jueves, 17 de abril de 2008


¡Ay! que lo mío no va tener remedio al final. O bueno, si, pero unos remedios que descarté siendo muy joven y que son megadifíciles…

Atención al notición (que he leido en Yahoo! Noticias) que les digo, mucho más importante que la formación del nuevo gobierno, que el transvase que no es tal, que lo del Valencia ese que ha ganado al otro o que Esker Batua son unos tontos del haba… la noticia dice así…

El cerebro humano no está diseñado para alcanzar la felicidad, según un experto en Fisiología

Sigamos leyendo:

"El cerebro humano, producto de 700 millones de años de evolución, no está diseñado para alcanzar la felicidad", según el profesor Francisco Mora, director del Departamento de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y participante del ciclo 'En tierra de nadie', organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes.

O sea que

"Es en el cerebro emocional donde toda la información que recibimos del mundo externo a través de los sentidos se impregna de matices emocionales, de placer o dolor, lo que realmente nos impide ser felices", explica el experto, para quien, en definitiva, el cerebro está diseñado para "luchar por la supervivencia".

Como que me quedo más tranquilo oigan. Algo así me había supuesto yo. En base a mis estudios he dado mucha etología, mucha dinámica de poblaciones, mucha tontería de esta, y estamos diseñados como dice el buen hombre este para sobrevivir en las sábanas compitiendo con la hienas. Pero lo que pasa es que

No obstante, a diferencia de los animales, "el ser humano, cuyo cerebro pesa aproximadamente un kilo y medio y posee una complejísima organización funcional, ha atisbado la conciencia de si mismo".

Y eso es peor, ya ves tú… porque si somos conscientes de lo que somos, y nos damos cuentas de que podemos ser súper guays, y bastante mejores que el vecino de la choza de al lado, que tiene una mujer que es más fea que un tiro de mierda en un escaparate de pasteles. Nos hace ser arrogantes. ¿Y qué pasa? Que a lo mejor los que somos más feos que pegarle a un padre somos nosotros, y aún vamos más allá, nos damos cuenta de ello.

Y lo mejor, parece ser en estos casos en el que uno es infeliz por H o por B, por envidia, por fealdad o por desidia es:

Esta circunstancia que le lleva a plantearse dos vías para lograr felicidad, una de ellas consiste en mantener el equilibrio entre el placer y el dolor, pues "ambos extremos producen infelicidad", y la otra, "más drástica y quizás más auténtica", en aislarse del mundo, evitando interaccionar con él y que la información sensorial alcance el sistema emocional del cerebro.

Esta segunda vía se alcanzaría por la idea de Dios y el rezo o la meditación. "Quien en medio del placer no siente deseo (...) Quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera (...) Quien ni odia ni se entristece (...) Ése está en plena posesión de la felicidad o la sabiduría", destacó el profesor Mora, con una cita del Mahabarata, un libro Indio sobre religión, filosofía y mitología.

El profesor Mora se columpia demasiado ¿no? Seamos unos robots y seremos felices y comeremos perdices. El budismo o la tendencia a la nada como objetivo a mí siempre me ha parecido una mierda. Encima que te engañan, lo hacen con una cosa tan desagradable. No eres nada. Adiós muy buenas. Ya has conseguido el Nirvana, te has iluminado y ya has roto el círculo de la vida. Ya eres un todo con el cosmos. Una pulga de agua es Dios comparado contigo, amiguito. ¿Ven como es mejor seguir siendo un poquito católicos? El cielo mola más. O el infierno. Pero la nada. Yo ya sé que cuando me muera no habrá nada, pero es que eso de la reencarnación es como marear la perdiz para luego llegar al mismo sitio. ¿No querías ser feliz? Ya eres nada. La nada es genial. Muchas gracias, Siddartha, eres un tipo fenomenal. Y tienes unas orejas más grandes que la planta de mis pies.

Somos infelices por naturaleza.

Y recuerden, si la reencarnación existe y llegan al final de todo no le digan a nadie: Gracias.

Que le contestaran: De nada, y estarán toda la eternidad siendo nada pero enfurruñaos acordándose de este post.

Bueno, lo dicho, que vamos a ser, infelices para siempre, pero nosotros no veremos a Mr. Floppy.

miércoles, 16 de abril de 2008


No soy un genio, ya lo sabemos. Comenzar con perogrulladas es marca de la casa. ¿Por qué llamo a mi post de hoy así? Por una sencilla razón. Porque no me tomo en serio esas cosas. Como no me tomo en serio otras tantas. Lo más gracioso del caso (llamarlo gracioso es por denominarlo de alguna manera), llamarlo gracioso, decía, es que las cosas que no me tomo en serio se me dan mejor que las que sí me las tomo a pecho. El free style, mis pamplinas del fotolog o mis teorías políticas absurdas son más reales, más verdaderas, más mías que las cosas por las que me esfuerzo. Mi rimas imposibles y mis lerdas historias de mis familia inventada en el fotolog son lo mejor de mí. Mis montajes hechos con todo el cariño posible, eso si, exigiéndome, pero sin demasiadas pretensiones, es de las cosas de las que estoy más orgulloso. Por no hablar de mi grupo de música TWL y nuestra gran máxima “El ensayo es la muerte de la música”. No me discutan esta sentencia, que solo se refiere a nosotros. Si ensayamos se pierde la chispa. Nosotros es grabar y grabar. Desechamos cosas, pero seguimos adelante.

Lo que me he tomado en serio en mi vida me hace llegar a la conclusión de que soy un perdedor. Fracaso y fracaso. Un non stop defraudándome a mi mismo y a los demás. He sido mal estudiante. Incluso cuando he puesto mi capacidades al 110% he salido escaldado, siendo consciente de que tan tonto no soy, no consigo adaptarme bien a los estudios. Mis elecciones en la vida siempre han sido funestas, y encima he tenido mala suerte. Bueno, para que no me tachen de exagerado esas decisiones me han hecho conocer a personas maravillosas. No todo va a ser malo. Como pareja, también fallé bastante. Y mi ex, era sin duda excepcional. Tampoco me quiero echar todas las culpas a mi, pero ¿lo ven? otro fracaso. Y ahora me embarco en otra aventura arriesgada, al límite de mis posibilidades. Y me lo tomo en serio. No lo puedo evitar. No puedo hacer el ejercicio ese de voy a probar a ver que pasa, que es en realidad lo que estoy haciendo. No, tengo que estar pensando en eso siempre, cuando la mayoría del día ni estoy delante de los apuntes. Pero esas aproximadamente 6 horas se me hacen eternas. Por eso las cosas que no me tomo en serio son las que me salen bien. El rap, música que no me gusta nada, por cierto y mameluquear por los blogs.

Y ya ni escribo. No hay motivación. Antes les contaba historias, ahora les cuento mi vida, porque es más fácil. Estoy en una porque estoy motivado, pero esa no la verán por aquí, porque es una cosa para mí solo. Bueno, y para alguien más. Pero es así, en petit comité.

La motivación mueve el mundo y mi principal motivación es la risa y la tontería. Esa motivación no es la de una oposición contrarreloj. La motivación de la oposición es el dinero a fin de mes y las vacaciones, pero no tengo ni tiempo, ni puntos, ni interinidades ni suerte en la vida.

Tan solo no tomarme en serio las cosas y eso, estos días, me está fallando bastante.

lunes, 14 de abril de 2008


Por al mediodía había estado cogiendo alcachofas con mi padre en el huerto.

Después de comer me senté al sol en el porche y me quedé dormido.

No recuerdo lo que soñé.

Mi madre llegó y me dijo que me iba a dar frío.

Me metí dentro de la casa y me echó un cobertor por lo alto plegado en cuatro partes.

Después tuve la feliz idea de poner las piernas en alto sobre otro sillón que allí había.

Despertaba. Me volvía a dormir. Oía la carretera y los coches pasar. Y el ruido de mis sobrinos jugar por ahí.

Y seguía durmiendo.

Desperté.

Dos segundos después algo vibraba en mi bolsillo. Era Pedro.

¡Dios mío! Yo quería ver House esta tarde a las 7 y medía o por ahí. Eran ya las 8 y 10. Lo dejaremos para otro día, Pedro. Mañana a ver si churneamos al medio día.

Me incorporé como pude.

Puedo prometer y prometo que no estaba sedado. En mi cuerpo solo había 2 vasos de Pepsi, pollo asado, 2 horas de estudio de por la mañana y mi medicación rutinaria.

Me tambaleaba.

Bajé las escaleras del porche de atrás.

El coche de mi madre no estaba.

¿Estaría solo?

No, estaba mi padre dando vueltas esperando a mi madre que había ido a llevar a mi tía.

Que tarde más extraña.

El domingo casi finiquitado.

Mañana me espera terminar el último tema para cerrar el círculo maldito.

La semana que viene la dedicaré a hacer la programación.

Horas de ordenador me esperan.

Así podré estar más pendientes de ustedes, porque eso me da igual hacerlo en cinco horas que en diez.

Otra cosa es que no se como hacerlo.

Pero aunque no lo parezca me crezco ante las adversidades.

Me ahogo en un vaso de agua, pero llego a los bordes del vidrio nadando estilo perrico.


Eso si, quejándome todo, todo, todo, todo el dichoso rato.

domingo, 13 de abril de 2008

No se lo que me pasa hoy. No me llega el sueño como quisiera. Será que no quiero que llegue el domingo. Los domingos son días melodramáticos. Para los viejos son días de fiesta. Yo debo ser más moderno. Para mi los domingos son un rollo. Mi blog se debería llamar en ver de Mameluco’s Blog, Los Domingos Son Un Rollo o LDSUR, algo impactante. Le he dedicado más posts a los domingos que a nada en el mundo. La inclinación a escribir sobre cosas desagradables no sé de donde viene. Bueno, si. Empecé a escribir sobre mi depresión. Poesía. Poesías terribles de vísceras, caminos estrechos, carreteras polvorientas y vidas de perro. Escribí sobre la muerte de mi abuelo, sobre la pérdida progresiva de mi ex-pareja, sobre mi confusión mental. Hoy sigo escribiendo de todas esas cosas, pero no es lo mismo. Las sensaciones son más diluidas. He perdido estilo, garra, fuerza. Todo me queda como neutro. Además desde que empecé a estudiar de nuevo he perdido el humor. ¿Dónde se habrá metido mi humor del que tanto disfrutaba? Cuando me centro pierdo mi chispa. Me tengo que olvidar que estoy condenado a pasar sentado tantas horas al día en una silla para reírme. Eso solo me pasa cuando salgo de casa, cuando estoy en un bar. Allí si que nos reímos. Siempre fui una persona abierta. Lo sigo siendo. Pero ese poso de pena se me nota ya en los ojos. Y soy tan vehemente o más en persona que en los comentario de los blogs. Bueno, depende del día. Hay días en que estoy apagado como una farola del extrarradio, matada a pedradas por los niños marginales. Otros días soy la luz que ilumina el mundo.

¡Ay! ¡que cosas!

Siempre igual.

sábado, 12 de abril de 2008


Ya me definí como talibán este día en el FOTOLOG

Los que no conozcan mi fotolog, que serán la mayoría de mis lectores de aquí, nunca me habrán oído llamarme así. Si, soy un talibán. Bueno, sensu stristo soy un talibán, por estudio y eso es lo que significa, pero no van por ahí los tiros. Seguimos con lo de ayer. Viene a cuento de unas conversaciones (yo no lo llamaría discusiones) en el blog de Adrian Vogel El Mundano acerca de música y su entorno, casi siempre. Es muy curioso. Siempre he sido muy cerrado de mollera y con la edad se me está pasando. O sea que he dejado de ser talibán, ¿o no? Utilizo esta palabra porque me hace gracia ¿verdad? no porque lo sea en realidad, porque entre otras cosas entre mi filosofía de vida esta eso de vive y deja vivir. Pero bien es verdad que yo puedo criticar, porque es gratis, y al menos nos dicen que en esta pseudodemocracia liberal en la que nos desarrollamos como individuos existe la libertad de expresión. Pues bien, eso hago. Y analizándome (soy un egocéntrico, no lo puedo evitar) he llegado a la conclusión que solo lo soy en lo que concierne a música, y no se porqué. En cuestión de cine hace diez años, por poner un ejemplo, yo era mucho más exigente de lo que soy ahora, donde va a parar. Es más, ahora disfruto más viendo películas. Yo lo achaco a mi carácter depresivo y a lo evasiva que son las películas para mí. Yo he visto mucho cine, mucho. Pero antes era del bueno y ahora es de todo. Antes eran grandes películas, filmografías de grandes directores y ahora es una de cal y otra de arena (como decía el otro día no se cual es la buena y cual es la mala) Puedo ver desde Persona de Bergman hasta Dos Colgaos muy fumaos que yo me lo paso muy bien. Cualquiera de John Ford o cualquiera de John Hughes. Y no es que no sepa diferenciar cual es buena y cual es más mala que una patada en la entrepierna, pero disfruto y eso es lo importante. Eso si, hay géneros que no fueron hechos para mi, como la comedia romántica, pero eso pasa en las mejores familias. Con la literatura me pasa menos, pero bueno, puedo leer novelas o relatos de género, un Manchen o un Lord Dunseny o incluso un Stephen King (su Carretera Maldita me encantó) hasta un Unamuno, un Baroja, un Grass o un Steinbeck. Tengo escritores preferidos, claro, y me dan repeluco los best seller, pero me digo a mi mismo, al menos la gente lee algo. Y eso ya es bueno. Cuando me he leído un best seller (porque no había otra cosa a mano en mis periodos convulsivos) no me han disgustado, simplemente me he dicho que si no te interesa el tema sería difícil de leer. Quiero decir, que si un autor es bueno, te da igual de lo que escriba porque tú te embelesas con las palabras. En los best seller no te pasa eso. Te engancha la historia. Y si no tienes la suerte de que los misterios históricos te gusten (mi caso) pues ya has perdido el 90% de la producción literaria actual de ese tipo de libros, je. Menos mal que hay miles de libros buenísimos esperados a ser leídos por servidor. Eso me reconforta mucho. El caso de los tebeos es muy particular y no entraré en ello, porque ahí si que no hay acuerdo. Es tan temático que no creo que Spiderman y Como un guante de seda forjado en hierro sean de un mismo arte siquiera (por sensibilidades más que por otra cosa).

Y entonces llegamos a la música. O la música, la que amansa a las fieras. A mi desde pequeño me gustó mucho la música. Como lo de leer, debe ser gracias a lo que vi en mi casa. Libros y discos. Estudié solfeo y trompeta. No me gustaba nada el solfeo. Lo sigo odiando. Es muy feo y muy aburrido. Pero eso es otro tema. La primera música que llegó a mis infantiles oidos y que ya nunca me abandonó fue la música clásica. También el flamenco, del que mi padre es gran aficionado, pero esa no me caló nunca. Y miren que soy andaluz. Pero nada. Aparte de Enrique y Ana y las canciones de la Abeja Maya y los grandes éxitos de los Payasos de la Tele lo que escuchaba era la Colección de los Grandes Compositores. Grandes versiones, vive Dios, hoy que las sigo escuchando y entiendo un poco más (solo un poco, no se crean) Karajan, Maurice André, la Filarmonica de Londres, etc. etc. etc. Y por eso soy un purista. Aprendí que la música clásica era eso y no Luís Cobos (un día le regalamos a mi padre mi hermana y yo Tempo de Italia del mostro de la música que tiene que estar por ahí); aprendí que el flamenco era Fosforito y no Ketama. Ya lo sé. Soy un purista, me paso de purista. Soy un talibán. Después aprendí también que se pueden mezclar las cosas si se hace bien (básicamente con Beck). Y por eso sigo siendo muy exigente con la música, o no sé. Porque si no me gusta algo me pongo nervioso y empiezo a mover la pierna o a dar saltitos. Es solo intuición. Por eso no voy a ver a mi madre cantando con su coral. Yo tengo el oído hecho a la Capella Reial de Catalunya, no a cuatro aficionados machacando a Juan del Enzina. Y aunque no lo parezca me gustan muchas cosas, muchas, más de las que se imaginan. Simplemente no sé ocultar mi desaprobación en cuestiones musicales y me pongo muy vehemente y cruel. Si lo soy con la coral de mi madre, que la dirigía un amigo mío, no lo voy a ser con los demás, que ni los conozco.

Llegado a este punto de la vida solo me dejo llevar por la transmisión de sentimientos, aunque parezca raro, en la música. Lo que llega. Y el que me ha llegado más en mi vida ha sido Neil Young, eso no lo puedo negar. Pero también los Joy Division, o Nick Drake. Por no hablar de los Beatles, que no son Dios, pero casi, y porque no nos metemos en el jazz y no echamos mano de Dizzy Gillespie o de Chalie Parker, o de Wynton Marsallis que nos ha hecho vibrar tanto en clásica como el el jazz más clásico. Porque he de confesar que en esto del jazz también soy un clásico y me quedo con el bebop de los 50, aunque la verdad es que no le hago ascos a la bossa nova (aunque si al latin jazz, es que a mi lo caribeño…). Pero tengo miles de prejuicios y los reconozco aquí y ahora. No sabría explicar muy bien porque. Es muy visceral. ¿Porqué no me gustan mucho los Rolling Stones? ¿Por qué Leño sigue molando después de tantos años?¿Por qué en estos momentos me aburre la época romántica en la música clásica? ¿Por qué me gusta La Casa Azul si a priori no debería? ¿Por qué me gustan tanto Sonic Youth? ¿Por qué me gustan más los Sex Pistols que los Clash? ¿Los Who que los Small Faces? ¿Por qué me da igual que los “pijos” hagan música (Los Nikis o El Pingüino) pero no soporto a la gente que después se vende (Fito)? ¿Por qué solo hay dos o tres grupos españoles actuales famosos de pop (LCA, Los Planetas…) que me gusten?

Demasiadas preguntas. Poco raciocinio. Miren o soy muy, pero que muy racional en esto de la música. O muy visceral. Porque si no, no me comprendo.

viernes, 11 de abril de 2008



El Cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez.

Carl Sagan, Capítulo 1, Cosmos: Un viaje personal

¿Por qué empiezo mis reflexiones nocturnas hoy con esta frase? Bueno, no es que quiera ponerme profundo. Es que mañana empiezo un tema, el tema 1, al que he dado esquinazo este mes y pico que llevo estudiando titulado: LA TIERRA EN EL UNIVERSO. GEOLOGÍA DE LOS PLANETAS. ORIGEN DE LA TIERRA Y DEL SISTEMA SOLAR. Si. Va de galaxias, acumulaciones de polvo y de planitesimales. Y le tengo miedo al tema, porque aparte de tener partes tremendamente aburridas, tiene asuntos que me tocan muy hondo. ¿Cómo se formó todo esto? Está bastante bien explicado por los teóricos. Desde el primer nanosegundo del Big Bang hasta ahora que veo como no llueve, porque ya ha parado, a través de las persianas venecianas. Hay lagunas, claro. El conocimiento siempre tiene lagunas. Se irán llenando con el tiempo, si no nos extinguimos antes. O si no dominan el mundo otra vez aquellos enemigos de la ciencia. Si, ya saben los amigos de lo oculto. Curas, frailes, señores de la derecha e inquisidores varios que no ven nada ético en averiguar verdades incómodas.

Estas cosas me recuerdan a las noches de verano de hace ya un porrón de años. Leía un libro basado en una serie de la tele. A priori esto puede sonar a que buscar verdades y cambio de concepciones vitales pueda parecer un poco chocante. Déjenme que me explique. El libro y la serie eran COSMOS de Carl Sagan, el científico molón. Yo miraba hacía arriba, a las estrella y me encontraba como el astrónomo decía poéticamente en uno de los capítulos en las orillas del océanos cósmico. Yo tendría, no recuerdo bien, 14 o 15 años, y el tema me fascinaba de verdad. Tenía en mi interior un concepto de Dios bastante difuminado. Hacía ya tiempo que no creía en la Iglesia Católica, a la que pertenecía por familia, tradición y costumbre. Ese libro me abrió los ojos y la mente. Borró todo atisbo de creencia en algo superior que hubiese habido en mí con anterioridad. No es que el libro sea una apología del ateismo (si lo es contra la superchería y la pseudociencia), pero lo leí en el momento justo. Si fuera un cursi lo llamaría crisis (así lo llamaría Alberti, por ejemplo). Pero no. Fue que el escepticismo con el que nacemos algunos afloraba. No sé si me entienden. Hay personas y personas. Hay gente que jamás se preguntará nada y hay gente que se preguntará todo. No es ni mejor ni peor. Bueno, a lo mejor lo de pensar demasiado es peor, porque nos pone en unas tesituras pesimistas que nos impiden llevar una vida, entre comillas, normal. Los que nos cuestionamos en demasía las cosas llegamos a conclusiones erróneas, momentáneas o lo que es peor, no hallamos respuestas que nos satisfagan, creando un círculo vicioso de mezquindad con nosotros mismos que proyectamos a los demás. Y después tenemos que pedir perdón. Yo no quiero molestar a nadie, créanme. Soy muy categórico porque lo tengo todo muy bien pensado, desgraciadamente. Tengo demasiadas conclusiones en mi cabeza. Muchas veces tengo que deshacer el camino andado, no se crean. Tengo una decisión tomada. Mi cabeza lo sabe, pero no recuerda por qué… entonces tengo que desandar los pasos seguidos de la hipótesis y casi siempre me sale, como la maquinaria de un reloj. Lo malo es que mi reloj está atrasado, adelantado o pertenece a un universo paralelo.

Por eso la mayoría de las ocasiones en las que hablo digo tal y después no sé argumentar por que es tal. Lo tengo que pensar. Soy un poco cuadriculado en ese aspecto. Pero al final si hago las cuentas es tal, y vaya si es tal.


Que mal me estoy explicando, la virgen. Perdónenme, a mis trankimazines, a mis fluoxetinas y a mis tapamaxes, le he añadido frenadol para el resfriado y me desorienta…

jueves, 10 de abril de 2008


Hoy he terminado con la Petrología Metamórfica. La Metamórfica me costo un montón sacármela en su día. Era difícil. No la entendía demasiado bien. Ahora es más fácil, porque las ecuaciones y las partes difíciles me las he saltado. Y eso es porque he mirado mis apuntes. En el temario ni siquiera vienen, claro. Los geólogos se supone nunca hemos visto una ecuación. Cuando me dicen eso se me erizan los pelillos de la nuca. Ojalá hubiese sido verdad. Ojalá nunca hubiese tenido que utilizar una hoja de cálculo o ver esa aberración de la naturaleza llamada Statgraphics. Pero bueno, todo se pasa.

Hoy ha llovido y llueve todavía. Había escrito lo de Charlton Heston hacía días y lo he acabado hoy. Lo iba a hacer ayer, pero no tuve conexión a internet por a noche. Así es la vida.

Ya me he pasado de tema a otro más aburrido aún, que es los métodos de estudio de la Geología. Lo he empezado. Es muy aburrido, se lo puedo asegurar. Miraba la lluvia caer y oía el viento sonar por las rendijas mientras empezaba por el principio, como se debe de hacer siempre ¿no? Y que es lo primero en esto de los métodos de estudio de la geología. Ir al campo. Eso enlaza con la foto que voy a poner en mi diario opositor que llevo en mi fotolog. Es una foto de hace ya 13 años. De mi primera excursión a Sierra Elvira, o el “geodromo”. Allí lo pase muy mal. No se quien era quien comentaba que cuando comentaba un viaje mío a la Serranía de Ronda parecía que había vuelto de Vietnam. Solo decir una breve anécdota de este simpático día de campo. Fuimos ilusionados. Era el primer día, con la asignatura de 1º de Introducción a la Geología (una mega asignatura de 27 créditos –era plan antiguo-). Una escarpada cuesta separaba nuestro primer objetivo de la base de la sierra. Pronto hubo voces desacordes, gente que se quedaba atrás y yo, como soy un gordo era de los últimos. Un chaval, que precisamente no era ni gordo nada, solo repetía una y otra vez a mis espaldas: Esto es una secta, esto es una secta, esto es una secta… Y es que en verdad es duro aguantar el ritmo que te imponían los profesores en el campo. Encima había algunos que ni esperaban a los débiles para explicar las cosas, con lo cual ir al campo era súper inútil…

Al final uno se acostumbraba a todo. A andar kilómetros bajo el sol, con nieve, lluvia, cartografiar con viento lleno de arena, hacer exámenes en Almería a las 3 de a tarde a la intemperie. Si yo he podido hacerlo lo puede hacer cualquiera. Pero yo temía al campo más que una vara verde y de hecho tanto es así que jamás me compré una brújula ni una lupa, solo un martillo Estwing, que perdí en una mudanza…

Ir al campo forzado es una tortura de las más grandes. Pero eso si, hace uno amigos para toda la vida, como en la mili, jejejeje…


Charlton Heston se ha muerto. Supongo que ya lo sabrán. Siempre es demasiado tarde para hacer homenajes. Solo me adelante al de Fernando Fernán Gómez, pero porque me enteré por los agoreros de siempre que estaba en las últimas el pobre. En fin, que Charlton se nos ha muerto. Y me da pena, amigos. En estos días de medias tintas, de no hablar por no ofender se ha ido un hombre singular y admirable. Era singular por lo que todos ustedes están pensando. Su amistad con los rifles. Ese volcarse con la derecha americana más ultra a favor de la 2ª enmienda. Y era singular por muchas otras cosas. Por haber luchado por los derechos civiles en los 60 y sobre todo por la que más me llama la atención, por haber luchado para que “Sed de Mal” fuera llevada a cabo por Orson Welles, con los resultados que todos los amantes del cine conocemos. Se jugó su poder en Hollywood para que un desacreditado Welles (egocéntrico, caprichoso, Orson, en una palabra) dirigiera el film. Y era una de las cosas de la que estaba más orgulloso. Como para no estarlo. Si se fijan, cuando Michael Moore va a reirse de él al final de Bowling for Columbine, tiene colgado el póster de Touch of Evil detrás.

Aparte de eso, como le decía al fotologger antes llamado niunoiz el otro día, tiene un par de docena de películas memorables, que no es poco. Un actor sólido, brillante, que pasó por el gran cine de superproducciones de los 50 al cine de catástrofes de los 70 sin perder nunca la credibilidad, la actitud escéptica de sus personajes preferidos para mi y un prototipo de macho super heterosexual muy interesante.

Aquí les dejo con mis preferidas de Charlton. Ustedes como son super cinéfilos las habrán visto todas, pero como no acostumbro a hacer ni críticas ni nada parecido con las pelis me da igual. Yo solo quiero rendirle homenaje a este actor bueno, bueno, que se nos ha muerto. Por algunos sitios he visto que incluso se han alegrado y todo. Que si un facha menos, que ni no sé que, que si no se cuantos… Como he dicho muchas veces, a mi me da igual la ideología de la gente, si es buena en lo suyo. Y Charlton Heston, era y seguirá siendo, porque para eso las pelis son eternas, un actorazo de armas tomar (que chiste más bueno para finalizar, amigos. Por favor, no me maten).

Nena, en el futuro un par de sacacuartos
se fijaran de mi chupa y mi sombrero
para forrarse en las taquillas

El Secreto de los Incas (Secrets of the incas)
de Jerry Hooper (1954)

Solo por ver a nuestro recién fallecido homenajeado vestido de Indy merece ver la película. Vemos donde se basaron Spielberg y Lucas para montar al simpar personaje que tantas y tantas veces nos ha hecho gozar…

Venid, hormigas, venid,
que tengo un machete, un revolver,
una chati y un carisma que vale su peso en oro

Cuando ruge la mababunta (The naked jungle)
de Byron Haskin (1954)

El joven Charlton interpreta a un rudo hombre de campo (bueno, dueño de plantaciones en el trópico) que se casa por poderes con un ligue que se echa no me acuerdo como (entonces no había Messenger). La cuestión es que los toscos modales del hombretón no le gustan mucho a la dama, hasta que descubre que es un peazo de heroe, cuando la salva a ella y a la plantación de unas peligrosas hormigas asesinas que se comen todo lo que encuentran a su paso. ¡Que bonito es el amor y los insectos!

- Aqui hay un pergamino, Bigotitos. Algo huele a podrido en Dinamarca.
- Eso le pasa por elegir la casa sorpresa, Orson,
y recuerde que esto no es una peli de Shakespear
e.

Sed de mal (Touch of Evil)
de Orson Welles (1958)

Decirle lo buena que es esta peli es redundante. Que si el plano secuencia del principio, que si patatín, que si patatán. Me centraré en nuestro prota de hoy. Hace de un poli mexicano incorruptible en un ambiente asfixiante donde todo lo demás esta más corrupto que las soleadas playas de Miami. Brillante está con su bigotillo.

En cuanto llegue Gregori Pi le inflo a ostias,
por la gloria de mi madre

Horizontes de Grandeza (The Big Country)
de Wlillian Willer (1958)

Haciendo de gañan de rancho, Charlton se enfrenta en esta imperecedera obra maestra a un Gregory Peck en estado de gracia. Hace de pérfido y se pega de mamporros con nuestro Greg, un capitán de barco en medio del oeste. Y hasta aquí puedo leer. Esta película es soberbía, véanla si no lo han hecho aún. Es de esos filmes que duran 3 horas y pico y cuando acaba te da mucha pena porque tienes ganas de más…

Poneos guapos para la caratula de la peli.
Hay de todo, caballos, indios, amorios, tramperos
y hombres, hombres de honor, de los que ya no quedan

Mayor Dundee (Major Dundee)
de Sam Peckinpah (1965)

Otra de esas interpretaciones que te dejan con la boca abierta haciendo de personaje que no sabes si es bueno o es malo. Es una mezcla, como todo el mundo, supongo. Es que Peckinpah es un experto en estas movidas de ambivalencias. Como partener un Richard Harris haciendo de caballero del sur que tambien se las trae el muchacho. Que gran presencia en una pantalla, vive Dios.

Monos de mierda, ya os daré yo vuestro merecido, ya...

El Planeta de los Simios (The Planet of the Apes)
de Franklin J. Schaffner (1968)

Y que decirles de el paradigma de peli genial de ciencia ficción. Con nuestro ídolo casi todo el rato en tapa rabos y sin poder hablar, tratado como si fuera un animal de granja por esos simios diabólicos y por su gran enemigo el Dr. Zaius, sin perder ni un momento la chulería, el empaque y la gallardía de un descreído astronauta americano… hasta que al final… al final… malditas las guerras.

¡Ay! zagala, que suerte tienes que yo sea el último hombre vivo
y no uno de esos metrosexuales que salen en las tertulias de la tele.

El último hombre vivo (The Omega Man)
de Boris Sagal (1971)

Si les digo que el último hombre del mundo mundial es Charlton es para cagarse. Pues así es. Vive en una casa donde lleva vida de sibarita rodeado de lujos. Los demás son zombis. ¿o son infectados? Lo que sea. Menos mal que es un tipo valiente y sabe mucho porque es científico, pero bueno, se siente solo, hasta que encuentra a un grupo de supervivientes con una atractiva afroamericana a la que beneficiarse… no le cuento más. No es que la película sea para echar cohetes (o bien es más mala que un dolor), pero tiene un encanto irresistible.

lunes, 7 de abril de 2008


Esbozo

Interior noche

Diálogo entre M y D

- Sabía que vendrías. Lo intuía. Todo apuntaba en ese sentido.

- Me conoces bien.

- Quizás demasiado. Creía haberte olvidado.

- No te creía tan optimista, M. Soy ese ruido blanco de tu mente, ¿lo sabes? Espero agazapada debajo de las piedras con las cochinillas y otros seres de la penumbra húmeda del suelo. Observo desde las cornisas donde anidan las golondrinas y depositan su guano. Estoy entre el polvo de las teclas del tu ordenador mirándote mientras escribes esta conversación, tan ficticia como otras tantas cosas que pasan por tu mente.

- Bueno, es fácil hacerse ilusiones. Uno se acostumbra a estar en la cuerda floja del funambulista, a equilibrar con el palo entre las ansias y el dolor. Miro abajo y no hay red. Abajo no hay nada.

- Bueno. Abajo estoy yo y ya me conoces.

- Quizás demasiado.

- Estás entrando en un bucle.

- Has empezado tú. Yo ni siquiera te he llamado. Si, era domingo, ¿y qué? Los domingos son días muy malos para mí, pero eso es todo.

- Hubo domingos maravillosos, M. ¿Acaso los has olvidado?

- Creo que si, pero vuelven de vez en cuando a atormentarme, como el espectro de Marley atormentó a Scrooge el día de Nochebuena. Los he olvidado, si. Eran domingos rojos. De eso si me acuerdo. Ha pasado mucho tiempo y no tengo ganas de recordarlo ahora.

- Lo sé, lo sé. ¿Acaso no estaba yo allí?

- No, allí no estabas tú. Lo que pasas que sabes lo que hay en mi mente, sabes todos mis recuerdos y todo lo que me hace daño.

- Tú me has provocado. Me han invocado. ¿Quién te manda a ti estudiar? ¿Quién te manda hacer cosas de provecho sabiendo como sabes que eres un inútil? La ambición que tanto deploras en los demás, te ha podido

- Algo hay que hacer, D. No veo otra salida. Tenía una pequeña ilusión en esto. Ahora vienes tú y la aniquilas. No soy ambicioso, solo quiero un oportunidad de salir adelante, pero por lo visto no va a poder ser. O si, quizás si. El despertador está puesto y los temas en la mesa. Alfred Wegener me está esperando en el pupitre. ¿Por qué diré pupitre? ¿Acaso estoy en la escuela?

- Estás en donde quieras estar, M. Estás escribiendo tú. Yo soy real, pero no puedo hablar, ni expresarme. Solo actúo dentro de ti. Me mandas agentes químicos, pero sabes que estás jodido de la cabeza, y eso es lo que te pasa.

- Ya lo sé.

- Pues admítelo.

- Ya lo he hecho.

- Otra vez.

- Estoy jodido de la cabeza.

- Eso esta bien.

- Y una mierda está bien. No está nada bien. No me puedo comportar como una persona normal. No puedo enfrentarme a los problemas como los demás. ¿eso está bien?

- Yo que sé, a mi no me líes. A veces pienso que mereces estar así.

- En eso estamos de acuerdo.

domingo, 6 de abril de 2008

Hace unos momentos el viento gemía en lo alto de la azotea y mi mundo se venía abajo. Recogía los papeles del suelo que había volado y sentía de nuevo esa sensación que no se puede narrar con palabras. Esa desazón interna. Ese dolor sordo que proviene de dentro de uno y que te hace sentirte enormemente triste.

Me he sentado en la escalera durante un rato. Mi madre ha intentado animarme sin éxito. Es el tiempo - me dice - . Cuando uno está en vías de curación estas recaídas te hacen ver que vivías en un engaño, o en un espejismo de tranquilidad. Y ahora al que le cuesta tanto llorar está a punto de hacerlo. Se mezclan tantas cosas que no sé explicar porqué. Soy un imbécil, no puedo rendir estudiando, nadie entiende lo que quiero decir, o me lo estoy imaginando. Estos días han sido malos de veras. El deterioro es rápido. Es lo malo de tener una enfermedad crónica. Que lo que fuiste adquiriendo poco a poco durante años se instala a la velocidad de la luz a tu lado… Hace unos momentos, no estaba tan mal, hace como media hora, escribía por ahí en los blog de Sociapatía y El Mundano, pero algo me estaba pasando ya por dentro… he subido y entre el viento, los apuntes y el sol en la cara… no lo he podido soportar. Quiero desintegrarme ahora, quiero permanecer aletargado como un oso en hibernación.

Espero recuperarme pronto.

Ahora solo quiero dormir…

El mundo es un todo. El mundo es un ente globalizado. El mundo es un grupo de seres interconectados. Ayer solo compartimos una atmósfera, un sol y un sistema físico. Como se habrán fijado ese ayer es un ayer figurado, metafórico. Hoy podemos hablar con una persona en Cuenca y con otra de Sebastopol. Las ideas fluyen. Y compartimos tiranías. Las tiranía de los hombres malos de las que hablaba Jules en Pulp Fiction es ahora global. Llámese Bush, llámese petroleo, llámese multinacionales, llámese x. O si nos vamos a buscar a otros extremos llámese Al Queeda, llámese religión, llámese y.

Yo quiero ser z. Sin ser una función subordinada. Ya lo sé, es imposible. Estoy en un entorno y como decía Ortega yo soy yo y mi circunstancia. ¡Vaya circunstancias de mierda! añado yo, querido Ortega y Gasset. Nada puede cambiar esas circunstancias pues son de una imbricación sistemática, de un enraizamiento tal en este sistema que solo se libran (y no demasiado) las tribus aborígenes con apenas contactos con el exterior. Por eso yo digo. No me gusta. No me gusta este mundo. Pero eso si, sé, porque seré despistado, torpe, un poco inútil, pero no tonto, que es una cosa irremediable. Pero en mi fuero interno estoy en desacuerdo con todas mis fuerzas. Es una de las razones por las que soy un infeliz. La lucha. La lucha a los que se apuntan los que o tienen tiempo por ser ricos o porque no tienen nada que perder son infructuosas. El siglo XX ha demostrado que los valores y las ideas izquierdistas, que a priori son maravillosas, han sucumbido, por idealistas y por ser llevadas a la práctica por unos inútiles y unos egoístas. Claro, eran humanos. Los humanos tienden a equivocarse. Somos débiles y nos gusta la buena vida. Por eso, para no engañar a nadie, ni a nosotros mismos hemos de reconocer desde ya que nos gusta la buena vida a todos. Cada uno con lo suyo. Yo comparado con algunos gerifaltes de países del Este de los años 60 pareceré un luterano por mi sobriedad en lujos, desde luego. No me gustan los coches, ni las joyas ni la ropa cara. Pero no negaré que me gusta vivir bien. A mi me gustaría que todo el mundo viviera bien. No como anteriores sistemas. Todos iguales, pero viviendo como pobretones, produciendo como cabrones para que le podamos pasar a los cochinos capitalistas nuestras cifras de producción por las narices. ¿Eso es bueno? No, por Dios.

El capitalismo ofreciendo su bienestar a base de zanahorias para burros. Con cuatro migajas en forma de home cinema, coches rápidos y teles de plasma contentan al personal para que no alborote demasiado. Y ellos se lucran en sus atalayas rascacielos pensando que operaciones van a proyectar para incrementar sus beneficios en un 200%, inventando nuevas formas de hipotecar a la gente para siempre.

Y por eso pido una revolución unipersonal interior. No cambiaremos la sociedad, ojito, pero nos cambiaremos a nosotros mismos. A nosotros no nos van a poder engañar. En parte si, claro, porque queremos vivir bien y en los restaurantes a los que nos gusta ir y comer foie de perdiz cuestan dinero. Pero tomémoslo a risa por lo menos. Y no menospreciemos (bueno, un poco si, que tienen unas conversaciones muy aburridas) a los chupatintas, burócratas, a los que llevan los papeles, aunque nos hagan perder el tiempo. Sabotean desde dentro. Les da igual el partido que gobierne. Ellos se van a desayunar a las 10 y vuelven a las 12. Y el aperitivo es a las 1.

Interiorizar el odio a lo que nos rodea. Digerirlo lentamente. Es una cuestión mental.

El anarquismo burgués puede ser lo que tú quieras que sea, siempre a favor de las libertades personales y en contra de los enemigos naturales de estas: ya sean religiones, partidos organizados, grupos mediáticos o asociaciones.

En el anarquismo burgués el nacionalismo es sinónimo de provincianismo, de algo que huele a cuco. Decir que algo es mejor porque es de donde es uno es una imbecilidad. Que te guste más es normal, porque es a lo que estás acostumbrado. Y las costumbres son bonitas, o a mí al menos me lo parecen, que soy hombre de costumbres. Pero no digo que son mejores, ni que necesitan sobreguardarse a cambio de dineros.

La libertad de expresión es la base de toda libertad personal. Y la libertad de expresión no acaba donde empieza la del otro, como quieren hacernos creer los falsos profetas. Acaba cuando queremos nosotros. O cuando decimos mentiras. La opinión no es una mentira, es una forma de ver la vida. La mentira es si yo acuso a alguien de ser algo sin serlo. Pero si yo digo que el Papa de Roma es un mentiroso, no yerro, porque trasmite una doctrina que en mi opinión es una falacia como la Basílica de San Pedro. Y esa es mi opinión. Y punto pelota.

Y sobre todo, sobre todo, el Anarquismo Burgués es un arma arrojadiza cuyas herramientas son las neuronas y el humor. Y hablo totalmente en serio.

Más sobre Anarquismo Burgués:

Escrito I (Mameluco)

Escrito II (Sociapatía)

Escrito III (Mameluco & Socioapatía)

sábado, 5 de abril de 2008

Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños. Anteriormente había compaginado la insulsez de la vida cotidiana con excursiones nocturnas a extrañas y antiguas ciudades situadas más allá del espacio, y a hermosas e increíbles regiones de unas tierras a las que se llega cruzando mares etéreos. Pero al alcanzar la edad madura sintió que iba perdiendo poco a poco esta capacidad de evasión, hasta que finalmente le desapareció por completo.

La llave de plata
del Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter
de H.P. Lovecraft

Mi mente es como un cajón de los que tengo a mi derecha. Hoy me han dicho desordenado y que trato mal a mis cds. Es verdad. Lo admito. Siempre he sido así. No creo que cambie nunca. Soy un poco más cuidadoso con los libros y con los tebeos, pero solo un poco. Como decía mi mente es como un cajón. Mis cajones son los típicos de una persona enormemente desordenada y acumuladora. Si los abres hay papeles de distinta naturaleza, billetes de la Alsina, de RENFE, las postales que me mandan la Sugus, la Povo y Lía, montones de medicinas que ya no tomo, pilas usadas, pelotitas de goma de esas que se sacan en los bares a los niños, lápices, rotuladores de tintas con purpurina, un destornillador de estrella que aún guardo del barco pirata de los clicks de Playmobil, un trozo de ammonites, cosas que me han salido en un montón de años en el roscón de Reyes, monedas, caramelos, disckettes, y un montón de poemas míos grapados de esos que devuelven en los concursos de poesía, de esos que te hacen sentir tremendamente fracasado. Mi mente es similar. Hay de todo. No se preocupen, no les pienso enumerar las cosas que tengo en mente, entre otras cosas porque no me apetece demasiado. Es muy tarde. Solo hay soledad. Un sentimiento de soledad que no sentía desde hace tiempo. Son preludios de algo malo. Espero equivocarme. Ese frío que recorre mi columna y el rictus de mi cara que no puede esbozar un leve cambio tendente a la sonrisa lo dice todo.

No quiero dormir porque tengo que despertar. Si no lo tuviera que hacer a lo mejor me dormiría…

Soñar tampoco quiero. Los sueños en estas épocas son extraños compañeros de aventuras. Son peor incluso que el mundo vigil. Si al menos tuviera la llave perdida por Randolph Carter tantos años atrás. Si yo la pudiese recuperar. Yo no iría en busca de los grandes dioses o me haría acompañar de los gules. Quizá me quedaría en una casa, o más bien un cortijo, sintiendo nostalgia de la Bretaña, perdón, de la campiña cordobesa y de sus cielos grises que contrastan con el blanco, concebido para contrastar con el azul, pero que sin embargo me gusta más con el gris.

viernes, 4 de abril de 2008


Me está costando cada día más ponerme y no sé por qué. La ilusión nunca fue mucha, pero a lo mejor estaba en una nube. Es realmente difícil que yo entre, pero al menos quiero aprobar los exámenes. El concurso-oposición ya es otro cantar. Si es concurso debería presentarlo Jordi Hurtado con su peluquín ¿o es acaso implante? No lo sabremos nunca. Es uno de esos secretos que guarda el Ente (RTVE) y que jamás desvelará. Al menos quiero ser interino. Interino es una palabra bastante fea, ¿verdad? Suena a hospital. Voy a ver que dice la RAE.

1. adj. Que sirve por algún tiempo supliendo la falta de otra persona o cosa.

2. adj. Dicho de una persona: Que ejerce un cargo o empleo por ausencia o falta de otro. U. t. c. s.

3. f. Sirvienta de una casa particular que no pernocta en ella.


Pues eso, que quiero ser una chacha de la Consejería de Educación, si mezclamos todas las definiciones del diccionario de la que fija y da esplendor. Aunque para ello debería ser interina, porque los de la RAE siguen siendo unos machistas. Yo lo soy un poco menos. A mi me dará igual tener interinos en el servicio cuando me toque la Euromillones…

Bueno, les dejo. Lo de hoy ha sido un poco cutre, lo sé, pero es que me he puesto a ver SMONKA y me he reído tanto que ya se me ha pasado la inspiración y las ganas de quejarme por todo, y de contarles yo mis pamplinas, porque viendo a profesionales tan buenismos haciendo gracietas, solo me queda recomendarles que vean SMONKA y que lean menos mi blog, ¡ea! …

jueves, 3 de abril de 2008


Para la Arándanos...

Si, lo nunca visto. Todos me conocen por mis extravagancias fundamentalistas y por mis visiones distópicas de la vida. Yo soy así, así soy yo. ¿Qué quieren que haga? No he salido de un anuncio de compresas dirigido por Isabel Coixet ni de una película animada infográficamente de Barbie. Pero hoy dire a partir de esta frase solo cosas positivas, porque una amiga mía me ha hecho saber en un comentario a mi post de ayer que solo quiere saber las partes del feliz mundo mameluco, donde todo son cielos flamencos y la música es de laúdes. Bueno, algo negativo queda por decir. No me gustan los ponies, ni los caballos, aunque sea un buen género el Equus, para datar durante el Cenozoico.

Mi nombre es Miguel. Nací en Castro del Río, en la campiña cordobesa, rodeado de olivos y calor en verano. Eso lo pone mi carnet de identidad. En realidad nací en Córdoba, pero bueno, vivo aquí desde los 3 días o por ahí. Mi infancia fue muy feliz. Junto a mi hermana María José y a mis primos Juan y Kico pasábamos unos veranos estupendos. Mi compinche siempre fue mi primo Gaspar. Jugábamos a los coches, a hacer muñecos de Plastilina, a buscar minerales de cuarzo en la arena, al Equipo A, al Gran Heroe Americano y cuando fuimos más mayorcitos a hacer cientos de películas con una Sony Handycam. Fui un niño criado a la luz de los rayos catódicos con rotuladores en las manos, a pesar de ser de pueblo y pudiendo estar gamberreando por las calles. Pero yo era feliz así. Leía todo lo que caía en mis manos y aún tengo todos mis libros de aquella época. Algunos los sigo leyendo todos los años, como es el caso de Los Secuestradores de Burros de Gerald Durrell. Mi mundo actual de felicidad se basa en esos años. Tengo las mismas inquietudes en el fondo de mi cabeza. Sigo siendo el niño curioso y algo repelente que era. No, nunca he tenido gafas. Mi vista es excelente aún hoy. Tengo alguna cana en la cabeza y en la barba, como por aquel entonces. Entonces no tenía barba, pero soñaba con tenerla, porque así sería como un pirata, mis personajes predilectos de la infancia.

Hoy estudiando estaba escuchando la Missa Punge Lingua de Josquin Des Prés interpretada por The Tallis Scholars y he oído desde la calle la flauta de pan de un afilador, y me ha retrotraído a todo esto. Apunté que estaba escuchando y todo, para incluirlo en lo que escribiera hoy y ha venido al pelo.

Yo disfruto de muchas cosas, de cosas sencillísimas, como leer a Pio Baroja (aunque al blogger antes denominado Raccord no le guste como persona –si, me acuerdo de ese comentario que me dejó en el fotolog, es lo que tiene tener memoria-) o un tebeo de Mauro Entrialgo o de Carlos Giménez o escuchar a Hopkinson Smith tocar el laúd. Me gusta mucho ver películas. Disfruto mucho leyendo algunos blogs y disfruto mucho comentando. Me lo paso bien. Con el fotolog tres cuartos de lo mismo.

¿Ven? No hay nada negativo. Puedo escribir sin hiel. Tengo amigos maravillosos en mi pueblo que me aguantan aún no sé porqué (sobre todo el Manolín, la María y el Pedro) y otros muchos fuera, desperdigados por ahí. Sería una tontería nombrarlos a todos porque se me olvidarían mil, del instituto y de la facultad (de esos, de varias promociones, es lo que tiene estar doce años). Tengo al Raef, a la Alicia, al Nono en Granada y al Francis H.P. en Japón. A mis compañeros de piso Miguel y Fran (este es de mi familia directamente). No los llamo nunca a ninguno, pero porque soy un descastado.

Yo siendo positivo. Puedo serlo. Es un esfuerzo. Un ejercicio. Es de noche. Bebo un zumo de arándanos imaginario. Y por mis venas no corre nada de química.

FIN del POSITIVISMO

Pero mañana sonará el despertador y yo de nuevo no querré levantarme de la cama.

No se puede evitar la realidad. Si alguna lección doy al mundo, es esa. Siendo lo que soy, recuerdo que todo es una de cal y una de arena.

¿Cuál es la buena, la cal o la arena?

No sé, sea la que sea, yo siento el sabor a tierra en la boca.

miércoles, 2 de abril de 2008


Lo malo para la depresión es pensar demasiado. Lo malo de estudiar es que se piensa demasiado. Bien. Para estudiar hay que pensar, porque es un proceso racional de asimilación de conocimiento. Eso es la parte fundamental del estudio. La otra parte fundamental es esa que estás pensando en las musarañas, mirando al cielo, intentando liberar a la mosca que choca contra el cristal. Ese momento en que piensas si las ganas de mear que tienes compensa bajar las escaleras. Se te ocurren cosas, ideas que escribir, material que se escapa como los besos que se envían en las cartas. Que no lo digo yo esto último, no se anticipen llamándome cursi. Lo decía Kafka. Y nuestro amigo Franz era de todo menos cursi. En los periodos prolongados de vigilia cuando se tiene insomnio pasa algo parecido. Las ideas pasan aceleradas por tu cabeza. Todo es inservible. Yo llegué a tener un cuaderno en mi mesa para tal fin. Y lo utilicé ocasionalmente. Incluso llegué a controlar los sueños. Eso es bastante difícil. Sé que hay gente que lo hace, pero a mi solo me ha pasado un par de veces. Parar un sueño, despertarme, apuntar y seguir en los brazos de Morfeo con el mismo sueño. Proezas de la mente. Hay que tener en cuenta que estaba con la conciencia alterada. No se vayan a lo fácil. No eran sustancias. Bueno, si, tenía medicinas en el cuerpo, pero eran para evitar despertar, o sea, no achacable a eso. Era la conciencia alterada de la mente perturbada. Tocar fondo da una extraña sensación de iluminación. Cuando no te importa nada, la percepción cambia. Las ansias de anulación son tan enormes que solo quieres dormir. Si no puedes, sufres mucho. Cuando lo consigue, el cuerpo supongo que segregará alguna sustancia que te alterará el estado de ánimo. Dormir cuando estas deprimido, pero deprimido de verdad, es como renacer. Despiertas y pareces que estas aún soñando, momentáneamente eres feliz. Entonces te das cuenta de que el mundo sigue ahí fuera, girando y girando, te sientes tan mal que quieres quedarte en tu guarida de mantas toda la vida. La cama es para los depresivos el Maná de los israelitas en el desierto. Yo antes escribía poesía. Algunos ya lo sabrá. Son poesías macabras, deprimentes y cínicas. Soy yo elevado a la enésima potencia. Cuando las escribía deseaba la muerte.

En el instituto, cuando asistía de oyente a una clase de 2º de la E.S.O una larva de emo escribía muerte y suicidio en su libreta, y los compañeros se la pasaban, como diciendo que hace esta loca. Le pregunte: ¿te quieres morir? y me dijo: no sé, no. Le contesté que querer morirse era una mierda.

Y es que querer morirse es realmente una mierda, amigos míos.

No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

martes, 1 de abril de 2008

Soy un geólogo con pies de barro. Tengo un mud-flow en los pies podríamos decir. Soy inconsistente en mis argumentaciones porque me falla la memoria. Tengo las cosas claras en mi cerebro, pero a la hora de explicarlas por escrito soy un desastre. También es verdad que hay cosas que las día hace ya una década y no las he vuelto a mirar. Como sabrán alguno de ustedes le cogí odio a mi carrera durante los años que la estudié, porque no acababa nunca. Jamás creía que podría decir soy licenciado. Hoy puedo decirlo. Y también puedo decir que me gusta la geología. Sobre todo la paleontología. ¿Qué porque les cuento este rollo hoy? Ya saben que no necesito grandes excusas para soltarles una parrafada, pero es sobre todo por un artículo muy divertido que ha escrito Socioapatía sobre buscadores de dinosaurios. Como suele ser habitual en mi he rellenado un montón de espacio en los comentarios, a) porque soy un pesado, b) porque es algo relacionado con mi “oficio” y c) porque me gusta comentar en los blogs que me parecen interesantes (es algo así como desear al prójimo lo que a ti mismo, o sea que te comenten, jeje). Y cuando me replico Ramón, el fantástico blogger que está detrás, me escamó una cuestión. ¿Es una falacia lo de la herencia de los embriones? Yo lo he estudiado como cosa vera, sin entrar demasiado en teorías (somos geólogos y estudiamos piedras, jejeje), pero siempre he tenido claro que los embriones pasan por los diferentes estados de la Historia de la Vida. Yo, que he cursado asignaturas tales como Paleontología de Vertebrados, Historia de la Vida, Paleontología I (poblaciones y demás) y II (la sistémática), Paleobiología, Micropaleontología, Cambios Temporales en Ecosistemas Fósiles y demás, nunca he dudado de la certeza de esto. Siempre se ha hablado de estadios evolutivos tipo tal o tipo cual, si afirmar rotundamente ninguno. Pero lo que está claro es que la misma reproducción nos indica esa evolución. Los primeros mamíferos ponían huevos y no tenían mamas, entonces ¿por qué mamiferos? Los ornitorrincos son así. Segregan leche por células sudoríferas modificadas a glándulas mamarias. Son bichejos muy antiguos. Pues lo mismo se da en nuestros embriones. También podría decir que hice un trabajo sobre nosotros mismos, los mamíferos de un dedo de grosor llamado “La radiación de los mamíferos en el Cenozoico”, pero eso es para darme importancia. Federico Olóriz me puso Sobresaliente. No está mal para un estudiante tan mediocre como yo que tardó ¡12 años! en terminar la carrera.

Los reptiles colonizan la tierra porque se independizan del agua por sus huevos de cáscara dura. Es todo una progresión. Y todo queda en nuestro acervo. Todo se va recogiendo en nuestra estructura, meros receptáculos de genes, como bien decía Richard Dawkins, en El Gen Egoísta.

Invito a que se pasen por este artículo de wiki:

Emo-devo

Y mis profesores deberían ser de esta corriente de pensamiento, pues Pascual Rivas en Historia de la Vida nos puso como primera y única pregunta:

“Los actores de la historia de la vida”

Y la repuesta correcta era: (y me he dado cuenta hoy rebuscando para confeccionar esta réplica amistosa)

Junto con la jerarquía a nivel ecológica anexa: organismo, avatar, población, etc. etc…

Debo decirles que aprobé a la primera y estudiando en inglés por el History of Life de Cowen.


Y como le decía a Sociopatía. A mi no me han gustado nunca demasiado los dinosaurios. Nunca he sentido predilección por ellos. Eso si, me he tirado buscando apuntes media hora para buscar mi libreta de Paleontología de Vertebrados, en la que dimos eso de los embriones, por las muelas de un Mymomis... Y ahí si tenía dibujado a un dinosaurio, pero era en realidad una persona disfrazada de uno, el inigualable Tyrex...

ANEXO o UPDATE EGOCÉNTRICO

Todos sabemos que esto son risas que nos echamos aquí unos amigos, pero no me vayan a confundir con un creacionista por poner los embriones de Haeckel. Para no confundir términos pongo esta simpática foto que me acabo de tomar(cierro los ojos porque me hago el interesante,pero recien levantado es francamente difícil)con el magnífico libro de un señor llamado Richard Dawkins, que el menda pondría de lectura obligatoria en todos los institutos de España. ¿Pero que digo? Si los muchachos de hoy no tienen compresión lectora alguna...

 
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