viernes, 19 de diciembre de 2008

19


No sé muy bien donde me encuentro. Coordenadas perdidas, abcisas que supuran la bilis negra burbujeante, y las ordenadas, ¡ay! las ordenadas, las ordenadas se diluyen en la niebla, o es acaso que mis ojos se empañan. ¡Ná! ¡Se me habrá metido un pizco! A veces acostado, no sé si lo he contado antes aquí, me imagino, siempre lo he hecho, desde que era un crío, que estaba metido en una cueva. Tapado con las sábanas y mantas nada puede ocurrir. Ahora que lo pienso es una tontería. Las mayores desgracias de mi vida han pasado así. Acurrucado en posición fetal, insomne, pensando en lo ruín que puede ser la existencia para algunos de nosotros. Pensamientos fatuos, pero permanentes. No me convertí en un cínico de la mañana a la noche. Uno no se convierte en un buenoparanada en un abrir y cerrar de ojos. Hay un proceso. Hoy no es un día cualquiera para mí. No les explicaré el motivo porque es indiferente. Pero es un día triste, como si me hubieran arrancado medio costillar de un bocado, o me hubiesen hurgado en una herida que creía cerrada. En realidad no veo tiburones, no hay escualos a mi alrededor. Solo polvo y cosas desordenadas. Tampoco hay dedos en la llaga. Si hay alguno, es el mío, que escarba en material que siempre veo apelmazado, y es tan liviano como un recorte de ostia. La oblea, con las lágrimas se van a tomar por saco. Pero no hay lágrimas ya. Se esfumaron. La oblea solo tiene ese líquido tan asqueroso que sale de las quemaduras hinchadas y henchidas de rencor encapsulado. Hubo un tiempo mejor y un tiempo peor. Ahora es la época mediocre. La de da igual si al final va a ser lo mismo. ¿Para qué sufrir? Los errores no son solo cosa del pasado. Cuando por las decisiones pagas el resto de tu vida, o al menos unos años, la tormenta arrecia más unos días que otros. Pero también queda el recuerdo feliz de estar en color en vez de en blanco y negro, de tener las ganas y no padecer. ¿Por qué tendré tan buena memoria? A veces creo que deberían haberme lobotomizado cualquier día de 2006…
Hoy es 19, hace frío en la calle, como todas las madrugadas que escribo pero en el ambiente hay algo diferente. Todavía no he logrado quitármelo de encima. Es el lastre, las anclas que me recuerdan que todo fue mi culpa. Este maldito sentimiento de culpa que no curan las asquerosas pastillas.


Todo lo que digo hoy es tan críptico, tan enrevesado y tan vomitivo que me lo debería guardar para mí. Pero no. Tengo el poder. Tengo el poder, la clave, los recursos y la maña de colgar esto aquí y ahora, y si tienen alguna queja, recuerden, no se les devuelve el dinero.

6 comentarios:

Clares dijo...

Para mí tampoco es un día cualquiera. Empiezan las vacaciones y no empiezan muy bien. He ido de tapas con lo más joven del instituto y a la vuelta me he encontrado un problema familiar grave. Espero que se solucione y que todo salga bien, pero no es para contado aquí. Leo tu post y veo que a veces nos metemos en negrores muy negros, pero que todo pasa, y que luego vienen días en que ¡qué bello es vivir! es lo que hay, querido amigo. Saldremos de esta, ya verás. Un besote muy fuertote.

Mameluco dijo...

Suerte Clares que todo salga bien, sea lo que sea. Afortunadamente para mi, yo salgo como entro, porque es todo mental. Un día estas arriba y otros abajo. Por eso hablo de coordenadas indefinidas.
Antes todo el día era así, ahora son ráfagas, que se pasan mejor si lo escribo en esta pornografía mental.
A la gente le asusta la crudeza. Por eso no hay comentarios, jejeje, solo la fiel Fuensanta.

Un profe cualquiera... dijo...

"Subes y bajas,
la vida es así
¡Qué suerta que haya
conejílopes aquí!

(de un corto maravilloso de Pixar, "Saltando")
Un saludo

Mameluco dijo...

Si, yo lo vi en el cine. Lo daban antes de "Los Increíbles".

Yo no salto porque soy un organismo sésil. Ese es mi principal problema. Todo mental.
Soy demasiado negativo, solo es eso. Y el pesimismo no se cura.
Yo casi siempre ando esquilao, usted ya me comprende, Un profe cualquiera, pero de todas formas gracias por el interés y por el comentario.

Les dejo el enlace para quien quiera verlo:
Boundin´

mobesse dijo...

Toc, toc. ¿Se puede? Pasaba por aquí y…
Estoy impresionado. ¿Se trata de un texto literario? ¿La parte de un todo? Es buenísimo. Es demasiado bueno. No me gusta. Me pasa lo mismo con Ripstein. Si la cosa ve de “precariedad humana”, me sobrepasa. ¿Para qué insistir? A mí me gustan las cosas caras y el sufrimiento lo encuentras gratis en cualquier sitio. Es decir, gratuito, que no es lo mismo.
La disculpa final es soberbia. Te mete de cabeza en la historia, te deja en pelota. Es cervantino.

¿O se trata de un texto real (no realista), de un diario auténtico; una confesión sincera? Creo que sí, que se trata de un documento original, espontáneo. Un producto típico del otro hemisferio cerebral trabajando a altas horas de la noche. ¡Joder, se trata de una emergencia! Lo primero será llamar, ir junto a, abrazar a este hermano, rescatarlo. Apagarle y reiniciarle el sistema.

Pero no. Tampoco creo que sea así. Hay un claro distanciamiento entre el yo y el yo del yo. No, no es un lío. Es que nos gusta jugar al escondite. O al mundo al revés. No voy a hacer ahora de psicoanalista. Aunque está muy claro lo que pasó el día 19 aquel. Basta con sentirse culpable e impotente, hacerse un huequecito bajo la manta. En fin, no sigo. Ya he leído aquí otros arranques de estos negros. Supongo que la próxima vez no me preocupare tanto.

Un abrazo

Mameluco dijo...

Pase, pase, está abierto.
Todo lo que usted dice, querido Mobesse es verdad, o casi todo. No es necesario el psicoanálisis. Solo fijarse como usted lo ha hecho. Es un diario de unos acontecimientos, pero es literatura. Unos acontecimientos que pasan porque yo los escribo. Si no, no hubiesen ocurrido nunca, a lo mejor.
Todo lo que escribo aquí es espontáneo -eso hace que ocurran las cosas-. Muchas veces se como empezar, pero nunca como va a acabar. Con 19 no sabía ni el comienzo. Se pone uno a escribir y sale eso. ¿Es terapeútico? Lo dudo. Es más bien escudrinar la pez, raspar la brea. Jugar con fuego. Como dicen en los manuales de chichinabo, escribir de lo que sabes.

No es una llamada de auxilio. Es una hostia al mundo. ¿Por qué? Porque sí. Porque me apetecía. En el proceso no se cambia el rumbo de las órbitas planetarias, y a lo mejor salgo perdiendo yo, pero al menos me demuestro que aún no me estoy pudriendo. Y no sé si es gratuito o no. No me he preocupado de examinarlo desde ese punto de vista.

Lo que no sabe es lo que pasó ese día 19, porque ya le digo yo que no fue nada malo. Al contrario.
El título era por ayer, 19 de Diciembre de 2008. Un día que ni fu ni fa. Así que no se me preocupe.
Hoy ya es 20, y puede ser un buen día. La vida es así.

 
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