Don Carnal Vs Doña Cuaresma




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viernes, febrero 19, 2010
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Etiquetas: locuras, religión y movidas
Lo efímero, lo fugaz, lo realmente importante, pasa en décimas de segundo. Serendipias de gozos y sombras en el fragor de la batalla interior. Abundo sobre la idea del otro día. Si nuestro cerebro fuese como un ordenador y nunca liberáramos espacio, la cantidad de carpetas interesantes que habría. Frases cortadas, reflexiones interrumpidas por una alada compañera de fatigas díptera. Guitas anudadas en los dedos que cuando nos lavamos las manazas se cuelan por el sumidero del olvido.
Un día, quizá más de uno, hemos rozado los misterios del universo con nuestros sentidos semiinconscientes del abrazo de Morfeo. Lo vigil es demasiado puerco para ser recordado cuando nos mecemos bajo las Pléyades en busca de los secretos ignotos de nuestro ser. Lo vigil es engañoso. Pero bueno, como diría Woody Allen, es el único sitio donde se puede comer un buen filete. Bueno, verdad que en el efímero sueño de una tarde de agosto, bajo el ventilador de hélices, las sensaciones son como en vigilia, incluso más reales, pero en eso quedan, en fugaces auroras boreales que se pierden en lo espontáneo de su tiempo. Todos sabemos, y es verdad, que lo bueno si breve dos veces bueno, excepto si es muy bueno, que lo queremos siempre. O no siempre; siempre que queramos. Pero la unicidad de los hechos efímeros es lo que los hace importantes. Un zumbido en un momento, el sol que atraviesa la morera y te deslumbra de forma quasiimperceptible o la brisa que te mueve el flequillo cuando crees ver algo en el cielo y al final no es nada. Cosas sencillas. Hay quien dice que para ser feliz hay que disfrutar de las cosas pequeñas. Eso no da la felicidad. No existe el sumatorio infinitesimal de la felicidad, porque sería una felicidad tan diluida que la llamaríamos lo que es, normalidad. Y la normalidad no es nada efímera. Es constante como un ritmo circadiano, eterna a niveles mortales, aburrida e insípida como la vida misma. A lo mejor es que la cosa está montada para que esto sea como las pipas, y las tengamos que pelar. Las venden sin pelar, pero no es lo mismo. No te quemas los labios con la sal.
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jueves, febrero 11, 2010
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Etiquetas: efimero
Un post contrarreloj explicando poco o nada.
Eso les ofrezco. Si lo quieren lo toman y si no lo dejan.
Es de noche, esta lloviendo, están de obras, oposiciones, bla, bla, bla.
Cuando me acuesto pienso en cosas que serían muy buenas para escribirles aquí, pero claro, me duermo, sueño pesadillas, y se me olvidan. Debería tener mi libreta como cuando era poeta y apuntar pegos (sinónimo de tonterías, en cordobés) de los que se te ocurren. Llevaría a cabo eso de escribir una obra de teatro protagonizada por Sócrates, Maquiavelo y Sherlock Holmes. O mi libro de
Antes, cuando hacía el fotolog pensaba en que historia familiar contar. Un día las juntaré, las limpiaré, las fijaré y les daré esplendor… O sea, que se le mete un poquito de allá y de acá y se me queda chapó para que me lo publique la editorial Planeta. Bueno, o Bobuk, jajaja. Son las cosas que se piensan antes de dormir las más importantes. Sobre todo si tienes insomnio por una cuestión a partes iguales de tiempo y aburrimiento. Así he decidido yo varias cosas en mi vida perra y así me ha ido. No sé porque sigo con eso de pensar. Pensar es cosa de necios, no cabe duda, pues si estamos aquí con el hedonista fin de alcanzar la felicidad y el goce, no sé porque pensamos. Pero claro, los que somos tontos somos tontos. De romate, como decía ayer mi sobrina. Tonto de romate. Una mezcla de remate y tomate que hará las delicias de los filólogos especializados en dialecto infantil.
Me quedan seis minutos para este contrarepost, pero ya no les aburro más, que entre colgarlo y hacerle el titulillo me van a dar las uvas. Y es que hay que dormir ¿saben? Es mejor que pensar. Yo ahora me anulo con una nueva droga, el Clonazepam denominado comercialmente por Roche como Rivotril, que no sabemos si es nombre de elfo o una palabra del mismísimo Chiquito.
Mañana lo más seguro es que no haya más (al menos hasta pasar unos días), pero no les aseguro que sea tan mierda como este. Incluso puede ser mierda y media. O también una obra maestra (dentro de mi media, vamos). Conmigo tomorrow never knows.
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martes, febrero 09, 2010
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Etiquetas: tonterias
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viernes, febrero 05, 2010
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Etiquetas: cosas locas, Obama, religión y movidas, usa
Una persona capaz de hacer una oda a una impresora rota, también lo es de escribir un post sobre una pluma rota, porque entre otras cosas, la pluma era un regalo.
Corría el año 2007 cuando Mameluco Morales, tras arduas terribles aventuras y entuertos y algún que otro regocijo acabó la licenciatura, con la que luchaba como un Quijote, más que parecido a Sancho Panza, con cabezonería e ineficacia desde hacía ya algunos lustros. Como prueba de su afecto, los amigos del recién licenciado en un bar mítico llamado el Churrasco, por esa época lleno de tebeos en las paredes, le hicieron entrega de una pluma Waterman plateada, (a partir de ahora la llamaré Silver Blaze, como ese caballo holmesiano) que es la que ha venido utilizando desde entonces. Aparcó la vieja Parker, antiguo trofeo de instituto, y la otra Waterman, que su padre le regalara hacía ya unos años, y que vivió mucho en el campo, y que se perdió y apareció en el laboratorio de mineralogía, también hacía ya bastante tiempo. Y es hoy, que escribiendo a toda velocidad para entrenarme para vomitar un tema en dos horas que el capuchón se cayó al suelo y al ir a cogerla, la pluma estilográfica, cilíndrica ella, por la mesa rodó hasta dar con su punta en el suelo, abriéndose como una flor bajo la lluvia, que diría el viejo Buk, con el resultado de colapso funcional de plumín. ¡La tenía domada para que corriera como el viento por la pasta de celulosa! ¡El grosor exacto y la inclinación perfecta! Son las cosas que pasan en la vida. Si, a lo mejor soy un exagerado, pero me ha dado un mal rato. La litogénesis me dejó lleno de detritus la consciencia en un ataque de ansiedad lastimera y mi pluma se averió, como un coche de carreras en liza.
Ahora a acostumbrarme a la vieja Waterman azul otra vez. En cuanto pueda compraré otro plumín y arreglado estará el desaguisado, pero no tendrá el desgaste de los años y los escritos, y los que usen estilográfica saben a lo que me refiero. Pero bueno, al menos Valcárcel me ha pagado. Que no es moco de pavo.
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miércoles, enero 27, 2010
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Etiquetas: materialismo, muerte, recuerdos
Me comunican desde el lejano Antártico que según especialistas en la materia los icebergs huelen a pepino. No, no es ninguna broma. Verán, mi amigo el Fransis (HP para los amigos), está montado en un barco por tierras australes haciendo sondeos. Si, la gente se dedica a cosas muy raras. Nos mandó una foto de un iceberg y en el rifirafe de correos que prosiguió (que daban ganas de comérselo, etc.) soltó este dato que me pareció maravilloso. El iceberg relacionado con el producto de la huerta… aunque no es tan raro habiendo lechuchas iceberg. Parece ser que en el verano, al derretirse provocan a su alrededor una proliferación de vida vegetal (algas) y dan ese olor a gazpacho en medio del océano. Yo si les digo la verdad odio el pepino. Su olor, su sabor y su piel como granuda que da picor solo mirarla. Pero me gustan los icebergs. Supongo que a los pasajeros del Titanic no les debe molar tanto eso de trozacos de hielo surcando el mar en lontananza, pero bueno, yo como soy de secano y de campiña, lo más cerca de un iceberg que he estado es en
Lo del hielo siempre me ha atraído, aunque ustedes no lo sepan. No creo que ni lo sepan en mi entorno. Esas expediciones decimonónicas o dieciochescas varados en el frío comiendo pingüinos, comiéndose entre ellos y esas cosas. De hecho la última novela (fracasada, claro) que empecé trataba sobre el hijo de un padre que muere en
Se me va la pinza. Me voy a dormir, amigos, que mañana hay que estudiar la teorías orogénicas y toda esa clase de disparates, del que ya les hablaré algún día, que también en bien curioso.
Y si no hablo de terremotos en Haití ni nada de eso, es porque la saturación informativa es terrible. Cuando se calmen los ánimos les desmontaré eso de que
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viernes, enero 22, 2010
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martes, enero 19, 2010
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Etiquetas: cosas locas, idas de olla, mameluco, tonterias
Ahora no hay luz. La luz se extinguió, como la llama de una vela caduca, con el crepúsculo, hace ya algunas horas. Quiero escribir de la luz de esta mañana, la luz que me tamizaba en mi pequeño martirio de temarios y rotuladores fluorescente. El día amaneció gris, frío, pero la nieve que cayó ayer se derritió con las lluvias siguientes, y ya solo quedaba en el recuerdo, o en algún, quizás, sitio en la umbría. La luz de esta mañana. Era blanca, y tras los cristales cubiertos de gotas de condensación el invierno crecía afuera como un pandemónium desatado de gelidez y viento. Luz subyugante que recuerda al lejano norte, a cuyo cielo cantara Nick Drake, al ominoso norte blanco, donde el Wendigo se pasea entre la taiga. ¿Sería así en las edades antiguas, cuando el hielo cubría el hemisferio como una cobertera lechosa? No sé. El frío que hace llorar. Me lleva a mi niñez, cuando un día subí a la azotea (precisamente donde ahora mismo peno) para ver unos carámbanos formados por el agua derramada de los bidones. Pensé para mí que ese frío y esa sensación me recordaban a los Juegos Olímpicos de Invierno, que yo posiblemente solo conocía por los anuncios de Cola Cao. Los carámbanos, estalactitas de agua, formadas en una noche…¡qué diferencia de las ciclópeas estructuras de las cavidades donde moran los enanos! Lo que se forma en miles de años en calcita, en invierno se produce por un grifo mal cerrado durante una noche de perros.
Luz de invierno. Pálida, mortecina, como el eterno atardecer que ronda la mente de los que somos un poco así, melancólicos y bobos.
Y ahora a la luz de la bombilla, con el calefactor a todo trapo pienso que es de las luces más bonitas del mundo, el mundo sin sol, oscuridad que deslumbra, la luz más cercana a las tinieblas es demasiado luminosa vista con los ojos descubiertos. Ni el frío, ni tan siquiera la nieve, expresa el sentimiento de invierno tanto y tan bien. Porque el invierno, como todo en esta perra vida, es un estado de ánimo, y para los que odiamos el caluroso sol no deja de tener su aquel.
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martes, enero 12, 2010
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Dicen que nació en Bethlehem y hasta allí llegaron a adorarle de Oriente unos astrólogos, que serían tres o diecisiete, quien sabe. Eso es lo que dicen.
Hoy 2009 años después aún vuelven una vez al año a traer regalos a los niños católicos.
Yo fui un niño. Cualquiera lo diría, pensarán, este Mame siempre ha sido un viejo. Pues si, yo fui un niño hasta antes de ayer. Luego está eso de que siempre seré un niño si me tratas con cariño, lo de la edad mental y que todos tenemos un niño dentro (creo que eso solo pasa con las preñadas). Y el niño sentía algo dentro hoy, en estos instantes, en el tránsito del 5 al 6 de enero. El niño mutó en joven (me salté la adolescencia porque tengo mucho saber estar ¡ja!), y al joven siguió con un hormigueo por la magia y por el afán de los regalos. El joven dejó de creer en los Reyes hacía tiempo. No creía ni en el mismísimo Rey de los Judíos, que por orden del señor cura, es uno y trino. Pero daba igual. Sonrisas en
Aún me acuerdo cuando emocionado abrí el barco pirata de los clicks de Playmobil hace ya muchos años. Sabía que lo traerían, pero eso daba igual. Es de los momentos más felices de mi vida, y tenía, tiene, que ver con el deseo. Cuando uno desea cosas que aparecen por arte de magia al lado de los zapatos es genial. Ya he dejado de ser ese niño. Deseo –sin demasiadas ganas- cosas tan prosaicas y mugrientas que me doy asco a mi mismo. Aprobar unas oposiciones y que Valcárcel me pague. Nada es mágico en esta terrible coyuntura. Que me toque la lotería es, yo que sé, cuestión de azar. Y no he pedido nada para hoy. Mis deseos, mis auténticos deseos son a día de hoy imposibles. No hablo de aprobar oposiciones o de loterías, sino de otras cosas. Ser feliz es una misión imposible para mí, eso es todo. Y entelequias no se traen desde Oriente. El cuento de disfrutar con las cosas pequeñas de la vida no se lo cree ni Cristo que lo fundó, que sigue siendo uno y trino. Y es que mi mente es más intrincada que el misterio de
Eso si. Yo existo. Cogito ergo sum, que decía el cartesiano René. Y precisamente por pensar soy ese niño que creció sin remedio, y que ya no tiene juguetes cuando los Reyes llegan con sus camellos y pajes.
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miércoles, enero 06, 2010
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Etiquetas: cosas locas, depresión, mameluco
Llueve fuera. ¡Vaya noticia! Bueno, la noticia es que haya llovido y lo siga haciendo, pero nada sé yo del tiempo y sus vericuetos. Hoy vengo a hablarles de mi libro.Bueno, es mío porque lo compré por 3 euros en una miniferia del libro. El que lo escribió fue un señor que se llamaba Henry Rider Haggard, un señor muy victoriano. Ya lo he acabado. Las minas del Rey Salomón. Ustedes, como yo antes de leer la novela, se imaginan a Steward Granger con un sombrero de Coronel Tapioca y un rifle. Pues si, pero no. La película poco tiene que ver con la novela. Para empezar Deborah Kerr no sale por ningún sitio. Claro, dirán. Lo que quiero decir es que las únicas mujeres que salen en la trama son una hechicera desdentada y una diosa de ébano, ésta última como por casualidad. O sea, todos son machos, hombretones por África, haciendo cosas de muchachos(fumar en pipa y comer mierdas). He de decir que para los cánones actuales la historia sería un poco machista y un poco racista, pero es una novela victoriana no un folleto del Ministerio de Igualdad. Pero como no, hay matices. El héroe se define como un cobarde, cosa que llama la atención (para ser un héroe, vaya). Sus compinches son un negro misterioso, un señorito inglés con pinta de vikingo y un oficial de
A mi el libro me ha gustado, que quieren que les diga. Es divertido, pasan cosas pintorescas, hay emoción, reyes, batallas y grandes momentos de amistad varonil (pero sin mariconadas… ¿o si?). Ideal para no pensar en cosas malas como las oposiciones, el año que viene o lo poco que me queda en el banco y Valcárcel que no me paga un ochavo.
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jueves, diciembre 31, 2009
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Etiquetas: África, cosas locas, literatura, negros
Hay gente que odia
Lo agradable me rasga como si fueran cristales machacados en un trago de cicuta. El pasado que tenía férrea pátina ha recibido el Netol del recuerdo, y lo contundente de los vestigios han licuado mi espíritu navideño, entre ensoñaciones y pesadillas.
No, espectro de las Navidades Futuras, no quiero ver la fría losa con mi nombre tallado en letra Sütterlin por el mismo Oskar Matzerath Bromski, ya crecido. Ni ver que la vida que no tenía sentido, efectivamente no lo tenía. Fantasma del Presente llévame de tu mano al sueño y guíame por la senda de la predestinación. En mi caso, una cuerda floja, de tela de araña vieja, vieja la tela y vieja la araña, con un colchón de riscos puntiagudos esperando abajo. Pero condúceme bien y llévame por la sombra. Haz que solo vea como un borrico, lo recto. No me disipes en recuerdos estériles, en retazos grapados a mis vísceras. ¡Oh, ectoplásmico ser de
To be continued.
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viernes, diciembre 25, 2009
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Siempre me ha gustado la frase Estar más mosqueao que un pavo en Navidad. Los corderos y besugos también son animales de Dios, como los langostinos o los cerdos que nos dan el jamón, imprescindible (para casi todos) en estas fiestas de atiborrarse de cosas ricas. Estoy esperando a que Rouco Varela diga que comer caviar es como matar a pequeños esturiones potenciales, pero como seguro que a él le gusta, y también los huevos fritos, no caerá esa breva.
Las pascuas empiezan cuando es el día de
Yo solo quiero tranquilidad. Ni exámenes ni apuntes ni nada. Solo horas del días y de noche, libros y cosas así. Ains… la vida es dura si se sueña despierto. Pero más dura es si no se sueña.
Yo pago el impuesto de la ilusión, sale más barato que ser autónomo y además puedes invitar a tus amigos si cae algo.
A LA LOTERÍA JUEGA TODO EL MUNDO...

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martes, diciembre 22, 2009
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miércoles, diciembre 16, 2009
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Etiquetas: mameluco, música, Neoliberalismo, socialismo, tonterias
Los días son largos y cortos. Ya sé lo que piensan, nos va a dar la murga del tiempo otra vez. No sé si habrán acertado, cuando empiezo a escribir no sé donde voy a llegar. Cortos porque es otoño con viso de invierno. Largo, porque se hace largo como jornada sin pan. Será porque las circunstancias me niegan el pan y la sal. Soy un redicho metafórico, porque desayuno pan con aceite y sal todos los días. Estoy regular, ¿saben? No me siento especialmente infeliz, pero si muy cansado. ¿Cansado de vivir? No. Cansado de hacer cosas que en realidad no son tan importantes, pero que hay que hacerlas porque hay que hacerlas. Las esclavitudes voluntarias como el trompeta.
Yo antes creía en los adultos. Cuando uno es adulto cree en los niños, aún sabiendo que son unos seres perniciosos para la salud mental de cualquiera que esté delicado de lo suyo. Yo pienso también en los adolescentes (nadie cree en los teenagers porque son lo peor de lo peor) por mi unidad didáctica esta. Cometo el error de pensar que todos son como yo era, un friki que hacía poco, pero era enormemente curioso. La curiosidad debería ser la norma en la juventud, pero solo se ven desiertos de languidez estúpida y tonterías de tamaño medio/grande. Hay oasis, pero son pocos y más secos de lo que se espera. Lo peor de no haber sido adolescente nunca, es que la adolescencia surge cuando menos te lo esperas, y algunos comportamientos cretinos que tengo pueden ser consecuencia directa o indirecta de esa etapa no resuelta. Cuando uno ya es un adulto (con 33 años me considero población adulta, porque tengo la edad de Cristo y la edad de tener chiquillos sin que chirríe a los demás) piensa en esas cosas y le entra un leve fastidio. Ser adulto es una mierda. Pagar impuestos y tener responsabilidades es algo que yo al menos no disfruto; pero que ni una pizca. Yo he sido adulto y autónomo, por lo que sé lo que estar en una escala social bastante precaria. El sistema de castas me pone por debajo de las cajeras de supermercados, aún siendo licenciado. No, no es que tenga nada contra las cajeras (aparte de algunos peinados que se ven), pero describo las cosas como son. Las cosas como son. O sea, una mierda.
Yo, retomando lo de antes, creía en los adultos. Pensaba que la edad te da raciocinio, saber estar, cordura, sabiduría y equilibrio. Parece que tenía un poco idealizado a los mayores, que serían en mi mente clones de Confucio. La verdad es que los adultos en su mayoría son unos mentecatos que sobreviven como pueden y no saben ni las cuatro reglas, como diría un cura que conozco. Unos cretinos. Quien nace lechón, muere cochino. Pues eso. Los imbéciles son, a no ser que cambien por traumas, locura o iluminación, perennes e impertérritos. Lo malo de mucha gente es que no es consciente de lo payasa que es. Yo, al menos, sé aproximadamente como soy. Cretino impertérrito, pero para empeorar las cosas con estudios. Un imbécil adulterado por el estudio es un pedante, y algo de eso hay por ahí. Por eso este tufo de superioridad quasifascista. Pero dicho por un mameluco que tiene depreciación de la propia imagen es como decir: yo seré tonto, pero ¡TÚ MÁS!.
Me enrollo como una persiana de las antiguas. No tengo mucho que decir ya. Solo que estoy cansado, aunque estoy repitiéndome. Otra cosa que no es novedad. Yo hablando de las mismas cosas de siempre. Ombliguismo rutinario. ¡Vaya papeleta!
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jueves, diciembre 10, 2009
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Y no como otros.

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jueves, diciembre 03, 2009
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Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
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Etiquetas: blogs, libertad, libertad de expresion, piratas, politica, sgae
Saben de mi obsesión por el tiempo. Por el metereológico también, pero no tanto. El tiempo de los segundos, minutos, días, meses y décadas. Si, ese es el tiempo que me interesa, que por supuesto lleva implícito los cambios en la meteorología. Solo sé que pasan las semanas, y parece que llevo esto de escribir los jueves/viernes en este blog a rajatabla. Miren, no sé que contarles ya. No es que se me haya secado el seso, como otras veces he creído (que afortunadamente solo han sido defectos de mi percepción errónea), sino que estoy cansado. No del blog, ni de ustedes, y ni siquiera, y esto es novedad, de mí mismo. Estoy cansado y punto. No tengo ganas todos los días de estrujarme las meninges demasiado en ofrecerles algo con que reirse o con lo que pensar, o de lo que pasar como de comer mierda y no comentar. Llevo amarrado toda la semana al ordenador, alternando mi unidad didáctica de
Por lo demás hoy ha llovido, Noviembre se consume, el olor a hojaldrina Mata está a la vuelta de la esquina, Frodo ha tirado el anillo en el Monte del Destino y mañana otra vez la partida, eterno retorno de viernes, una espiral de sucesivos déjà vus, periódica pura.
Y no tengo ganas de nada. Ahora no lo achaco a enfermedades, ni comeduras de olla, ni el sunsum corda. Simplemente aflora lo vago que soy. Un vago que hace demasiado para presumir de tal condición con orgullo. La molicie deseada, que nunca llegará, me anima a seguir en la brecha. Pero el tiempo es como un comecocos persiguiendo a un fantasma parpadeante. Te ve el culo, te sopla en la nuca y va corre que te corre a pillarte. Cuando te alcanza es como una bofetada, pero claro, la culpa la has tenido tú, no el tiempo, que es una convención como cualquier otra. La luna y el sol salen y se ponen, y eso determina que crezcan las conchas, los árboles, que el lirón duerma o que la flor florezca, pero no hay ninguna ley natural, o al menos yo no la conozco, que imponga que para el viernes tengas que tener mirado el tema 2 (que es de la estructura interna de nuestro planeta) porque los genes son para otras cosas, y no para obligarnos a estudiar paparruchas. Y si es que al final, la sociedad es la culpable.
Amén.
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viernes, noviembre 27, 2009
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