¡Ay! que lo mío no va tener remedio al final. O bueno, si, pero unos remedios que descarté siendo muy joven y que son megadifíciles…
Atención al notición (que he leido en Yahoo! Noticias) que les digo, mucho más importante que la formación del nuevo gobierno, que el transvase que no es tal, que lo del Valencia ese que ha ganado al otro o que Esker Batua son unos tontos del haba… la noticia dice así…
Sigamos leyendo:
"El cerebro humano, producto de 700 millones de años de evolución, no está diseñado para alcanzar la felicidad", según el profesor Francisco Mora, director del Departamento de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y participante del ciclo 'En tierra de nadie', organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes.
O sea que
"Es en el cerebro emocional donde toda la información que recibimos del mundo externo a través de los sentidos se impregna de matices emocionales, de placer o dolor, lo que realmente nos impide ser felices", explica el experto, para quien, en definitiva, el cerebro está diseñado para "luchar por la supervivencia".
Como que me quedo más tranquilo oigan. Algo así me había supuesto yo. En base a mis estudios he dado mucha etología, mucha dinámica de poblaciones, mucha tontería de esta, y estamos diseñados como dice el buen hombre este para sobrevivir en las sábanas compitiendo con la hienas. Pero lo que pasa es que
No obstante, a diferencia de los animales, "el ser humano, cuyo cerebro pesa aproximadamente un kilo y medio y posee una complejísima organización funcional, ha atisbado la conciencia de si mismo".
Y eso es peor, ya ves tú… porque si somos conscientes de lo que somos, y nos damos cuentas de que podemos ser súper guays, y bastante mejores que el vecino de la choza de al lado, que tiene una mujer que es más fea que un tiro de mierda en un escaparate de pasteles. Nos hace ser arrogantes. ¿Y qué pasa? Que a lo mejor los que somos más feos que pegarle a un padre somos nosotros, y aún vamos más allá, nos damos cuenta de ello.
Y lo mejor, parece ser en estos casos en el que uno es infeliz por H o por B, por envidia, por fealdad o por desidia es:
Esta circunstancia que le lleva a plantearse dos vías para lograr felicidad, una de ellas consiste en mantener el equilibrio entre el placer y el dolor, pues "ambos extremos producen infelicidad", y la otra, "más drástica y quizás más auténtica", en aislarse del mundo, evitando interaccionar con él y que la información sensorial alcance el sistema emocional del cerebro.
Esta segunda vía se alcanzaría por la idea de Dios y el rezo o la meditación. "Quien en medio del placer no siente deseo (...) Quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera (...) Quien ni odia ni se entristece (...) Ése está en plena posesión de la felicidad o la sabiduría", destacó el profesor Mora, con una cita del Mahabarata, un libro Indio sobre religión, filosofía y mitología.
El profesor Mora se columpia demasiado ¿no? Seamos unos robots y seremos felices y comeremos perdices. El budismo o la tendencia a la nada como objetivo a mí siempre me ha parecido una mierda. Encima que te engañan, lo hacen con una cosa tan desagradable. No eres nada. Adiós muy buenas. Ya has conseguido el Nirvana, te has iluminado y ya has roto el círculo de la vida. Ya eres un todo con el cosmos. Una pulga de agua es Dios comparado contigo, amiguito. ¿Ven como es mejor seguir siendo un poquito católicos? El cielo mola más. O el infierno. Pero la nada. Yo ya sé que cuando me muera no habrá nada, pero es que eso de la reencarnación es como marear la perdiz para luego llegar al mismo sitio. ¿No querías ser feliz? Ya eres nada. La nada es genial. Muchas gracias, Siddartha, eres un tipo fenomenal. Y tienes unas orejas más grandes que la planta de mis pies.
Somos infelices por naturaleza.
Y recuerden, si la reencarnación existe y llegan al final de todo no le digan a nadie: Gracias.
Que le contestaran: De nada, y estarán toda la eternidad siendo nada pero enfurruñaos acordándose de este post.
Bueno, lo dicho, que vamos a ser, infelices para siempre, pero nosotros no veremos a Mr. Floppy.



























