lunes, 5 de enero de 2009

Los Reyes Magos de Oriente


Desconozco el trayecto que siguen sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Lo que es seguro que la cosa está cruda allá donde vivan. Bueno, si es que no se han mudado ya a un paraíso fiscal tipo Islas Caimán o Andorra. Yo siempre me imaginé que vendrían del Oriente de Bet léḥem y que eran tipos que entendían de estrellas y horóscopos. Eran unos científicos de la época ciertamente. Allí, montados en sus zigurats mirarían hacia el cielo, hasta que un gran cometa les guiara hasta el pequeño pueblo donde nación el posible salvador de los hombres. O eso nos han contado. Lo de que eran tres, vino después. La cuestión es que estos hombres sin duda sabios que veían cosas donde otros solo veían cielo con lucecitas gracias a sapiencias ocultas y a otras sustancias especiales, pusieron camino hacia los Montes de Judea, con su séquito de pajes. Llegaron a Belén un día 6 de enero, según tradición católica romana, y aunque en un principio se equivocaron de casa, como bien pudimos ver en La vida de Brian (para mi una película de los Monty Python merece tanta credibilidad y veracidad como cualquier leyenda o mito religioso), al final ofrendaron a Jesusito de mi vida oro, incienso y mirra. La mirra es una sustancia rojiza resinosa aromática, que según Wiki lo mismo se utilizaba para embalsamar a los muertos, para hacer perfumes y ungüentos, y que en la actualidad se emplea como antiséptico ¡en enjuagues bucales y dentífricos! Los Reyes Magos le regalaron al Niño Dios Oraldine, que cosas. El oro ya saben lo que es, y el incienso es una cosa que es utilizada en Semana Santa y por los hippies a partes iguales. Ambos les dirán que el incienso no es como el de antes. Y es verdad. Nos engañan con cosas que no son incienso. Pero bueno.

La cuestión es que mañana por la noche los Reyes Magos saldrán de sus palacios de Invierno y se dispondrán a repartir regalos más actualizados a los niños. Sus exigencias han bajado mucho con los años. Antes tenían que salvar a la Humanidad del pecado y ahora con haber sido bueno vas que chutas. Y en la mayoría de las veces ni eso. Puedes ser un niño porculero y tendrás regalo igual. La cosa de los regalos ha cambiado también. Ya no hay metales preciosos y aromas, hay Playstation, Nintendos DS y cosas así. Los mayores también pillan algún libro o uno de esos perfumes supercaros de anuncios ridículos que ni se molestan en doblar porque queda más guay en francés.

Otro problema es que eso de los zigurats estaba lo más seguro en la antigua Babilonia, o sea la actual Irak. Y no está el horno para bollos allí. Guerra a cara perro. Y para pasar por Belén –es tradición, supongo- aunque la ciudad esté en Cisjordania, lo de Gaza no debe ser nada bueno. Reyes Magos de Oriente, pobres. Posibles daños colaterales en aniquilaciones varias.


Y después tiene que hacer frente a otras rivalidades imperialistas. Si, ya saben de quien les hablo. Papa Noel, Santa Claus, o como quiera que se llame ese señor vestido de rojo gracias a la Coca Cola. Pero España será siempre la católica España, aunque se hagan las Primeras Comuniones por lo civil, y nuestros queridos Gaspar, Melchor y Baltasar, siempre estarán ahí para darnos un detalle, un trozo de roscón. Los que tengan hijos y nietos de los que me leen mantenga viva esta tradición tan bonita y tan compatible con una sana madurez atea o agnóstica (para los más light).

Al final siempre te enterarás que los Reyes son los padres. Como el chiste malo y viejo, pero que a mí me encanta.


Un maestro le pregunta a un alumno que son los rayos catódicos y éste le contesta: Isabel y Fernando. ¿Y entonces los Reyes Católicos? Gaspar, Melchor y Baltasar…¡Ah! ¿y entonces los Reyes Magos?... ¿Los Reyes Magos? Pues los padres –dice el alumnos como diciendo este profesor es tonto-.


Bueno, al menos menos esperemos que no se cumpla lo que ponía en mi fotolog el año pasado.



5 comentarios:

David Martín dijo...

Pues tiene toda la pinta de que se cumpla este año...

Sarashina dijo...

Este año caen, pobrecicos. Oye, que ya he vuelto del campo y me encuentro esta estupenda entrada, que me ha enternecido y me ha hecho reír.
Mira, ahora mismo estoy sentada enfrente de la mesa llena de juguetillos para Amaia y de libros de esos de Narnia para Marcelo. Él ya no cree en los Reyes, pero sí cree en sus abuelos, así que le cultivamos la fe social, con Narnia, un diario con su boli fino, el Animal Crossing para la wii y un duro de chocolatre asi de grande. La pequeña tiene cosas más vistosas. ¿Y a ti qué te han traído?

Mameluco dijo...

No caerán nunca, queridos David y Clares por esas razones obvias que todos sabemos, pero que nos guardamos para nosotros.
En mi casa los Reyes viene por la mañana del 6 de Enero, aunque ya he pillado un pompero de mi amiga María. Me ha hecho ilusión. Y ya he comido Roscón, eso si, y me ha tocado una Sirenita. ¡Que cosas más raras me tocan!
Pero, si le digo la verdad, querida abuela Fuensanta, no creo que me pongan nada los Reyes Magos. No saben lo que comprarme y me dan vil metal. Yo si he hecho mis compras.

José Manuel Ubé González dijo...

Siempre he pensado que los magos no debieron ser tan generosos, porque o José y María se llevaron el oro a una cuenta suiza, o no les dió más que para la primera letra de la carpintería.

Cristina dijo...

jajajaja

 
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