viernes, 6 de noviembre de 2009

Pensamientos Precámbricos

El polvo lo rodea todo. Una luz tenue hace que una leve bombilla con pantalla amarillenta proyecte sus rayos sobre todo ese polvo que me rodea. Es curioso como siendo lo que soy y estudiando lo que estudié, aún me sorprenda con el tiempo. Con el tiempo geológico, se comprende. El polvillo que por aquí se esparce solo es el de una obra de un mes, más o menos, y eso que los arreglos han sido en el piso de arriba. Todos hemos salido de polvo hasta las orejas. En mi gabinete de estudio accidental, el tiempo pasa lento, y las horas se hacen eternas, pues estudiar hace que lo peor que tengo se rebele contra mi. Y se da la paradoja que los minutos son largos, pero el trabajo no cunde. Estudio los eones, y parece que el Precámbrico fue una nadería comparado con una jornada de apuntes y resúmenes. El Precámbrico, por si ustedes no lo saben, ocupa el 87 % de la Historia de la Tierra. Unos 4000 millones de años, grosso modo. Una minucia. Me sigue sorprendiendo decía, los largos periodos de tiempo inabarcable por nuestra mente humana. Y todo lo que somos, este ordenador que tecleo, estas zapatillas que me aprietan, los frascos de Plenur apilados en la mesa, se derivó de los sucesos de ese lejano y ominoso lapso. Seguimos en la máquina del tiempo. Vida y muerte aséptica. Se extinguen los trilobites. Se extinguen los dinosaurios. Mueren billones de millardos de millones de seres; y nadie los llora. Aún quien ama los fósiles, no llora porque un ammonites no esté vivo. Mañana (o en un par de millones de años) nadie llorará por nosotros cuando hayamos muerto. Y no me refiero a mí, o a algunos de ustedes, o a Obama, o a Britney Spears. Me refiero a la especie humana. Entre polvo y luz otoñal el espacio-tiempo no tiene bucles ni agujeros de gusano. Solo es un día de Noviembre de 2009 en el que estaba un poco nublado, pero no llegó la sangre al río. Los hados quieran que me toque este tema el día de las oposiciones, porque de tanto pensar en esto durante tantos años, a uno se le quedan las cosas, aunque temo que mi saber sea un poco anárquico, como todo lo mío.

El tiempo. Una constante en mis escritos. Sueño, tiempo, muerte, ¿no es acaso todo lo mismo? Soñar es morir, pues se sueña durmiendo. Soñar despierto es despistarse. Y en ese sueño el tiempo no existe. Todo puede ocurrir. Que resuciten los dinosaurios o que en los fondos marinos vuelvan a deambular los trilobites. O que buceemos por el Precámbrico, viendo los fabulosos seres de Ediacara. Pero hay que volver al tiempo normal. Mañana a las diez menos cuarto me voy a Granada, como todos los viernes. Y eso solo lo podría evitar un cataclismo, que el Monstruo de Espagueti Volador no lo quiera.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Siete razones para horrorizarse


Quería escribir un relato para Halloween. No es que me guste especialmente eso de las calabazas o el Truco o trato, pero mis fuentes en la literatura de muertos y cuentos de terror son sobre todo anglosajonas, así que el Halloween me vino al pelo el año pasado, pero este año no he podido, ni he tenido ganas, todo hay que decirlo, de trabajarme un relato (ya lo escribiré porque tengo la idea en la cabecica). Ya es Día de los Santos Difuntos, y por ende, de todos los difuntos enterrados en Camposanto y visitaré el cementerio para entonar cantos antiguos a los restos de nuestros ancestros. Yo no idolatro la muerte, que quede claro. El colapso funcional –como decía un profesor muy muy redicho que yo tuve- es consecuencia directa de estar vivo, así que es una cosa natural. Así que habrá que darle la importancia justa. Como pone en una plaza de mi pueblo (la de Castilla del Pino) Uno vive en la memoria de los demás; no hay inmortalidad, hay memoria. Pues eso, que uno vive mientras otros se acuerden de ti y no creo que haya que ir a recordar un muerto a un cementerio, sino hacerlo cada día, cada uno, con los que se han querido y se han muerto.

Aparte de esto, y volviendo a eso del terror en la literatura, éste se ve superado con creces por la misma realidad, creando unos arquetipos, no precisamente lovecraftianos, de lo que es tener pavor. Eso de “el miedo en el cuerpo”. Pues les relato a continuación cosas y personas que me causan cosica, normalmente irracional, pues el miedo, el pavor, el canguelo son cosas de entre el subconsciente y el instinto de supervivencia.


Este señor que ven aquí se llama Enrique de Diego y es tertuliano en Intereconomía. Ya saben que de esta cadena puede haber muchas cosas que den verdadero pánico, pero es que este adalid de las clases medias (está obsesionado con eso de las clase medias) es lo más loco de España, obsesionado con Zapatero, ve enemigos por todos lados y claro, yo, siendo como soy, seré su enemigo, supongo, y me imagino a este con un Uzi y me cago las patas abajo. Recalcar aparte de estos temas, que se recorta la barba aún peor que yo, que ya es decir…


La cadena al servicio del emporio Disney hace que me dé desazón. Me desasosiega poder encontrarme con una juventud que siga el patrón buenrrollista – pero en baboso y wasp style-. No digo yo que el mundo sea como Física o Química, pero desde luego, como sea tan anormal como el de Hannah Montana o Cambio de clase, que me metan en una cárcel con 666 terribles asesinos sodomitas antes que en el hotel de Zack y Cody.


Amaia Montero se me aparece por las noches en sueños. No es por su cursilismo guiputxi, ni por su voz almibarada. No, amigos no, es porque creo que me va a comer. Esa cara de pan de pueblo solo puede formarse devorando kilos y kilos de barras de cuarto y a algún obeso como yo que otro.


Ratzinger es un personaje siniestro que parece salido de una novela de género de esas bastante baratas, pero eficaces. Los domingos veo el Ángelus en la tele y ese italiano con acento bávaro y deje sacerdotal, junto a su sonrisa forzada y sus ojeras, comparables a las del entrañable Jiménez del Oso, hacen que su pelo blanquísimo como su traje de faena rememore en mis neuronas a Saruman el Blanco (perdón por el friki acuerdo, pero es que me leo en estos momento El Señor de los anillos), por no hablar de su archiconocido parecido con el Emperador de la Guerra de las Galaxias. Palpatine manda en un millar y pico de millones de fieles en el mundo. ¡Miedo!


El anticristo no se llama Demian Thorn, se llama Manu Chao. Este señor perroflauta me produce pavor por su extraño acento gabacho y su capacidad de congregar a miles de pies negros con solo unas palabras mágicas. Imagínense, como el flautista de Hamelín, pero con tipos costras con mallas y pañuelos palestinos. Peor que La invasión de los muertos vivientes…¡Ay, omá, que repelús!


Desde que era pequeño el entierro prematuro ha sido un temor importante en mi vida. Gracias a Poe y a la peli de Corman, decidí que debía ser incinerado, o cortado a cachitos para los buitres o algo, antes que me metieran en el traje de pino. Que terrible sensación debe ser esa de despertar en un receptáculo que está en un nicho o bajo tierra. ¡¡Que cosa más mala!! Al menos a los que guillotinaban en la Revolución Francesa no tenían nada que pensar a este respecto.


María del Monte es como una psicokiller cañí. Pretende pasar por simpática en la tele, pero su mala leche traspasa la frontera de una actuación paupérrima. Si temía que Amaia me zampase, de María me escama que me pueda seccionar las joyas de la familia, ustedes ya me entienden, con un cuchillo de cortar jamón. Ideal para la versión española de Misery.

Un sudor frío recorre mi nuca en un Día de Difuntos en que parece ser verano.

jueves, 29 de octubre de 2009

Despierto por obras

No sé lo que he soñado esta noche. Recuerdo que me he levantado una vez a mear y ya de camino he bebido agua. Anoche no me podía dormir y leí hasta bien entrada la madrugada. Me daba coraje que los brazos de Morfeo no me acogieran en su seno, pues para estudiar tengo que dormirme pronto, pero bueno, la vida es asín.

Hoy, ahora mismo (son las 8:39), o sea, a las eigth o’clock, una hora menos en la comunidad canina, digo canaria, los albañiles que hay en mi casa y han arreglado la cocina están en la entrada, a escasos metros de donde yo duermo, corrijo, dormía. Primero el cincel y luego la radial. Bostezo. Recuerdo que al principio de volver de Granada (lo pueden leer en los primeros post de este, su blog) los ruidos de la calle me desconcertaban y despertaban a horas extranísimas (el camión del DIA%, el del frutero, la gente hablando en las aceras). Ahora no los oigo. La fuerza de la costumbre. Otro bostezo que ha hecho que en la pierna derecha se me ponga la carne de gallina. A este soniquete de radiales polvorientas no me acostumbraré, afortunadamente, ya que los señores albañiles se van hoy, al fin. No es que me moleste su presencia, pero si su actividad, claro. Y ya quiero que mi casa tenga cocina.

Nada más, les dejo, amigos. Solo era para informarles de mi prematuro despertar. Es curioso como en Granada me despertaban los pájaros y aquí, en un pueblo pequeño el tráfico y las obras. ¡Ni que viviera en Madrid!

Y ya que estamos en la capital del reino, me propongo a mi mismo como presidente, jefazo o lo que sea, de CajaMadrid. Ya que hay tiras y aflojas, un licenciado en Geología blogger y anarquistaburgués que no tiene ni idea de economía puede ser un candidato de consenso ideal. No gustaría a nadie.

Espero que a ustedes si, si es que odian el sistema financiero tanto como yo (risas enlatadas).

miércoles, 28 de octubre de 2009

No se puede estudiar la geología de la Tierra Media



Durante estos días se me han ocurrido mil post diferentes, sobre todo cuando no tengo un ordenador a mano. Les tenía que contar el shawarma que me tome con Enrique Antispop el sábado por la noche, y recomendar su blog Antivoyeur. También tenía uno en mente sobre las culturas alternativas que iba a ser muy entretenido, pues versaba sobre la visión del mundo de los muchachos de Intereconomía y como me paso las horas muertas viendo su programación enclenque propia de una tele local, escuchando a personas que piensan muy, pero que muy diferente a mí. Pero al final, leche con habas. Entre estudiar e ir y venir a Granada se me va la fuerza. Antes era el trabajo, y ahora el estudio. No sé si es un subterfugio de que se me está secando la fuente. Y es que, de veras, prefiero antes de acostarme y caer rendido, leer a escribir. No veo yo que aporte mucho al mundo Blogger con mi mente en Babia, en los cerros de Úbeda, en la luna de Valencia o en los temas de las oposiciones. Esto último, por suerte o por desgracia, es la opción más posible, pues no he ido últimamente ni a León, ni a Jaén, ni muchísimo menos a la luna de Valencia, pues parece ser que los selenitas de esa parte están todos metidos en el caso Gürtel, yendo a sastres carísimos para ir a los cráteres de la cara oculta.

O sea, que escribir sin decir nada que merezca su atención es lo que estoy haciendo.

Ando un poco irritable, y como siempre, lo pago con los demás y sobre todo conmigo mismo. Y a ustedes les afecta, claro, pues no pueden disfrutar de mi brillante prosa, jajaja. No, en serio, no les escribo casi nada nunca en sus blogs, pues he dejado de tener interés en las cosas mundanas que no vengan con el encabezamiento de tema tal. Al menos sigo leyendo. Ando por la Tierra Media con Frodo y sus compinches. Me ha dado por ahí. Alguien debería estudiar el vulcanismo del Monte del Destino o muestrear con prospecciones geoquímicas Minas Tirith, jejeje. Ya paro. Deliro. Excúsenme. Mezclo estudio y lecturas en un pastiche absurdo.

Algún día volveré a escribir cosas con el más mínimo interés.


Update: Al final si se puede estudiar uno la Geología de la Tierra Media, en este completo artículo llamado The Geology of Middle Earth... Con sus placas y todo, jajaja. Lástima que no entre en el temario, sino los dejo a no na da dos...


El Monte del Destino es un Isolated Volcanic Hotspot dentro de la Placa Tectónica de Mordor... fascinante, jajajaja

jueves, 22 de octubre de 2009

Moscas

No sé el por qué. Será que el otoño avanza a buen ritmo o que el viento es malo para los seres alados, pero las moscas en estos días están más pesadas de la cuenta. La mosca es un insecto curioso, pues menos a los muy fóbicos con los insectos y/o con la porquería, las moscas son como unos animales domésticos que siempre están ahí de un lado para otro sin que le demos demasiada importancia a menos que se nos posen sobre la carne desnuda del verano. Ahora, cuando ineludiblemente Octubre se dirige al cambio de hora del próximo fin de semana, las moscas zumbando más que nunca no nos dejan parar con una lentitud malsana y una constancia en el dar por saco digna de un inspector de hacienda. Se me antojan más negras las lentas moscas otoñales que tanto evocaban a Machado. Más oscuras como si su paso por este mundo llegará a su fin y ellas lo supieran. La verdad es que no hay muchas por aquí, pero las que hay son pegajosas odas a la parsimonia, a la lentitud, a la misma naturaleza del cambio estacional. Los osos se hartan de comida en sus bosques del Norte, esperando la hibernación, las ardillas recopilan sus nueces y castañas, pues el instinto les dicta que el gélido invierno vendrá inexorable. Las moscas, en los estertores de su ocaso, estorban, molestan, incordian y exasperan. Pero es que las pobres son de esa naturaleza. Ora una mierda, ora la comisura de los labios del que aquí escribe, y los que luego leen, que ustedes no se escapan. Moscas que formáis parte de nuestra vida. Insecto, junto al mosquito y a la hormiga, caseros y hogareños, discípulas de penates, lares y otros dioses protectores del hogar, que nunca desaparecerán de nuestras vidas, pues como decía Don Antonio:

yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Ni muertos nos libraremos de la mosca pertinaz, pero la naturaleza es sabia, y es que como dijo una vez una vieja por la tele: El día que no haya moscas, se acabará el mundo.

lunes, 19 de octubre de 2009

Mayoría equivocada



Domingo de resaca. No, no he bebido más allá de algún que otro Acuarius. Hoy Pepsi Cola. La basura prolifera este bocadillo llamado humanidad formado entre la atmósfera y nuestro pachucho planeta. Toneladas de rencor, odio e intransigencia se veían desparramados por las calles madrileñas ayer, sábado, 17 de Octubre. No he querido leer mucho en los diarios del asunto, ni indagar en opiniones, ni tan siquiera verlo por la tele, pero a veces las cosas son inevitables. Solo he ido a datos estadísticos por curiosidad más que otra cosa. La cifra da igual, me es indiferente 250.000 que 2 millones. Una ley se aprobará en el Parlamento por mayoría. Pero como decía una de esas periodistas peliteñidas, con pinta de vivir en Puerta de Hierro, en Intereconomía, es esa una mayoría equivocada. Yo que suelo ser minoría, estoy en la mayoría esta vez. Lo que pasa es que estoy equivocado.

A priori, cualquier manifestación me parece una idiotez. No sé para que sirven. Supongo que para reafirmar una posición. Yo muchas veces dudo de mi posición (que no de mis convencimientos internos), y creo que soy un peón en este cruel tablero de baldosas negras y blancas. Negro y blanco. O conmigo o contra mí. Desgraciadamente la dualidad imperante hoy en día en nuestra sociedad parece que tenga que ser así.

Pero cuando el rancio abolengo del nacionalcatolicismo utiliza las tácticas de la izquierda, lo que en otro tiempo se denominó pancartismo por los sectores conservadores, a uno le desconcierta. Y miren que no es la primera vez que pasa. Pasó con la L.O.E., con el matrimonio gayer y ahora con el aborto. Mezclar religión y política no es cosa nueva. Lleva haciéndose desde que el mundo es mundo (bueno, desde que el hombre inventó el concepto de lo sobrenatural). Los hechiceros de las tribus, los sumos sacerdotes, los faraones, los emperadores, los caudillos, todos elegidos por la gracia de Dios/los Dioses. Pero en una moderna democracia la superstición parece (al menos) que no debe de ir de la mano del derecho. Y es que nos venden el aborto como si fuese obligatorio, cuando en realidad, es casi siempre una decisión difícil y supone un disgusto, siendo una cosa optativa, según creo entender. A mí me parece bien que una católica no aborte por ir en contra de sus creencias, pero no pueden imponerlo a todas las personas. Me parece perfecto que los homosexuales católicos se metan a curas, en vez de casarse y tener casas primorosamente decoradas, pero que no les nieguen a las personas de su misma condición sus derechos ciudadanos. Las cuestiones morales o las creencias estúpidas de cada cual deben quedarse en su ámbito. Cuando se legisla, se legisla para todos. Sabemos que los políticos, en contra de lo que parezca (jejejé) no son perfectos (más jejejés), pero los ha elegido la gente. La gente es verdad que tampoco somos muy listos, pero es lo que hay. Tenemos el derecho inalienable, tanto yo escribiendo estas líneas, como ellos, de decir lo que queramos. Pero del dicho al hecho hay un trecho, y encima es estrecho. Yo no pretendo imponer mis ideas a nadie, entre otra cosa porque sería ridículo yo sentando cátedra, cuando todos sabemos que soy un chichiribaile que no se toma en serio a sí mismo, y mucho menos a bastante de sus semejantes. Pero los otros, los de la manifestación ultra sabatina, son peligrosos, pues son capaces de imponer sus cosas y queriendo que no sean optativas. Catolicismo troncal. Concepciones como que es la vida, quien creó el mundo, que es una familia y que no lo es, lo que es bueno o no, etcétera... por defecto. Su integrismo contra el librepensamiento es inaceptable. Parece ser que equipararnos con países tan “asesinos” como Dinamarca, Estados Unidos (aquí lo son por otras razones), Italia, Francia o Canadá en este DERECHO, es contrario a las Sagradas Escrituras, a la moral, a las buenas costumbres y a la gente de bien.

Yo como soy bajuno, pobre, una ateazo, incluso un masón, no tengo porque hacerles caso, pero mañana o pasado, cuando consigan la poltrona querrán imponerme (imponernos) su régimen de terror religioso.

Estoy pensado confirmarme por si acaso. Porque a lo mejor se les ocurre que para ser funcionario el día de mañana nos de las bendiciones un Obispo. Y yo, como decía Chiquito de la Calzada, no tengo la confirmación sino una etiqueta de Anís del Mono.

Cobardes.

Mapa de la situación del aborto en el mundo actual




Pinchad para agrandar el mapaca (Fuente: Wikipedia)

jueves, 15 de octubre de 2009

Concursazo Tolky Monkys


¿En qué lugaaar se enamoró de tiiii? ¿De dóonde es? ¿A qué dediiiiica el tiempo libreeeeeee?...

Esto es más o menos lo que tenemos que contar sobre el nuevo personaje de los Tolky Monkys, los chavalotes de las camiseticas, que nos traen el Quinto Concurso de Minirelatos. Participar es muy simple, tan simple que os dejo el enlace de su blog y vamos que chutamos.

Bueno, vale, de acuerdo, os lo explico un poquitín. Los diseñadores de la firma de T-Shirts (lo digo en inglés y queda fetén) han diseñado un personaje y nos ofrecen la oportunidad, a todos los que escribimos pegarrachos (osease tonterías), de bautizar a la nueva creación, aparte de crearle una biografía (eso lo sabéis hacer muy bien, mangurrianes, que mentís más que habláis por el messenger).

Hay varios sitios donde se puede concursar

- Cottonable [Inglés]
-
I love your t-shirt [Inglés]
-
Oink el rellano [Español]
-
Raza Becaria - Blog de La Sexta [Español]
-
Shirtspotting [Alemán]
-
Si, lo se [Español]
-
Solo pienso en camisetas [Español]
-
T-shirts Around the Internet [Inglés]
-
Viste Adecuadamente [Español]

pero yo, como siempre, permaneceré fiel a mi Arándanos y participaré en RAZA BECARIA.

También hay premios para los usuarios de blogs y Twitter. Vean los detalles en el link.

Suerte y a concursar.

Pues yo al final lo que creo que es ladrón que me ha robado tooooodo. Perales Rulez.

miércoles, 14 de octubre de 2009

El tiempo majareta

Para mi gusto, y es gusto estrictamente personal, creo que el veranillo del membrillo este se está alargando demasiado. ¿Dónde está el estúpido entretiempo con el pelo removido por el viento y los arco-iris entre los cielos entreverados de grises y azules? Después vendrá el frío, como los últimos años, como un caco entra a una casa, con nocturnidad, alevosía y mucha mala uva. Nos quedaremos pajaritos a las primeras de cambio, sin el otoño en lozanía, sin las setas y las bayas, sin tardes quietas y silenciosas como el arpa de Bécquer, sin tan siquiera oír llover en las largas noches de noviembre. Pero parece que me adelanto a los acontecimientos. Solo es 13 de Octubre. Bueno, ya, por cuatro minutos, 14. Recuerdo haber ido al campo con la carrera, en el lejano año 95, y asarme como un pollo en estas fechas. Si, ese fue el año sin nieve en Sierra Nevada. ¿Será una cosa cíclica? Quizás. Que el tiempo está loco no es cosa nueva. Ya lo decían los antiguos, que de esto saben mucho. Igual te dicen el tiempo que va a hacer dentro de dos meses por que le ha dado un paralí a la Luna (un eclipse) o porque los grillos cebolleros este año se han apareado antes de San Froilán.

Al ser una persona ternesca, al estar gordo, que no fuertecito, el frío para mí es últimamente una entelequia hasta que no llega diciembre. El fresquito de por la noche es una cosa agradable, pero hecho de menos cuando era chico y mi madre me forraba como si fuese una cebolla con capas y capas. Ahora tengo una reserva adiposa que me permite ir con manga en casa todo el año (aquí no hay calefacción central ¿eh?).

Pero ¿por qué tanto cambio? ¿es el clima o seré yo? La respuesta más parsimoniosa nos dice que somos los dos. Yo cambio porque me hago viejo, y el clima… si supiera los parámetros exactos de este cambio climático cobraría millones y me darían un premio Nobel. Digamos que es la suma de la madre naturaleza y la naturaleza del hombre, que en un feed back torticero y socarrón hace que el tiempo esté más loco que nunca.

Diga lo que diga el primo de Rajoy.

domingo, 11 de octubre de 2009

Olor a Zotal y AGUA PARA TODOS


Como soy una persona pesimista, negativa y resentida he llamado así a mi mini-crónica murciana (perdón por el chiste malo). Trabajo, agua para todos, calor y olor a Zotal. Nada diré de cómo siendo unos anfitriones muy buenos Gregorio y Rosa, Fuensanta y Fernando (que tanto montan, montan tanto) me han recibido como siempre que he ido a Murcia, antes y ahora, o sea, muy bien.

Como ya está bien de decir cosas bonicas, soy, repito, repito y vuelvo a repetir, soy un ser bobalicón a la par que mezquino, como el buen soldado Švejk, diré lo que me decía Paco Merino (hermano del lector anónimo, que no es tan anónimo y que se llama como mi abuelo) y es que Murcia está lleno de fachas. No, reformulo el axioma, está lleno de peperos. Acostumbrado a Granada, me dirán ¿Cómo es que es que te llama tanto la atención? Primero, porque en Granada existe eso que a lo que algunos llaman Franquismo sociológico, y es que son más carcas y provincianos que otra cosa. Gente rancia que te mira mal. En Murcia son de esa especie de bronceados y sonrientes adalides del capital, llenos de dientes podridos, pero restituidos por unas fundas pagadas por todos y cada uno de los ciudadanos, deudores, aunque a ellos no les guste reconocerlo, de la cultura del pelotazo del Felipismo (hubo un tiempo en que la culpa de todo no la tenía ZP, sino Felipe González). Huele a ladrillo, a planes descabellados. Huele a Zotal, como la habitación del hotel donde me he hospedado. Desinfectante que mata también a los huéspedes, parece ser. Agua para todos. El agua, siempre el agua. Arma arrojadiza cuando llegan las elecciones. Por cierto, el Segura parecía más río que nunca, no de aguas siniestras y obscuras como noche de lobos, sino con su color amarronado, típico de remoción de las lluvias. Eso sí, cruzando por el Puente Viejo, no se sabe si el Segura sube o baja. Paradojas. Aguas para sedes (de sed) equivocadas. Cambian agua por cemento Portland. Paisajes singulares por complejos delirantes.

Polaris no es un relato de Lovecraft en la Vega del Segura. Es un mundo. Un ejemplo como cualquier otro de la locura inmobiliaria, de usar planeamientos urbanísticos y ordenamientos del territorio con un orificio llamado orto, ojal,…con el culo mismamente. O con eso que tanto les gusta a los peseteros: la ambición.


Ese es su modelo y a la gente parece que les gusta. Igual es que ven demasiado Intereconomía o vayan ustedes a saber.

Lo mismo es que el mundo se ha vuelto loco y ese es el camino de los hombres en el levante. Y mis elucubraciones están por poniente, en una dársena, mirando al sol del atardecer, que se pone en la jamás hollada Kadath.

jueves, 1 de octubre de 2009

Otoño sobre ruedas


Si, amigos míos, estoy más perdido que el barco el arroz. La vorágine, con momentos de gratas calmas, en los que se ha visto inmersa mi existencia posterga para luego el sagrado deber de todo blogger, y es el que no pase una semana sin actualizar. No sé que contarles. Bueno, hoy he aprobado el carnet de conducir. A la segunda, que no está nada mal, sobre todo como estaba hace unas dos semanas. El torpe ha dejado paso al eficaz, pero tampoco crean que para echar cohetes mi forma de conducir. Eso si, cuando mi profesor, Antonio Camacho, ejemplo de profesor con infinita paciencia y buena gente, me dijo que estaba aprobado me he puesto más contento que cuando aprobé la carrera, y es que yo pensaba que esto se iba a eternizar de la manera acostumbrada, convirtiéndose en un quiste añoso y perjudicial en tiempos de oposiciones. Muy al revés ha sido la demostración de que puedo hacer cosas bien sin ponerme nervioso. Pero claro, no me jugaba el pan del mañana…

Aparte de eso, de academias y viajes (el domingo visité la Alhambra por primera vez desde que tenía 10 u 11 años) el tiempo pasa, como pasó el día de mi santo, San Miguel, que vino con un veranillo del membrillo, con sus aguas y todo, para ver, si al fin, el otoño se instala en nuestro tiempo y en nuestras mentes…

El otoño, como toda estación, es un estado mental, aparte de unos meses, una meteorología específica y el despliegue de los colores más bonitos del mundo. Otoño es vida lenta, pausada, ralentizada por el leve adormecimiento de las conexiones sinápticas. Que nos amodorramos, vaya. Que nos da sueño, melancolía, un poco de tristeza y una perrera de padre y muy señor mío. Como la que yo tengo para escribir. Soy plenamente consciente de que este escrito es un poco truño, una cosa para salir del paso, pero ¿qué quieren que les diga? Estoy otoñal. O lo que es lo mismo, vago.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Oposiciones y Comida China


Suena un hip hop en mandarín mientras en mi boca cruje el wan-ton. Noche solo en la ciudad. Espero la inminencia de mi primer viaje a La Zubia, sitio al que solo tengo algunas nociones virtuales de cómo llegar. El rap chino es hipnótico. Recuerdo cuando en el Ruian Fian (frente a la cárcel de Granada y nuestro segundo hogar durante años) solo sonaban versiones de Roxette y música ligera en ese idioma ininteligible para mi. Es curioso -pienso para mí- que 1300 millones de personas entiendan este galimatías, pero los idiomas nunca fueron lo mío. Por delante de los tallarines con pollo se pasa no mi pasado, sino mi futuro, lleno de horas estudiando y de viajes en autobús. Lucho contra la adversidad de mis propias inclinaciones naturales de la ley del mínimo esfuerzo, decreto natural por el que se rigen todos los sistemas termodinámicos del mundo, y que gracias al capitalismo (cosa de protestantes) y su terrible amor al trabajo sea inútil explicar que el laborar no dignifica, sino que te embrutece, que te envilece y que ni Dios te lo agradece. Pero disquisiciones anarcoburguesas mías –embrollos mentales de insignificante proporción- aparte, la verdad es que me he decidido a mañana ir a la Academia, a ver lo que se cuece. Siendo egoista conmigo mismo me va a dar igual que mi mente sufre los embates del temario o mi cuerpo los rigores de las travesías a Granada, si después como premio me dan la ocasión de aguantar a unos canallas púberes y adolescentes que seguramente me sacarán de quicio, pero con un sueldo, como el Nescafé, para toda la vida. Voy a intentarlo ¡vive Dios! A este cerdo agridulce pongo por testigo que -más tarde o más temprano- voy a ser FUNCIONARIO. Mientras las neuronas siguen en su excitación tras tan inspirada elucubración, pido la cuenta, digo que no al chupito de licor chino de productos de la huerta -soy casi abstemio- y me quedo con los dos chicles de regalo con sabor a Piña Colada.
Salgo de la Casa de Manjares directo a mi casa. La que vuelve a ser mi casa tras dos años de ausencia.

Actualización al día de hoy:
Conseguir llegar a La Zubia, villa próxima a Granada y calculé que no era necesario levantarse a las 6 menos 10 de la mañana. Aparte no dormí casi aquella noche. En la academia no me explicaron a grandes rasgos nada que yo no supiera, pero los detalles, pequeños detalles que separan el auge de la caída. Por eso voy allí, a que las sutilezas que no entrar en mis ejes de coordenadas por considerarlos insignificantes -en definitiva soy una persona basta, vasta, aunque sensible- sean parte de mi elenco de armas cargadas de futuro. Es horrible estar sentado allí 5 horas y pico. Mis piernas sufren. Solo es físico. Puedo estar escuchando mucho rato. Pero las hormigas a subir por mis piernas. Creo que es del pantalón o algo. La próxima vez voy con chándal.
Por mi lozanía y hermosura nadie me confundiría con un yonki…

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El hijo pródigo


La verdad es que ni sé ni como empezar después de esta larga ausencia. Decirles primero, y empezando con los tragos amargos, que hoy me han suspendido el práctico del coche (por primera vez), cosa que no me preocupa lo más mínimo, pues bien es verdad que estoy más verde en esto del manejo de carros que los mocos de un chiquillo resfriao. Bueno, he ahí una de las causas de mi ausencia. He estado de prácticas todo Julio y lo que llevamos de Septiembre. Agosto ha sido para el relax personal y para el trabajo. Como bien saben, queridos, escogidos y poco numerosos lectores, el amor a las labores propios de un oficio no me son demasiado gratas, pero he de confesarles que se trabaja muy bien en casa, y más si es en el campo, como me he tirado más de dos meses enclaustrado. Entre informe e informe, películas, lecturas y chapuzones, lo que no quita que como dice el dicho haya trabajado más que un negro (recogiendo algodón en Dixieland). El otro inconveniente es que en mi terruño carezco de conexión a la red, y por lo tanto, el feedback entre ustedes y yo queda suspendido en el aire o en los cables, o quien sabe donde. No sé si sabían que hay algunos animales que estivan, al igual que hay otros que hibernan (creo que ya lo comenté un día por aquí), pues yo he hecho lo mismo con Internet. Hemos descansado el uno del otro. Y cuando vuelvo estoy tímido, desusado, desganado. Tendré que adaptarme poco a poco a esto de comentar y estar pendiente de todo y de todos. Pero es que vengo de un paraíso en la Tierra, amiguitos, pues en mi chalet me lo paso pirata. No salir, andar todo el día descalzo, sin camisa, con el pelo revuelto, con libros que leer y películas que ver, ¿no es eso la gloria? Pero todo lo bueno se acaba, y este suspenso en conducción, que ha venido acompañado con las lluvias de un otoño adelantado me ha devuelto a la cruda realidad: el sábado empiezo la academia de las oposiciones, me queda un largo invierno de estudio, y aún no he acabado mi trabajo, pero bueno, es lo que hay.


Ya ha regresado el hijo pródigo, pero no me vistan de púrpura ni maten cabritos. Solo pido, que aún habiendo faltado a mis sagrados deberes blogísticos, me excusen y me lean, como si nada hubiera pasado. Ahora que lo pienso, nada ha pasado, pues nada he hecho, y si no he hecho nada no merezco demasiado castigo, je je je…


Ya aquí, otra vez. Mameluco a su servicio.

jueves, 16 de julio de 2009

Cerrado por vacaciones


Bueno, amigos, más claro, agua. Pero no tan claro. Sigo conduciendo, trabajando y haciendo las mismas cosas, pero en mi casa de campo no hay internet. Por eso prefiero cerrar y así descansan un poco de mí. De vez en cuando subiré algo, pero a distancia al no poder comentar y tal es una tontería tenerles pendientes (si es que hay alguien pendiente).
¡Ea!, buen verano.

jueves, 9 de julio de 2009

Jack London y El pueblo del abismo


Como es mi costumbre, deambulaba por una librería en Córdoba hace unos meses sin saber muy bien lo que comprar. Había ido a por Moby Dick, y algo más tenía que caer a la buchaca.

Rebuscar entre libros es un hobby, pero también una presión indecible, pues a veces los quieres todos y eso no puede ser.

Me encontré con unos relatos de Howard, con un libro de ensayos de G.K. y con el libro que hoy les comento.

Si les digo la verdad, cuando me lo compré no sabía de que iba. El volumen se llamaba El pueblo del abismo y era de Jack London. Siguiendo relatándoles verdades del americano solo me había leído La llamada de la selva, hace muchos años, y no pondría la mano en el fuego porque no fuese una versión abreviada. Pero por influencias que tuvo en otros autores que he leído y porque Carlos Giménez ha adaptado varias de sus historias, entre ellas el celebrado álbum de Koolau, el leproso me lo compré. Imaginábame que el libro pasaría en los ominosos espacios blancos del Noroeste americano, por donde dicen que camina el Wendigo, y que sería una historia de mineros o tramperos, en contacto con algún pueblo desconocido.


No, no es nada de eso. London escribió este libro cuando se sumergió, haciéndose pasar por marinero yanki (lo que había sido años atrás) en la indigencia, en el East End de Londres. Periodismo de investigación puro y duro. Bastante más extremo que Callejeros o 21 días en ... Las siete semanas que estuvo entre los pobres más pobres, los desheredados, los forjadores de un imperio que ya no servían para la causa, dio lugar a una crónica, donde, por supuesto, el autor pasa mil kilos de ser objetivo, pero que tal vez por su ingenuidad al narrarlo y al exponerlo no tenemos porque poner en duda su palabra. Y pongo ingenuo no porque yo lo diga, sino porque en el prólogo lo leí (cristiano ingenuo y socialista ingenuo, a la vez que darwinista ingenuo) y no puede ser más acertado el adjetivo calificativo.

Desde la cercanía de una caterva embrutecida saca a relucir problemas que desde luego, y cayendo en el topicazo más manido, no ha perdido vigencia. Problemas sociales tan en boga en estos días de principios de milenio en nuestras tierras son expuestos en la sociedad victoriana (la que tanto me gusta a mí desde un punto de vista literario) de una forma cruda y directa. Recelo de los inmigrantes, falta de justicia para los que menos tienen, violencia de género, abusos de las empresas y un largo etcétera de problemas real than life. La monarquía no sale tampoco bien parada, ni la beneficencia, que cambia camastros infectos y comida podrida por trabajos duros y pesados. Ni que decir tiene que la obra tuvo un rechazo frontal en el Reino Unido, y fue un éxito en los USA. Curiosamente los regímenes totalitarios soviético y nazi lo difundieron como ejemplo del paroxismo al que había llegado la deshumanizada sociedad capitalista. Añadir que el capítulo donde transcribe una conversación de unos obreros, en los que uno defiende a los emigrantes polacos judíos, fueron extraviados en su versión alemana.

Pero es lo de siempre, la utilización de un testimonio sincero, certero, repito, ingenuo, para unos fines particulares. London era socialista no por un proceso intelectual, sino por las experiencias por él vividas y por su fuerte convicción de que las cosas tenían que cambiar (un ingenuo más ingenuo que el de Voltaire), y un creyente más preocupado por los cuerpos que por las almas.

En definitiva, parece ser que desde 1902 la humanidad sigue erre que erre. Y no ha cambiado demasiado. Quizás por eso Jack London se quitó de en medio en 1916. Curioso es observar como habla del suicidio en su libro y las consecuencias que tuvieron sus ideas al respecto años después.

 
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