lunes, 16 de marzo de 2009

Cómo, cuando, dónde, qué, quién y por qué


Decía Rudyard Kipling que seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé. Sus nombres son cómo, cuando, dónde, qué, quién y por qué. Sin duda en los manuales de periodismo se enseñan lo de las W. Pero creo que se puede ampliar el espectro de la actuación de los honrados servidores del bueno de Rudyard. El método científico no deja de ser un compendio de estos. Para el hombre como ser curioso que escudriña la realidad es importante saber son cómo, cuando, dónde, qué, quién y por qué. Vendría a ser una síntesis aséptica del ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De donde venimos? .


En términos filosóficos la cuestión presenta tantas soluciones como personas o corrientes de pensamiento se la han planteado. La filosofía nace del ocio. Las gentes ocupadas se conforman con las religiones. Imagínen a esos griegos todo el día charlando de sus cosas, entre copa y copa de hidromiel. Su búsqueda era sencillamente por curiosidad y aburrimiento. Si hubiesen tenido que trabajar nada hubiese sido igual en el pensamiento occidental, por lo que se puede deducir que los esclavos aportaron la ociosidad necesaria a esos ciudadanos griegos que tanto pensaban. Los presocráticos, gente inteligente, observaba la naturaleza y sacaban conclusiones bastante “modernas”.

Desde uno que decía que todo estaba hecho de átomos (Demócrito), hasta uno que decía que las personas y los animales provenían todos ellos de formas anteriores (Empédocles). Es la ciencia del siglo XX resumida, la física del átomo y el darwinismo. Como Carl Sagan nos recordaba hubo uno, Aristarco de Samos que decía que la Tierra giraba alrededor del Sol. ¿Por qué el hombre escogió otros caminos? Platón y Aristóteles tuvieron la culpa, claro. Y Ptolomeo. La religión encontró estas filosofías bastante adecuadas para sus razonamientos, por llamarlos de alguna forma.

Pero con el Renacimiento todo cambia y las cuestiones dormidas durante mil quinientos años salen otra vez a la luz.

Sin embargo, hoy tras vivir revoluciones copernicanas, newtonianas, darwinistas, cuánticas, vemos que ese saber, esa evolución en el entendimiento humano está en franco retroceso. Muchos se quejan de la falta de valores en nuestra sociedad. De la crisis. ¿No decimos nada de los enemigos del saber? Cada día las infecciosas ideas creacionistas inoculan su veneno en más y más personas. El aumento de la influencia de las iglesias evangélicas está haciendo que hayamos tenido un amo del mundo hasta hace poco que creía que la evolución era un invento. Lo malo es que esa visión del mundo neocom está llegando incluso a nuestro país. Otro día les hable de J.M. de Prada, pero es que rebuscando una cosa el otro día, Pío Moa arremetía contra Lynn Margulis , por decirlo de forma suave, descerebrada y cerril. Lynn Margulis podrá ser un poco radical, un poco heterodoxa, pero ella fue la que sistematizó los reinos de la vida y sobre todo dio una explicación –hoy aceptada por casi todos- a la evolución de la célula eucariota a través de la simbiosis de las procariotas (de bacterias libres). Y además Margulis se pelea con los defensores de la teoría sintetica, los neodarwinistas –que también son mayoría, incluyendo a un servidor-. Cosa de la que don Pío seguramente no tendrá ni la más repajolera idea. Se presentan pues tiempos oscuros, donde el rumbo que se pierde no es precisamente por la ciencia (que como se sabe significa conocimiento), pues el conocimiento no puede hacer daño a nadie. Si la sociedad se va a la mierda es porque la gente no sabe, no tiene conocimientos. No digo que el conocimiento haga que seamos seres más morales, pero si seres más curiosos, creativos y también, seguramente, menos dogmáticos. En este mundo lleno de dogmas, el paso del mito al logos está en franca decadencia. También hay parte de culpa en el utilitarismo científico, que es lo que hace que progrese todo tecnológicamente y podamos tener un Ipod o hacer palomitas en el microondas. Pero el conocimiento por el conocimiento es la base de la ciencia. Los geólogos estamos acostumbrados a la incomprensión general. ¿Por qué estudiar algo que pasó hace millones de años? ¿de qué sirve buscar especies fósiles? ¿Eso nos hace más felices?

En este punto de la humanidad que el conocimiento está tan desvirtuado por los que creen conocer las recetas para todo (los políticos) hay que plantarse y decir que la ciencia es para bien o para mal, lo que decidirá nuestro futuro.

Pero claro, es más fácil creer en cuatro libros escritos en el año la pera que tranquiliza conciencias y de esperanzas en lo que para mi es una condena. La vida eterna.

No sería larga la eternidad ni , pardiez.

9 comentarios:

PMM dijo...

La curiosidad es lo que hace avanzar al mundo. Nunca seremos capaces de responder a todas las preguntas y eso es lo que nos impulsa a seguir buscando. Sin conocimiento no somos nada. Autómatas, nada más.

raskolnikoff dijo...

Antes había esclavos que trabajaban para gente que pensaba y ahora hay esclavos que no se consideran ellos mismos como tales (pero que lo son) que trabajan para gente que no piensa (pero que tampoco deja pensar).

Un mundo peor, si.

Mameluco dijo...

Una respuesta sugiere muchas otras preguntas, la mayoría de los casos. Pues sin conocimientos somos autómatas, vivimos en un mundo de robots, PMM que viene al hilo de lo que dice Rasko en su visión distópica, y creo que acertada, del mundo de hoy.
No sé si un mundo peor o mejor. Supongo que para nosotros, con crisis y todo, será mejor que para esa porción de gente que se muere de hambre o de enfermedades que aquí supondrían una baja laboral bastante bien recibida.
El problema es que somos demasiados. Y sin educación la mayoría.
Habría que hacer alguna vez el experimento de coger a un cani con chandal pesados de esos que hay en todas las clases, y poner en su lugar a un negrito del 3er mundo. Veríamos a donde llega el chaval africano. A ingeniero, seguro, porque en Occidente se confunde lo factible con lo regalado.

Clares dijo...

De acuerdo, antes las castas privilegiadas al menos se dedicaban a pensar, y ahora no. Ahora se dedican sólo a pensar cómo pueden seguir siendo las castas privilegiadas jodiendo a millones de personas que ni por pienso se sienten esclavos. No considero incompatible trabajar con pensar, pero siempre y cuando el trabajo no sea alienante ni abusivo. Un trabajo razonable para la supervivencia sería lo justo para que cada uno pudiera dedicarse a lo que quisiera, a pensar, por ejemplo. No se puede creer que las castas privilegiadas de la Grecia clásica vivían como las nuestras: una vida de aceitunas y pan, dos túnicas y mucho sol, eso era todo lo que tenían, incluso los gobernantes. También algunas joyas de oro y bronce, y algunas telas tintadas de color rojo o púrpura, era todo el lujo. No idealizo, es que he leído mucho al respecto. Era otro mundo, la verdad, no comparable al nuestro. Aquí y ahora, hemos perdido el norte, y quitando lo de la esclavitud, que siempre me ha parecido repugnante, ahora y antes, lo demás me parece una vida mucho más humana.

Clares dijo...

Por cierto, esas son las mismas preguntas que se utilizan para iniciar a los niños en la narración, como para que vayan construyendo su relato contestando a esas cuestiones, sólo que se empieza por quién o qué, y luego se procede con lo demás.
Me ha interesado mucho lo de esa científica. Me pondré a mirar lo que dice y cómo, cuándo, dónde, qué y por qué.

Mameluco dijo...

El ser o estar ocioso, en mi opinión, amiga Clares, que de eso se bastante (soy lo contrario de un hiperactivo) facilita el desarrollo de hipótesis. Entre los griegos, y si lo ha leído lo sabrá, eran los ciudadanos los que se dedicaban a decir payasadas en el Ágora y buscar cosas alternativas a la Religión Tradicional como explicación para la concepción del mundo. Aparte de pensar, hacían otras cosas, como comer y estar rodeado de efebos, con lo que ello implica. Un vida tranquila. En contraposición en la vida de ahora está todo enfocado para trabajar y siempre tener ocupadas las horas de ocio, ya sea haciendo senderismo, comprando o viendo la tele. El hacer nada está muy poco valorado.
He ahí la diferencia. La civilización occidental nació en Grecia por esos parámetros y algunos más. Los romanos aportaron poco, por ejemplo, porque eran legisladores y construtores, no pensadores. Ellos ya sabían el poder del panes et circences
Claro que se puede estar haciendo cosas y pensando, pero la despreocupación del ciudadano libre, o el hacendado, en épocas más recientes, han dado buenos resultados a la hora de sacar conclusiones. Cavendish es un buen ejemplo de cientifico por amor al arte. Felix Mendelssohn sería un esquivalente musical.

¿Le interesa Lynn Margulis? Tiene varios libros editados en España, a la sazón con su hijo Dorion Sagan (Margulis estuvo casada con Carl Sagan). No es defensora del neodarwinismo, por lo que es bastante controvertida.
Pero como he dicho en el texto es la que definió los reinos naturales tal y como se enseñan en la escuela (los 5 reinos) a nivel básico. Y por supuesto la SET (Teoría de endosimbiosis seriada), que es por lo que pasará a la historia está mujer.

Quicus Magnificus dijo...

Los pensadores de la antigüedad siempre comenzaban por las ciencias, pues pensaban que descubriendo las reglas del mundo físico podrían extrapolarlas al mundo social y al moral.

Pero los "pensadores" actuales (si es que existen, pues muchos son sólo tertulianos) desprecian la ciencia, como si la ciencia fuese algo ajeno a ellos mismos, que no explicase sus reacciones, su comportamiento, su capacidad de pensar...

Y las preguntas que planteas al inicio, las de Kipling, eran también parte de la Mayéutica, esa manera de enseñar preguntándose cosas, algunas básicas, que empleaban los griegos para llegar al conocimiento.

Saludos, ilustrado amigo :-)

raskolnikoff dijo...

Muy de acuerdo, antes para hablar de algo se debía tener al menos nociones de todo. Ahora se habla por el poder que les confiere haber entrado en la casa del Gran Hermano, salir ministro tras haber aprobado la EGB con chuletas o haberse tirado a Jesulín. Y claro, no es lo mismo.

Qué razón tenía ese Confucio que decía que los antiguos hablaban poco para que sus palabras no vulgarizaran sus hechos. Me parece que nos equivocamos de religión.

Mameluco dijo...

Llamar pensador a un tertuliano es como denominar huevo a una castaña, jajajaja. Si creo que existen pensadores hoy. Yo pienso, usted piensa Quicus. Lo que pasa es que la cosa va por otros derroteros. Los tertulianos son grandísimos ejemplos. Aparte de caer en el lugar común, tienen dueños mediáticos a los que rendir cuentas. Por eso prefiero la palabra librepensador, tan decimonónica, y tan bonita. Uno que piensa libremente.
Hoy la gente no se fía de la ciencia, porque desconfía del progreso. Pero el progreso de verdad, no el de la palabrería. Ser darwinista hoy es ser más progresista que cualquier opción política, pues no tiene implicaciones morales (castradoras de la decisión individual). Lo que usted sugiere es verdad, el conocimiento lleva a la moral y no al revés. No sé si me explico.
Y Rasko no nos equivocamos de religión. Para mi la religión es toda una. Nuestro sistema socioeconómico puede ser considerado como un secta. Secta y religión son lo mismo para el caso. Unas bases ideales sobre las que se sostiene un edificio. Elegimos blanco o negro y ya está. Un dios llamado libre mercado y unos profetas capitalistas que nos rigen.
Yo no estoy en desacuerdo con que la gente hable, sea de GH o sea Belén Estebán. Con no hacerles caso ya está. Porque es lo que decía más arriba, pan y circo. Y a mi me gusta el pan de pueblo y odio el circo y su aspecto cutre.
Pero la gente elige. Y elige basado en su conocimiento. Y así va el mundo.

Oiga y los antiguos tampoco callaban ni debajo del agua. Y vulgarizar los hechos es lo mejor que puede pasar. Porque la vulgaridad no tiene porque ser "Andreita,cómete el pollo". La vulgarización es que el vulgo o el pueblo sea consciente de determinadas cosas.
Pero, bueno, yo no me fío de los pueblos, porque desconfío de la masa. A mi me gustan las personas de una en una.

 
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