicto a la Coca-Cola sin remedio, como soy, poco me preocupo yo de los grandes emporios empresariales.
Ya pienso demasiadas cosas como para preguntarme por estas cosas.

Aparte de que yo suelo utilizar champú FLEX antigrasa y anticaspa. Es de REVLON, no sé si es una pérfida empresa -seguro que si-, pero hace que me dure más el pelo sin ponerse churretoso (es eficaz). Cuando estaba en Granada compraba Deliplus -que es marca blanca- que también era eficaz.

Aparte decirle que soy casi impermeable a la publicidad, y se lo digo en serio. Una persona tan desastrada como yo se rige por instintos muy básicos. Me gusta, comer. No me gusta, escupir, y así con todo.

Me hacen las camisas y jerseys de forma manual mi madre y mi tía. Las camisetas son del mercaíllo, por lo que supongo que para ser tan baratas a alguien se habrá tenido que explotar.

Si me está bien empleado lo asumiré como tal, pero fue una cosa aleatoria y azarosa la que me llevó a utilizar el champú de mi infancia.

Quizás esto sea un efecto mariposa y por lavarme el pelo con la cosa esta color miel pasa un terremoto en Mogadiscio. Pero no lo sé, la verdad.

Seguiré bebiendo Coca-Cola, eso si. O Pepsi en su defecto. Me dan mucha felicidad (de las pocas felicidades de mi vida) las bebidas refrescantes, y soy abstemio.

Hay muchos entresijos, como habrá podido comprobar. Las cosas no son tan sencillas, a veces.

Clares dijo...

Que ya lo sabía, lo del Servet y lo del champú, que lo que la gente cree o lo que le dicen, no siempre es verdad, yo diría incluso que casi nunca es verdad. Lo gracioso es que te lavaras el pelo con ese champú, que dicen que es de bebés. ¿Has probado con Nenuco? Yo ya ni sé con qué me lo lavo, porque según mi peluquero me puedo lavar con jabón lagarto, que se me quedará igual de bien, dado que tengo el pelo -de momento- a prueba de lejías. Qué risa he pasado con el champú que pica.
Y tienes razón, cada mente que se quede con lo que pueda, que para conocimiento enciclopédico ya está la enciclopedia. Mis alumnos, que tienen una enorme fe en mi sabiduría, se creen que yo lo sé todo y me hacen preguntas recónditas que jamás se me habrían ocurrido. Los mando directamente a la wiki.

mobesse dijo...

La verdad, no sé que me ha gustado más si la entrada o la respuesta a mi comentario. Merece la pena provocar un poco. En fin, para cerrar te diré que yo me lavo con un champú ecológico, comprado en una cooperativa ecológica y con todos los parabienes (que no -parabenes, que son malísimos, según dicen. ¿Lleva el de Johnson nosequetilparaben? Es horrible) Así es que mientras me lavo la pelambra, de paso me limpio también la conciencia. Que va muy bien.

El hombre invisible dijo...

Últimamente está de un productivo que da miedo, don MIguel. ¿Está tomando alguna píldora hipervitaminada o qué? Lo del champú Yonson and yonson (gran acierto el de mobesse) tiene delito. Yo creía que estaban retirados del mercado y veo que incautos intelectuales como vuesa merced caen en sus fluidas garras. Pica... ¡claro que pica! Como las verdades que ha contado de Miguel Serveto (no sé dónde lo ví puesto así, y como queda antiguo, se lo dejo: Serveto). Siga produciendo mamelucadas y llegará lejos, más allá incluso de Castro del Río.

Mameluco dijo...

Querida Fuensanta lo confieso. Soy un casposo. Y tengo el pelo tan graso que se podía hacer champú con su grasa ,ya sabe que el jabón en una grasa más una base -sosa o algo similar-, que todavía me acuerdo de la biología de COU.
El jabón Lagarto (con mayúscula que es marca)es muy bueno, eso si.
Yo si soy una enciclopedia de saberes absurdos, que solo sirven para ganar al Trivial Pursuit. Pero para lo importante u obligado soy muy malo.

Amigo Mobesse hay que empezar con la base de que esas cosas ecológicas y tal me dan más o menos lo mismo. Lo del ser humano no tiene solución. ¿Para que sirve comprar un no se qué ecológico si después no compramos unos vaqueros? La confección la ha podido hacer un hippy, pero fabricar el tejido denim (que viene de Nimes, Francia) es una cosa enormemente contaminante.
No podemos, aunque queramos, aislarnos de la sociedad de consumo dependiente de los combustibles fósiles. Los componentes de los ordenadores con los que nos comunicamos está hecho a partir de bichos muertos que pasaron a ser petróleo, y después a plástico. No hay salida alguna. Por eso le digo que ya bastante me como el tarro como para pararme a pensar de donde vienen las cosas o si la col lombarda que me como ha sido regadas con aguas infectadas de purines. (Bueno, las coles lombardas que me he comido estas últimas fechas son ecológicas, porque son del huerto familiar)
Yo no puedo lavar mi conciencia con estas cosas. El mal que yo he hecho, y me he hecho, no se quita con champús, ni Johnson ni Loreal, porque yo lo valgo.

¿Productivo, señor Ubé?
¡Que va! si no salgo a post diario, sino que se tiran los mismo dos y tres días...
Yo soy más incauto que intelectual, la verdad sea dicha. Pero lo del champú ya le digo que fue el azar y el poco cuidado que pongo en las cosas.
Serveto era el apellido original de este señor, paísano suyo. Ya lo pone en la fotico: Michael Servetus de Aragonia. Aragonia, que bello nombre.
Hacer mamelucadas es mi destino, nunca dejaré de hacerlas, otra cosa es que se enteren, jajaja.
Y no llegaré muy lejos, Hombre Invisible, porque aparte de ser sésil, tengo asumido que no seré, cual Zipi y Zape, nada en la vida.

La chévere dijo...

Lo peor es que al menos tres generaciones de niños pequeños han llorado con el condenado champú sin que sus madres les hicieran ni caso. "Anda, anda, cómo te va a picar, si es Johnson, no seas quejica". Luego lo olvidan, crecen y hacen lo mismo con sus hijos. Qué jodido es que una marca tenga más credibilidad que uno.

Mameluco dijo...

Pues ya sabe, querida Ana ahorre de ese trago a su preciosa Nerea, y dígale que cierre los ojillos cuando le lave el pelo. Yo los cierro con tanta fuerza que después me duele, pero como bajé la guardia con las prisas, así me fue, jajaja.

Por eso comparé el champú con Miguel Servet, porque son mentiras que la gente asume como verdaderas de toda la vida. Y no. El champú pica, Miguel Servet decía tantas majaderías como cualquier hombre religioso de su época (y de la nuestra, jijiji) y lo de la circulación de la sangre (que chinos y árabes ya sabían) es algo secundario.
Y vuelva a escribir, alma de cántaro, que los que la leemos queremos anacheverismo.

 
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