domingo, 6 de abril de 2008

Hace unos momentos el viento gemía en lo alto de la azotea y mi mundo se venía abajo. Recogía los papeles del suelo que había volado y sentía de nuevo esa sensación que no se puede narrar con palabras. Esa desazón interna. Ese dolor sordo que proviene de dentro de uno y que te hace sentirte enormemente triste.

Me he sentado en la escalera durante un rato. Mi madre ha intentado animarme sin éxito. Es el tiempo - me dice - . Cuando uno está en vías de curación estas recaídas te hacen ver que vivías en un engaño, o en un espejismo de tranquilidad. Y ahora al que le cuesta tanto llorar está a punto de hacerlo. Se mezclan tantas cosas que no sé explicar porqué. Soy un imbécil, no puedo rendir estudiando, nadie entiende lo que quiero decir, o me lo estoy imaginando. Estos días han sido malos de veras. El deterioro es rápido. Es lo malo de tener una enfermedad crónica. Que lo que fuiste adquiriendo poco a poco durante años se instala a la velocidad de la luz a tu lado… Hace unos momentos, no estaba tan mal, hace como media hora, escribía por ahí en los blog de Sociapatía y El Mundano, pero algo me estaba pasando ya por dentro… he subido y entre el viento, los apuntes y el sol en la cara… no lo he podido soportar. Quiero desintegrarme ahora, quiero permanecer aletargado como un oso en hibernación.

Espero recuperarme pronto.

Ahora solo quiero dormir…

9 comentarios:

Antonia María dijo...

Ains... caballero, sí lo había leído sí, pero cuando le he posteado ha sido lo único que se me ha ocurrido escribir...
Es una pena, una auténtica mierda, que en situaciones como la que se ha visto usted, no sea uno capaz de ver las cosas en perspectiva positiva... Hay poca positividad en el mundo, muy poquita en general, pero en particular, en pequeñas cosas, es otra cosa... Qué pena que uno no pueda aplicarse el cuento cuando más lo necesita...
Ánimo. Todo pasa, y toda enfermedad, por cruel y crónica que sea, se estabiliza. Ojalá no pierda de vista que está usté en proceso de mejora... Capear el temporal de la forma más buena que uno pueda es lo único que se puede hacer... Resistir...
Un abrazo de cuerpo entero Miguel...

slowhand dijo...

Hola miguel! espero que la tarde de domingo, que ya sé que no te gusta (a mi tampoco, por lo general son una puta mierda), esté siendo benigna. Siempre hay altibajos pero confío en que tus altos vayan a ser más frecuentes. Si algún día quieres escaparte, recuerda que allí estamos fran y yo y que siempre seras bien recibido en tu piso. Cenar por ahí...un pulpo a la gallega o lo que sea, fumar, beber, charlar...como buenos anarquistas burgueses. P.D. A ver cuando cuelgas el decálogo del buen anarquista burgués. Un abrazo.

Adrian Vogel dijo...

Dormir es santo. Y burgués. Además a deshoras es anárquico, como parece ser el caso.

Mameluco dijo...

No se ría de mi Adrian, ande...

Una cosa son bromas de anarquismo burgués, tonterias y mamarrachadas y otra cosa es mi enfermedad.

No he podido dormir. Me he tendido y no he podido.

A Tona y a Miguel ya le respondo mañana ¿vale?

Adrian Vogel dijo...

No estaba en mi ánimo molestar. Más bien animar. Y recomendar el sueño. Siento leer que no ha sido posible.

Mameluco dijo...

Bueno, Adrian, mi tortura aún no ha terminado para usted.
Le he mandado hasta un correo, mire que puedo llegar a ser pesado...

Lo lamento mucho
:)

Adrian Vogel dijo...

Ni mucho menos. Miles de gracias. Acabo de contestar.

Dormir, dormir, dormir,...

Ana arándanos dijo...

Dormir es una buena solución, espero que mañana te encuentres mejor.

El hombre invisible dijo...

No sé cómo animarle en la distancia. De veras que me gustaría que no estuviera así. No son frases hechas, usted lo sabe.

Aquí estamos para lo que le haga falta.

 
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