sábado, 13 de diciembre de 2008

Miedo y asco en la consulta del psiquiatra

No sé cuantos de ustedes habrán ido al psiquiatra alguna vez. Yo ya he perdido la cuenta. Una de las cosas que más me llaman la atención de los centros de Salud Mental (los centros públicos) es que aparte de que la locura de la gente está más a flor de piel, osea, que te ves rodeado de esquizofrénicos, psicóticos, en un abrir y cerrar de ojos, son los cuadros de las paredes. Los cuadros son hechos por los mismos pacientes. Nunca lo he preguntado. Lo sé. Para empezar no hay un estilo común, y las paredes están llenas de cuadros siempre. Me pasa en Montilla, donde voy ahora y en Granada, donde fui a un médico para la quijotera por primera vez. En Granada estaban colgados en el despacho del que me atendía a mí. Eran cuadros terribles, algunas imitaciones de van Gogh. Había uno de sus autoretratos chapuceramente hechos. Sentía miedo. Hoy, cuando voy a la revisión, sigo sintiendo el mismo horror indefinido por esos cuadros hechos por pacientes. Además estoy seguro que muchos son de personas que no han estado peor que yo en mis peores momentos, pero que se aferraron a la pintura feista, como yo me aferre a la escritura chapucera, como terapia contra el mal que nos acuciaba. Pero para mi son la muestra viva de la enfermedad mental colgada en una pared. Y siento miedo.
En las consultas privadas no pasan estas cosas. No se siente miedo, pero se siente asco. Después de ir a Córdoba durante un año al catedrático de la RAE, me busqué uno en Granada. La sala de espera solo tenía impolutos títulos y el nombre de los médicos. Había varias especialidades, por lo tanto la locura se diluía en la mediocridad de la enfermedad normal. Señoras de provincias que iban con sus visones al médico y que discutían en voz baja con sus maridos que las acompañaban. Música de los 40 principales como muzak, que si que hacía que te volvieses loco de verdad. Olor a colonia y a maquillaje. Como dije antes las consultas conjuntas diluyen lo interesante de la locura. Una vez oí en la sala de espera de Castilla del Pino un muchacho que le decía a su padre que podía hacer magia porque tenía poderes mentales. Yo estaba escribiendo en mi cuaderno. Tuve que apuntar la conversación. No se la reproduzco ahora, porque no recuerdo donde está y hace frío para buscarla. Pero el muchacho, un poco más joven que yo, decía eso convencidísimo. Malas pasadas de la mente. Yo nunca he creído tener un superpoder. Como mucho el poder de avergonzarme en público y por eso no salir a la calle ni a comprar el pan. Son cosas que se te meten en la cabeza, pero son reales. Como el poder mental de este chico. Si lo crees en tu cabeza, aunque sea mentira, será verdad para ti. El autoasco, las ganas de morirte, todo eso son potencialidades de la realidad, porque se hacen realidad en un suspiro. Tu carne es lacerada por el cuchillo en dos segundos y dejas de existir en cuatro. Es el miedo y el asco. La vida tiene la culpa. Hay días en que la vida es insoportable. Hoy no creo que sea un día de esos. Llueve, no veo cuadros, son las dos y media y hace poco que me acabo de levantar. Pero esto cansa un poco. No tener ilusiones cansa. No fiaros del que os diga que disfrutéis de las cosas pequeñas de la vida. No es porque se conforme con poco. Es porque son condescendientes con vosotros y os toman por estúpidos. Yo ya sé disfrutar de las cosas pequeñas de la vida solo. Y el resultado es una mierda. Llevo así demasiado tiempo.
Hoy solo quiero que me den la razón. Las discusiones para otro día, aunque lo que si se admiten son insultos, esos los encajo mejor.

2 comentarios:

Clares dijo...

Cagúentó, Mameluco, que hoy sí que estás tú mameluco a tope, así que ¡¡tienes razón!! Pero no es de hoy, porque sabes que yo siempre he pensado que tienes razón. Los cuadros en las demás consultas no son mucho mejores, horrores, verdaderos horrores. Yo casi preferiría unos cuadros pintados por los pacientes, incluso si la consulta es de un cirujano de la mano, que los cuadros de amigos aficionados, las serigrafías de serie y las láminas enmarcadas de propagnada farmacéutica. Lo que no entiendo es por qué en las consultas de psiquiatría se ponen los cuadros de los pacientes, como si estar pallá te diera arte. Joer, qué gente los médicos.
Repito: toda la razón. No dirás que no.

Vane dijo...

Hola amigo Mameluko, cuánto tiempo!
Yo no he ido a ningún psiquiatra nunca, pero sí he acompañado a una prima que tras un incidente en su vida entró en una grave depresión, y sí puedo decir que las consultas son para dar miedo, todo el ambiente en general...
En cuanto a lo que dices de que si está en tu mente y te lo crees se hace real para ti, aunque para los demás no lo sea, aquí te tengo que dar toda la razón, me he dado cuenta desde hace un tiempo que en verdad es así. Puedes construirte tu propio universo en el cual es totalmente real lo que tú crees.

Besillos y a empezar bien la semana!

 
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