jueves, 11 de octubre de 2007


Continuando con lo que comentaba el otro día de su majestad inflamable, sigo por ese camino en mi cabeza. Los símbolos. ¿Por qué a la gente le llega tanto una simbología determinada? ¿Por qué algunos las necesitan para vivir? ¿Qué hace de un trozo de tela algo por lo que morir o matar? Claro está, es algo relacionado con lo más íntimo de cada uno. Las motivaciones, las opciones barajadas, el miedo o el odio o un yo no se qué.

Imaginemos que un marciano viene y le da por quemar un emblema de la tierra, a la que pertenecemos todos. Si lo ven los que se rasgan las vestiduras por una tendencia u otra, no se como reaccionarían. ¿Se sentirían unidos como humanos?¿Les daría igual? Yo creo que se sentirían ofendidos y que la investigación espacial se adelantaría 100 años. Habría que atacar Marte, sin duda, por semejante agravio. Me imagino a todos juntos quemando imágenes de aliens en sentadas por la guerra interplanetaria. Después habría lo que dijeran que a lo mejor es un símbolo de bienvenida y que vienen en son de paz. Pero eso son disquisiciones de ciencia ficción. Lo que tenemos ahora es gente que se ofende por ataques a unos objetos, materializaciones sin duda de esquemas mentales, de órdenes imperantes o de soterrados odios enconados. La imagen del rey no es solo la imagen de un monarca Borbón, parece ser. No es símbolo de la monarquía, sino de otras ideas que se le antojan a una parte de la sociedad como el no va más. Es ataque contra la unidad de España, contra la Constitución, contra las personas de orden y eso pasa por negociar con los terroristas. Por otra parte la Senyera o la Ikurriña, símbolos de pueblos también, significan para unos libertad y para otros desvertebración de España. Y yo me digo a mi mismo, son trozos de cartón, papel, telas de colores… O yo soy imbécil o es que mis ideas e inquietudes no se materializan en nada concreto. Delante mío podrían quemar de todo, creo yo. Libros, efigies, banderas o lo que quieran. Allá los pirómanos.

Los símbolos, como símbolos me parecen cosas de un pasado remoto, cuando el hombre creía en el trueno, en el sol, en la madre tierra. También es verdad que todos los sistemas del mundo han utilizado una puesta en escena para demostrar afección a tal o cual régimen político. Demostraciones sindicales, desfiles, juras de bandera, espectáculos audiovisuales… Fascistas, comunistas, demócratas, todos han echado mano de unos símbolos. Y la gente cae. Es una forma de manipulación el inculcar amor a los objetos. Un fetichismo a lo aglutinante. Si usted ama a un osito de peluches que tenía de pequeño, lo comprendo. Es su elección personal. Desecho ese odioso juguete que le regalo su tía la del pueblo y escogió entro todas sus mínimas posesiones su osito.

Pero esos objetos compartidos, esas efigies que representan algo detestable casi siempre, son síntomas de alienación. Las personas de ideas libres y avanzadas supongo que no necesitan de símbolos, porque tienen la razón de su parte. Cuando alguien ama tanto algo la forma de actuar es irracional. Lo irracional esta bien para el amor, para el arte… pero es fatal para los gobiernos justos y equilibrados. Sé que lo que hablo es utopía, pero molestarse tanto por una tontería me parece hasta punible por las leyes.

Las personas deberíamos ser de Vulcano para la cuestión política y utilizar la razón. Cerebro Vs. Entrañas. Donde suele estar la mierda, casi siempre gana.



Update:

En México, a Paulina Rubio, una de las tías más tontas de la creación (no tiene nad que ver con esto) le pueden multar e incluso arrestar en su domicilio por salir cubriendo su desnudez operada con la bandera del país.

A lo que escribe un gracioso en la página de Telecinco:


Paulina Rubio

EXHIBIR LA BANDERA. La cosa va de banderas. Rajoy pide que honremos y exhibamos nuestra bandera, y Paulina hace lo propio con la suya. El resultado en los dos casos ha sido el mismo: polémica. La revista de moda Cosmopolitan ha publicado, en su número de octubre, una fotografía en la que aparece la cantante mexicana completamente desnuda y envuelta en la bandera de su país, lo que, según el artículo 56 de la Ley del Uso de la Bandera de México, es ilegal. La multa que debería pagar la cantante podría superar los 4.000 dólares. Según unas declaraciones de la madre de Paulina, esta no autorizó el uso de esta imagen. Susana Dosamantes asegura que esta foto es antigua y que "la están publicando como si fuera actual". En cualquier caso parece que las banderas no traen más que controversia.


2 comentarios:

El hombre invisible dijo...

Lavandera que más me gusta es la que lava en el río y huele a romero y rosas, y tiene un caracolillo en la frente que me vuelve loco.

La estupidez humana (las ovejas son peligrosas, muy muy peligrosas porque se mueven en manadas alentadas por tonterías) es palpable en el tema de las banderas (ahora sí, con "b"). Al final nos hacen que nos matemos unos y otros y los que nos han mandado hacerlos fuman puros quemando banderas de colores.

hornillero dijo...

Secundo totalmente el comentario del hombre invisible, las banderas son eso, invenciones humanas para guiar a la manada. Las banderitas al igual que las religiones deberían estar todas quemadas.

 
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