jueves, 8 de mayo de 2008


Prohibido prohibir.

La imaginación al poder.


No, no son frases de Joaquín Reyes imitando a Agatha Ruíz de la Prada, en La Hora Chanante. Son los chascarrillos, más sobaos que la pipa un indio, que decían los megaestudiantes revolucionarios del Mayo del 68.

Bueno, antes que todo, ya ven que he vuelto. Sabía que tarde o temprano volvería a las andadas. Ha sido más temprano que tarde, por lo visto. Eso esta bien. A ver cuanto dura.

Como les iba diciendo. Se cumplen 40 añazos del Mayo del 68 y las tertulias echan humos. Que si sí, que si no, que si el duro pa ti. A mi esta cuestión me la traería más bien al fresco, si no simbolizase todo lo que realmente me repele en el mundo. Yo, amigos, soy tan realista, tan profundamente pesimista y desesperanzado, que veo en la utopía un engaño similar a la de cualquier religión organizada.

Seamos realistas, exijamos lo imposible.

Lo imposible es imposible. ¿no? Exigir imposibles da pábulo a los perros (capitalistas) a no darnos ni un trozo del tuétano de su hueso.

El Mayo del 68 creo a esa especie del buen rollismo que después derivó en distintas subespecies, que es el progre. Todo slogan. Todo frase hecha. Todo cachondeito estudiantil. ¿Cuál es el origen de la revuelta –aparte del eterno descontento juvenil-?

Busco en la wiki… searching… searching…

La primera reivindicación de los estudiantes fue que se les permitiera acceder a los dormitorios de la mujeres en las universidades, acceso que no estaba permitido por las normas sociales de la época.

Ajajá… ya vamos comprendiendo más cosas… vamos juntando las piezas del puzzle.

Y es que como decía una de sus famosas pintadas

El aburrimiento es contrarrevolucionario.

Parece el eslogan de un macrofestival veraniego de música, pero es de ellos. Jejeje. No querían aburrirse y dijeron: vamos a armarla.

Al final fue el acabose porque se unieron los obreros, todo el mundo y se armó la mundial. Al final se hartaron, los sindicatos cedieron, se subieron los sueldos, se convocaron elecciones, ganó la derechota de De Gaulle con un 60% de los votos y aquí paz y después gloria.

Para mi,que soy geologo una de mis preferidas es

Bajo los adoquines, la playa.

La playa. Muy bien, amigos, la poética vs. la razón. Buscar otra vez en google. Geología de París. Dificultosa búsqueda, vive Dios. Lo que puedo asegurar por las fotos de satélite es que París se encuentra en la vega del río Sena, que al parecer es un río meandriforme, por lo tanto debajo de los adoquines, aparte del alcantarillado y las catacumbas, se encuentran arenas de relleno de point bar, formas de canal y llanuras de inundación de lutitas… De playa nada. Para eso más al norte. Que quisquilloso soy. Me doy asco a mí mismo…jajajaja.

Mucho se habla del legado de un mes al que se llama revolucionario y que de revolucionario tuvo poco. Las revoluciones, bajo mi punto de vista son otra cosa. Son puntos de inflexión, o intentos serios de cambiar la situación. Como ocurrió en Praga esa misma primavera. Se pueden poner muchos peros, pero en Checoslovaquia algo verían los del Pacto de Varsovia (vamos, la URSS) cuando mandaron los tanques a aplastar los nuevos aires de libertad que desde allí soplaban por el otro lado del Telón de Acero. Cosas tales como meter las palabras “humanitario” y “democrático” en los estatutos del Partido Comunista era ir demasiado lejos para Dubček.
El otro día veía un documental en que unos viejos aún recordaban como la gente donaba sus joyas, durante esa primavera de cafés y paseos, para ayudar al estado en las nuevas reformas.
Todo fue aplastado en agosto. El comunismo, esa panacea tan chuli, aplastaba libertades, enseñando los colmillos. Y los tanques… Se apañaron bien para parar unas reformas que podrían haberse propagado por otros países satélites de la URSS. En occidente no decían ni mú, pues “el socialismo con rostro humano” que Dubček y los suyos representaban podía ser un serio problema a los intereses capitalistas en occidente, donde el triunfo de una ideología más abierta y demócrata, más “eurocomunista” supondría más que un alivio para Checoslovaquia un problema interno.

¿Qué revolución queremos hacer hoy en día?

Había uno en la tele hoy diciendo que era necesaria hacer una revolución social, ante la perplejidad de una Paloma Gómez Borrero.

¿Basándonos en que modelo? ¿En la de 1917 en Rusia? ¿En Hungría 1956? ¿En la de los Jemeres Rojos? ¿En Cuba? ¿En el concepto bolivariano de la vida de don Hugo? ¿En el Mayo del 68, quizás? ¿O es que acaso hoy el horno ya no esté para bollos? ¿En la Alianza de Civilizaciones? ¿En el racionalismo Spockiano? ¿En el Anarquismo Burqués? ¿Una revolución liderada por Fedeguico?

¿En la Revolución Francesa?


No sé.


Yo ya propuso la Revolución Individual Interior, pero eso es poco eficaz para los problemas del mundo. Y ¿para que engañarme? inútil incluso para uno mismo.

lunes, 5 de mayo de 2008


La disociación ha comenzado. Ha empezado esta mañana. He empezado a ponerme paranoico otra vez. Todo porque no he podido estudiar como debería. Mi cabeza ya ha urdido tramas de conspiración. Hoy ya ha vuelto a no quererme nadie. Me pasa cuando no estoy a gusto.

Supongo que les habrá pasado a todos. Todos hemos esperados un sms que no ha llegado o una llamada que por lo que sea se ha quedado en el olvido de las llamadas telefónicas. Me queda una reverberación extraña. Solo reproches a mi mismo. Me gustaría tener un esclavo nubio que al oído me dijese “No eres el centro del universo” “No eres el centro del universo”. Yo le diría, ya lo se, Ndongo, pero me gusta que me lo recuerdes.

Parece ser que soy invisible. Hoy he salido. Pero ya he tenido el regusto amargo de la desesperanza. Los momentos en que me quedo callado, mirando fijamente un punto, pensando en cosas que me aíslan de los pitidos porque el Madrid haya ganado la liga o de cualquier otra cosa. Yo no estoy solo, pero me siento así. Quizás porque no sé lo que quiero. Nadie comenta. Claro es domingo. La gente tiene cosas mejores que hacer que pasarse por aquí.

Cierro esto hasta que se me pase la tontuna. Seguramente será un farol, como siempre. Pero quizás no.

domingo, 4 de mayo de 2008

Una de clásicos.

Voy patrás como los congrejos. Yo, que me las prometía muy felices. No me entra nada en la cabeza de memoria. Me he bloqueado, y me reducido al absurdo. Encima le cambio de sexo a la gente que amablemente participa en los comentarios (perdón, otra vez, Auggie). Domingo por la tarde. Hace calor. Ya se atisba el calor y yo me quiero volver a dormir durante un par de meses de nuevo. Mierda. Nada bueno dura lo suficiente. Yo creía que iba a llegar e iba a ser coser y cantar. Y ha sido escuchar música y pegarse la leche contra el duro suelo de la realidad más pasmosa. No puedo aprenderme nada de memoria. Nada, pero nada. Así ¿Cómo quiero presentarme a ningún sitio que me escuchen?

De nuevo a las andadas.


de Wikipedia

Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros y el título de un libro de Carl Sagan inspirado en esta fotografía. Muestra la Tierra como una mota de luz casi imperceptible por el fulgor del Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990. En 2001 fue seleccionada por Space.com como una de las mejores diez fotos científicas del espacio de la Historia.

Los comentarios de Sagan sobre esa histórica foto fueron los siguientes:

"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.”

En palabras del propio Carl en YouTube subtitulado


Es emocionante, ¿verdad?


O Fortuna,
velut Luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestamem
dissolvit ut glaciem.

Carmina Burana de Carl Orff

Traducción ==> ici (Porque no todos sabemos lenguas muertas)

Hoja en blanco. Domingo en ciernes. Ciclos que se cierran. Espacios que se abren.

Todo ello contenido en la mente del artista. Y digo artista no como persona que realiza labores artísticas, sino a la alocución del pueblo llano ¿Qué pasa, artista? Los planos concéntricos y el universo que se separa. Nada nuevo bajo los millones de soles. Hoy empezará de nuevo la rutina de estudio en la azotea. La he adelantado un día. Iba a ser el lunes, y puede que sea así, pero en mi mente se ha corrido un día la fecha en el casillero. Mi imaginación hace la comparación con una bola en la ruleta. Ha caído en el 0, gana la banca. La banca es mi posibilidad de aprobar. La banca aquí es raquítica, escuchimizada, está en las últimas, como un tísica de folletín decimonónico. La banca controla a uno que no es así. Al barbudo rollizo, gordo cuasi mórbido, al que la Diosa Fortuna solo toco en ocasiones muy contadas, con sus delicados dedos impregnados de pavesas del destino.

Los días pasan. Otra frase que se repite, una y otra vez en mis escritos, llenos de repetición. Encasquillamientos de la mente. Y es que es así. No deja de ser así. Los días pasan. Eres más consciente cuando esperas algo. Como deseo esperar solo la muerte, y verla lejana. La incertidumbre y la espera me ponen nervioso. Al contrario de mucha gente, soy un persona puntual y llego a los sitios con 10 minutos de adelanto. Y no me importa esperar si he quedado para ir al cine o para ir de tapas, pero esperar exámenes o cosas así, me trae por la calle de la amargura. La misma espera me impide progresar en lo que hago. Y más si es un trabajo intelectual. Estudiar lo es. Conocimientos que has fijado y que te recuerdan lo mal que lo pasaste cuando lo tuviste que aprender en el pasado y enfrentarte a los exámenes. Y hoy otra vez en esa tesitura. Se preguntarán ¿este tío es masoquista? Tengo un punto, si, pero también es que no duraría ni dos días en la empresa privada y quiero tranquilidad. Y eso solo se consigue opositando, que es gerundio.

sábado, 3 de mayo de 2008



Se pasó el Dos de Mayo. Ya es tres. Día de la Cruz. Hoy sería el cumpleaños de mi abuela Rosa. He estado de cruces. Normal, si tenemos en cuenta el día que es y que en mi pueblo se celebra esta fiesta. Una cruz es una cruz, valga la redundancia, hecha con un esqueleto de madera o hierro y forrada con flores, a la que se pone en lugar preponderante. Se adorna todo con banderitas, macetas y se pone una barra y mesas. Y música a todo meter. Eso es una cruz. Quien haya estado alguna vez en una lo sabrá. Antes, cuando yo era pequeño, no había barras, era una cosa de la gente de las calles. Como una especie de pique. Ahora, las asociaciones, para sacar dineros, ponen cruces. Es una evolución de la costumbre.

Pues bien, inmerso en lo que son las cruces. Comer, beber y el típico concierto de grupo local, he reflexionado sobre si me gusta realmente lo español. No sé que decir. Ayer admitía, no con cierto distanciamiento, pues los franceses no me gustan mucho, que el dos de mayo, tan celebrado por el sector carca de la población española como identidad propia no me decía gran cosa. Yo si me he de sentir español, me siento más noventayochista, con su negro pesimismo. ¿Me dolerá a mí también España? La verdad es que decir España en singular ya me parece faltar a la verdad. No porque crea en los nacionalismos periféricos, Dios me libre, sino porque hay muchas Españas. Según los libros de historia reciente por lo menos dos. Las dos Españas, que se juntan en el fútbol, en los toros y en el teatro viendo a Lina Morgan. Pero yo creo que hay muchas más. Y si les digo la verdad, lo español me gusta pero por bizarro. O sea, las cosas modernas españolas no me suelen gustar. El buenrollismo ZP no me llega, no. No es lo mismo el español rural que el español urbanita. Se nota mucho la diferencia. Y no porque en los pueblos sigamos siendo de enroscarnos la boina, sino porque el estrés no se nota tanto, quizás. Yo soy mal ejemplo, pero podría servir.

Siempre defenderé algunas costumbres españolas como la siesta, el escaqueo y el buen comer. La picaresca no mucho, porque no va con mi carácter. Y además me gusta que queden españoles de pura cepa, cerrados, diferentes, los del Spain is diferent. Yo no pertenezco a esa clase de españoles. Yo pertenecería a los vendepatrías que dirían en la COPE, a los que me igual 8 que 80. Yo no me siento orgulloso de ser español. Ni de ser andaluz. Yo no me siento orgulloso de nada.

Hay muchas Españas y todas están en estos 500000 km2 . Hay de todo, como en botica. No nos comprendemos entre nosotros. Somos un país de pegar voces en los bares. Si vamos a un país civilizado la gente en los bares está calladita, como en misa, y aquí se habla hasta en la consagración de la hostia.

Leí una vez a Jesús Palacios en el Mondo Brutto (una de mis biblias) que abominaba de todo lo español. Yo no llego a tanto. No. Pero miro el actual panorama y es para reflexionar. Políticos mediocres, artistas vulgares, cutrones, sin oficio ni beneficio. Es mi opinión, hay que decirlo que después me vendrán los suspicaces. Un pueblo que se conforma con poco, como siempre. Echo piedras sobre mi tejado, porque soy de ese pueblo contra el que arremeto. Yo soy igual. Ni mejor ni peor. Somos un dejastre. Pan y circo es una frase más sobada de un billete de cinco, pero es cierta como pocas. El pan es bueno, porque en este país se come de muerte, pero el circo es regulero a veces. Otras está bien. Pero pocas veces.

En fin que somos como somos. El pecado capital del español, y cito a Ortega, es la soberbia, y también es cierto. La chulería. El “y yo más”. No eres capaz ¿Cómo que no?... Y la envidia también anda cerca. Presumir mucho de lujuría, pero al final nasti de plasti.

España es así, señores, ya lo decía Encanna.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hoy es dos de mayo. En Madrid lo saben porque es su fiesta autónoma. Pero es que hoy hace 200 añacos ya del Levantamiento del Dos de Mayo. Les he puesto el enlace a la wiki para que sepa lo que aconteció en tan magno día. Entre otras cosas mis colegas mamelucos cargaron contra la población madrileña que muy castiza y valiente se las devolvió todas justas a bases de acuchillamientos como bien nos recuerda Goya en su afamado cuadro. Este fue el detonante de la Guerra de la Independencia. El pueblo, que no el estado español se alzaba en armas contra los gabachos. ¡Muerte al invasor!

Los más fervientes españoles que quieren recuperar la memoria, pero la de verdad, no la roja esa, se quejan de que no celebremos con grandes fastos esta gloriosa fecha para la historia. El pueblo español guiado por la libertad empieza aquí su batalla contra el francés. Pepe Botella ¡te la tenemos jurada!


Dios (o ente difuso similar) me libre de ser afrancesado. No, no lo soy. No me gustan muchas cosas del país vecino. Muchas veces en discusiones de risa sobre esto de las nacionalidades recuerdo lo que decía ese gran humorista llamado Schopenhauer. "En África tienen monos, en Europa tenemos franceses, eso nos compensa". Bien es verdad que a nadie le gusta que le invadan; pero si te liberan ¿Por qué te ponen a Fernando VII? Los franceses podrían haber traído algo de la Ilustración perdida con Carlos IV al comienzo de la España decimonónica. De acuerdo que a Napoleón se le subieron un poco los humos y se nombró emperador así como el que no quiere la cosa, pero provenía de la Revolución Francesa, o sea, de la fuente de las actuales democracias, junto con la americana. Nos guste o no. Y nada, como decían los seguidores del Deseado ¡Vivan las cadenas!

Las Cortes de Cádiz lo aguardaba como soberano de España y llegó el negado este y declaró la monarquía absoluta, y va y encima la arma con la Pragmática, creando el simpático Carlismo y las correspondientes guerras civiles que asolarían a la nación durante el siglo XIX, y en cuyos tentáculos ven hoy los especuladores más locuelos incluso a la ETA, con eso de los fueros y venga pedir cosas. O sea, que el dos de mayo nos trajo la libertad a la española, un vaivén de siglo XIX, de intentonas golpistas, de experimentos descabellados, de giros y rizaduras, que en este siglo desembocaría en la Guerra Civil que unos quieren olvidar y otros quieren recordar, ya sea por intereses políticos o por dignidad.

¡Ay! Dos de Mayo,
ese pueblo español
contra el vil gabacho
con su chaira y su mostacho
los supimos expulsar
y a Europa una lección dar
Napoleón es un tio mierda
Napoleón es un canijo
a ese le echamos nosotros
con dos piedras
y la punta el pijo.
¿Qué no?


UPDATE

Esta mañana (hace unos minutos) al abrir el fotolog me he encontrado con un comentario del Rey Pasmarote diciendo que había leído este post. Hoy su foto era La Carga de los Mamelucos. Su texto me ha parecido ideal como complemento del mío, así que se lo he robado. Bueno, le he pedido permiso, pero no he esperado respuesta, jejejeje... aqui lo tienen.


Tal día como hoy acontece el bicentenario de lo que unos cuantos han querido vender como la primera “Exaltación nacional”, precisamente en el país con menor conciencia nacional de Europa.

La historia, pese a discrepancias, se antoja bien distinta, resultando una ruidosa revuelta de las clases humildes y malencaradas frente a unos forasteros no bienvenidos, como si de una verbena del agro estival se tratase y unos señoritos de capital acapararan el mayor de los bailables.

Sobre este marco, el símbolo de aquella nación, encarnado en unos feotes Borbones (junior y senior), que se consagraban a la bajada de calzón en Bayona por unos millones de reales y algún que otro chateau (mientras nuestros queridos vecinos derribaban cientos a este lado del Pirineo), en beneficio del irreal hermanísimo Pepe Botella. Al final, el menudo corso no negoció con traidores.

Mientras, en estos lares, las fuerzas vivas, burguesía, intelecto, clero y ejército, se parapetaban en sus madrigueras, bien por temor, bien por convicción afrancesada, mientras las huestes gabachas campaban a sus anchas con chovinista chulería.

Tal soberbia friccionó con el sector más susceptible, el vulgo, que sufría a diario aquel abuso y sobre todo, acaparaba los mejores caldos y las rameras más lustrosas de tabernas y lupanares en la Corte.

Semejante crisis en tan relevantes recursos provocó que “una jábega de energúmenos morenos, patilludos, tatuados y vociferantes” (jran Reverte, que entre “gilipollas” y “gilipollas” escribe brillante) además de algunos idealistas (los malogrados Daoiz y Velarde) tiñeran bermejo dicen que unas 900 casacas azules y decenas de turbantes mamelucos (aficionados éstos a la recolección de criadilla ibérica), hasta que se los de Murat controlaron y reprimieron tamaña algarada, como bien reflejó el maño teniente en sus lienzos.

Dos siglos después, tan sólo quedaron gestas como la de los presos de la Cárcel Real, Agustina de Aragón, Mariana Pineda, el Tragabuches, el Cura Merino y el Empecinado, entre otros.

Y la certeza de que si a un español le timas, le explotas, le hipotecas, le inflas los precios de sus bienes básicos, reduces su seguridad laboral, le hacinas en atascos, le engañas con promesas tetraanuales, le expropies, le declares presuntamente culpable, contamines su agua y quemes sus bosques, apenas transcenderá a algún juramento y pataleta de bar y taxi.

Eso sí, el día que le prives del bebercio, las putas, el fútbol y el corazón, volverán a relucir las de Albacete y la piel de toro al completo se tornará en flameante pira sanjuanera.

jueves, 1 de mayo de 2008


Hoy, día del Trabajo. Como tantos y tantos días, después de comer vemos Saber y Ganar. Siempre se ha visto en mi casa. He pasado de odiar a Jordi Hurtado a verlo imprescindible por las tardes. Con su implante de pelo, con su eterna sonrisa de enanito y sus chaquetas con hombreras Jordi es fijo en las sobremesas. Bueno, la cuestión que en el duelo, en el que se han enfrentado el rocker de Zaragoza, Guillermo, y la otra que no deja de reírse, tanto o más que Jordi, ha salido un tema llamado Los acostados y en seguida me ha llamado la atención. Era sobre unas personas que sin estar enfermos optaban por acostarse de por vida y levantarse solo cuando les diese la gana a ellos. En una familia de un poeta de la “Generación de los 50” había 5, ¿de que poeta se trataba? Era Caballero Bonald, que no hubiese estado muy de acuerdo con eso de la Generación de los 50, pero eso es otra historia.Rápidamente lo apunte en el post-it imporvisado que adjunto como prueba (pluma sobre servilleta). Investigando entre examen y examen (estoy haciendo los exámenes de las unidades didácticas) me he encontrado con esto, que viene como anillo al dedo con el sentimiento de perrera universal, de amantes de la molicie y del escaqueo que significa nuestros grandes ideales de mentirijillas (aunque con un enorme poso de verdad) del Anarquismo Burgues…

Les dejo con

¿Enfermos imaginarios o viajeros interiores?

LOS TUMBADOS, UNA ESTIRPE EN EXTINCIÓN

por Juan Carlos Usó,

(Extractos de Mameluco)

en Ulises (Revista de viajes interiores), núm. 8, 2006, pp. 92-97.

El científico y filósofo Blaise Pascal solía advertir que “todos los infortunios de los hombres derivan de no saber quedarse tranquilos en sus casas”. Hay personas, sin embargo, que no sólo han pasado años sin salir de casa, sino que durante todo ese tiempo, y estando aparentemente sanas, ni siquiera han dejado el lecho. Hay quien se refiere a ellos como tumbados, otros los denominan acostados y los franceses inventaron el término encamado para designar a estos sujetos.

Un tumbado, como afirma el escritor Luis Landero, “no es un holgazán, ni un neurótico, ni un simple enfermo imaginario”, sino un hombre que un buen día “opta por suspender su actividad social y se abandona espléndidamente a la inacción”

Landero, que en reiteradas ocasiones ha manifestado su interés por aquellos a quienes no duda en calificar de “grandes y verdaderos derrotados”, recuerda que siendo niño y viviendo en Andalucía conoció el caso de un maestro albañil, con seis lustros de experiencia profesional, el cual “una mañana, sin anuncio previo, sin razón aparente, sin el menor síntoma de enfermedad o malestar, y en perfecto uso de sus facultades mentales, había decidido quedarse en la cama indefinidamente”, y de ello hacía ya casi diez años. Nada excepcional había acontecido en su vida, ni había habido “ningún desengaño, tendencia a la depresión o conflicto laboral o doméstico”.

…

Aunque Landero no menciona nada al respecto, puede que entre los tumbados exista un factor hereditario o una pauta de conducta aprendida. Así, según confesión propia, José Manuel Caballero Bonald ha llegado a contar hasta cinco acostados entre sus parientes directos. Aunque en este caso no estemos hablando de una familia humilde, seguro que Landero estará de acuerdo con muchas de las observaciones realizadas por el poeta y escritor gaditano, coincidentes además en el espacio y el tiempo.

En primer lugar, José Manuel Caballero destaca que no se trataba de un asunto “inconfesable”, o sea, una especie de trapo sucio de familia, sino que para la rama de los Bonald este fenómeno “no parecía merecer ninguna atención especial”. De tal manera, nunca hubo ningún “tipo de discordia o de reprobación”, ni “la menor objeción” hacia aquellos que habían optado por aquel estado de postración voluntaria. Durante algún tiempo, en su juventud el poeta llegó a sospechar de alguna “dolencia secreta”, hasta que descubrió que se trataba de un “imperativo hereditario, sin que mediara más enfermedad que la de una especie de atracción endémica por la cama”, a la que el propio escritor llega a calificar de “predilección familiar”.

En cambio, y a diferencia de Landero, no presenta el encamamiento como un patrón de conducta esencialmente masculino, pues Caballero Bonald cita entre sus parientes entregados a la “ocupación de acostado estable” a dos mujeres: tía Carola, que se tumbó al acabar la guerra civil, y cuya decisión “tuvo el mismo significado [...] que si se hubiese recluido en un convento”, y tía Isabela, que sólo se encamaba “por temporadas”. Habría que valorar, en este sentido, la influencia que han podido ejercer determinados factores externos —como las condiciones climáticas adversas— en las personas que han decidido permanecer acostadas por temporadas. Así, por ejemplo, al explicar el comportamiento de su segunda tía encamada, Caballero Bonald nos dice: “Un día de invierno decidió acostarse con la excusa de que hacía mucho frío en la casa. Frío hacía, desde luego, pero ella dedujo que sólo podría combatirlo por el procedimiento de no levantarse. Hay remedios peores”.

Otro buen ejemplo lo podríamos tener en José Prat, uno de los principales ideólogos del anarcosindicalismo español de principios del siglo XX y autor de numerosas publicaciones. Según el testimonio de un compañero suyo también anarquista: “Los inviernos lo aterrorizaban, y acabó pasándoselos en la cama, donde continuaba escribiendo”.

…

También Marcel Proust y Vicente Aleixandre cerraron el ciclo de su creación literaria en el lecho. Y, por su parte, tanto Unamuno como Valle-Inclán solían recibir a sus amigos acostados.

…

La renuncia al esfuerzo físico en los tumbados, ese sustraerse a la acción y a la dependencia de las cosas externas, su exagerada pasividad, no implica suspensión de la palabra ni ausencia del entendimiento, sino todo lo contrario: es un proceso de inmersión en el que se diluye la disyuntiva entre meditación y contemplación.

…

Sin duda, encamarse es una forma más de enfrentarse al destino, a esa burla de los dioses que nos ha hecho efímeros, pero que a la vez han sembrado en nosotros la terrible semilla de la inmortalidad. ¿Enfermos? Puede, pero no podemos negar que, como los héroes que habitan en los extensos arrabales del romanticismo, los tumbados parecen haber dotado a la enfermedad de una dimensión aristocrática, descubriendo otra manera de estar en el mundo.












Hoy es el día del trabajo, por lo tanto los seguidores de la doctrina anarcoburguesa no tenemos nada que celebrar. El trabajo es alienación. El trabajo es despotismo. El trabajo solo es necesario porque te da para vivir, por lo tanto no dignifica como otros dicen. Frente a los trabajos, hobbys, aficiones, hacer las cosas por gusto o no hacer nada.


Hoy no celebraré el día del trabajador preparando oposiciones. En teoría no es un trabajo. No está remunerado, por lo que no se puede considerar un trabajo. Pero es algo que hago para conseguir uno. Es una incongruencia. Quiero conseguir ser un esclavo. Si. Claro. ¿Por qué? Porque creo que ya he abusado bastante de mis padres. Porque para vivir bien se necesita el vil metal. Porque mi ideología es la teología de una rendición. Lo pueden leer desde el primer post que escribí sobre el tema. No engaño a nadie. En mi fuero interno se que eso perjudica a la raza humana, pero también soy realista. Si tú dejases a todos con las mismas posesiones hoy, dentro de un año otra vez habría ricos y pobres. Yo sería un pobre. Mi madre me decía siempre que me engañaban en los cambios que hacía en la escuela. Una vez cambie un coche metálico por un pito de plástico con forma de pajarito, que tenía una especie de aspa por donde salía el aire y daba vueltas. El coche obviamente valía más, pero a mi me gustaba más el pito de plástico. Yo me quedaría sin nada, porque me engañarían. Soy bobalicón. Por eso exijo sistemas garantistas y públicos. Porque jamás me sacaré un seguro privado. Que me cobren impuestos obligados y elevados. Yo estoy muy a favor de los impuestos, aunque esto parezca una incongruencia, porque me gustan las cosas públicas. Saben que esto del AB es una manifestación de un desacuerdo, no es una tesis política concreta, con reglas ni doctrinas. Cada uno hace lo que quiere. Ahí está la gracia. Cabemos todos.
Yo no celebro el día del Trabajo, porque como me enseñó mi abuelo: Yo aspiro a ser funcionario, lo más cercano que hay a mi ideario. Trabajar no mucho y tampoco hacerte rico, pero vivir más o menos bien. Y aguantar a los chavales. Pero hoy en día la reivindicación obrera del 1º de Mayo solo sirve para hacer puente. Hemos retrocedido décadas con sindicatos adocenados (¿quién paga a los sindicatos? Solo quieren organizar cursos para cobrar la pasta de las subvenciones del INEM y poco más). ¿Quién defiende a la juventud de los bancos? ¿Por qué la gente se hipoteca hasta los ojos? ¿A quién le interesa eso? A mi no, por supuesto. Le interesa a las grandes maquinarias empresariales, a las constructoras, a la banca, a los accionistas de dichas empresas que invierten en otras empresas, creando un entramado podrido a partir de sangrar al personal. Pero a mi no me importa, porque yo miro para otro lado. ¿Por qué? Porque cada cual se urde su destino y yo soy un individualista a ultranza. No pidan jamás una hipoteca. Yo no pienso hacerlo. Todos pasamos por las multinacionales, claro. Todos bebemos Coca Cola. Pero Coca Cola me da algo a cambio, a mí al menos. El placer de beber Coca Cola, que es refrescante y tiene burbujas. Bueno, también da azúcar en la sangre pero me da igual. Y puedes pasar sin beber Coca Cola, bebiendo agua. Mi elección es la que hace que beba Coca Cola. Y no es la publicidad, porque la cerveza hace mucha más y no me verán bebiendo cerveza nunca. La libertad de elección en los derechos fundamentales es lo que quebrantan estos delincuentes, ahí es donde quiero ir a parar. Si el derecho a una vivienda digna está contemplado…¿por qué los gobiernos no hacen nada? Claramente están conchabados…
























Escrito I (Mameluco)

Escrito II (Socioapatía)

Escrito III (Mameluco & Socioapatía)

Escrito IV (Mameluco)

miércoles, 30 de abril de 2008


Tenía pensado desde hace tiempo este título para un post. Primero explicarles una cosa. Yo no tuve adolescencia. Yo pase de niño a joven y después a señor mayor. Me explico, las tonterías típicas de esa época de la vida no existieron para mí. Y se lo digo como lo siento. Y no creo que sea una cosa buena ni mala (en todo caso mala, ¿no?) Y le he añadido lo de estalinista por algo que explicaré después. Yo, de pequeño era un niño friki. Eso no se sabía lo que era en aquel entonces. El concepto no estaba desarrollado. Bueno, entre friki y nerd. Niño tranquilo dedicado a dibujar, a la tele, a los tebeos y a leer libros. Y jugar con los clicks de Playmobil. Poca calle para ser de pueblo. Sinceramente, no me gustaba. Los rayos catódicos me gustaban más que los rayos del astro rey. Yo por aquel entonces era feliz. Leía a Gerald Durrell, a Michael Ende y a otros clásicos de la literatura infantil y juvenil. En mi pubertad, que fue larguísima, pues como digo no entre en la adolescencia, entre de lleno en el mundo de los libros y en la música. Veía a la gente que me rodeaba en clase como a unos estúpidos. Lo digo como lo siento. Eso sería por 8º de EGB, y pocos eran los que se interesaban por mis mismas aficiones. Manolo, el chivo (ay, los motes de los pueblos), que a lo mejor me está leyendo era uno de ellos. Intercambio con un inglés ¿te acuerdas? Siempre me sentí un bicho raro, lógicamente. Pero no un marginado, ¿por qué? Porque yo sabía que tenía razón. La verdad estaba en los libros y no en hacer el tonto. Eso lo creía en esa época. Hoy también lo creo, con matices. Tampoco hubiese podido hacer nada en ese mundo de depredadores. Yo siempre fui extremadamente sensible, aunque no lo pareciese, por mi altura (le sacaba a todos una cabeza) y por mi envergadura (pesaba 100 kilos). Eso me salvo de no ser ahostiado. Cuando pasé al instituto la cosa cambió porque allí la cosa era diferente, pues había más fauna. O sea, gente más afín a mí. En libros, en música, en todo. Hacíamos una revista que se llamaba ATEGUA. Yo dibujaba tebeos y escribía artículos. Con 16 años escribí un artículo de una película mágica, La ley de la calle, en contraposición feroz a la serie que causaba furor en aquella época Sensación de vivir. O lo que es lo mismo, siempre a contracorriente. ¿Por qué? ¿Por el mero hecho de llamarlos estúpidos o porque la serie era una chufa? Y así seguí todos los días de mi vida. Utilizando casi siempre el humor como arma arrojadiza.

Después me fui a estudiar a Granada. El resorte cambió y pasé de niño que da por saco a joven amargado. No quería estar allí, pero no tenía las fuerzas necesarias para marcharme. Soy débil. Eso alimentó una depresión que todavía acarreo. Me había saltado la adolescencia de un plumazo. Era un púber y ahora era un joven viejo, cansado de vivir con 20 años. ¿Qué hacer? Lo más fácil en estos casos. Nada. Luchar contra viento y marea. Estudiar en unas condiciones infrahumanas para conseguir un título. Y así lo conseguí. Durante este tiempo de amargura se fue afianzando mi misantropía (no confundir con misoginia), mi pérdida de ideales nobles y mi falta de tacto para decir las cosas. Desea al prójimo lo que desees para ti mismo. Cojo la máxima cristiana y la aplico. Yo no deseo misericordia. Honestidad brutal, como House. Y así es mi visión del mundo. Yo casi no creo en nada. Odio a la masa, tampoco creo demasiado en el individuo, porque el individuo es humano. Pero no dejan de gustarme las personas, no se crean. A mi me gusta charlar en los bares. Ir a casa Cristóbal y tomarme unos riñoncitos. Y todo el mundo me saluda por la calle porque, aunque no lo parezca, soy una persona agradable.

Esto iba a ser de risa. El adolescente que hay en mi, ha pasado a ser el adolescente estalinista que hay en mi. Ese egocéntrico. Iba a comentarles como me gustan las pelis americanas de adolescentes, cosa que si son asiduos ya sabrán. Iba a hablarles de John Hughes y de Harold y Kumar y de una peli que ví el otro día y me encantó Super Bad.

De cómo oía músicas adolescentes borrokas (La Polla Records, Kortatu) y de que me dedico más ahora a facetas adolescentes que cuando por edad me correspondía, como leer a HPL o literatura de género.

Pero no, me centraré en que soy estalinista, no ya talibán, porque no respeto los gustos de los demás. Como cualquier adolescente. Pero no utilizaré los términos que utilizan esto cuando te metes con sus ídolos (les tienes envidia). Yo envidio otras cosas, si es que envidio algo. Yo envidio una salud mental en condiciones de cualquier cuerdo, aunque no de cualquier cuerdo. De uno que vaya al centro comercial el domingo en chándal no.

Yo quiero ser un adolescente estalinista para cantar a grito pelao:

Eh, Crítico que siempre estás sentado
leer y escuchar no es suficiente
Ven aquí ven aquí.
Siempre en tu butaca hablando de todos
eres una especie de diosecillo
no das tu opinión impartes tu bendición
y si desayunas mal en tu guarida
lanzas tus serpientes contra todos.
Tuyo es el poder, tuyo es el espacio en el papel.

(Críticos – La Polla Records - Salve)

Contra el Rock de Luxe, a los que odio, porque si, porque son unos mamarrachos. Quiero cantar Teenage Riot de Sonic Youth haciendo skate, quiero marcarme un Freestyle contra el capital.

Se que no sirve de nada.

Se que no sirve de nada.

Yo soy un viejo.

Se que no sirve de nada.

Nada sirve de nada.


Tomarme en serio a mí tampoco sirve de mucho.

Siempre he defendido desde este espacio la libertad de expresión. Pero siempre he matizado que esta poderosa fuerza no termina cuando quieren los demás, sino donde tu quieres que termine. Porque si no ¿Qué libertad de expresión sería esa? No me podría meter con los obispos o con el concepto anacrónico de Dios, porque los creyentes se podrían sentir ofendidos. No me podría meter con el PP, porque los fachas se sentirían discriminados por mi opinión. No me podría meter con OT porque los seguidores del absurdo programa dirían que yo quien soy para juzgar sus gustos. No podría arremeter contra los falsos profetas de la libertad, llamados cantautores, porque los del pañuelo palestino me podrían llamar reaccionario. Y así suma y sigue.

Y ahora vamos a la segunda parte. Ustedes se pueden meter con Mameluco todo lo que quieran. Empiezo yo. Soy pusilánime, demagogo, vago, tengo mal genio (en mi descargo, se me pasa volao), soy un descastao (no llamo a nadie por teléfono), escribo mal, no respeto a los demás, soy algo pedante, no canto muy bien, puedo llegar a ser cruel, no tengo fuerza de voluntad para muchas cosas, he pasado a veces de cosas que no debería haber pasado, etc. etc. En fin que soy humano. Y tengo un montón de defectos más.

Pero cuando tengo el feo defecto de descalificar a los demás, una cosa muy clara que tengan. No es por quedarme por encima… es para enrasarnos todos… Por eso no me considero, a pesar del título, estalinista, sino más bien es aplicar mis criterios a todos por igual. Igualitario, como un ministerio.

Como decían de Harry Callahan:
Él es no es racista, odia a todos por igual, negros, chinos, mejicanos, jejejeje.

Y como también decía Dirty Harry:
Las opiniones son como el ojo del culo, cada cual tiene la suya.


Sayunara, babys!

lunes, 28 de abril de 2008


La vida es extraña. Y no es en el sentido de los misterios insondables del Universo o de los misterios inventados estilos Milenio Cuatro. Bueno, a lo mejor hace falta que concrete más y diga que la vida de los hombres es extraña. La otra vida. La vida de los organismos no conscientes de si mismos, como mucho es compleja, pero no deja de seguir unos parámetros básicos de desarrollo. Pero el hombre como especie nos lo saltamos a la torera. Por eso es extraño. Y la vida es extraña. Las reacciones, las comidas de coco serían superfluas en la naturaleza, como lo serían el arte, los inodoros, los libros de Jorge Bucay (esto ya lo son en la vida civilizada) y las gomas de borrar. Me aplico el autoempirismo de lo que digo (egocéntrico hasta el final). Unos días estoy bien y otros mal. Y la mayoría del tiempo ahora mismo ni pienso en lo mala que es la vida conmigo (no entraremos en la discusión si yo me lo busco o no). Simplemente movimientos inerciales a pequeños detonantes exteriores hace que tenga ciclos oscilantes entre la apatía y la desesperación. Hoy le decía a una persona que soy muy vago. Y es verdad, pero también es verdad y valga la redundancia que cuando me pongo a hacer algo hasta que no acabo no descanso. Mi cabeza se acuerda de que tengo que reducir los criterios de evaluación de la unidad didáctica 11 RECURSOS Y USOS DE LA BIOSFERA, entre otras cosas porque tengo delante un post-it naranja fosforito que lo pone. Lo de recursos y usos es que ya me lo sabía. ¿Ven que tontería? Pues por eso puedo no querer levantarme mañana por la mañana, que es lunes. Buenos, técnicamente ya es lunes. Pero bueno.

Mi vida es extraña. Vivo encerrado, y cuando salgo a la calle me siento más cautivo que en la libertad de mi cubil, que en mi leonera. Llevo 3 días sin hacer casi nada y me temo que me va a pasar factura. Aunque voy dentro del programa previsto, hay lagunas. Esas lagunas, esa ciencia límnica de mis eternas lagunas. Soy una persona insegura.

Una vez hice un trabajo para una asignatura que se llamaba Cambios Temporales en Ecosistemas Fósiles. Era un tocho de trabajo. Su nombre “Radiación de los Mamíferos en el Cenozoico”. O sea, cuando murieron los dinosaurios sus nichos ecológicos fueron ocupados por los animales que quedaron y de ahí una rápida evolución. De ahí salimos nosotros y todas las especies de mamíferos conocidas, desde la ballena al murciélago, parando por el perro o el demonio de Tasmania. E hice un trabajo de eso que me llevo dos meses de investigación bibliográfica. Cuando entregué el trabajo, pasé un día malísimo. Creía que estaba suspenso. En verdad lo creía. El profesor era muy estricto y llegué a la conclusión de que el orden de los capítulos estaba mal. Un trabajo de casi cien folios… me desanimé mucho. Llegó el día de exponerlo. Me lo sabía de carrerilla. Empecé diciendo que el orden de los capítulos no me parecía bien y el profesor asintió y me dijo que me lo iba a decir… ¡vaya mierda! Después de hablar 2 horas y media solo había expuesto un tercio del trabajo. Estaba ronco, no podía hablar más. Mi cara era un poema. Cuando salió la nota era el único sobresaliente. ¡Yo creía que iba a suspender! Vean que confianza tengo en mi mismo. Sigo teniendo ese problema. Sé que no soy tonto, pero mi desanimo va por delante. Incluso en las cosas que me gustan. No sé. La vida, la vida , que es extraña.

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La imagen es de un perezoso gigante del Pleistoceno llamado Mylodon robustum, extinguido hace 8500 años aprox.

domingo, 27 de abril de 2008


Un día Perico se volvió loco. Era por la tarde, cuando el sol se ponía tras la silueta de las casas. Un enjambre de antenas y tendederos daban la impresión, sobre el cielo violeta del atardecer, de ser barcos, fondeados en un puerto cercano. Sus ojos vieron mástiles, aparejos, velas, e incluso intuyó una enorme bandera pirata, a lo lejos.
Perico, de aspecto enclenque, desaliñado, deambulaba por la calle de un lado para otro, desde que se quedó en paro. Trabajó de acomodador en el único cine de su pueblo. Destruido por el tiempo, la televisión y el VHS, éste cerró sus puertas años atrás. Pero la luz proyectada en la pantalla a través del celuloide, se había abierto camino en el infantil cerebro de Perico. Y sin duda, lo que más lo marcó, fueron las películas de piratas y barcos. Quiso ser Errol Flinn en El Capitán Blood, apuesto y galante. Un gran funambulista, con una gran sonrisa de dientes blancos, viendo a Burt Lancaster en El temible burlón. El capitán, respetado por sus hombres, cuando contempló, admirado, a Gregory Peck, haciendo El hidalgo de los mares. Odió para siempre a Charles Laughton, por ser el cruel capitán de la Bounty. Soñaba ser Clark Gable, estar del lado de la justicia. Tan solo flaqueó en el lado del bien una vez, cuando deseó con todas sus fuerzas ser Long John Silver, con su pata de palo y su loro, en La Isla del Tesoro.
Y aquel día, pues, la fantasía se convirtió en realidad. Al menos para él. Como Alonso Quijano se convirtiera en Don Quijote, Perico se transformó en pirata, obtuvo la patente de corso en su mente, y se dirigió a los barcos imaginarios. A los dos o tres días lo encontraron vagando por los olivos, buscando a su tripulación. Aún cuando los enfermeros se lo llevaban, gritaba que quienes le siguieran, obtendrían un buen botín. En efecto, si alguien le hubiera seguido, ahora sería un poco más rico, pues cuando años más tarde murió de infarto en el sanatorio mental, encontraron en su casa, un mapa, en el que la campiña se convertía en isla desierta, donde Ben Gun añoraba su queso. Y en la cruz marcada en el plano, en un arroyo cercano, en un gran baúl a rayas rojas, ochenta y seis millones de pesetas, junto a un catalejo y miles de afiches*; su gran tesoro.

Granada, 30 de Marzo de 2005

*afiche: los afiches eran la publicidad que daban en los cines en los años 40, 50 y 60 para anunciar las películas. Hay mucha gente que los colecciona.

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Escribí este pequeño relato que debía ocupar un folio a doble espacio a tamaño 12 en Times New Roman, para un concurso de un pequeño festival de cortos de algún pueblo que ni recuerdo. Lo creía perdido. Esas cosas que pasan cuando formateas discos, haces copias de seguridad, etc. Lo escribí en el portátil y ha aparecido en el fijo en la carpeta de los poemas. Preparo una pequeña colección de mis poemas porque el próximo 23 de mayo hay una lectura poética en mi pueblo. Como tenía publicados algunos poemas en la Revista de Feria (única publicación periódica de Castro a lo largo de los años) pues me pidieron que participase y ahí voy yo. Hace 2 años que no escribo un solo poema, aparte de alguno de risa en el fotolog, pero bueno, entre una producción que da para una media docena de libros (muy malos, eso si), podré sacar quince poemas que merezcan la pena.
Y me he alegrado de ver que esto existía aún, pues me he acordado muchas veces de él y no sabía donde estaba. Pues un tesoro aparecido, aunque no sea gran cosa. Los que me conozcan saben de mi fascinación por los piratas desde pequeño, así que ya sabrán porque elegí el tema este para escribir sobre cine.

sábado, 26 de abril de 2008


Miren, hoy no tengo nada de lo que quejarme. Ha sido un buen día de San Marcos. Decidí pasar de estudiar y me fui al campo, donde ha sido una excelente jornada de barbacoa, póker y Trivial Pursuit (al que había que aplicarle la corrección de que las preguntas eran del año 84). Para que vean ( y para demostrarme a mi mismo) que también existe el descanso a tanto agobio y pena...
Además cuando he llegado he charlado un rato con Ana Arándanos, que no deja de ser un gran colofón para el día.

Aparte de eso, cuando me iba a acostar he abierto mi libro de cabecera al azar (como hacen los protestantes con la Biblia) y me ha salido esto, y como estoy contento, y sintetiza tan bien lo que yo siento, les pongo a continuación:

Los hombres en todos los momentos de su existencia han buscado su lugar en el Cosmos. En la infancia de nuestra especie (cuando nuestros antepasados contemplaban las estrellas con aire distraído), entre los científicos jonios de la Grecia antigua, y en nuestra propia época, nos ha fascinado esta pregunta: ¿Dónde estamos? ¿Quiénes somos? Descubrimos que vivimos en un planeta insignificante de una estrella ordinaria perdida entre dos brazos espirales en las
afueras de una galaxia que es un miembro de un cúmulo poco poblado de galaxias arrinconado en algún punto perdido de un universo en el cual hay muchas más galaxias que personas. Esta perspectiva es una valerosa continuación de nuestra tendencia a construir y poner a prueba modelos mentales de los cielos; el Sol en forma de piedra al rojo vivo, las estrellas como llama celestial y la Galaxia como el espinazo de la noche.
Desde Aristarco, cada paso en nuestra investigación nos ha ido alejando del escenario central del drama cósmico. No hemos dispuesto de mucho tiempo para asimilar estos nuevos descubrimientos. Los hallazgos de Shapley y de Hubble tuvieron lugar cuando ya vivían muchas personas que todavía están entre nosotros. Hay quien deplora secretamente estos grandes descubrimientos, porque considera que cada paso ha sido una degradación, porque en lo más íntimo de su corazón anhela todavía un universo cuyo centro, foco y fulero sea la
Tierra. Pero para poder tratar con el Cosmos primero tenemos que entenderlo, aunque nuestras esperanzas de disfrutar de un status preferencial conseguido de balde se vean contravenidas en el mismo proceso. Una condición previa esencial para mejorar nuestra vecindad es comprender dónde vivimos. También ayuda saber el aspecto que presentan otros barrios. Si deseamos que nuestro planeta sea importante hay algo que podemos hacer para contribuir a ello.
Hacemos importante a nuestro mundo gracias al valor de nuestras preguntas y a la profundidad de nuestras respuestas. Nos embarcamos en nuestro viaje cósmico con una pregunta formulada por primera vez en la infancia de nuestra especie y repetida en cada generación con una admiración inalterada: ¿Qué son las estrellas? Explorar es algo propio de nuestra naturaleza. Empezamos como pueblo errante, y todavía lo somos. Estuvimos demasiado tiempo en la orilla del océano cósmico. Ahora estamos a punto para zarpar hacia las estrellas.
COSMOS. Capítulo 7.El espinazo de la noche.
De Carl Sagan.

Dedicado con cariño heterosexual a Ramón

viernes, 25 de abril de 2008

Hoy es San Marcos, rey de los charcos, como decía una poesía infantil que me aprendí de pequeño en el Libro Gordo de Petete. Es festivo en mi pueblo, como en tantos otros. Es algo que viene de la Reconquista contra al vil moro. San Marcos se apareció en una batalla y todos los sarracenos huyeron despavoridos, como almas que lleva el diablo. Aquí se celebra yéndonos al campo de perol y pillando moñas de campeonato, como en buena fiesta popular que se precie.

Cuando yo era pequeño, mi abuelo nos hacía gorretinas de colores con cartoncillo y papel cebolla. Y los niños llevábamos sables de madera y tambores. Pulverizábamos esas espadas a bases de mandobles, y más de uno resultábamos heridos.

Mi madre, mi padre, mi hermana,
Jóse el chinche y yo, con mi gorretina

Hace ya muchos años de que no voy de San Marcos, pues llevo la tira de tiempo fuera. Este año como cae puente la gente que me toca de cerca se ha ido y yo me quedo estudiando. A lo mejor me voy a comer al campo con mi hermana, pero está en el aire. No me apetece nada demasiado.

Estos días bajos de moral echo de menos a cierta gente que no está a mi lado. Lo curioso es que cuando estaban a mi lado, estas recaídas melancólicas también se producían con igual regularidad.

Creo que mis textos ya no aportan nada. Me da pena. Pero es así. Son más terapéuticos que otra cosa. Yo antes escribía con soltura de cualquier cosa. Opinaba de esto y de lo otro. Y escribía ficción, que es para lo que realmente me gustaría servir. Pero no sirvo. Solo para contarle movidas personales, que ustedes leer impotentes, si es que les importo algo. O si no les importo una mierda es que no habrán ni llagado hasta aquí.

Bueno, tampoco es tan aburrido. Es catártico.

jueves, 24 de abril de 2008








is there anybody out there?







miércoles, 23 de abril de 2008


¿Necesito ayuda?
Ahora mismo si.
Para hacer mi programación. No estoy hecho para estas cosas.
¿Pero necesito ayuda?
Si. Realmente si. No sé cual, como, ni de que manera.
Pero necesito algo y no sé lo que es.
No puedo precisar si es algo exterior o interior.
Algo cercano o lejano. Estoy solo en el universo. Ya saben a la soledad que me refiero.
Siento frio. Aquí no hace frío. Los ojos me pesan, parecen que se van a caer al suelo como dos bolas de helado pequeñas. Ya se derriten en mis cuencas, porque algo líquido surge. Será un helado de esos nuevos con sabores raros, porque es un gusto salado.
Dormir ya no sirve de nada. Llevo dos horas y media aquí sentado y no se puede decir que haya desperdiciado la tarde porque he hecho un montón de cosas en la unidades didácticas estas. Pero ¿de qué sirve?
¿De que sirve si la tristeza me invade?
¿Si la motivación es tan nula que es infinita entre 0?
Eso da indeterminación. Lo contrario a la determinación. Al ímpetu, a la decisión.


Como le decía a la Congrio hoy, mi vida necesita un giro copernicano, el cual veo imposible o si no, no merece la pena seguir.

Creo que no merece la pena nada.

Y le pongo la misma postdata que he puesto en el fotolog.

PD: No quiero ánimos, por favor. Ni consejos. Hoy no.
¿vale?

Aunque cuando pongo cosas tristes espanto a la gente y ni comentan ustedes. Es lógico. Nadie quiere Mamelucos serios…


A change of speed, a change of style.
A change of scene, with no regrets,

New Fades Dawn de Joy Division

La vida son ciclos. Lo digo siempre. ¿Ven? Yo soy cíclico. Siempre digo lo mismo. Las mismas chorradas que no llevan a ningún sitio, la misma mierda que solo sirve para que exorcice mis demonios. Mi mente es una gran montaña rusa, que sube y baja, pero cuyo cenit no alcanza nunca mas que la felicidad pasajera de algunas horas. Después el camino es recto, aburrido con leves subidas y bajadas, con alguna curva, algún bache y algún que otro túnel de que salgo lleno de hollín y moho. Pero hay momentos en que el vagón de hierro chirriante y oxidado se desplaza hacía abajo por una vertiginosa pendiente llena de peligros y conduce a una abismo en forma de valle tenebroso, donde la hierba esta regada por las precipitaciones invisibles y la niebla y los hongos apenas dejan ver los raíles… Dios mío ¡el tren descarrila! la montaña rusa me deja en el borde tenebroso del bosque podrido, de la arboleda hendida por cientos de rayos a través de los siglos. Me tumbo en la hierba. Tirito de miedo y frío porque estoy solo en el mundo. Es por mi culpa si. La gente que había en otros vagones ya no están. Se fueron hartos. Me froto la cara con fango. Mis piernas se han dormido y los pies me hormiguean molestos. No quiero moverme del suelo, como tantas otras veces. Cuando me recupero un poco, me lamo las heridas, me recompongo la camisa y me palmoteo el culo del pantalón para quitarme un poco el barro. Sigo llorando. Me quito unas briznas de hojas secas del flequillo. Encarrilo el vagón le pego un gran empujón al vagón y corro mucho para no perderlo. Entre llantos y respiraciones ultra fuertes es un nuevo comienzo. Un nuevo comienzo marchito. Otra vez al círculo maldito. Quiero que acabe de una vez. O desaparecer.

lunes, 21 de abril de 2008


¡¡ARÁNDANOS!!

Pasen por el blog de esta muchacha y escuchen su nuevo Podcast. El 7º ya. Con cosas de cine, literatura, ciencia con José Chupa, consultorio, concursos y una música tan buena, tan buena, que salimos hasta los Whorish Lust...
Un día le mandaré algo a su consultorio...

¡No te quejarás de tags, monina! Como Mameluco no sabe usarlos los despilfarra...


Llevo unos cuantos días escribiendo post que no acaban aquí donde están ustedes leyendo estas letras (espero que lleguen). Escribo cosas y luego no me gustan. Las tengo guardadas, claro, aquí no se tira nada, por si algún día me lo encuentro haciendo limpieza de carpetas y da lugar a algo de interés. No me he encontrado hoy muy bien. Me subí a estudiar esta mañana y entre en shock. Todo el mundo se me vino encima mientras completaba casilleros vacíos en mis apuntes. Esos flecos que te vas dejando por el camino a la hora de elaborar los temas. Hubo conflicto entre temarios y me cortocircuité. No sabía que existiera esa palabra, pero el Word no le pone una rallita roja abajo. A rallita si. No sé por qué. Bajé corriendo a mi cajón de las medicinas tras una cuarto de hora dando vueltas, nervioso como un loco arriba, y me metí un orfidal debajo de la lengua… A la media hora o por ahí estaba mejor. Hoy ya estamos a 21. Ha empezado la cuenta atrás de los 2 meses…

Cuando tengo la sensación de no servir para nada no me gusta demasiado.

Mañana empiezo a redactar mi programación. Espero hacerlo todo breve, claro y conciso. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, aquí se cumple a la perfección. Hay que ir al meollo del asunto. Un asunto aburridísimo, por otra parte, que tendré que exponer ante un jurado de casting, digo, tribunal de oposición. Les tengo que hablar de la programación que defenderé que será de la asignatura denominada comúnmente CTMA o Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente. Una optativa de 2º de Bachillerato que se la cogen 4 gatos. Los asuntos de la Tierra no interesan a nadie.

Pero bueno, Paris bien vale una misa…

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Entro y me doy cuenta que esta es mi entrada 200 en este humilde blog mío y de ustedes. Yo que lo pensaba celebrar con una macrofiesta con comida, bebida, caricatos y balancines, bailes y fuegos artificiales... Me conformaré con que el lunes me sea leve.
De nuevo, gracias a todos los que me leen y sobre todo, gracias a los que aportan con sus comentarios.

 
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