miércoles, 24 de septiembre de 2008

A


Si uno oye hablar al presidente de Nuevas Generaciones, el señor Pablo Casado (le pongo señor porque es un hombre de orden) o lee sus palabras como ha sido mi caso en Libertad Digital, uno llega a conclusiones bastante aparentes, que pueden parecer de Perogrullo. Uno, que la visión neocom del mundo mundial ha llegado a la racial España (si José Antonio levantara la cabeza). Dos, que Esperanza Aguirre es una campeona. Tres, que si no eres del PP adorarás al Che sobre todas las cosas. Y cuatro que a la muchachada corriente de las faculs españolas no les gusta ni la Tatcher ni Lech Walesa. A esto último habría que añadir que dudo mucho que en las facultades españolas de hoy en día sepa nadie quienes son estos políticos, o cualquier otro que ustedes elijan al azar.


Esto es lo que le hago yo al

estado del bienestar.

¡Toma!


Lo que más me irrita es que lo del Che, desde luego. Hace dos bandos… los que idolatran a Che, el asesino o al “mártir” Miguel Ángel Blanco. ¿Hay que idolatrar a alguien? A mi el Che no me gusta nada, solo como icono para hacer chuflas. Le llama asesino. Efectivamente lo fue. Mató a gente. Yo, desde luego no voy a justificar a símbolos de rancio abolengo comunista. El Che es un símbolo porque murió jovencito y no como va a morir Fidel, escribiendo en el Gramma hasta los 100 años. Pero es un símbolo a nivel mundial. Solo a nivel merchandising debe dejar una pasta.



Dios tiene tatuado al Ché en el brazo.

Miren sino.


Pero M.A. Blanco se convirtió en mártir por mala suerte. De acuerdo que es arriesgado ser político constitucionalista en el País Vasco, pero la suerte, la mala suerte, decantó la balanza. Y el victimismo, atribuible a los vascos en general, se lo apropiaron para si los de PP. Mártir ineficaz, habría que decir, entonces, pues su muerte solo trajo sufrimientos. Es más mártir el asesino De Juana Chaos, sin estar muerto, metiendo buche, para sus acólitos radicales, que el pobre concejal de Ermua asesinado.

Los símbolos son inventos para tontainas, son palabras que se lleva el viento, son puro humo. Si te sientes apegado a un símbolo es como un extraño fetichismo ideológico. Cuando alguien siente mucho cariño por un osito de peluche o por una piedra que encontró de pequeño, es lógico, es tu propia vivencia y es algo natural. Pero si te apropias de un símbolo global es como vivir de prestado. Jugar en la cancha del lugar común. Perdonen mi franqueza. Soy un individualista terrible. Pero es que somos individuos, no masa informe. No somos un número. En realidad lo somos, bien es verdad, pero al menos que no lo seamos para nosotros mismos. No seamos como un norcoreano en una demostración al Gran Líder, no seamos como Pablo Casado que prefiere una "sociedad con más emprendedores y menos funcionarios, menos impuestos y más libertad"… ¿Qué libertad será esa? ¿la libertad del capital? El individualismo es más una solución que un problema, aunque parezca mentira. Los pensamientos únicos (ya sean rojitos claros, oscuros o azulones), los grupos de presión, (Prisa o COPE) los bandos son grados de libertad de entropía permitidos por el sistema. Si cada uno somos una célula que les haga saltar por los aíres serán demasiados grados que controlar. Y es fácil. Que cada uno haga, sin hacer grandes aspavientos, lo que le de la gana. Carcomer los cimientos. Aluminosis en cada uno de nosotros.


Somos libres.

Lo ha dicho la radio.


Más información en este blog:

SIMBOLOS (Repito lo del osito de peluche ahora que me doy cuenta. Les juro que nunca he tenido uno. Yo a lo que le tengo cariño, entre otras muchas cosas, es a una bolsa de agua caliente con la forma de Vagabundo, el perro de la peli de Disney)

martes, 23 de septiembre de 2008


Si las apariencias no engañan este otoño sea más otoño que los pasados otoños. Ha llovido y el tiempo está revuelto. El cambio de estación ha sido patente. S eha correspondido con el melancólico color de la luz entrando por las persianas venecianas de mi habitación. La luz gris. Cielo nuboso. Tormentas con fuegos de artificio, propios de una naturaleza desbocada. También es verdad que queda lo que se denomina el veranillo del membrillo o veranillo de San Miguel. A lo mejor es porque los que nos llamamos así somos unos membrillos, o porque la empresa fabricante de cervezas quiere exprimir sus stocks veraniegos. En realidad es porque es alrededor de final de septiembre, que es cuando maduran los membrillos, que cae cuando en mi santo, el día 29 de los corrientes.
Quienes me conozcas, o deduzcan con obvia facilidad, sabrán que el otoño es mi estación predilecta. Los depresivos al mal de los frailes, como se conocía en la Edad Media (las personas normales estaban demasiado preocupados por sobrevivir como para preocuparse por esas cosas) o la melancolía. La melancolía, o bilis negra, no es un invento nuevo, como pretenden hacernos creer los insensatos que nunca han sufrido en sus carnes los ataques de una mente enferma. Hipócrates fue quien le dio ese asqueroso nombre. Bilis negra.
El otoño siempre fue una estación de depresivos, letárgicos, de tiempos parados y de preparación para el invierno. El invierno es la quietud. El sosiego. El parón. Bueno, y comer turrón, pero eso es la artificialidad inventada por el hombre. La hibernación como estrategia no sirve con los humanos, pues nos adaptamos a nuestro medio a base de comprar acciones de Repsol y expoliar recursos de terceros países. Empezamos con una cueva y una pieles pestosas de animal muerto y acabamos haciendo opas hostiles e invadiendo países para echar a andar las calderas de la comunidad.
¡Ah! Otoño de hojas caídas, de marrones y amarillos, de noches frescas y mañanas al sol breve de noviembre. Otoño, en la que la noche va conquistando resquicios con sus sombras al atardecer, cada día unos minutos más, permitiendo al Nosferatum salir antes a pasear. Otoño en cápsulas, otoño difuminado, otoño que del humus vienes y en humus te convertirás. Atrás dejaste las tórridas calimas y el agrietamiento de la tierra. Otoño de hongos. Me imagino olores a sarmientos quemados y a patatas asadas en Cachubia y a mantequilla rancia en Cachubia, y a páramo, y a la academia Rushmore en el nuevo curso. El otoño es donde debí nacer, y no en la absurda primavera tardía de junio. El otoño es mi casa. La casa de los enajenados y donde ayer por la noches a las tantas murió un amigo plasmado en negro sobre blanco, que si no son amistades reales, uno les toma igual cariño.
Otoño, con ñ. En el fondo aún repta algo de lo que te hablaba.


viento de otoño:

no hay dioses para mí,

no hay budas

Masaoka SHIKI

(trad.: José María Bermejo)

domingo, 21 de septiembre de 2008

G.K.



La mayoría formaban en las filas de las "emancipadas", y hacían profesión de protestar contra el predominio del macho. Con todo, estas mujeres a la moderna pagaban a un hombre el tributo que ninguna mujer común y corriente está dispuesta a pagarle nunca: el de oírle hablar con la mayor atención.

El hombre que fue jueves.

Chesterton haciendo amigas.


Hoy ha sido un sábado cualquier otro sino hubiese porque he visto morir de nuevo a Sherlock Holmes. Lo he visto caer por la cascada de Reichenbach. Watson, efectivamente, llegaba tarde de nuevo y de nuevo el ciclo se cerraba. Lo bueno de los personajes literarios es que aún muriendo pueden resucitar, con tal de volver a la página 1. En este caso yo lo veía en la serie de la tele. El problema final. Holmes y Moriarty caput. Moriarty es sin duda un tipo siniestro, me pregunto por qué sería tan malo. ¿Un trauma infantil? ¿Mente diabólica? ¿Se aburría el hombre? Conan Doyle con su encantador candor victoriano diría que es muy malvado y que quiere hacer fechorías. Chesterton por su lado diría que niega a Dios con sus acciones. Es más, afirmaría sin rubor que es un peligroso elemento, que quiere eliminar la justicia y el orden del mundo. Eso es, la lucha contra el bien y el mal. Ahora estoy enfrascado en C. K. Chesterton, queridos amigos, en sus narraciones de El hombre que sabía demasiado y ya tengo un nuevo amigo, el señor Horne Fisher, que resuelve los crímenes así, como el que no quiere la cosa (y tiene un gafe parecido al de Jessica Fletcher –allí donde llega, fiambre al canto-). Para nuestro amigo Gilbert Keith, yo y muchos como yo hubiéramos sido dinamiteros. ¿Les suena? Conspiraciones por todos lados. Por eso quizá Federico Jímenez Losantos y sus amigos fundaron una revista y le pusieron precisamente su nombre. Yo comprendo su postura en principios de siglo. Era un mundo en ebullición que me hubiese encantado vivir. Ya no había candor victoriano, sino siglo XX puro y duro, siglo de horrores y bandos, de tendencias contrapuestas. Yo no hubiese tenido esa, claro. Y tenemos en cuenta ambos C. y CD. Vivieron en la misma época y murieron casi a la vez, pero los temperamentos de ambos, eran sensiblemente diferentes.


Federico es amigo mío...

Dinamiteros a mi, ¡ja!


Mucho se ha hablado del panfleto o no que supone El hombre que fue jueves, al menos así lo he visto desde que Ramón me recomendó la novela, la adquirí y la leí. Pero eso lo he visto a posteriori. Yo me enfrenté a la novela con la mayor de las disposiciones y me encantó. Si está bien escrita a mi me da igual; eso es una cosa que deberíamos aprender, creo. Da igual la carga ideológica de la obra si está bien hecha. Es lo mismo que maravillarse ante una catedral gótica. Y me gustó por la atmósfera y por la descripción de los colores, por los personajes y por la lucha contra lo intangible. Esa anarquía invisible. Domingo, el ser supremo de maldad, la transcripción a los ejes chestertonianos de Moriarty, no deja de ser como un caos reptante que se escabulle de los agentes, todos ellos amigos del orden y que odian a los enemigos de lo sagrado.


- Encantado de conocerle, viejo señor cascarrabias.

- Niña, yo he venido aquí a hablar de mi libro.


Los ateos somos anarquistas que no respetamos nada, se presupone, pues. A lo mejor es verdad, por eso cuando me he enterado que existe dicha novela con anotaciones de Martin Gardner me ha entrado unas ganas locas de conseguirla. Y es que el bueno de C.K. es altamente recomendable para todos, grandes y chicos (yo me leí con 12 o 13 años las aventuras del Padre Brown) y es que como el mismísimo Borges decía de él: «hubiera podido ser un Edgar Allan Poe o un Kafka: prefirió -debemos agradecérselo- ser Chesterton.» Y después de hablarle de todo esto hay que añadir para quien no lo sepa que este señor era un cachondo mental. Un humorista que hilaba finísimo y de un socarrón que echa para atrás…

Bueno, ya les dejo de tanta literatura, y me voy a seguir leyendo yo. El hombre que sabía demasiado.

Yo solo sé que ya les dejo tranquilos.

Por ahora.

viernes, 19 de septiembre de 2008

}


«Hasta las sociedades más primitivas sienten un respeto innato por los locos» (El Chico de la Moto)

A veces me sorprendo a mi mismo. Te acuerdas de cosas dispersamente. Yo recordaba que cuando estaba en el instituto había escrito un articulín sobre Rumble Fish o La Ley de la Calle, como prefieran. Pero buscando una cosa (una documentación para nuestra becaria súper prefer) en agosto las revistillas salieron a la luz. Revistillas por llamarlas de algún modo, porque algunas son gordas de verdad. A mi me daban un premio siempre al final de curso que se inventaban para mi. Era por volumen de trabajo, creo yo, más que por otra cosa. Hacía tebeos (muy malos todos), y escribía de cine y de cosas así. Y a medias con un amigo hacía una parodia de una novela sudamericana. Sería una mierda si tras los personajes del culebrón no se escondieran personas de carne y hueso. ¡Que mala leche teníamos!

Pues bien, me encuentro con el susodicho artículo –regular de estilo, y fatal, fatal de puntuación- y leo estas perlas:



En estos días que nos vemos invadidos en las diferentes televisiones por series para jóvenes me veo en la necesidad moral (¿a que queda bien?)… pero no de esos jóvenes pijitos, que su mayor y traúmatico problema es que el piquito de la tarjeta de crédito se le ha doblado…

Era gracioso ver como las teenagers asaltaban el aeropuerto de Barajas, saltando vallas y chillando desesperadas, para atusar la caspa de dos mendrugos de segunda fila de la famosa serie (y no sé por qué) “Sensación de Vivir” Beverly Hill 90000 y pico, (con el slogan copiado a la Coca Cola) con la que la privada Tele 5 nos bombardea a los felices televidentes los viernes noche. A estos tipos nos lo ofrecieron patéticamente en todos y cada uno de los programas de su “cultural” programación (no los ofrecieron en el Pressing catch porque no pegaban ni con cola)...


Yo en la revista ATEGUA,

con dedicatoria a los lectores, antes de irnos del centro.

Si pulsan me verán más grande.

Aunque Pérez pusiera Ulam Bator, eso es la Torre Eiffel.


Después pasaba a hablar de la peli en cuestión, bastante torpemente, lo mejor que podía, pues era y sigue siendo una de mis películas preferidas. Todo lo anterior está escrito en diciembre del 92, para que se hagan una idea desde donde viene mi maledicencia y mi poco aguante para las soplapolleces. Con 16 años, ahí me veía, arremetiendo contra los tontorrones de Brando y Brenda y sus amigos. También metía mucha caña con ellos porque era la serie preferida de mi profesora de inglés, que se dedicaba a escribir tonterias en perfecto inglés de Opening sobre la serie creada por Spelling en la citada publicación. ¡Que tiempos aquellos! Pulsos adolescentes.

Ahora se mira hacia atrás y aún parece que fue ayer, como decía la canción de Los Suaves. Han pasado ya 16 años. Yo tenía 16. La mitad de mi vida. Que cosas piensa uno en la madrugada. Y si es que uno parece que cambia, pero cuando lees estas cosas, solo puedo decir: sé más cosas, tengo menos esperanza, estoy desencantado, pero ¡que más da!¡No pienso cambiar!¡Moriré igual! ¡Viva yo y mi caballo!

Ah, por cierto, el Chico de la Moto sigue siendo el rey.


jueves, 18 de septiembre de 2008

*


Lo siguiente que recuerdo a cuando cerraron el ataúd era aproximarme a una luz violeta a una velocidad estratosférica. ¿Sería el consabido túnel del que todos hablaban? No sabía. Mi vida había sido una existencia sin excesos ni vicios, solo iba de casa al trabajo y del trabajo a casa. Eso si, mi trabajo era sin lugar a dudas un trabajo que nadie quería. Era verdugo. Y cobrador de rifas benéficas. Este último parecía no importarle tanto a la gente. Cuando iba a comprar fruta me hacían llevar un bastón para elegir las piezas y siempre me daban las más pochas, pues no me dejaban tocar los melocotones. Al jubilarme hacía muchas obras de caridad e iba a misa todos los domingos. Pero pareció dar igual. Cuando morí cerraron el ataúd y lo siguiente que recuerdo que me abalanzaba sobre una luz, la que les comenté antes. Y que me achicharraba. Ahora vivo en un sitio donde el sol está muy alto y doy vueltas y vueltas, acarreando bolas. Parece ser que me reencarné en mosquito y solo me acuerdo de mi muerte como chupótpero alado. Los mosquitos tienen mala memoria según se deduce. Ahora no me puedo quejar, aunque sea un escarabajo y me pase la vida entre estiércol. Siempre fui un alma muy sufrida.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

: )



La vida es curiosísima. Iba escribir una chorrada (que perogrullada, amigo Ramón, ¡yo escribiendo tonterías!), cuando se me ha venido a la mente sacar a relucir un viejo personaje del TBO, el Profesor Franz de Copenhague, el de los Grandes Inventos del TBO. Cuan es mi sorpresa que lo que creía yo que era un pegolete como cualquier otro es en realidad una verdad. El profesor Franz de Copenhague era en realidad danés. ¡Que cosas! En realidad no era, no es, de ningún sitio, es un personaje de tebeo, pero lo copiaron de un dibujante danés llamado Robert Storm Petersen. Dibujos de inventos pejigueras que hacían reír mucho a la muchachada de los años 40 a los 60. Y que a mi también me gustaban mucho de chicuelo (fíjense la palabreja rancia), para que negarlo. No se lo voy a explicar, en esto de la ilustración cómica una imagen vale más que un tera de palabras.


ZP se lo está pensando para la crisis.


Además el dicho “estos son los inventos del TBO” aún se utiliza, al menos en mi casa, cuando se habla de una cosa chapucera, hecha a base de tesafilm y cuerdas a lo cutre.

Esto nos invita a un reflexión, si no más profunda (ya saben que no soy demasiado profundo), si a pensar en que esto del humor tiene sus épocas y tal, pero siempre habrá cosas que hagan gracia. Como dirían los de LHC, hoy MN, un mono vestido de botones siempre hace gracia.

Una cosa que siempre es la risión.


A esto sumamos un niño chino cayéndose y el padre grabando, o un buen susto como Dios manda y ya está. A mí siempre me harán gracia muchas cosas, pero son cosas muy personales. Las cosas que hagan reír a 6000 millones de personas ya no son tan abundantes. Cada uno tiene su humor. Y hay gente que no está para reírse. Casualmente esta gente ríe mucho. Es una cosa bastante barata de afrontar las penas. En el primer mundo hay personas, pueblos, incluso países enteros que carecen de humor.

A mí muchas veces se me achaca ser un talibán en muchas cosas. En el humor creo que no se me puede echar en cara nada. Me gustan desde las películas malas de adolescentes hasta las sutilezas más sutiles de un Tati. Desde la grosería de un Álvarez Rabo al humor oscuro de un Clowes. De la maquina whiskera de Buk hasta el fino plumín de Chesterton.

En fin, que si hay que reír, se ríe. Pero hay que tener cuidado con los falsos profetas y no confundir churras con merinas.

Y eso si. Reírse de uno mismo es una imposición más importante que lavarse los dientes.


NOTA: El titulo del post corresponde a una sección de la revista Selecciones del Reader's Digest (si, esa que leía Homer, y por la cual enriquecía su vocabulario y Lisa iba a Washington y descubría los tejemanejes de la política). En mi casa, cuando yo era pequeño siempre se leía esta revista, que era un compendio de lo que publicaban otras muchas revistas. En realidad era (y es) una publicación encubierta de la CIA para fomentar los valores americanos por todo el mundo. Lo que pasa es que era tremendamente entretenida y siempre te contaba historias de gente atrapadas en el hielo.

martes, 16 de septiembre de 2008

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Me acuerdo que un día bajaba a clase por Camino de Ronda. Había pasado ya el puente que pasaba sobre las vías del ferrocarril que se dirigen hacía la Chana (bueno, según se mire) y llegué a la Casa Okupa de Granada. Un caricato autogestionador (de los dineros de papá) de estos así con perro y flauta había puesto en una sábana el siguiente slogan: El racismo se cura leyendo. No se si será verdad o no, pero quien lea Mi lucha de Adolf Hitler o los Diarios de Turner, pues como que eso del racismo pues como que es como el fuego a la estopa, que llega el demonio y sopla. La frase que quería poner el muchachito o la muchachita (vamos a entrar en los campos seguros de la corrección política) es el racismo se cura viajando. Que según creo saber lo que se cura viajando es el nacionalismo, pero bueno. Solo quería dejar patente la escasa lógica de esos que se llaman luchadores de la libertad,… de la libertad de las pulgas en los perros.

Viajando yo creo que no se aprende nada de nada, o por lo menos el 90% de las personas. Para empezar, la gente no es curiosa por naturaleza, y si en su casa no aprenden porque lo van a hacer fuera de ella. Si donde cagan a gusto no se cultivan, donde tienen estreñimiento crónico solo están pensando en su querido water, al que tanto anhelan. O también en quitarse la arena de las ingles. Después están los todoterrenos, los que se llaman a si mismo viajeros, que presumen de aprender mucho por ahí. De que todo es muy enriquecedor. Todo muy profundo, todo es cuasikármico. Pero estos se quedan en lo pintoresco. Mientras más exótico mejor. Pero no dejan de encontrarlo todo tan chachi porque lo miran desde el punto de vista occidental, europeo. Yo también lo miro desde ese punto de vista, pero a la inversa. ¡Cuánto trabajan esos pobrecillos, o vaya mierda comen! Y es porque básicamente, no me gusta viajar. Viajar no tiene aliciente para mí. Y miren que soy curioso, pero me conformo con los libros y la tele. Soy una persona teórica. En primer lugar, porque para entender a la gente hay que estar con la gente, y no estar de paso. Y eso cuesta, tiempo, dinero y trabajo. Y yo no tengo ni rentas ni paciencia. Bueno, paciencia, si, pero soy muy malo con los idiomas. En segundo lugar soy un ombliguista. Las costumbres de muchos pueblos me parecen bárbaras. Muchas costumbres nuestras también, ojo, y no estoy hablando ni de los toros ni de echar cabras por los campanarios. Algunas más sutiles. Lo dejo ahí. A buen entendedor poca palabrería basta.

Kant nunca se movió de su ciudad y alrededores y fue un hombre sabio. Y el tío te describía Londres como si hubiese estado allí viviendo. Era un exagerado este Immanuel, pero es que el exceso es un plato de buen gusto para los filósofos y para los idiotas. Yo soy de los segundos.

Y además, la mar de sésil.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Hoy he visto un documental altamente interesante. Ya, pensaran que ya les estoy contando otra vez mi vida y mis pensamientos más tontorrones (¿hay acaso alguno que no lo sea?). Efectivamente. Así es. Pensaba escribir algo mejor, pero como saben estoy embarrancado en dique seco de creatividad a propósito. Bueno. Que he visto hoy un documental en el que comparaban una corporación con los cuadros típicos de un psicópata. Claro, una empresa no es una persona, es un engranaje dentro de un sistema, pero ha sido divertido. Salían desde empresarios arrepentidos a Michael Moore, de un brokers que no se arrepentía por falta de información (tampoco quería saber el hombre) a Noam Chomsky, y claro tiburones de los negocios que defienden el capital a machimartillo. Se llegan a conclusiones bastante interesantes. Si tienen Odisea estén al loro. Hoy también haciendo zapping he visto una cosa inaudita. A uno de La Oreja de van Gogh hablando de Carl Sagan. Jamás pensé que esos dos nombres propios pudiesen ir en una misma frase. A la cuestión del problema vasco el donostiarra se zafa sacándose de la manga el espíritu del libro Ese pequeño punto azul del que ya he hablado en este blog en alguna ocasión. Y creo que lo han incluido en una de sus canciones o algo. Esto es la leche. Este planeta es un pequeño punto en el universo y tal y cual y nosotros andamos aquí peleándonos por unas banderas y patatín patatán. Pues si. La cosa es así. Carne pegada a la Tierra como has dicho tu, barbitas de pelo rizado. Carne que se quema. Carne carnívora. Carne calcinada. Carne podrida. Y Tierra. Mucha tierra. Fuego. Cuarzo, feldespato y mica. ¡Ja! Y banderas. Barras y estrellas. Trapos de colores. Yo soy igual de independiente que el de LODVG, pero es que yo creo que él es españolista y no quiere decirlo. Pero eso es una opinión mía. España le da de comer. Y Sudamérica. No come de Herriko Tabernas ni del PNV. Si, soy un inmoral. Solo hablo de dineros. No soy un caballero. Eso me recuerda a una anécdota que he leído hoy en el Pronto (la revista más leída de España). De Gaulle hablaba con Churchill sobre nosequé campaña de la II Guerra Mundial y Winston decía: Eso saldrá muy caro. Y Charles: ¡Los ingleses siempre preocupándose por el dinero!¡Los franceses luchamos por el honor y la gloria! Churchill respondió: Cada uno lucha por lo que no tiene. ¡Touché, gabacho, jajajaja!

Hay otra anécdota muy divertida concerniente allos simios de Europa como diría el sin pan Schopenhauer en El arte de insultar nos lleva al popular actor republicano Bruce Willis (del cual no se podrá decir nada en contra en este blog, porque es uno de mis ídolos), donde la chulería y el gracejo del artista deja a los vecinos allende los Pirineos a la altura del betún. Iba Bruce por la alfombra roja del festival de Cannes y tal, y le pregunta un periodista gabacho, muy socarrón: Bruce, ¿por que los norteamericanos siempre sois los que salváis el mundo?, a lo que Bruce contesta: Que yo sepa los franceses no habéis llevado el hombre a la puta Luna.


Que cosas pasan en el pequeño punto azul lleno de corporaciones psicópatas y psicópatas corporativistas.

sábado, 13 de septiembre de 2008

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Hoy he ido a la feria. Mi misión principal era comerme un pollo, cosa que he hecho, acompañado de Rubén y Manolin. Ya les decía el otro día que no me gusta mucho la Feria. Pero, bueno, siempre que se coma algo, bien. Aunque por coger una mesa era como la batalla de las Termópilas o así. Menos mal que íbamos 3 pacíficos que no nos peleamos cual gallitos (pollos-gallos ¿ven? juas ¡que ingenio!) por estas cosas. Después ya ha sido diferente. He entrado en lo que se denomina mundo de la noche. Y claro, me he sentido como un pato en un garaje. Mareado por las luces, martilleado por indómitos ritmos terribles. En fin, un horror. Ha habido un interludio de mezcolanza en un sitio donde al menos se podía hablar sito en donde se enclavaba el antiguo Garito Rocanrol. A colación de esto viene la segunda parte del título. Charlando allí con una persona con la que se puede charlar, parloteábamos de la juventud, y le respondía que yo siempre fui viejo. Siempre fui mayor, nunca fui joven. Esto me recuerda ahora, que entra el fresco por la rendija de la ventana que tenía en mente otro post, de esos que nunca se llegan a realizar, del que únicamente tenía escrito dos frases. Es una de mis nuevas ideas victorianas disparatadas. Llega a ser Mycroft Holmes, el hermano de Sherlock. Un viejo hombre de estado (“a veces el estado soy yo” –llega a decir-) que es socio fundador del Club Diógenes, y es más sagaz e inteligente que su conocidísimo hermano, pero demasiado amigo del sillón orejero como para seguir pistas. Pero, ¿a quien quiero engañar?, soy más pato mareado que caballero victoriano, más anátido que doyleriano, más ganso que otra cosa.


MATEN AL D.J.

Aturdido aún por la música ando, no les miento. No se de donde han sacado tan íncubo del averno, pero el caso es que el chimpún chimpún era de un sonrojante que se te abrían las carnes. La gente contenta se sumaba a lo típico de que el disc-jockey baja la música y la gente corea. No ha habido en una hora y pico en el sitio ese una canción que me gustase o que no fuese fusilada por versiones de cortoypego drum&bass. A mi me contratan y les aseguro que tengo a la gente comiendo de mi mano y sin echar mano de ningún bajo de eso que parece que se aproxima un Tiranosaurus Rex. A la gente en ferias les pones La Ramona (vean el video, por favor) , la de J.R y Suspiros de España y flipan, porque el alcohol habla por ellos. Pero no, la alienación tiene que ser apoteósica, o si no el seño DJ no se va a su casa contento. Y encima cobrarán una pasta, oigan.


En fin, que el borrico a la linde y punto pelota. Que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Las ganas de gambetear, digo. Yo soy así tranquilo, tranquilo. En fin, que como siempre se me ha hecho muy tarde. El insomnio me va a matar un día de estos.




Que desvaído me ha quedado esto. No estoy últimamente nada inspirado, pero nada, nada. Y se me están trabando las palabras al leer. Mal vamos, pues.

jueves, 11 de septiembre de 2008

¿Alguien me diría si fuera tan amable – y si fuese australiano, mejor- una duda que tengo? En un mundo asolado por un Apocalipsis, falto de recursos, donde no hay gasolina ni agua y están todo el día peleándose como animales para conseguirlos, ¿Dónde van a por los tintes del pelo? ¿Cómo se hacen los moldeadores en esos peinados ochenteros? ¿Realmente tienen tiempo o ganas de hacerse esas payasadas?

Solo era eso, gracias.

Son preguntas que surgen viendo las películas por la tele, aburrido y agobiado por el insomnio.



¡Porque yo lo valgooooo!
parece decir la mariquita loca de la cresta.
Además es el maluto de la peli.
El rubiales de atrás y los boomerangs no se llevan bien.



miércoles, 10 de septiembre de 2008


Es una noche bochornosa de un verano que se apaga. Si. Y yo, me seco, después de una ducha que me he dado para quitarme el aroma a barbacoa. Esta noche he sido anfitrión en petit comité en mi casa en el campo. Y había acabado tan ahumado como una morcilla. Y en la ducha he hecho resumen mental de las cosas que tengo en la cabeza en los últimos días. No son muchas. Tampoco pocas. En mi cuerpo solo funciona mi cerebro, creo. Bueno, mi sistema digestivo también. Pero mi cerebro, mis neuronas, son las que más rinden, pues ronronean como gatos panza arriba. En mi sinopsis, pues han aparecido desde los creacionistas con Sarah Palin al frente hasta mis pesadillas de la siesta. He soñado que había unos seres reptilianos (¿los creó el Dios de los republicanos así dentro de mi cabezón?), y por lo tanto no humanos, pero que hablaban y tal, que eran muy desagradables. Pero no por su pinta, sino por sus modales. Su aspecto era molón. Eran como Hannibal cuando se disfrazaba de lagarto pero más conseguido. También me diagnosticaban una enfermedad terminal y yo me lo tomaba normal, como otra cosa más. Primero me suspenden las oposiciones y ahora esto. Claro, antes no estudié mucho tiempo y ahora con lo de ser un gordo y no cuidarme me muero sin remedio. Espero que no duela. No creo que si ocurriese de verdad fuese así. Pero aún así han sido pesadillas. Pero hasta las pesadillas estoy aprendiendo a tomármelas como vengan. Otra cosa en lo que pensaba eran en los gigantes y cabezudos. Hoy ha empezado la Feria en mi pueblo y empieza con eso. Un año más he visto pasar a la chiquillería por la calle. A mi no me gusta la Feria. Normal dirán ustedes, los que me conozcan. Pues si. Quiero ir a comer pollo asao. Eso no me importará.

Y ya está bien por hoy. Me voy con Herman Melville y su marinero bonito Billy Budd.

¡Dulces sueños tengan todos!


lunes, 8 de septiembre de 2008



Bueno, queridos amigos, ya se ha acabado todo.
Suena fatal.
Soy un melodramático. Soy como una modistilla de opereta. Pero ya se ha acabado la vida placentera de la campiña.
He vuelto al pueblo, a tener Internet. He vuelto al mundo. El mundo como ya dijo en su día el poeta (uno que le daba al frasco, pero que también tenía buen ojo para lo libros y la música), gira sobre un eje podrido. Es un decir. Es un pourparlé. Pero bueno, dicho esta. Y las palabras escritas no se las lleva el viento. Divago, ¿han visto? Ya vuelvo a por mis antiguos fueros, jeje. Siempre fui un hombre de costumbres y divagar es una de ellas. Si no es esto es lo otro, y así sucesivamente.

Bueno, bueno… cosas que decir. Ha salido la Revista de Feria de mi pueblo y salen alguno de los escritos que he ido subiendo aquí. Lo he titulado: Píldoras Mamelucas. Si la han subido a la red les pondré el enlace.

También tengo pendiente hacer publicidad o propaganda, como siempre se ha dicho en mi imprenta, de:



Pues si, los amigos bloggers periodistas se duplican y empiezan a escribir para otros medios, claro. Son periodistas. Los geólogos solo podemos picar piedras en nuestros ratos muertos.

La Arándanos es una becaria de raza y su blog en la web de la Sexta se llama Raza Becaria. Habla de lo que suele interesar a Ana, literatura, música, eventos variopintos y ya ha hecho hasta su primer concurso de microrelatos, que tanto éxito tenían en el Arándanos de toda la vida y espero que tenga el mismo en este de la Sexta. ¡Programa Arandanil ya! ¿Si tiene uno Buenafuente que no tiene ni pizca de gracia porque no ella? ¡Ostras, que Andreu es accionista! Me callo, me callo...


Bueno ahora paso a otro de otro periodista de raza, con el que comparto alguna que otra cosa, el gusto por la buena vida, los free styles sin ir con los pantalones cagaos y nuestro afán por que el Anarquismo Burgués se convierta en el sistema imperante en el mundo, sobre todo si la corriente vencedora es la nuestra (seremos the kings of the world), bueno, a lo que iba, que como Socioapatía, Ramón para los amigos, sabe mucho de muchas cosas aún a su tierna edad, lo han fichado los de Tinta Digital para que escriba de Cine y Televisión, pero lo mismo te habla de Sarah Palin (te queremos Sarah Palin) que de los negratas de la NBA…


A leerlos todos… .

¡Ah! Ya mismo empezaré el bombardeo por saturación del nuevo disco de TWL, “The Seal of the Lust”…

miércoles, 3 de septiembre de 2008


Se acerca el fin. El fin. El fin del verano, claro. Mi regreso a la civilización. Eso, como todo lo mío, es una forma de hablar, porque en la casa de campo donde vivo, hay de todo. Algunas cosas funcionan regular, pero hay de todo. Menos internet. Internet para mí es pues la civilización. He de decir que también corto al 90% mis relaciones sociales en este mes mal contado. Pero ya les digo la red es para mi lo que separa mi yo atávico de mi yo contemporáneo. Porque he estado informado de las cosas del mundo si ver ni un día las noticias. Mi tío traía El País versión papel. Leer el periódico es cosa agradable. La verdad es que era un objeto de valor, disputado. Pero siempre había un rato. Cada día soy más victoriano. Aprenderé inglés un día de estos. Tomaré el té de las 5 (que por cierto es una costumbre portuguesa creo recordad, trasladada a la corte británica por uno de esos casorios de conveniencia) y me pondré traje de tweed.

Leyendo El País el fin de semana pasado tuve noticia por primera vez de una dama que me cautivó. La gobernadora Sarah Palin. El apellido Palin siempre me pareció graciosísimo, por razones obvias. Michael Palin es uno de los Monty Phytons. La primera vez que asocié su cara a su apellido fue con unos documentales de “Viaje por el Mundo con Michael Palin”, hasta entonces había sido un exleproso que pedía limosna. La señora Palin va para vicepresidenta. Ya tuvimos a vicepresidentas antes, pero fueron en el cine. Ahora puede ser verdad. Antiabortista, creacionista, antiecologista, amiga de las armas, lo tiene todo para ser la republicana perfecta. Bueno, ahora le sacan veleidades como embarazos adolescentes de su hija, que perteneció al partido por la independencia de Alaska (¿¡Gora Alaska Askatatua!?¿pero esas cosas pasan en Ámerica? no se alteren la pregunta es de chufla, servidor es muy admirador de las Milicias de Montana) y otras cosas por el estilo. Pero a mi ¿Qué quieren que les diga? A mi me da igual. A mi me gustan mucho los republicanos. Siempre tienen algo muy, pero que muy reaccionario, algo picantón, que ofrecer. La gobernadora Palin ha pasado de alcaldesa a candidata a vicepresidenta así, a lo bobo.


Free Alaska, Misses Palin,

parece decir el señor militar


Y aún casada con un inuik (poner inuik –hombre-, no esquimal, que esquimal significa comedor de carne cruda y eso es como un pequeño insulto para nuestro hermanos cazadores de focas). Obama es un sosainas, como lo han sido todos los sonrisitas demócratas. Después, en la sombra, siempre tienen cosas que ocultar, como en las mejores familias, sino que se lo pregunten a Hillary Clinton. Que fea es esta mujer, y que mal perder tiene la pobre. Claro, ella pensaba sacar réditos de los cuernos y le salió el tiro por el mal genio. Obama es un keniatamericano feliz. Pero es un soso. McCain, el que se llama como las patatas fritas, es un heroe de guerra y es un viejuno con pinta de “yo muevo los hilos” en el Senado. Pero mi super prefer es Palin. Una super mujer americana white trash que con su coraje ha llegado a un paso del poder supremo del mundo. Y es creacionista. Como Mister Danger. Y es que Dios ayuda a los suyos siempre, pero siempre.

Como siempre.


Reina por un día,

creacionista para siempre

 
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