jueves, 31 de diciembre de 2009

Diamantes de sangre en Kukuanalandia

Llueve fuera. ¡Vaya noticia! Bueno, la noticia es que haya llovido y lo siga haciendo, pero nada sé yo del tiempo y sus vericuetos. Hoy vengo a hablarles de mi libro.Bueno, es mío porque lo compré por 3 euros en una miniferia del libro. El que lo escribió fue un señor que se llamaba Henry Rider Haggard, un señor muy victoriano. Ya lo he acabado. Las minas del Rey Salomón. Ustedes, como yo antes de leer la novela, se imaginan a Steward Granger con un sombrero de Coronel Tapioca y un rifle. Pues si, pero no. La película poco tiene que ver con la novela. Para empezar Deborah Kerr no sale por ningún sitio. Claro, dirán. Lo que quiero decir es que las únicas mujeres que salen en la trama son una hechicera desdentada y una diosa de ébano, ésta última como por casualidad. O sea, todos son machos, hombretones por África, haciendo cosas de muchachos(fumar en pipa y comer mierdas). He de decir que para los cánones actuales la historia sería un poco machista y un poco racista, pero es una novela victoriana no un folleto del Ministerio de Igualdad. Pero como no, hay matices. El héroe se define como un cobarde, cosa que llama la atención (para ser un héroe, vaya). Sus compinches son un negro misterioso, un señorito inglés con pinta de vikingo y un oficial de la Royal Navy que se pasa media novela en calzoncillos y con media barba afeitada. Tanto el autor como los personajes se toman muy en serio a sí mismos –dentro de lo que cabe-, pero a mí me parecen una especie de Equipo A en Sudáfrica buscando el oro de Hanoi, en este caso los diamantes del Rey Salomón. Por cierto, que las minas de dicho rey bíblico tenían que ser de oro, no de diamantes, pero eso son las cosas de la ficción, amén. El tal Quatermain, el protagonista, es un personaje llamativo. Es el primer action hero victoriano en África, parece ser. Si han leído El Corazón de la Tinieblas, al principio, Conrad define los formadores del Imperio Británico. Son unos seres estrambóticos, de extrañas costumbres, cuanto menos peculiares. Este cazador de elefantes, buscador de marfil, es uno de ellos. El autor también lo fue. Forjadores de Imperio. Del último gran imperio antiguo, el británico. Aventureros y funcionarios que se tomaban el té de las 5 aunque estuvieran en el desierto o en la jungla. El Imperio Americano es otra cosa, ya me entienden. No mandan gente, mandan franquicias y películas. La verdad es que cuando los americanos mandan gente es para acongojarse un pelín. Seguro que no traman nada bueno.

A mi el libro me ha gustado, que quieren que les diga. Es divertido, pasan cosas pintorescas, hay emoción, reyes, batallas y grandes momentos de amistad varonil (pero sin mariconadas… ¿o si?). Ideal para no pensar en cosas malas como las oposiciones, el año que viene o lo poco que me queda en el banco y Valcárcel que no me paga un ochavo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Cancion Triste de Navidad


Hay gente que odia la Navidad. A pesar de mi misantropía galopante y mi evidente falta de fe en el cumpleaños de Jesús -ito de mi vida, eres niño como yo- no odio estas fiestas, no es que me disloquen como antaño, pero bueno, son pasables. Llueve estos días, hace una buena temperatura para mantenerme espabilado y esas cosas altamente recomendables para estudiar. Pero ¿saben qué? Estoy tristón esta noche. No sabría explicar el por qué, y tampoco quiero explicarles lo que intuyo que es, pues hasta los exhibicionistas emocionales como yo tenemos un límite. Es el espíritu de las Navidades Pasadas que susurra al oído cosas que enterré en mi memoria, cual un Scrooge cualquiera, como un rácano de los sentimientos, que al final en su frío pecho atolondrado, nota que bombea otra vez sangre el corazón dormido, y activa las sinapsis que alguna vez funcionaron e hibernaban. O acaso me autoengaño (el peor de los delitos, penado en mi caso con la muerte en vida) y la primavera agostada, cubierta por el otoño gris y el blanco invierno, es my real me, la cosa loca que soy, anda, deglute y defeca. Me da cosa ya hablar de mis cosas, de mis auténticas cosas, en este blog verde manzana de mis entretelas, pues quizá tiene demasiada difusión a mi alrededor… Yo aquí quiero ser Mameluco y no Miguel, siendo el mismo y no siéndolo. Un espejo de feria que alarga los defectos y adelgaza las gracias, incluso las grasas, a golpe de Fireworks.

Lo agradable me rasga como si fueran cristales machacados en un trago de cicuta. El pasado que tenía férrea pátina ha recibido el Netol del recuerdo, y lo contundente de los vestigios han licuado mi espíritu navideño, entre ensoñaciones y pesadillas.

No, espectro de las Navidades Futuras, no quiero ver la fría losa con mi nombre tallado en letra Sütterlin por el mismo Oskar Matzerath Bromski, ya crecido. Ni ver que la vida que no tenía sentido, efectivamente no lo tenía. Fantasma del Presente llévame de tu mano al sueño y guíame por la senda de la predestinación. En mi caso, una cuerda floja, de tela de araña vieja, vieja la tela y vieja la araña, con un colchón de riscos puntiagudos esperando abajo. Pero condúceme bien y llévame por la sombra. Haz que solo vea como un borrico, lo recto. No me disipes en recuerdos estériles, en retazos grapados a mis vísceras. ¡Oh, ectoplásmico ser de la Tinieblas, haz que todo siga como hasta ahora, pues si me encuentro piedras en el camino, por muy pequeñas que sean, descarrilaré…!

To be continued.

martes, 22 de diciembre de 2009

El impuesto sobre la ilusión


Siempre me ha gustado la frase Estar más mosqueao que un pavo en Navidad. Los corderos y besugos también son animales de Dios, como los langostinos o los cerdos que nos dan el jamón, imprescindible (para casi todos) en estas fiestas de atiborrarse de cosas ricas. Estoy esperando a que Rouco Varela diga que comer caviar es como matar a pequeños esturiones potenciales, pero como seguro que a él le gusta, y también los huevos fritos, no caerá esa breva.

Las pascuas empiezan cuando es el día de la Lotería. Ni antes ni después, por más que nos digan El Corte Inglés o las luces de las calles (tema ya comentado en este estrado). Yo tenía un profesor de matemáticas que se llamaba Paco. Aparte de ser un personaje peculiar y de meterse mucho con Bush, era musulmán. Tenía un acento granaíno que pa qué y además era de un pueblo de cerca de la ciudad alhambreña (la de la Cervezas Alhambra, vaya). Era pues, converso. Decía que la lotería era el impuesto sobre la ilusión, y yo, al menos en eso (y en lo de Bush) estoy de acuerdo con él. Pero no, amiguitos/as (soy el rey de la coeducación, jejeje), no esperen que yo despanzurre sin piedad a la Lotería de Navidad. Es un impuesto, pero se paga con gusto por tener la ilusión. Si alguna pega pongo a esta lotería, es que se gana una mierda gastándose 20 euros. Yo prefiero la Euromillones y la Primitiva, donde va a parar. Por un euro o dos te puedes convertir en el rey del mundo (como Leo DiCaprio a bordo del Titanic antes de convertirse en un producto ultracongelado). Me acusarán de materialista. Bueno, yo soy materialista, porque solo creo en la materia, pero las disquisiciones filosóficas las dejamos para el año que viene. El dinero no da la felicidad, pero quita los temblores que le decía Fofó a José María Iñigo en una entrevista rancia. La Lotería de Navidad ilusiona sobre manera a las gentes “porque está muy repartida”. ¡Qué dechado de bondad! Yo al menos, los premios de los Sorteos y Apuestas del Estado los quiero todo para mí. I want it all and I want it now. ¡Mi tesssssoro! -que diría Gollum-. Ya repartiré cosas con 56 millones de euros en el bolsillo. Porque yo soy dadiboso, lo saben quienes me conocen. Pero si no tengo no puedo dar. Aparte del dinero te llevas el tiempo. Si, el tiempo. Comprar el tiempo es difícil, pero tenerlo en tus manos es la repera. Con tanto dinero se puede uno dedicar a lo que le gusta. A mi me gustaría no trabajar, y dedicarme a mis labores. A algunos de ustedes les gustaría ir a Cancún y a otros comprarse una isla. Mandar a los jefes a hacer gárgaras y a los compañeros de trabajo coñazo más lejos aún. Darle envidia a ese ponzoñoso vecino o callarle la boca de una vez a tu cuñado, el que tiene el Mercedes.

Yo solo quiero tranquilidad. Ni exámenes ni apuntes ni nada. Solo horas del días y de noche, libros y cosas así. Ains… la vida es dura si se sueña despierto. Pero más dura es si no se sueña.

Yo pago el impuesto de la ilusión, sale más barato que ser autónomo y además puedes invitar a tus amigos si cae algo.


A LA LOTERÍA JUEGA TODO EL MUNDO...







miércoles, 16 de diciembre de 2009

Post en cuatro movimientos


Preludio en Control C # Mayor
Soy consciente de lo que me puedo llegar a quejar. Es normal, soy un pupas, sin ser del Athleti ni nada. Este poco ambicioso, cuasiderrengado blog, es la oda continua a mi ineficacia. Y a la de los demás, claro. Pero también sé que aportar cosas curiosas y locas es lo mío, por eso es mejor reír que llorar.
La risa, como decían en el Reader´s Digest, es remedio infalible, pero a veces la risa ni siquiera te salva. Un poner, el sábado tengo que exponer una unidad didáctica y va a haber risas en plan Club de la Comedia, pero hasta que no pase el mal trago no estaré tranquilo. Me da igual que se rían de mi (y conmigo), pero al menos quiero saberme lo mío, lo haga peor o mejor. Y por eso me pongo serio, y yo serio pierdo mucho.

Andante con moto URL Rusticana en F10 menor
Hace frío fuera. Habré puesto esta frase un montón de veces. Esta ultima frase también, así que paro porque no quiero entrar en un bucle infinito de tontuna. Este año no hay iluminación de Navidad en mi pueblo. Hace que las cosas sean más antiguas. Huele a leña quemada y a frio que te hace llorar, pero las chillonas luces que anuncian las Fiestas no han llegado este año. La crisis, ¿me oyen? Navidades en crisis. Dice el señor alcalde que con el gasto este se van a contratar a dos personas todo el año en el Ayuntamiento. Si esto se llega a hacer me parece bien, sobre todo porque en mi balcón colgaba una de estas festivas luces, que no me dejaban dormir demasiado bien.

Vivace Neoliberal en @ bemol mayor
Hace un tiempo me llamaron estalinista por mi particular forma de entender y defender mis opiniones (el radicalismo humorístico a no todo el mundo le gusta). Ayer en Raza Becaria me llamaron liberal. Me tachaban de tener aversión al marxismo. Con lo que me va el marxismo al menda. El marxismo, solo dije, es una cosa obsoleta. Pero hay muchas cosas obsoletas que me gustan. El marxismo como sistema político ha demostrado su ineficacia en muchos sitios, pero eso es otro cantar. No soy marxista, que conste en acta, pero menos capitalista soy. Lo malo del capitalismo, como siempre digo es que funciona, pues se basa en la crueldad y en la avaricia, cosas de las que en este mundo andamos bastante sobrados. Pero aclaro para mis amigos lectores que solo veo Intereconomía para crisparme por otras cosas que no sean yo mismo y mis circunstancias.

Fandarria Bloguera en :) Mayor
Pues con esto y un bizcocho, les dejo que he quedao. Bueno, tengo una cita conmigo mismo para leer antes de dormir. He estado una semana sin lámparita, así que llevo retraso. Mi viejo flexo de pinza color rojo, que lleva conmigo al menos 20 años (o más) murió hace una semana y he buscado un sustituto, pero claro, no será el mismo con el que estudiaba en el instituto o para Selectividad. El mismo con el que me he leido cientos de libros. No será, por tanto, mi amada luz que se ponía más caliente que el cenicero de un bingo y que a trancas y barrancas me ha acompañado muchísimos años de mi vida. Pero es como todo, renovarse o morir. Me dan tristeza los objetos nimios. Hecho de menos cosas diminutas a las que guardo cariño y no sé donde están. Por eso tengo algo de acumulador. Lo de mi Síndrome de Diógenes es por amor, al final. Al final seré un materialista. Pero dialéctico, oigan.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Tonterías variopintas


Los días son largos y cortos. Ya sé lo que piensan, nos va a dar la murga del tiempo otra vez. No sé si habrán acertado, cuando empiezo a escribir no sé donde voy a llegar. Cortos porque es otoño con viso de invierno. Largo, porque se hace largo como jornada sin pan. Será porque las circunstancias me niegan el pan y la sal. Soy un redicho metafórico, porque desayuno pan con aceite y sal todos los días. Estoy regular, ¿saben? No me siento especialmente infeliz, pero si muy cansado. ¿Cansado de vivir? No. Cansado de hacer cosas que en realidad no son tan importantes, pero que hay que hacerlas porque hay que hacerlas. Las esclavitudes voluntarias como el trompeta.

Yo antes creía en los adultos. Cuando uno es adulto cree en los niños, aún sabiendo que son unos seres perniciosos para la salud mental de cualquiera que esté delicado de lo suyo. Yo pienso también en los adolescentes (nadie cree en los teenagers porque son lo peor de lo peor) por mi unidad didáctica esta. Cometo el error de pensar que todos son como yo era, un friki que hacía poco, pero era enormemente curioso. La curiosidad debería ser la norma en la juventud, pero solo se ven desiertos de languidez estúpida y tonterías de tamaño medio/grande. Hay oasis, pero son pocos y más secos de lo que se espera. Lo peor de no haber sido adolescente nunca, es que la adolescencia surge cuando menos te lo esperas, y algunos comportamientos cretinos que tengo pueden ser consecuencia directa o indirecta de esa etapa no resuelta. Cuando uno ya es un adulto (con 33 años me considero población adulta, porque tengo la edad de Cristo y la edad de tener chiquillos sin que chirríe a los demás) piensa en esas cosas y le entra un leve fastidio. Ser adulto es una mierda. Pagar impuestos y tener responsabilidades es algo que yo al menos no disfruto; pero que ni una pizca. Yo he sido adulto y autónomo, por lo que sé lo que estar en una escala social bastante precaria. El sistema de castas me pone por debajo de las cajeras de supermercados, aún siendo licenciado. No, no es que tenga nada contra las cajeras (aparte de algunos peinados que se ven), pero describo las cosas como son. Las cosas como son. O sea, una mierda.

Yo, retomando lo de antes, creía en los adultos. Pensaba que la edad te da raciocinio, saber estar, cordura, sabiduría y equilibrio. Parece que tenía un poco idealizado a los mayores, que serían en mi mente clones de Confucio. La verdad es que los adultos en su mayoría son unos mentecatos que sobreviven como pueden y no saben ni las cuatro reglas, como diría un cura que conozco. Unos cretinos. Quien nace lechón, muere cochino. Pues eso. Los imbéciles son, a no ser que cambien por traumas, locura o iluminación, perennes e impertérritos. Lo malo de mucha gente es que no es consciente de lo payasa que es. Yo, al menos, sé aproximadamente como soy. Cretino impertérrito, pero para empeorar las cosas con estudios. Un imbécil adulterado por el estudio es un pedante, y algo de eso hay por ahí. Por eso este tufo de superioridad quasifascista. Pero dicho por un mameluco que tiene depreciación de la propia imagen es como decir: yo seré tonto, pero ¡TÚ MÁS!.

Me enrollo como una persiana de las antiguas. No tengo mucho que decir ya. Solo que estoy cansado, aunque estoy repitiéndome. Otra cosa que no es novedad. Yo hablando de las mismas cosas de siempre. Ombliguismo rutinario. ¡Vaya papeleta!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los pedos son graciosos


La cautividad en libertad se parece a la resaca. Está ahí por algo. Ser esclavo de su propio destino es duro para el hombre. Según quien lo diga, o Dios nos condenó a esta paparrucha con el libre albedrío (tecnicismo para ver cuan poco actúa la deidad en nosotros), o estamos jodidos, vaya. Pero aparte de eso, los pedos son graciosos. Si, aunque la libertad sea una meta gloriosa, lo prosaico de la ventosidad, el sonido del metano, la sutileza de fragancias hace que la escatología, o el humor gaseoso de WC, sea como un bálsamo en este erial llamado vida. Una cosa va relacionada con otra, no se crean. Vamos como el culo. Y he preferido lo liviano a los asuntos de más peso (ejem). Reza el epitafio a la falta de la libertad de la flatulencia: Por aguantar un peo, aquí me veo. Tumba entre cipreses que acumula acículas de pino y casa de arañas, al que un día se aguantó y el colapso funcional llegó como el que se pasaba por allí. Nada que ver con la del soldado desconocido o a los mártires del marxismo. Esto es como decía más prosaico, más llano, pues no todo el mundo es soldado, ni cura acribillado por los rojos, pero quien más y quien menos acude a la técnica, cual globo aerostático para descender, de rebajar presión y deslizar entre el orbicular esfínter ora un sonoro cuesco, ora un descalzo, sigiloso pero letal, ataque químico en forma de pedo espía. Y ¿por qué hablo de esto? No sé. Iba a hablar de la internet y de la ministra Sinde (coro ni vergüenza), de Ramoncín y sus mechas que le salen con la edad, pero para hablar de esas cosas, de rebajarnos a la altura de meros consumidores y no de bucaneros de la red, prefiero hablar de pedos. Pues ya decía el Niño de las Pesetas, un señor de mi pueblo, que: El que va a mear y no se pee, es como el que va a la escuela y no lee. La guarrería inherente a los movimientos intestinales es una cosa bastante más lógica que el mundo de podredumbre que nos rodea. Los sujetos se enrancian como el tocino, pero el tocino no puede hacer otra cosa, pero la gente si. Y esta gente, enemigo de los vacíos legales, de la libertad de ir y venir, quieren ponernos impuestos por todo. Llegará el momento que por peernos como niños chiquitos nos cobren el canon, pues la pedorreta se parecía sospechosa y flatulénticamente a una canción de Presuntos Implicados. Yo no estoy en contra de unos impuestos para hacer carreteras o pagar médicos (o por ejemplo, y lo digo al azar, para que la Junta de Andalucía saque 1200 plaza para Biología y Geología de Secundaria este año…), pero pagarles a unos señores que van en limusina y solo tienen que pensar en recortar libertades personales es un apañuzco muy pero que muy feo. Por eso a lo mío, a los pedos. Porque son graciosísimos.

Y no como otros.


Manifiesto En defensa de los derechos fundamentales en internet


Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  • Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  • La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  • La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  • La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  • Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  • Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  • Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  • Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  • Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  • En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La sociedad es la culpable...o no

Saben de mi obsesión por el tiempo. Por el metereológico también, pero no tanto. El tiempo de los segundos, minutos, días, meses y décadas. Si, ese es el tiempo que me interesa, que por supuesto lleva implícito los cambios en la meteorología. Solo sé que pasan las semanas, y parece que llevo esto de escribir los jueves/viernes en este blog a rajatabla. Miren, no sé que contarles ya. No es que se me haya secado el seso, como otras veces he creído (que afortunadamente solo han sido defectos de mi percepción errónea), sino que estoy cansado. No del blog, ni de ustedes, y ni siquiera, y esto es novedad, de mí mismo. Estoy cansado y punto. No tengo ganas todos los días de estrujarme las meninges demasiado en ofrecerles algo con que reirse o con lo que pensar, o de lo que pasar como de comer mierda y no comentar. Llevo amarrado toda la semana al ordenador, alternando mi unidad didáctica de la Biotecnología de marras con el diseño de una cosa que es altamente laboriosa, sobre todo para un pejigueras como yo. Ya les aviso de lo que es cuando llegue la ocasión.

Por lo demás hoy ha llovido, Noviembre se consume, el olor a hojaldrina Mata está a la vuelta de la esquina, Frodo ha tirado el anillo en el Monte del Destino y mañana otra vez la partida, eterno retorno de viernes, una espiral de sucesivos déjà vus, periódica pura.

Y no tengo ganas de nada. Ahora no lo achaco a enfermedades, ni comeduras de olla, ni el sunsum corda. Simplemente aflora lo vago que soy. Un vago que hace demasiado para presumir de tal condición con orgullo. La molicie deseada, que nunca llegará, me anima a seguir en la brecha. Pero el tiempo es como un comecocos persiguiendo a un fantasma parpadeante. Te ve el culo, te sopla en la nuca y va corre que te corre a pillarte. Cuando te alcanza es como una bofetada, pero claro, la culpa la has tenido tú, no el tiempo, que es una convención como cualquier otra. La luna y el sol salen y se ponen, y eso determina que crezcan las conchas, los árboles, que el lirón duerma o que la flor florezca, pero no hay ninguna ley natural, o al menos yo no la conozco, que imponga que para el viernes tengas que tener mirado el tema 2 (que es de la estructura interna de nuestro planeta) porque los genes son para otras cosas, y no para obligarnos a estudiar paparruchas. Y si es que al final, la sociedad es la culpable.

Amén.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El fin del mundo y el Tío del Bigote



Huele a Radiosalil y el fin del mundo se acerca. Se esta frase se puede deducir que a) tengo algo inflamado (el tobillo para ser más explicito), y b) me estoy volviendo majara (ya lo estaba, no se preocupen, pero no por eso). En mi leonera huele al Tío del Bigote porque me acabo de dar una mano del antiinflamatorio antes referido y lo de lo que el mundo se acaba es un tontería, pero que de tanto repetirla nos la vamos a creer todo.

Roland Emerich ha hecho una peli llamada 2012 en la que el mundo efectivamente se acaba. Es una peli, da igual. Pero es que te pones el Canal de Historia y están con el mismo sonsonete. La verdad es que lo llevo oyendo muchos años, pero es que parece ser que un calendario maya va y se acaba en ese año. Para colmo es un 23 de Diciembre, o sea que como te toque el Gordo de la lotería, tu gozo en un pozo. ¡La mierda del Apocalipsis ahora que tengo para tapar agujeros! Eso del fin del mundo es una parida como todas las cosas estas. A la gente, que es muy mística le da por ponerse transcendente con las idioteces apocalípticas. Creo que aún no saben que el mundo tiene SI fecha de caducidad (cuando el sol explote todos nos quedaremos pajarito). O también pude ser, vayan ustedes a saber, que les da morbo eso del fin de los días.

Las religiones siempre tuvieron algo que ver con esto. Los Testigos de Jehová, por ejemplo, con C.T. Russell al frente dieron unas cuantas fechas entre finales del XIX y principios del XX para la segunda venida de Jesús. Parece ser que el Jésus está en el cielo como Dios, y cree que el mundo que creo es una jaula de grillos y por eso les hace quedar mal a los profetas y malagüereños.


El super-testigo de gira

La tecnología tampoco se escapa a estas ganas de ver el mundo irse a hacer gárgaras. Si en el año 1000 el Armaggedon era inminente, en el 2000 el Windows se iba a colgar en todos los ordenadores del mundo e iba a ser el acabose. No pasó nada, que yo sepa. Solo que han pasado casi 10 años y uno está más viejo y cansado. Ahora es el 2012. Pues muy bien.

Yo creo, y me pongo un poco en plan sociólogo, que lo que la gente tiene es ganas de cambio, de que algo le saque de la rutina, ya sea una aventura con el jardinero, un viaje al Tibet o que el mundo se acabe. Porque creo que como decía no sé si era Gómez de la Serna (corríjanme si me equivoco) todo el mundo se suicidaría si después siguiese vivo. Pues lo mismo. Todo quisque quiere ver el fin de los tiempos en directo, como si fuesen fuegos artificiales, para después al día siguiente, comentarlo en el trabajo.

Sigue oliendo a mentol.

El mundo no se acaba.

Mañana otra vez para Granada.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Un Ipod en la mochila


La vida cotidiana está llena de rituales. Hoy, jueves por la noche, ya viernes, aunque en mi mente siga siendo jueves, meto “nueva” música en el Ipod. Antes de los viajes hay que prepararse. Ya sabrán la mayoría de ustedes, y si no se lo digo yo, que el viajar para mí es ante todo un inconveniente, un gasto de energía y dinero, además de una desazón profunda en mis entrañas. Y eso que solo voy a Granada a mi piso, donde he vivido durante muchos años. Veo que está todo. Cartera, llaves, gafas, las tarrinas de películas para que los chicos vean cosas de gratis, un euro de bolitas de anís para el Fran, el teléfono, la carpeta, etc., etc., etc.

Hay gente a la que mi disgusto por el viaje les parece raro, incluso enfermizo. Yo, la verdad, es que no tengo gran problema con ello, y lo sobrellevo bien, a no ser que tenga que hacer viajes con muchas escalas. Por ejemplo, me gusta visitar a los primos vascos, pero porque sé que a un día de viaje le sigue un periodo tranquilo en un piso acogedor. Lo de ir a Granada es como ir aquí al lado, en definitiva, pero todas las semanas está resultando pesado. Pero eso de ir a la aventura acabaría con mis reservas de Trankimazin en poco tiempo. Me gusta la rutina, otra cosa que a la gente, sobre todo a las mujeres jóvenes, les escama. De ahí mi primera frase, y es que la vida cotidiana está llena de rituales. Hacer siempre lo mismo no lo es tanto. Todo es un constante cambio y nunca te bañas dos veces en el mismo río… pero las riberas del cauce varían muy poco a poco, la verdad. Si uno es curioso, no se aburre en la vida sedentaria. Y si uno es vago, hasta encuentra placer en el aburrimiento. El dolce fer niente de los clásicos.

Pues he metido la banda sonora de Life Acuatique, un disco de Canadian Brass y unos cuantos de Los Planetas. ¿Ven? Son como las variaciones Goldberg de la vida mameluca. Hacer lo mismo haciéndolo distinto. Pero para quien me diga que lo que digo no tiene sentido, solo avisarles de que hay carpetas que jamás se mueven de mi mp3. ¿Por qué? Porque soy un hombre de costumbres, supongo, y siempre tengo que tener algo familiarísimo a lo que agarrarme.

Pero creo que esto le pasa a todo el mundo, a no ser que seas un super guay, que les pasa, pero lo ocultan. Y es que, los objetos viejos, los recuerdos y las camisas raídas son cosas que le unen a uno a su patria, que unos dicen que es la infancia, otros su terruño, y yo como soy mediopanteísta digo que es nuestra mente. Nuestra vieja mente, que algunos despistaos confunden con el alma.


Y eso no puede ser, porque el alma, que yo sepa, no existe.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Ocho y pico de la mañana. Lunes.

Ocho y pico de la mañana. Lunes. Empieza la larga semana que desembocará inevitablemente en el viaje a Granada del viernes. En realidad mi semana empezó ayer porque ya estudié por la mañana, y eso que era el Día del Señor. La suerte de los católicos es que trabajar no es una de las opciones para ir al cielo. Me incluyo esta vez en el catolicismo sociológico. Uno va al cielo por ser bueno, no por trabajar como un mulo. Aunque si San Ignacio de Loyola es santo, cualquiera puede ir al cielo. Incluso yo, que para mí el cielo es la troposfera, la estratosfera y unas cuantas feras más que ahora, asín de bote pronto, no recuerdo, pero que existen. El paraíso también existe, supongo, pero no creo que se llame cielo. Se llama vacaciones sin preocupaciones, y si eres rico puedes estar allí todo el tiempo. Los pobres tenemos que, en mi caso, labrarnos un futuro. Yo aro y aro, pero mi mula soy yo, y tengo una pata rota. Mi extremidad estropeada anda por los sesos o aledaños.

Hablando de santos, ojala fuera como San Isidro, que mientras él rezaba, unos ángeles se ponían a laborar las tierras. Si me dicen –y se cumple- que mientras unos querubines (listos a poder ser) estudian y yo me tumbo a la bartola y rezo (o hago bshhisbssshi en bajito) mientras acumulo los conocimientos angelinos, creería que los milagros existen, y por ende, en el mismo Yehová. Cantaría muy contento I’m a believer y en junio tendría plaza. Pero eso es, sino ciencia ficción, religión ficción, por lo menos. Aunque las últimas palabras de la anterior frase sean una redundancia, cosa que espero me perdonen, porque es lunes por la mañana, y aún no he desayunado.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Pensamientos Precámbricos

El polvo lo rodea todo. Una luz tenue hace que una leve bombilla con pantalla amarillenta proyecte sus rayos sobre todo ese polvo que me rodea. Es curioso como siendo lo que soy y estudiando lo que estudié, aún me sorprenda con el tiempo. Con el tiempo geológico, se comprende. El polvillo que por aquí se esparce solo es el de una obra de un mes, más o menos, y eso que los arreglos han sido en el piso de arriba. Todos hemos salido de polvo hasta las orejas. En mi gabinete de estudio accidental, el tiempo pasa lento, y las horas se hacen eternas, pues estudiar hace que lo peor que tengo se rebele contra mi. Y se da la paradoja que los minutos son largos, pero el trabajo no cunde. Estudio los eones, y parece que el Precámbrico fue una nadería comparado con una jornada de apuntes y resúmenes. El Precámbrico, por si ustedes no lo saben, ocupa el 87 % de la Historia de la Tierra. Unos 4000 millones de años, grosso modo. Una minucia. Me sigue sorprendiendo decía, los largos periodos de tiempo inabarcable por nuestra mente humana. Y todo lo que somos, este ordenador que tecleo, estas zapatillas que me aprietan, los frascos de Plenur apilados en la mesa, se derivó de los sucesos de ese lejano y ominoso lapso. Seguimos en la máquina del tiempo. Vida y muerte aséptica. Se extinguen los trilobites. Se extinguen los dinosaurios. Mueren billones de millardos de millones de seres; y nadie los llora. Aún quien ama los fósiles, no llora porque un ammonites no esté vivo. Mañana (o en un par de millones de años) nadie llorará por nosotros cuando hayamos muerto. Y no me refiero a mí, o a algunos de ustedes, o a Obama, o a Britney Spears. Me refiero a la especie humana. Entre polvo y luz otoñal el espacio-tiempo no tiene bucles ni agujeros de gusano. Solo es un día de Noviembre de 2009 en el que estaba un poco nublado, pero no llegó la sangre al río. Los hados quieran que me toque este tema el día de las oposiciones, porque de tanto pensar en esto durante tantos años, a uno se le quedan las cosas, aunque temo que mi saber sea un poco anárquico, como todo lo mío.

El tiempo. Una constante en mis escritos. Sueño, tiempo, muerte, ¿no es acaso todo lo mismo? Soñar es morir, pues se sueña durmiendo. Soñar despierto es despistarse. Y en ese sueño el tiempo no existe. Todo puede ocurrir. Que resuciten los dinosaurios o que en los fondos marinos vuelvan a deambular los trilobites. O que buceemos por el Precámbrico, viendo los fabulosos seres de Ediacara. Pero hay que volver al tiempo normal. Mañana a las diez menos cuarto me voy a Granada, como todos los viernes. Y eso solo lo podría evitar un cataclismo, que el Monstruo de Espagueti Volador no lo quiera.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Siete razones para horrorizarse


Quería escribir un relato para Halloween. No es que me guste especialmente eso de las calabazas o el Truco o trato, pero mis fuentes en la literatura de muertos y cuentos de terror son sobre todo anglosajonas, así que el Halloween me vino al pelo el año pasado, pero este año no he podido, ni he tenido ganas, todo hay que decirlo, de trabajarme un relato (ya lo escribiré porque tengo la idea en la cabecica). Ya es Día de los Santos Difuntos, y por ende, de todos los difuntos enterrados en Camposanto y visitaré el cementerio para entonar cantos antiguos a los restos de nuestros ancestros. Yo no idolatro la muerte, que quede claro. El colapso funcional –como decía un profesor muy muy redicho que yo tuve- es consecuencia directa de estar vivo, así que es una cosa natural. Así que habrá que darle la importancia justa. Como pone en una plaza de mi pueblo (la de Castilla del Pino) Uno vive en la memoria de los demás; no hay inmortalidad, hay memoria. Pues eso, que uno vive mientras otros se acuerden de ti y no creo que haya que ir a recordar un muerto a un cementerio, sino hacerlo cada día, cada uno, con los que se han querido y se han muerto.

Aparte de esto, y volviendo a eso del terror en la literatura, éste se ve superado con creces por la misma realidad, creando unos arquetipos, no precisamente lovecraftianos, de lo que es tener pavor. Eso de “el miedo en el cuerpo”. Pues les relato a continuación cosas y personas que me causan cosica, normalmente irracional, pues el miedo, el pavor, el canguelo son cosas de entre el subconsciente y el instinto de supervivencia.


Este señor que ven aquí se llama Enrique de Diego y es tertuliano en Intereconomía. Ya saben que de esta cadena puede haber muchas cosas que den verdadero pánico, pero es que este adalid de las clases medias (está obsesionado con eso de las clase medias) es lo más loco de España, obsesionado con Zapatero, ve enemigos por todos lados y claro, yo, siendo como soy, seré su enemigo, supongo, y me imagino a este con un Uzi y me cago las patas abajo. Recalcar aparte de estos temas, que se recorta la barba aún peor que yo, que ya es decir…


La cadena al servicio del emporio Disney hace que me dé desazón. Me desasosiega poder encontrarme con una juventud que siga el patrón buenrrollista – pero en baboso y wasp style-. No digo yo que el mundo sea como Física o Química, pero desde luego, como sea tan anormal como el de Hannah Montana o Cambio de clase, que me metan en una cárcel con 666 terribles asesinos sodomitas antes que en el hotel de Zack y Cody.


Amaia Montero se me aparece por las noches en sueños. No es por su cursilismo guiputxi, ni por su voz almibarada. No, amigos no, es porque creo que me va a comer. Esa cara de pan de pueblo solo puede formarse devorando kilos y kilos de barras de cuarto y a algún obeso como yo que otro.


Ratzinger es un personaje siniestro que parece salido de una novela de género de esas bastante baratas, pero eficaces. Los domingos veo el Ángelus en la tele y ese italiano con acento bávaro y deje sacerdotal, junto a su sonrisa forzada y sus ojeras, comparables a las del entrañable Jiménez del Oso, hacen que su pelo blanquísimo como su traje de faena rememore en mis neuronas a Saruman el Blanco (perdón por el friki acuerdo, pero es que me leo en estos momento El Señor de los anillos), por no hablar de su archiconocido parecido con el Emperador de la Guerra de las Galaxias. Palpatine manda en un millar y pico de millones de fieles en el mundo. ¡Miedo!


El anticristo no se llama Demian Thorn, se llama Manu Chao. Este señor perroflauta me produce pavor por su extraño acento gabacho y su capacidad de congregar a miles de pies negros con solo unas palabras mágicas. Imagínense, como el flautista de Hamelín, pero con tipos costras con mallas y pañuelos palestinos. Peor que La invasión de los muertos vivientes…¡Ay, omá, que repelús!


Desde que era pequeño el entierro prematuro ha sido un temor importante en mi vida. Gracias a Poe y a la peli de Corman, decidí que debía ser incinerado, o cortado a cachitos para los buitres o algo, antes que me metieran en el traje de pino. Que terrible sensación debe ser esa de despertar en un receptáculo que está en un nicho o bajo tierra. ¡¡Que cosa más mala!! Al menos a los que guillotinaban en la Revolución Francesa no tenían nada que pensar a este respecto.


María del Monte es como una psicokiller cañí. Pretende pasar por simpática en la tele, pero su mala leche traspasa la frontera de una actuación paupérrima. Si temía que Amaia me zampase, de María me escama que me pueda seccionar las joyas de la familia, ustedes ya me entienden, con un cuchillo de cortar jamón. Ideal para la versión española de Misery.

Un sudor frío recorre mi nuca en un Día de Difuntos en que parece ser verano.

jueves, 29 de octubre de 2009

Despierto por obras

No sé lo que he soñado esta noche. Recuerdo que me he levantado una vez a mear y ya de camino he bebido agua. Anoche no me podía dormir y leí hasta bien entrada la madrugada. Me daba coraje que los brazos de Morfeo no me acogieran en su seno, pues para estudiar tengo que dormirme pronto, pero bueno, la vida es asín.

Hoy, ahora mismo (son las 8:39), o sea, a las eigth o’clock, una hora menos en la comunidad canina, digo canaria, los albañiles que hay en mi casa y han arreglado la cocina están en la entrada, a escasos metros de donde yo duermo, corrijo, dormía. Primero el cincel y luego la radial. Bostezo. Recuerdo que al principio de volver de Granada (lo pueden leer en los primeros post de este, su blog) los ruidos de la calle me desconcertaban y despertaban a horas extranísimas (el camión del DIA%, el del frutero, la gente hablando en las aceras). Ahora no los oigo. La fuerza de la costumbre. Otro bostezo que ha hecho que en la pierna derecha se me ponga la carne de gallina. A este soniquete de radiales polvorientas no me acostumbraré, afortunadamente, ya que los señores albañiles se van hoy, al fin. No es que me moleste su presencia, pero si su actividad, claro. Y ya quiero que mi casa tenga cocina.

Nada más, les dejo, amigos. Solo era para informarles de mi prematuro despertar. Es curioso como en Granada me despertaban los pájaros y aquí, en un pueblo pequeño el tráfico y las obras. ¡Ni que viviera en Madrid!

Y ya que estamos en la capital del reino, me propongo a mi mismo como presidente, jefazo o lo que sea, de CajaMadrid. Ya que hay tiras y aflojas, un licenciado en Geología blogger y anarquistaburgués que no tiene ni idea de economía puede ser un candidato de consenso ideal. No gustaría a nadie.

Espero que a ustedes si, si es que odian el sistema financiero tanto como yo (risas enlatadas).

miércoles, 28 de octubre de 2009

No se puede estudiar la geología de la Tierra Media



Durante estos días se me han ocurrido mil post diferentes, sobre todo cuando no tengo un ordenador a mano. Les tenía que contar el shawarma que me tome con Enrique Antispop el sábado por la noche, y recomendar su blog Antivoyeur. También tenía uno en mente sobre las culturas alternativas que iba a ser muy entretenido, pues versaba sobre la visión del mundo de los muchachos de Intereconomía y como me paso las horas muertas viendo su programación enclenque propia de una tele local, escuchando a personas que piensan muy, pero que muy diferente a mí. Pero al final, leche con habas. Entre estudiar e ir y venir a Granada se me va la fuerza. Antes era el trabajo, y ahora el estudio. No sé si es un subterfugio de que se me está secando la fuente. Y es que, de veras, prefiero antes de acostarme y caer rendido, leer a escribir. No veo yo que aporte mucho al mundo Blogger con mi mente en Babia, en los cerros de Úbeda, en la luna de Valencia o en los temas de las oposiciones. Esto último, por suerte o por desgracia, es la opción más posible, pues no he ido últimamente ni a León, ni a Jaén, ni muchísimo menos a la luna de Valencia, pues parece ser que los selenitas de esa parte están todos metidos en el caso Gürtel, yendo a sastres carísimos para ir a los cráteres de la cara oculta.

O sea, que escribir sin decir nada que merezca su atención es lo que estoy haciendo.

Ando un poco irritable, y como siempre, lo pago con los demás y sobre todo conmigo mismo. Y a ustedes les afecta, claro, pues no pueden disfrutar de mi brillante prosa, jajaja. No, en serio, no les escribo casi nada nunca en sus blogs, pues he dejado de tener interés en las cosas mundanas que no vengan con el encabezamiento de tema tal. Al menos sigo leyendo. Ando por la Tierra Media con Frodo y sus compinches. Me ha dado por ahí. Alguien debería estudiar el vulcanismo del Monte del Destino o muestrear con prospecciones geoquímicas Minas Tirith, jejeje. Ya paro. Deliro. Excúsenme. Mezclo estudio y lecturas en un pastiche absurdo.

Algún día volveré a escribir cosas con el más mínimo interés.


Update: Al final si se puede estudiar uno la Geología de la Tierra Media, en este completo artículo llamado The Geology of Middle Earth... Con sus placas y todo, jajaja. Lástima que no entre en el temario, sino los dejo a no na da dos...


El Monte del Destino es un Isolated Volcanic Hotspot dentro de la Placa Tectónica de Mordor... fascinante, jajajaja

 
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