martes, 2 de diciembre de 2008

Tengo sueño

Tengo sueño. Tengo mucho sueño. Pero ya no me duele la cabeza. Es todo un avance. La falta de actividad de los últimos días por aquí se debe a que estoy haciendo más cosas de lo normal. Hacer algo es hacer más cosas de lo normal, dirán los más cínicos, o los que me conozcan mejor. Si, pero una de ellas implica levantarse muy temprano. Y eso lo llevo muy mal, porque los enfermos mentales leves tenemos que dormir bastante, sino la estabilidad se va por donde a margar los pepinos (o cucumbers). Es media tarde, toso. Hace un frío que pela. En un próximo post les hablaré sobre una cosa que tengo en mente sobre los niños, el dibujo y yo mismo. Ver dibujar a mi sobrina de 4 años el otro día me retrotrajo a tiempos pasados. También otra nimiedad me recordó a soleados domingos. Una calentador de esos de aires se quedo cerca de un cajón abierto y dentro había calcetines. Siempre pongo el calentador en mi cuarto cuando me ducho, y no en el propio cuarto de baño. Cuando me sequé y me puse un par de calcetines al azar (casi todos son iguales) estaban calientes, igual que cuando mi madre colocaba la ropa interior en la estufa de esos domingos soleados de invierno para ponernos después del baño dominical, paso previo antes de la matiné. Como odiaba el peine y la colonia Nenuco (la del feto dentro) o la Legrein Paris. Iba bajando las escaleras y despeinándome. Por eso he sido después una persona poco dada al peine, y mucho menos a las colonias. Lo mío no ha sido moda, lo mío ha sido desquite. Además los despeinos modiles se notan porque cambian con la temporada. Yo siempre he ido un poco despeinado .Si solo salía de casa a desayunar un mucho, que el chavalín que estaba donde iba a desayunar a Granada me confesó –escondiendo un porro en la calle, como si yo conociera a su madre para chivarme- cuando ya no trabajaba allí que me llamaban el despeinao. Al final aprendió a instalar aires acondicionados y supongo que se estará forrando, y no como yo, que escribo y hago curso de 0,5 puntos a 145 leuros. Todo sale a saldo negativo. ¿Les he dicho que tengo sueño? Pues si.
Es media tarde. Ayer instale el BiTorrent. Hago una página web. Tengo hambre, sueño y frio. Parezco Oliver Twist, pero ni él se bajaba cosas de Internet ni se cabreaba porque una foto no le cargaba en el maldito Internet Explorer. Son las cosas del siglo XIX.
Y no creo que Oliver estuviera tan gordo como yo. Se lo hubieran comido sus amiguitos.

2 comentarios:

Clares dijo...

A mí me mata no dormir. Puedo hacerlo, si es necesario, pero lo pago, seguro. Qué arrastrar de cuerpo y de alma todo el día. Hay que descansar lo bastante.
lo del despeinado, qué chulo. Es verdad, siempre se te ve un poco despeinado en las fotos, pero eso forma parte de tu exuberante personalidad, y lo de exuberante no lo digo por tus mollas, las que tú mismo nombras, sino por otras cosas, tu imaginación y gracia ácida. Un abrazo, trabajador soñoliento.

Mameluco dijo...

Me abruma usted, Clares.

Lo malo de mi exhuberante personalidad es que hay días que no me aguanto ni yo.

Y despeinado voy a ir siempre, pero cada vez menos, que se me está cayendo el pelo (¡horror!). Me está saliendo tonsura franciscana. Todavía es incipiente, pero es horrible. Yo siempre he sido gordo, pero ¡calvo!
Esto es el acabose, jajajaja... Me lo tomaré con filosofía.
Su somnoliento chico trabajador, Ignatius... digo Mameluco....

 
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